No pidieron permiso a ningún partido, no se organizaron con ningún gobierno. Simplemente, salieron a reivindicar su historia y su derecho a la paz. “El Regimiento Inmortal”, llamaron a aquella masa de cinco mil rusos que levantaban como testimonio los rostros de sus seres queridos acompañados de una tela que proclamaba, como las letras de bronce de la tumba del soldado desconocido del Kremlin: “Nadie está olvidado, nada se ha olvidado”. Sacudieron a toda Rusia.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo