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En la ONU hubo un solo voto en contra

Una sola mano apretó el botón rojo de tres países y el amarillo de otros dos. Foto: Cubadebate

No son 3 en contra. Ni dos abstenciones. Fue un solo voto en contra. Cuando 187 países dieron luz verde a la Resolución de las Naciones Unidas que exige poner fin al bloqueo, una sola mano apretó el botón rojo de tres países y el amarillo de otros dos.

¿Relaciones carnales?. Pues no. Porque aunque piensen los actuales gobernantes de Brasil y Colombia que su par norteamericano los estima y aplaude, en realidad hay un abismo muy profundo entre el pensamiento de Donald Trump y las necesidades de los pueblos a los que se supone gobiernan los otros dos.

¿Fraternidad infinita con Israel? Pues tampoco. La fuerza del lobby israelí en Estados Unidos, basado en el dominio económico y mediático que impone políticas en el imperio norteño, es la que coloca a Tel Aviv en la posición de secundar todo lo que se le ocurra a la administración norteamericana en sus aventuras internacionales.

¿Amistad sincera con Ucrania? Negativo. El chantaje de la ayuda militar y económica, basamento legal para un juicio político en marcha contra Trump, sumado al miedo a quedarse sola en su política antirrusa, pone al nuevo Gobierno ucraniano en un lugar desagradecido con el país y pueblo que acogió a los niños de Chernobyl y trató siempre como hermanos a los ucranianos desde hace 60 años.

La política de cártel que ha asumido la administración norteamericana en sus relaciones con el mundo, en una descolocada política exterior, que permite a grises legisladores de la Florida dictar las políticas en América Latina y convierte a empresarios y abogados sin experiencia internacional en voceros y mensajeros del chantaje en otras regiones del mundo, no ha podido vencer el muro de rechazo al inhumano bloqueo a Cuba.

187 países se han mantenido firmes en su postura de apoyo a la resolución cubana. Es una muestra inequívoca de que no habrá tregua hasta que esa política equivocada y cruel llegue a su fin. No hagamos caso a los que no se sumaron. Son una mísera minoría, pero tan mínima que no merece el menor reparo.

Por eso, cuando se habla de la votación en la ONU yo digo siempre: el apoyo es unánime. Solo vota en contra el gobierno que aplica la política de bloqueo contra Cuba. Porque, cuando la razón prevalezca de una vez, y la convivencia sea de respeto como debiera ser, esos que dejaron que EEUU votara por ellos se verán convertidos en simples olvidos de la Historia.

Mientras tanto, sigue vigente esa frase de nuestro excanciller Ricardo Alarcón al referirse en el año 1991 a la Resolución contra el bloqueo: “Este tema perseguirá al Gobierno de Estados Unidos como una maldición gitana”. Y así ha sido hoy.