La Habana a sus 500: Con las grandes obras, y también con las pequeñas y cotidianas

Si algo nos deja el impulso restaurador por el medio milenio, además de las grandes obras, es la prueba de que la ciudad puede cambiar para bien, con el concurso de todos, y con la guía de quienes más saben y la quieren más. Pero hacer y rehacer ciudades -construir, conservar o rehabilitar, urbanizar- requiere inmensos recursos financieros, materiales y humanos, y tiempo.