Muchos se alegraron al ver izarse la bandera nacional un 20 de mayo. Al mismo tiempo, la desilusión se iba apoderando de las conciencias. La guerra había desembocado en la intervención norteamericana, la imposición de la Enmienda Platt y el Tratado de Reciprocidad Comercial. La Isla quedaba en lo político y en lo económico subordinada al mercado norteamericano y con las tierras invadidas por el latifundio.
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