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Díaz-Canel: “Las instituciones culturales existen por y para los creadores y su obra” (+ Video)

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El presidente cubano Miguel Díaz-Canel durante la clausura del Congreso de la UNEAC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del IX Congreso de la Uneac, en el Palacio de Convenciones, el 30 de junio de 2019, “Año 61 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Queridos escritores, artistas, creadores;

Compañeras y compañeros de la Presidencia;

Ministros y viceministros presentes:

Ante todo, reciban el cálido saludo del General de Ejército, del cual soy portador.

Ha concluido su IX Congreso. No digo estos días de análisis y debate en el Palacio de Convenciones, sino los largos meses de intercambios y aportes desde las bases. ¡Cuánta inteligencia y talento, cuánto se aprende de ustedes!

Es un proceso que hemos seguido de cerca en frecuentes encuentros con la Comisión Organizadora, tratando de aproximar, en lo posible, soluciones a las insatisfacciones más generalizadas, y confirmando, una vez más, el valor de ir a lo profundo del extraordinario caudal creativo del pueblo cubano. Allí siempre nos espera la verdad.

Permítanme sentirme uno más de ustedes: en la insatisfacción y también en el compromiso, soy un apasionado del arte y de la cultura en sus más diversas expresiones, sea de Cuba o universal.

Los temas que aquí se han tratado suelen ser pan de cada día en nuestra familia y entre amigos. Por las profesiones de mis tres hijos y de mi esposa, la cultura está de manera casi permanente en nuestras vidas. Por imperiosa necesidad del espíritu, no sabríamos vivir sin acceso a las artes.

La emoción más profunda, junto con la gloria patria, nos la provoca constantemente el contacto con la creación artística. Personalmente no puedo separar el sentido de plenitud, incluso de felicidad, de un disfrute estético determinado. Y si es cultura cubana, el goce se multiplica.

Lo que quiero decirles es que durante estos meses, estos días, estas horas, más de una vez nos hemos sentido entre ustedes, compartiendo lo que expresan y comprometidos con lo que hacen.

Y por lo que dicen y lo que hacen, sé que muchos de ustedes, alguna vez, pueden haberse sentido en nuestro lugar, desafiados a dar continuidad a un proceso histórico único, de un impacto y alcance universal y de un liderazgo solo comparable a la grandeza de la Revolución misma, hecho cultural superior que transformó desde la raíz a una nación pequeña y atrasada en una indiscutible potencia mundial, no por sus recursos materiales, sino por sus recursos humanos y sentimentales.

Nosotros cuando miramos al mundo y repasamos la historia podemos decir: ¡Qué milagro de país, en qué gran pueblo nos hemos convertido! Es lo que nos ocurre cuando asistimos a una función de ballet o danza, a conciertos de música, lo mismo en un gran teatro que en uno de nuestros barrios; a obras teatrales, a estrenos de cine, a ferias del libro, de artesanías, a galerías, a descargas de rumba o a escuelas de arte.

Un país bloqueado durante seis décadas, perseguido con saña y alevosía hasta en la gestión de medicamentos infantiles, acribillado mediáticamente por los medios más influyentes del planeta, no se ha conformado con resistir y sobrevivir. Como ya dije una vez:

“Somos una Revolución que puede presumir de haber sido contada y cantada, desde sus orígenes, con el talento y la originalidad de sus artistas y creadores, intérpretes genuinos de la sabia popular y también de las insatisfacciones y esperanzas del alma cubana.

“Y así seguirá siendo. Intelectuales, artistas, periodistas, creadores, nos acompañarán siempre en el empeño de que este archipiélago que la Revolución puso en el mapa político del mundo siga siendo reconocido también por su singular modo de pelear cantando, bailando, riendo y venciendo”.

Quizás aún no hemos aprendido, y en algunos casos hemos desaprendido, a contar esa maravilla, pero nadie puede ya quitarnos el orgullo de ser una nación para respetar, gracias a una Revolución que siempre ha puesto al ser humano en el centro.

Es algo que nuestra generación les debe a los fundadores en primer lugar, desde Céspedes a Martí. A los creadores que continuaron sus luchas y fundamentalmente a Fidel, el indiscutible intelectual y guía de la generación histórica que, junto con la entrega de la tierra y las fábricas a los que la trabajaban, alfabetizó al pueblo, universalizó la enseñanza, creó poderosas instituciones culturales y en los momentos más difíciles nos enseñó que “la cultura es lo primero que hay que salvar”.

¿Por qué insistía Fidel en esa idea, que repitió tantas veces? Ustedes lo saben seguramente, pero no está de más recordarlo. Porque “no hay proa que taje una nube de ideas”, diría Martí.

Y Fidel supo advertir el riesgo de perder nuestra mayor fortaleza: la unidad, la identidad, la cultura, con la avalancha colonizadora que avanzaba en los tiempos de la globalización, con el acceso masivo a las nuevas tecnologías, promovido por los mercaderes modernos, no para enriquecer sino para empobrecer la capacidad crítica y el pensamiento liberador.

Consciente de que esas tecnologías de acelerado desarrollo serían una poderosa arma de educación y multiplicación del conocimiento a la que la Revolución no podía renunciar ni acceder tardíamente, Fidel creó la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y paralelamente alertó a la sociedad cubana sobre la importancia de salvar la cultura.

Así como antes, en aquellas reuniones de la Biblioteca Nacional que dieron lugar a sus Palabras a los intelectuales y muy poco tiempo después a la creación de la Uneac, Fidel acudía a la vanguardia intelectual y artística para enfrentar desafíos que solo podía advertir un iluminado, como Barnet lo definió alguna vez. 

Si hace 60 años fue vencido el intento de fracturar la unión visceral entre aquella vanguardia y su Revolución, es decir, ella misma y su pueblo, más tarde y muchas veces a lo largo de los años el adversario se empeñaría inútilmente en ello. En el cruce de siglos, la batalla alcanzaría cotas mayores golpeando a las fuerzas progresistas en la región y en el mundo.

Movimientos como la Red en Defensa de la Humanidad y proyectos culturales que florecieron por todo el país demostraron la extraordinaria fuerza de la vanguardia para alimentar y sostener la espiritualidad de la nación.

De la Uneac fundada por Nicolás Guillén y otras cubanas y cubanos universales emergió un compromiso para siempre con el destino de la cultura nacional, que se ha afirmado en estos días. Y es tremendo ver la continuidad de esa obra en una organización dirigida hasta hoy por uno de los más jóvenes delegados a aquella cita de hace 58 años: el poeta, ensayista, etnólogo, intelectual, en suma, Miguel Barnet.

Aquí se ha hablado varias veces de las Palabras a los intelectuales. No concibo a un artista, a un intelectual, a un creador cubano que no conozca aquel discurso que marcó la política cultural en Revolución. No me imagino a ningún dirigente político, a ningún funcionario o dirigente de la Cultura, que prescinda de sus definiciones de principio para llevar adelante sus responsabilidades.

Pero siempre me ha preocupado que de aquellas palabras se extraigan un par de frases y se enarbolen como consigna. Nuestro deber es leerlo conscientes de que, siendo un documento para todos los tiempos, por los principios que establece para la política cultural, también exige una interpretación contextualizada.

Claramente Fidel planteó un punto de partida: la relación entre Revolución, la vanguardia intelectual y artística y el pueblo. Entonces, todos no tenían tan claro como Fidel lo que los artistas e intelectuales irían comprendiendo en el desarrollo de su obra: que la Revolución eran ellos, eran sus obras y era el pueblo.

Por eso resulta reduccionista limitarse a citar su frase fundamental: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, soslayando que Revolución es más que Estado, más que Partido, más que Gobierno, porque Revolución somos todos los que la hacemos posible en vida y en obra.

Y también sería contradictorio con la originalidad y fuerza de ese texto, pretender que norme de forma única e inamovible la política cultural de la Revolución. Eso sería cortarle las alas a su vuelo fundador y a su espíritu de convocatoria.

Hoy tenemos el deber de traer sus conceptos a nuestros días y defender su indiscutible vigencia, evaluando el momento que vivimos, los nuevos escenarios, las plataformas neocolonizadoras y banalizadoras que tratan de imponernos y las necesidades, pero también las posibilidades que con los años y los avances tecnológicos se han abierto.

Hay que hacer lecturas nuevas y enriquecedoras de aquellas palabras. Hacer crecer y fortalecer la política cultural, que no se ha escrito más allá de Palabras… y darle el contenido que los tiempos actuales nos están exigiendo.

Ustedes han hecho bastante. Como hemos apreciado, han trabajado y avanzado mejor allí donde más coordinados han actuado con otras fuerzas intelectuales, como las que crean desde las universidades y otros centros de investigación de las ciencias sociales y humanísticas.

Evidentemente, hay más y mejores resultados donde la creación se apoya en nuevos soportes tecnológicos que facilitan el trabajo.

Hace unos días, compartiendo con la Comisión Organizadora, les comentaba sobre uno de los temas que más discusiones genera siempre en los eventos de la Uneac: la relación con el turismo. Y otro tema más actual que es la política cultural en los espacios de la economía estatal y los privados.

Hoy quiero reiterar que tenemos, desde la administración, el deber de ser coherentes. No hay una política cultural para el sector estatal y otra para el privado. En ambos sectores tiene que promoverse, defenderse, dárseles espacio a quienes hacen arte verdadero.

Y en el caso específico del turismo, yo he insistido en que la cultura es un eslabón fundamental en los encadenamientos productivos que nos interesa promover. Pero defiendo, sobre todo, que el turismo no solo lleve a los artistas a sus instalaciones, sino que propiciemos una muy intensa actividad cultural en todas nuestras ciudades y zonas turísticas que, a la vez que enriquezca la vida cultural del pueblo, atraiga y conquiste al visitante. Hay que ser auténticos y dejar de vender “shows enlatados”, productos de seudocultura que responden más a la rentabilidad que al orgullo de mostrar quiénes somos realmente.

Cuba es una potencia cultural y hoy el turismo, siendo como es una actividad económica que aporta cotidianamente al Presupuesto, la verdad es que todavía tributa mucho menos de lo que podría si los turistas salieran a consumir bienes y servicios, no solo culturales, pero sobre todo culturales (Aplausos).

A propósito, el sistema de escuelas de arte tiene una fuente de ingresos por exportación de servicios, insuficientemente explotada, en la generación de cursos en áreas de la enseñanza artística, en las que somos realmente fuertes y donde debemos establecer modalidades y precios coherentes con el nivel de la academia cubana.

En esa misma línea de pensamiento, a la Uneac le corresponde ser una especie de electrodo movilizador de fuerzas y acciones para la proyección internacional de nuestras industrias culturales. No olvidar que cuando todas las puertas se cerraron para Cuba por su osada pretensión de soberanía y libertad, hasta en el imperio se abrieron al menos ventanitas por donde entraron la música, las artes plásticas, el ballet, la danza, el teatro y otras manifestaciones culturales.

Los puentes que ha levantado la cultura cubana, apoyada por fieles amigos, en tantos años de ninguna o escasas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, nos han permitido sostener vivo un intercambio entre nuestros pueblos de tanta fuerza que la actual administración estadounidense se ha propuesto clausurarlo definitivamente.

Pero también hacia Europa, Asia, África, los intelectuales y artistas han fungido como embajadas culturales, han abierto puertas y favorecido entendimientos que podrían ser más difíciles y hasta imposibles sin ellos.

Hay mucho, mucho que trabajar en ese sentido. Y ustedes tienen el talento, la fuerza y el conocimiento para hacerlo crecer, aportando al país recursos imprescindibles para su desarrollo.

Comparto igualmente las preocupaciones de quienes sienten que algunas instituciones de la Cultura se han quedado por detrás de los creadores. Resulta inaceptable que no se comprenda que todas las instituciones culturales existen por y para los creadores y su obra (Exclamaciones y aplausos), no a la inversa, y que el burocratismo y la falta de profesionalidad ahogan la creación.

En la pelea contra esos molinos de viento, tan antiguos como dañinos, vemos un papel fundamental de la Uneac. Es preciso hacer más proactiva a la organización en sus bases: indagar qué misiones cumple cada una en función de aquellos a quienes representan y qué ámbitos de discusiones lideran. ¿Desde cuáles posiciones? ¿Con qué liderazgos?

Igualmente veo a la Uneac batallando por rescatar y elevar el peso y el papel de la crítica cultural. La sequía de análisis serios y bien fundamentados sobre los valores reales de obras y espacios culturales desestimulan a los creadores y privan a los públicos, particularmente a los más jóvenes, de criterios orientadores que establezcan las jerarquías artísticas a tiempo.

Es un hecho incontestable que los creadores cubanos residentes en el país tienen obras capaces de emular con lo mejor creado por sus contemporáneos que trabajan y viven en naciones del Primer Mundo, bajo condiciones materiales e incentivos muy superiores a veces, lo que les ha valido acceder a mercados exigentes.

¿Por qué desde Cuba no logramos insertar, difundir, exportar la obra de los que trabajan dentro del país y en cambio promocionamos y replicamos lo que ya el mercado acuñó y nos devuelve envuelto en sus reglas? (Exclamaciones y aplausos prolongados.) ¿Qué necesitan nuestras instituciones para hacer florecer nuestras más auténticas creaciones culturales?

Se escucha mucho la queja —sobre la cual es importante que actúen las organizaciones de artistas— de que el sistema empresarial o las llamadas industrias culturales, con relación a la creación artística, en cuanto a su producción, promoción y comercialización, se han quedado atrás.

La cultura puede y debe aportar al Producto Interno Bruto del país y para eso están sus empresas. Sobran las insatisfacciones de artistas y creadores que deben gestionarse absolutamente todo para difundir o promocionar su trabajo, mientras quienes tendrían la responsabilidad de hacerlo ejercen una suerte de parasitismo desde la inactividad (Exclamaciones y aplausos prolongados).

Los artistas tienen el deber de pagar sus impuestos, pero no deberían tener que abonar a las empresas si estas no han tenido nada que ver con los contratos de trabajo, con su promoción ni con su amparo jurídico (Exclamaciones y aplausos prolongados).

Es un secreto a voces que ese parasitismo favorece la corrupción (Exclamaciones y aplausos) y enmascara el incumplimiento de la función de representación y gestión de oportunidades para el creador y su obra. Es inútil y engañoso que el escaso dinero de que dispone el país sea reciclado entre entidades sin ningún efecto en la economía real (Exclamaciones y aplausos).

Otros temas que, en mi modesta opinión, deberían concitar acciones y reacciones de nuestros creadores agrupados en la Uneac tienen que ver con lo que algunos llamamos “mercenarios culturales”, esos dispuestos a linchar a cuanto artista o creador exalte a la Revolución o les cante a las causas más duras y a la vez más nobles en que están empeñadas las fuerzas progresistas de nuestra región y del mundo (Aplausos).

Recordemos el mensaje del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en ocasión del aniversario 55 de la Uneac: “Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global. La Uneac del presente continuará encarando con valentía, compromiso revolucionario e inteligencia, estos complejos desafíos.”

Esta plataforma colonizadora promueve los paradigmas más neoliberales: Estado mínimo, mercado hasta donde más sea posible, todo se vende y se compra, el supuesto éxito único de la empresa privada; atentos a los que ponen por delante mercado y no cultura; egoísmo y vanidad personal y no compromiso social de la cultura (Exclamaciones y aplausos).

Ya se ha denunciado que la actual administración estadounidense destina nuevos y mayores fondos a la subversión y que pide a quienes desean acceder a los cotos privilegiados del imperio que rindan cuenta de cuanto hacen o dicen en las redes sociales. Por lo que callan y por lo que dicen algunos contra sus propios compatriotas, es fácil colegir quiénes aspiran a ganarse el penoso boleto. Apóstatas les llamaría Martí. Me pregunto si alguien cree que servir al que nos bloquea, ataca y obstaculiza nuestro desarrollo le abrirá por largo tiempo la pequeña puerta por la que les dan acceso a quienes reniegan de su raíz.

No vamos a limitar la creación, pero la Revolución que ha resistido 60 años por haber sabido defenderse, no va a dejar sus espacios institucionales en manos de quienes sirven a su enemigo, sea porque denigran cualquier esfuerzo por sobreponernos al cerco económico o porque se benefician de los fondos para destruir a la Revolución (Aplausos).

Los límites comienzan donde se irrespetan los símbolos y los valores sagrados de la Patria (Aplausos).

La Constitución que acabamos de aprobar y que se complementará con sus leyes correspondientes tiene, entre las primeras, la de los símbolos nacionales.

Los ingenuos hacen tanto daño como los perversos. No son tiempos de negar ideologías, ni de descontextualizar. Y nada de esto significa negar la libertad de creación ni hacer concesiones estéticas. Significa tener sentido del momento histórico, saber que más allá de Cuba el mundo vive horas de mucho riesgo e incertidumbre, donde los poderosos pasan por encima de las leyes internacionales, lanzan guerras al amparo de las llamadas fake news o falsas noticias y destruyen civilizaciones milenarias en nombre de la intervención humanitaria. Construir y defender un proyecto socialista significa defender el humanismo revolucionario.

Como en los tiempos de Palabras a los intelectuales, la Revolución insiste en su derecho a defender su existencia que es, también, la existencia de un pueblo y de sus creadores e intelectuales.

Tendría mucho más que decirles, pero sé que habrá nuevas oportunidades para hacerlo. Nos hemos propuesto realizar encuentros mensuales con la directiva electa y grupos de creadores, junto a los ministerios, para revisar todo cuanto podamos colaborar en arrancarles cada vez un pedazo mayor a los problemas y dificultades (Aplausos).

Para eso cuenten con el apoyo del Gobierno, presentes aquí seis ministros y viceministros de los organismos de la Administración Central del Estado. El Dictamen de las comisiones nos ofrece un menú de temas muy amplio que debemos ahora abordar entre todos y en darle solución.

No dejen morir el Congreso. Trabajen por hacer realidad todo lo que entiendan que aportará al bien de la nación, a su espiritualidad, al porvenir que quieren negarnos los que no han podido destruirnos.

Entre ustedes nos sentimos cómodos, entusiastas, optimistas, conscientes de que como nos enseña Raúl: “Sí se puede” cuando se quiere. Y ustedes y nosotros, es decir, la Revolución, queremos lo mismo:

  • Un país libre, independiente y soberano;
  • Fiel a nuestra historia;
  • Que garantice justicia social y justa distribución de la riqueza;
  • Con respeto a la dignidad plena del ser humano, mujer y hombre;
  • Con una sólida identidad cultural;
  • Donde se preserve el acceso gratuito y universal a la educación;
  • Que avance hacia un desarrollo económico equilibrado y sostenible;
  • Próspero, inclusivo, participativo;
  • Invulnerable militar, ideológica, social y económicamente;
  • Con servicios de salud gratuitos y de la mayor calidad para todos;
  • Solidario, generoso, humanista;
  • Que repudie todas las formas de discriminación;
  • Donde no prosperen nunca el crimen organizado, la trata de personas o el terrorismo;
  • Defensor de los derechos humanos de todos, no de segmentos exclusivos o privilegiados;
  • Libre de toda forma de violencia, esclavitud, explotación humana;
  • Con un ejercicio ejemplar de la democracia del pueblo y no del poder antidemocrático del capital;
  • Capaz de vivir en paz y desarrollarse en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta.

Compañeras y compañeros:

Nuestro reconocimiento a la intensa labor realizada por Barnet en estos años al frente de la Uneac.

Felicitamos a la nueva dirección de la Uneac, a su presidente electo, Morlote, con la certeza de que comprenden que su misión más importante es desatar una irreconciliable batalla contra la incultura y la indecencia (Aplausos), y en ese bregar los creadores deberán ser, como siempre, como pidió Fidel en Palabras a los intelectuales: más que espectadores, actores.

Un mundo mejor es posible.

Esa certeza la heredamos de nuestros padres y tenemos el deber de sostenerla para nuestros hijos.

¡Somos Cuba! ¡Somos continuidad!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación)

Miguel Díaz-Canel pronuncia el discurso de clausura del Congreso de la UNEAC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En video, el discurso

Se han publicado 191 comentarios



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  • Cynthia dijo:

    Muchas veces uno tiene la intencion de ir a presenciar una obra, llamese de la plastica, danza, teatro, acompanado de la familia o amigos pero:
    1. No existe una cartelera cultural, pues la unica que pienso que existe en la red de redes es La Papeleta y jamas tiene una breve descripcion de la obra ni el artista, ejemplo, hoy mismo dia 1 de julio: Con 3 que se quieran, dia y hora y sala, que mas? sinopsis del grupo humoristico, sinopsis de la obra, nada...y si un amigo extranjero o visitante del interior del pais te pregunta, uno ni sabe, asi sucede con obras de teatro, exposicion de fotografos, artistas de la plastica, etc.
    2. En los cines se estrena una pelicula, y esa misma esta en Yara, Payret, Infanta, Acapulco, La Rampa y cuanto cine fue construido, todo a la misma vez, sin comentarios!!! es decir, o ves la pelicula X o la pelicula X no hay mas opcion.
    3. La Cinemateca excepto ciclos de cine de dos o tres paises su programacion es mala, muy mala, es para expertos en cine, no en para publico general. Senores, pongan una programacion infantil, otra juvenil, retrospectivas de cine cubano, etc. sean mas creativos.
    4. Los Museos abren a las 9.30 am y cierran 5.00 pm, de martes a sabados, el domingo cierra a las 12.00, es decir, estos horarios estan disenados para vacacionistas o personas que no trabajan, seria mejor dar dos dias de descanso y que los sabados y domingos sean el dia entero, incluso hay algunos como La Casa de la Poesia que no trabaja ni sabados ni domingos. Las que guian o cuidadoras de la sala, conversan entre si o juegan con sus celulares. La informacion casi nunca esta disponible en ingles y mucho menos las guias de salas saben hablar ese idioma, fin, que los extranjeros siempre estan como observadores, no se les transmite nada.
    Por favor, seamos mas proactivos en la divulgacion de actividades culturales y pensemos mas para la atraccion de los publicos, esto sin entrar en detalles que muchas veces ocurren actividades culturales que divulgarlas no resulta nada, pero nada facil.

  • Yoan dijo:

    Se oyó alto y claro, para aquellos necios que dicen que la Revolución siempre ha ido en contra de los cambios culturales, por eso Fidel se dio cuenta rápido y expreso el concepto de Revolución, gracias Diaz Canel por aplicarlo a cabalidad, cambiar todo lo que debe ser cambiado...

  • andres garcia lopez dijo:

    Muy pero muy abarcador e interesante discurso..presidente..te seguimos siempre,, y seguimos pensando que usted si es continuidad de las ideas de nuestro siempre Fidel Castro....venceremos presidente!

  • Chábely dijo:

    estamos viendo la luz , gracias Presidente rodilla en tierra con usted,

  • Ileana Dopico dijo:

    Excelentes palabras.nada sobra y nada falta.Muy objetivo y sincero.Discurso fresco y alentador. Ahora lo que hace falta es la acción para acabar con la vulgaridad que se ha apoderado de los espacios públicos y acabar con el que vive del otro. Es necesario el empoderamiento de estas palabras en otros sectores.

    Diaz-canel no solo habló para los escritores y artistas habló para todos porque cultura hacemos todos de muy diversas formas el profesor en su aula, el médico en su hospital,el investigador en su área etc.Cultura es hasta sentarse a la mesa a comer con la familia que en la mayoría d elos hogares ya no se hace.Cultura es hacer que nuestros alumnos conozcan a nuestros escritores, y artistas en general sin importar la especialidad que estudian.

    Intelectualidad para mí no solo es al que le publican una obra o gane un premio en un concurso todos somos intelectuales los profesores, los científicos y hasta los trabajadores más sencillos Todos pensamos y por naturaleza podemos ser capaces de ser creadores cada uno en su lugar de trabajo y en su casa y con nuestro ingenio podemos aportar a alcanzar ese país que nos reseña el presidente en su discurso.

    Hay que cuidar la cultura cubana y que las nuevas tecnologías no se adueñen de nuestros jóvenes para que no sean capaces de decir quien fue nuestro Premio Cervantes y sí hablen de otras vanalidades de la Internet.

    Hay que cuidar de la salud de la cultura y nuestra identidad que no es solo mujeres casi desnudas bailando en un video clip.Y soy mujer y no entiendo que los responsables de estas promociones sean tan reduccionistas en cuanto a la calidad y belleza de un producto cultural y de su proyección como imagen. Por favor , cultura es también darse a respetar.

    Gracias presidente por sus palabras alentadoras para todos los cubanos.

  • Joel dijo:

    Un gran discurso, nuestro presidente es muy claro y presiso, todo lo trata con una justeza meridiana. Eso compromete a quien veneficia y aclara a quien se ha equivocado para posteriores decisiones.

  • Terencio neyra dijo:

    Exelente discurso hay empresa que le cobran alos artistas hasta el 30 % de lo vontratado solo por dar la imagen eso es bueno de eliminar los paracitos

  • Fe dijo:

    Realmente excelente discurso, muy claro y esperanzador el mensaje, nos motiva a seguir trabajando por una patria mejor, más educada y más culta. Gracias Presidente por sus palabras u su manera de conducir a Cuba

  • manuel dijo:

    A ese ritmo dentro de un año veremos los cambios, no pierda el impulso presidente, su pueblo lo apoya, como apoyamos siempre las desiciones de Fidel y Raul. Asi sí nos entendemos los Cubanos y no los entendimientos impuestos por la mafia Miamense. Somos y seguiremos siendo Cuba, pero Cuba para los verdaderos Cubanos y no para los que la defienden fuera de ella.

  • Taran dijo:

    Cuando fueron a retrasmitir el discurso pense, ya lo lei, no tengo que verlo, pero me equivoque, este discurso hay que leerlo varias veces y obligatoriamente verlo en vivo, hay que ver la cantidad de veces que fue interrumpido el presidente con gritos y aplausos, hacia tiempo no veia un discurso asi, desde los tiempos de Fidel, no es lo mismo leer Exclamaciones y aplausos que verlo como paso, creo que el presidente se metio bien en los problemas para haber tenido ese excito, si hubiera estado en la candidatura de la Uneac seguro Morlote no hubiera salido, que clase de Presidento yo tengo!!!.

  • ortelio escobar dijo:

    Comparto los criterios aquí emitidos, sin dudas, creo que fue un mensaje muy bueno y claro, además de lo que han dicho los demás, que no voy a repetir me llamó la atención del discurso estas cosas puntuales:
    1- No recuerdo discurso alguno(en Cuba) donde el auditorio aclamara con tal fuerza a la vez que aplaudía delirantemente, como si hubieran estado esperando que alguien reconociera esas cosas de una vez
    2- Pedirle a los participantes que el congreso no se quedara ahí( lo más común que nos pasa) y que le dará seguimiento sistemático a lo allí acordado( genial)
    3- El llamado final a la lucha contra la incultura y la indecencia, batalla hoy decisiva para la supervivencia del país y su revolución, para la que deben alistarse como soldados todos los revolucionarios seamos maestros, abogados, policías, funcionarios de cualquier nivel y en fin todos, pero que haya acciones concretas persidente que no se quede en los llamados y los exhorto

  • MARIA VICTORIA dijo:

    MIS FELICITACIONES PARA LOS ARTISTAS AGRADECIDOS DE MI CUBA LINDA Y MUCHAS FELICIDADES PARA DIAZ CANEL POR SU DISCURSO, TREMENDO DISCURSO, ASI SE HACE Y ES VERDAD QUE UN PUEBLO SIN CULTURA NO ES NADA: PORQUE LA CULTURA DE UN PUEBLO SON SUS TRADICIONES, SUS MITOS, SUS RITOS, SUS COSTUMBRES, ETC. QUE SON TRANSMITIDAS DE GENERACION EN GENERACION.

  • Sandra dijo:

    Conmovedor discurso, es usted el presidente q necesitábamos, lo apoyaré x siempre. Siga adelante y VENCEREMOS

  • pérez valdés dijo:

    Excelente discurso Presidente, sin palabras...Los artistas agradecieron de corazón el acercamiento que usted expresó ante las cuestiones sencibles del arte, que usted sabe son complejas. Repito, usted es Fidel en este siglo o está iluminado con su espíritu, porque tanta claridad no es posible. Agradezca en casa a su esposa e hijos la actualización de las custiones sociales, eso y el intercambio con el pueblo, lo hacen el Presidente que Cuba necesita . Gracias por conducirnos y repito. Excelentes palabras."Somos Cuba, somos continuidad".

  • Hernández Guerra dijo:

    Excelentes palabras Presidente, excelentes de veras. Los artistas todos estrechamos su mano y agradecemos la sensibilidad.Sólo quien tiene un artista dentro, comprende la realidad del arte. Vale 100 puntos, la defensa a la identidad, es impostergable. " Somos Cuba, somos continuidad".

  • Eddy Soria Segura dijo:

    Quién opina, les aseguro, temía que el cambio generacional distorsionara el rumbo revolucionario y ahora, después de haber escuchado los argumentos de nuestro Presidente, tanto en el ámbito económico como en el social, siento una honda satisfacción y de hecho un compromiso total con el pensamiento atinado, propio de los grandes estadistas que cada vez más se perfila con sabia perspicacia.

    Ahora más que nunca toca a los cultivadores de nuestra cultura, defender valores y frenar las tendencias mercantilistas del arte banal que se ha venido realzando en los últimos tiempos, no por culpa de algún que otro ingenuo de nuestros insípidos creadores, sino por la globalización y transculturación de los pueblos bajo una feroz e intencionada campaña de manipulación de las grandes masas, a la que deforman sus valores para luego, como bestias salvajes y despreciables, ordenar la liquidación en masa de sus costumbres y gustos folclóricos, hasta borrar su historia y dejarles despojados de todo sentido de patria hasta despreciarse a sí mismos.

    Canel ha sido claro, tanto en la prédica como en la crítica.

    No se trata ahora de un movimiento autárquico a desdén de buen gusto universal que trasciende desde el rupestre arte hasta el tecnológico ciberespacio, sino de valuar concienzudamente el valor autóctono, desde el Taino inocente hasta el habilidoso repentista que trenza en el aire con invisibles hilos nuestro orgullo de ser cubanos; el poeta que apasiona con vibrante verso al describir lo más sublime del natural cubano, el pincel que dibuja la vida aferrada a una tabla que se llama Cuba en un mar de tempestuosos asedios del vecino cercano que por tener Siete Leguas y vasallos traidores se cree dueño de nuestros destinos .

    Cuidemos a Canel.

    Ya conocemos de lo que son capaces los detractores, pero cuidemos a nuestros artistas de Barrio, al juglar trasnochado que canta sus sueños a despiertos auditorios, a los talentos dormidos que nadie acierta a tocar su puerta por faltar la generosidad de sus cazadores perdidos.

    Aprendamos a conquistar lo imposible, no con nuestro vino de plátano porque sea nuestro, sino porque encontremos como hacerlo tan bueno como el mejor de los vinos. A esa metafórica sintonía debemos acoplar nuestros acordes y juntar las voces para que se nos oiga más alto y cantemos para siempre la épica forma de garantizar para siempre la libertad de Cuba.

    Felicidades a nuestros artistas y escritores por garantizar el placer estético, defender nuestros valores, horadar la mercantilización del arte, ser el sustento de un discurso como el pronunciado por nuestro Presidente, lleno de realidades donde no se trata de un elogio pueril a paladín o auditorio alguno, sino a una masa real y compacta de cubanía infinita, que son nuestros artistas y escritores, ahora montados sobre los rieles que trazó Fidel en su predicador discurso a los intelectuales.
    “Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”

    Gracia Canel.

  • Cosme Casals Corella dijo:

    Gracias Presidente. Más que un discurso, es el camino revolucionario indicado a seguir en la cultura cubana. El culto a nuestras raíces, nos hace gigantes y victoriosos. Magistral intervención que debe ser estudiada en todos los centros y escuelas de la cultura en todo el país.

  • yenyy dijo:

    «Vamos por mas presidente», me sumo a la felicidad de mucho por escuchar, su certero discurso oportuno y muy a tono con los tiempos.
    Ojala ese discurso se aplique a todos los sistemas actuantes de nuestro sistema empresarial, que se logre con inmediatez la libre autonomía de las empresa que realmente producen y de seguro avanzaremos mucho más, soy fiel a sus ideas e idales comparto su perspectiva y tengo fe, que lo que usted toca no se convierte en oro, no es el rey midas, pero si renueva y cambia todo lo que puede y debe ser cambiado…..»» VAMOS POR MAS»»

  • Lázaro Moreno corcho dijo:

    ...estoy lejos de Cuba..., y veo al Dias Canel...Qué en el sandino de Santa clara... Caminando con su niño sobre los hombros...,,los pies siempre en la tierra..., y sin pelos en la lengua..., para parar en seco al mentiroso, al corrupto... Al de doble rasero..; su tarea es muy difícil, nunca imposible..., y soy de los nacionalistas qué sueñan ...
    Hoy estoy contento con esté discurso..., marca para mi... Un renacimiento del hombre que lloró en su despedida...la ciudad de Marta...!!!
    Gracias

  • moreno dijo:

    Ver Para Creer.

  • Luis dijo:

    Un discurso medular. Desde lo íntimo hasta lo social. Bien hecho. Temblaran y se afectarán a su esquema instituciones enmascaradas de cultura qje en realidad son centros nocturnos y de recreación para la venta de bebidas y corrupción como los llamados centros culturales de Artex y las Casas de la Música. Pero cada quien ha hecho inventos para sobrevivir y se lo han permitido. La gastronomía que se encargue de eso como siempre...o a quien le sirva el asunto. Pero la cultura es otra cosa. No la venta se bebida disfrazada de cultura.

  • isauro dijo:

    Brillante.

  • Dil30 dijo:

    Me parece excepcional que las empresas parásitas como Actuar y Caricato no cobren comisión del 10 o hasta el 20 % por trabajos que ellos no son capaces de facilitar, y sólo estén pendientes del enriquecimiento personal dando lugar a la corrupción. Sabias palabras que hay que poner en práctica ya!!!

  • Katty dijo:

    Mis felicitaciones para nuestros presidente! Dijo palabras precisas en el momento preciso.

  • Antonio Díaz Medina dijo:

    Este discurso es lo que necesitabamos, lo que necesita Cuba, su Revolución, los revolucionarios cubanos todos. Es el impulso, la motivación, el llamado tremendo que precisabamos para cambiar todo lo que tiene que ser cambiado. Fue ahora, en el Congreso de la UNEAC, donde podía y tenía que ser, pero su alcance es total, para toda la sociedad, para todos los sectores económicos, sociales del país. Presenta descarnadamente buena parte de la esencia de nuestros problemas y como resolverlos.
    Tal vez, lo más importante, nos confirma que la dirección de la Revolución está en las mejores manos, seguras, firmes, leales, valientes, y que cuenta con el aplastante apoyo del pueblo cubano, como bien queda aquí demostrado con las opiniones de los foristas de Cubadebate.
    Pero a partir de ahora viene lo mejor y más duro, hacer, y no sólo en la cultura sino en todos los ámbitos de nuestra sociedad, en todos los niveles y no son pocos los obstaculos que nos encontraremos para llevar hasta las ultimas consecuencias estás ideas expuestas por nuestro Presidente.
    No basta con desearle todo lo mejor, sino dedicarnos por entero a llevar adelante las acciones que en cada lugar hay que aplicar para darnos el país socialista, desarrollado, solidario, humano que nos merecemos y podemos hacer si somos consecuentes con estas ideas.
    Enhorabuena Presidente.

  • Raulise dijo:

    Excelente congreso de buenos patriotas de nuestro tiempo, la meta no será fácil como ninguna obra imperecedera lo ha sido nunca, pero lo haremos mejor porque mantenemos la unidad. ¡Gracias intelectuales y artistas de Cuba!, ¡Gracias presidente! Presenciar esto enaltece el orgullo y el compromiso de ser cubano.

  • JE dijo:

    Nuestro presidente cada día se conecta mas con el pueblo. discurso emotivo; no solo para los intelectuales sino para todos los que queremos revolución y aplaudimos cambiar todo lo que corroe e inmoviliza. Nos compulsa presidente. A los solapados ni un tantico.

  • Carlos Manuel dijo:

    Excelente palabras del Presidente, oportunas, contemporáneas y para el futuro.

    En todos los sectores de la vida social, económica, cultural y política, tenemos que reafirmar, con nuestra actuación diaria, que tenemos el deber de preserva la independencia, la revolución y desarrollar el país.

    Saludos

  • Mamayí dijo:

    ¡ Gracias presidente, Gracias a la UNEAC, muy orgullosa de ustedes y de ver a Israel , el de Buena Fe, en el Congreso, me recuerda que con la Juventud si se puede contar. ¡ Mi Cuba bella !

  • Eddy dijo:

    ¡¡¡ Qué discurso en la clausura del Congreso de la UNEAC !!! Cuanta actualidad, serenidad, elocuencia y valentía de nuestro presidente. Exhortarlo a que siga así en muchos otros frentes. Los cubanos verdaderos lo seguimos y lo respaldamos.

    Sin hacer comparaciones con nuestro gigante Fidel, creo que estas palabras del presidente debieran llamarse "Nuevas Palabras a los Intelectuales"

Se han publicado 191 comentarios



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Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Presidente de la República de Cuba desde el 10 de octubre de 2019. Fue Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros (2018-2019), Primer Vicepresidente de Cuba (2013-2018) y Ministro de Educación Superior (2009-2012). Fue Primer Secretario del Partido Comunista en Villa Clara (1994-2003) y Holguín (2003-2009). En twitter: @DiazCanelB

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