Cuidar el lenguaje es cuidar el pensamiento
Aunque los tiempos no estén para andar haciendo confesiones personales, quede la siguiente como testimonio de honradez al menos. La primera noticia que el autor de este artículo tuvo sobre la supresión de la prueba de lengua española en exámenes de ingreso a los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas —a la universidad, llegó a decirse—, la recibió por vía oral, y él pensó: “¡Otra bola para crear confusiones y desprestigiar a la Revolución Cubana, y nada menos que en el sistema educacional, uno de sus pilares!” Pero esta vez, lamentablemente, lo que circulaba no era una nueva expresión de tantos rumores como los que ha sido necesario refutar para combatir a enemigos externos o domésticos. Era cierto lo tocante a los mencionados institutos.
Esos centros constituyen una relevante puerta de acceso a la universidad en Cuba, y lo que se decida para ellos puede tener repercusiones que los desborden. No son la única vía para hacerlo —de otras aulas salen también alumnos brillantes—, pero forman lo que está llamado a ser una cantera fundamental de profesionales para el país, especialmente en el área que el nombre genérico de dichos institutos señala: las denominadas ciencias exactas, que no son las únicas, pero tienen prioridad en ellos y particular significación para el ámbito tecnológico y otros afines.
A las confirmaciones sobre la medida mencionada se sumó una declaración emitida el 17 de abril último por la junta de gobierno de la Academia Cubana de la Lengua. Tampoco se habían hecho esperar diversos comentarios que iban por igual o similar camino y, desde que se dio a conocer, el pronunciamiento de la Academia ha suscitado justas aprobaciones. Ese organismo cumplió su deber, cuando no siempre todas las instituciones cumplen el suyo en plenitud y con tino. La renovada Academia Cubana de la Lengua ratificó una verdad insoslayable: cuidar el lenguaje es cuidar el pensamiento, y defendió con ello a la patria y su sistema educacional.
Según se sabe, la supresión este año del español en las pruebas para el ingreso a los mencionados institutos ni siquiera puede disculparse argumentando que fue impensada. De haberlo sido, también merecería rechazo; pero se pensó, solo que, a juicio de quien esto escribe, y de no pocas otras personas que se han manifestado sobre el tema, se pensó mal. El mismo día en que conoció el pronunciamiento de la Academia el articulista lo reprodujo en su página de Facebook, y le han llegado comentarios que merecen atención en su totalidad. Que no cite ninguno se debe a los apremios del espacio, pero aspira a que todos se sientan representados en lo que aquí sustenta.
El clamor de repudio contra la medida tomada ha sido y está siendo amplio, y nuestra Academia no ha hecho más, ni menos, que apoyarlo con un peso institucional que sería más que irresponsable desconocer. Deben tenerlo en cuenta los implicados en una decisión que ha merecido calificarse como torpe cuando menos, o de lesa cultura. Lo sería, cabe suponer, en cualquier momento, pero lo es aún más cuando pululan errores y horrores que son como para echarse a llorar, o a correr para tratar de erradicarlos.
Quien desee conocer esa realidad y no vivir en el limbo de las resignaciones y la ignorancia voluntaria, solo tiene que asomarse a textos que corren en internet y en otros soportes diversos, editados incluso. A veces no sería atinado hablar siquiera de mala ortografía, sino de un caos heterográfico que amenaza con babelizar el español. Se dice que no ocurre solamente en este idioma, pero de él se trata, y esa lengua no le pertenece solamente a Cuba, ni al país donde nació y por obra y gracia del colonialismo lleva su nombre, sino a una de las mayores comunidades lingüísticas y literarias del mundo.
La referencia explícita a textos impresos se debe al valor documental que ellos tienen para valorar el asunto, no porque se piense que la expresión oral anda por mucho mejor camino en jóvenes y no jóvenes. Aunque al decirlo quisiera uno limitarse a desastres que pudieran estimarse solamente formales, entre forma y contenido funciona una unidad orgánica. Eso es algo que no deben ignorar quienes alguna vez hayan blasonado, o blasonen hoy, de defender el materialismo dialéctico, aunque para ser consciente de tal hecho pudieran bastar el extraordinario sentido común y conocimientos elementales.
Ejemplos de dislates que apuntan a la urgencia de perfeccionar —nunca descuidar— la enseñanza y el conocimiento de la lengua abundan por todas partes en Cuba, y en grado alarmante son palmarios incluso en personas que tienen alto grado de responsabilidad profesional en esa esfera. Para no ir más lejos, basta mencionar la frecuencia con que se sufren errores de concordancia elemental en el plano de la gramática, o la alteración radical del sentido en expresiones tan comunes como favoritismo y dar al traste con, mal empleadas con el uso que les corresponde a ventaja y a propiciar, respectivamente.
Un ejemplo de algo todavía más grave, y que va resultando una epidemia ya, es el empleo de humanitario como sinónimo de humano, cuando aquel adjetivo califica a lo que es beneficioso para la humanidad, para las personas. En medios de comunicación y hasta en altos podios políticos se habla de crisis y desastres “humanitarios”. Tal error sirve para avalar la calificación de humanitarias dada por el imperialismo estadounidense y su lacaya OTAN a intervenciones que esas fuerzas genocidas llevan a cabo para masacrar pueblos y robarles sus riquezas naturales. ¿No viene de ahí la manipulación de ese calificativo? Aceptarla por error o ignorancia no resta gravedad al asunto. Quizás la refuerce.
Frente a semejante realidad, ¿qué es la pobreza idiomática apreciable cuando en la pantalla del televisor comunicadores y entrevistados aparecen usando un idioma que se diría de muñequitos y comienzan sus parlamentos con giros de este corte: “Decirles que…”? ¿Dónde quedó el antecedente que exprese la intención real del infinitivo decir? Así como tampoco nadie, y menos supuestos defensores del materialismo dialéctico e histórico deben ignorar la unidad orgánica que opera entre pensamiento y lenguaje, ¿no se aprecia en esa pobreza expresiva una señal de pobreza de ideas?
Ante esos hechos, las instituciones y las autoridades responsabilizadas con fortalecer el buen uso del español en Cuba no deben permitirse acto alguno que menoscabe el efecto de sus funciones. Si hasta ahora las pruebas de ingreso a los institutos ya mencionados, y a la universidad, han revelado deficiencias, alarmantes incluso, en lo que respecta al español, la solución no es eliminar las mediciones que evidencien crisis, sino fortalecer los planes de enseñanza y la preparación de quienes —desde el aula hasta la cúpula de los ministerios correspondientes— deben garantizar la calidad de la enseñanza. Para eso es también necesario, lo recuerda la Academia Cubana de la Lengua, estimular la inteligencia y la voluntad de aprendizaje del estudiantado, no acomodarlas hasta que entren en letargo. Por ese camino pudieran más bien extinguirse.
Eliminar exámenes, como ahora intenta hacerse —o ya se ha decidido con una medida a la que urge dar marcha atrás—, equivale, acudamos al lenguaje popular y culto, a tirar por la ventana el sofá, o la bañera con el agua sucia y el niño dentro. En términos más técnicos, o literales, de algún modo equivaldría a retomar o seguir validando el síndrome del promocionismo, que tanto le ha costado y pudiera seguir costándole al país, con independencia de las intenciones con que ese morbo se haya propiciado: un morbo que da al traste con los irrenunciables propósitos de índole cualitativa que deben ser rectores en la instrucción y en la educación, y confiere favoritismo a la ignorancia.
Aducir que se trata de viabilizarles el acceso a las aulas a futuros profesionales de determinadas áreas de la ciencia y la tecnología supone, cuando menos, un grave déficit cultural por parte de quienes propician el dislate, o lo aceptan. Si lo que se quiere fomentar no es un indeseable proyecto para fabricar emigrantes, esos profesionales deben preverse como parte, en primer lugar, de Cuba y, por consiguiente, de la comunidad lingüística hispanohablante. La sabiduría científica no parte del aire, ni se afinca en él: es una etapa superior del conocimiento, que empieza por ser elemental y cotidiano y se extiende a esferas cada vez más altas y complejas.
Si el profesional no conoce bien su idioma —y no es cuestión de dominar tecnicismos o saber dibujar cuadritos de gramática estructural, aunque unos y otros pueden ser muy beneficiosos para el buen pensamiento—, ¿cómo va a interpretar rectamente los fenómenos y explicárselos a sí mismo? ¿Le bastará dialogar solamente con la pantalla de su computadora? ¿Entendería así de manera cabal todo cuanto puede llegarle por esa vía? ¿Podrá creer que para ser científico o tecnólogo le bastan las jergas y abreviaturas que ha empleado para intercambiar ágiles mensajes por el correo electrónico o el teléfono celular? Mucho más, ¿cómo va a comunicarse con la comunidad científica? No está de más recordar la sabiduría integral que ha caracterizado a quienes han sido paradigmas de sabiduría. Y los paradigmas no están para ser elogiados y olvidados, sino para respetar lo que enseñan, y tratar de seguirlo.
¡Ah!, pero no tarda en asomar el fantasma de la lingua franca imperial que se ha entronizado en el mundo. Aparte de que los malos hábitos y la ignorancia en el uso de la lengua madre pueden trasladarse nocivamente al aprendizaje y el empleo de otros idiomas, vale detenerse en algunos elementos valorativos. A ningún nivel de la nación se debería estimular acríticamente, como acto de inercia irreflexiva, el conocimiento de otros idiomas, conocimiento en sí mismo útil, valioso, aconsejable, y no solo si se trata del inglés. Es necesario favorecer en todo caso la asunción de perspectivas culturales adecuadas, incluidas las de índole histórica y política. Ya hay en Cuba centros privados de enseñanza donde el inglés se les enseña a niños y niñas del país como si residieran en Miami o en Nueva York. Aunque solo fuera frente a eso, algo les corresponde hacer a las instituciones nacionales.
No se habrá repetido lo bastante: el privilegio de que goza hoy la lengua inglesa no se debe solo ni principalmente a las grandezas de William Shakespeare y Walt Whitman. Grandezas tendrán o tienen los demás idiomas, el sobresaliente español entre ellos, honrado por las de Miguel de Cervantes, José Martí, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rubén Darío y otros. El paso avasallador del inglés se basa, sobre todo, en el poderío económico, político, tecnológico, mediático y bélico de un imperio que se expresa en ese idioma. No es una realidad que se deba soslayar, como si la cultura fuera algo tan abstracto y aséptico que no se requiriese estar advertido de cuanto ocurre en el planeta.
Cuando hace unos siglos el latín se usaba como lingua franca de las ciencias, ya no se rendía pleitesía a ningún imperio que se comunicara en ese idioma, y este hace un todavía mayor número de siglos que dio lugar a otros: los romances, como el español. Hoy, con el inglés, la realidad es diferente. No se trata de no usarlo, ni de darle la espalda, como algún “cosmopolita posmoderno” pudiera pretender que los presentes apuntes proponen. Pero no se piensa aquí en interlocutores tales, sino en lo mejor del pueblo de Cuba, y en quienes de cualquier modo tengan la posibilidad y el deber de actuar para que se revierta una decisión que, de solo estar vigente un año, ya sería impertinente y puede acarrear consecuencias lamentables, como sucede con cualquier error introducido en el sistema educacional. Ni pensar en lo que ocurriría si se permitiera que dure más de un curso, o tornarse pauta para el ingreso a la universidad.
La indeseable medida confirma que no solo en lo más explícita o directamente económico puede asomar la oreja peluda, lobuna, del pragmatismo, forma de pensamiento —o falta de él— característica del actuar capitalista. Menospreciar o relegar el español en Cuba hace recordar tristemente el Plan Bolonia, tan combatido en Europa por pedagogos y otros profesionales de actitud revolucionaria, emancipadora, y tan propulsado por quienes pretenden eliminar todo lo que estiman ajeno a la finalidad de formar tecnócratas, ejecutivos y otros representantes del capitalismo. El ateo convencido que esto escribe pide perdón para decir: ¡Dios nos ampare!
(Tomado de La Jiribilla)

El ateo convencido que leyó la acertada nota y escribe éste comentario pide perdón para decir: ¡Dios nos ampare!
Realmente no sé si todos los foristas conocen del nivel de exigencia del proceso deocente eductativo de los IPVCE, pero deberían informarse antes ser tan críticos. ¿Mantener durante tres cursos evaluación por encima de 80-85 puntos no es un buen refente de exigencia para el dominio de la materia que estamos tratando? ¿Por qué demonizar la eliminación de una simple prueba que se le realiza a estudiante que van a un centro de excelencia pero que son minorías comparados con los que llegan al nivel preuniversitarios en otras modalidades, que no realizan pruebas de ingreso y al concluir el Pre tienen las mismas opciones de llegar a la universidad? recapitulen.
Tiene usted razón, el asunto no es la prueba. Hacerla o no hacerla no es el problema, ni la solución.
Lo terrible es el escaso dominio del español por los profesores, por los maestros de primaria, por los profesionales en general. En la radio y en la TV, en los periódicos.
Lo de la prueba suprimida es un síntoma, no la enfermedad. Tengo, como profesional de la traducción, al menos dos desagradables demostraciones de cómo los funcionarios del Mined echan a la basura los criterios de los especialistas. Una fue hace muchos años, cuando mchos nos opusimos a que se bjara el aprobado de 70 a 60. Se nos consultaba, creíamos, y en realidad solo se nos avisaba. Recientemente, volvió a ocurrir, con la creación de una especie de centro de enseñanza media en traducción, con la cual todos, absolutamente todos los que teníamos que ver con la traducción y fuimos consultados estuvimos de desacuerdo. Fueron meses de discusión. El resultado búsquenlo en unpar de reportajes de prensa de hace algo más de un año (no recuerdo ahora si en Juventud Rebelde o en Granma).
El problemaradica, simpelente, en que el sistema de enseñanaza está en un a crisis de la que no sale, pues la mentalidad de sus funcionarios, sus máximos dirigentes, es la misma que creó la crisis. Ello no sucede solo en el Mined, desde luego, pero es de eso que hablamos en este momento.
Que se dignifique a la profesión; que los maestros no dependan de "regalitos" para sobrevir, que se les pague decorosamente y se les respete como formadores de ciudadanos que son. Y, desde luego,que se les exija suficiencia profesional y humana. También a sus dirigentes
Entonces, nadie hablaría de las pruebas
Alpízar
Estoy 100% de acuerdo con el magnifico articulo del maestro Luis Toledo Sande, aunque tambien es preocupante que la alta dirección del Pais no se pronuncie ante esta gigantesca estupidez y la tozudez del MINED. Si seguimos asi los futuros cientificos hablaran y escribiran sus trabajos en dialecto Nagüe...!!!
Bueno el argumento del autor pero en mi opinion mal enfocado.
Hay problemas con la ensenhanza del espanhol que deben ser atendidos a profundidad pero el examen de ingreso a un IPVCE no es lugar para ello. Los estudiantes que culminan la secundaria y van para el preuniversitario no realizan examen alguno de ingreso y, una vez en el preuniversitario, continuan sus estudios de la lengua materna. Es en la calidad de esa ensenhanza donde se gana la batalla y luego, claro esta, tenemos los examenes de ingreso a la universidad donde si se hace examen de espanhol. Para entrar en los pre especializados en artes y deportes no se hacen examenes de ingreso de espanhol. Por que habriamos de hacerlos en el ingreso a los IPVCE ? Los que defienden el argumento que singulariza a los IPVCE por ser cantera de cientificos, y de ahi concluyen que este caso si merece examen de espanhol, deberian oirse a si mismos. Acaso detras del argumento no se esconde un menoprecio por el deportista o el muscio ? Acaso no hay algo en la direccion de "que importa si un deportista no sabe hablar o escribir !".
No veo relacion directa entre que no se haga examen de espanhol para ingresar al IPVCE, ( reitero, no se hace para ingresar a ningun preuniversitario pero parece que eso no es motivo de preocupacion y si la fijacion con el IPVCE) y la calidad del uso de la lengua en nuestros jovenes. Exigir mas en los pre, incluyendo y con mayor ahinco en los IPVCE, en las asignaturas de espanhol y literatura y elevar la calidad de la ensenhanza, esa es la solucion y no un acto de examen exclusivo para ingresar a un pre especializado en ciencias. Los mismos argumentos serian validos para eliminar el examen de historia para ingresar a los IPVCE, ningun otro pre especializado parece tenerlo.
Me parece que la decision del MINED es atinada.
Ernesto, tal pareciera que nos pusimos de acuerdo para opinar pues yo coincido plenamente con usted. Mi opinión fue publicada en la primera página de comentarios, es el segundo comentario. También le contesté a dos personas que hablaron especificamente sobre lo que dije. Es lógico que si ningún estudiante que opta por los demás pre - universitarios que existen aparte de los IPVCE, tienen que hacer pruebas de ingreso, y que para colmo son muchos más, ¿Por qué tanta algarabía con esa decisión de eliminar el español de las pruebas para estos pre especializados?. Considero que esos alumnos deben entrar con el mayor conocimiento posible de las asignaturas de ciencias, el español y la historia deben impartirse y evaluarse correcta y estrictamente desde la primaria, por profesores preparados para ello. Es irrelevante evaluar estas materias para entrar a una institución especializada en ciencias. Si es así propongo que evalúen física para entrar a un pre de arte. Creo que verán esa idea descabellada, es algo muy similar a lo que estamos comentando.
Excelente articulo totalmente de acuerdo,y muy acertada su publicacion,en mi humilde opinion soy de las que piensan que debe de incrementarse la calidad de las clases de español desde el primer grado recuerdo mi excelente profesora de primer grado que decia el primer grado sino se vence se repite ,y ahora nadie repite ,para entrar en la universidad se debe dominar nuestro idioma,y en la universidad ahora se pide dominar ingles ,pero se debiera hacer una prueba de rigor de español antes de entregarse el titulo universitario porque hay una realidad hay profesionales que escriben con falta de ortografias y hasta hablan con falta de ortografia no vamos a totalizar pero es una realidad no podemos tapar el sol con un dedo mas rigor con el español desde sus inicios ,Ministerio de educacion rectificar es de sabios
Estoy muy de acuerdo con la dirección del MINED. Estos que batallan contra su decisión, como quijotes, incluyendo al autor de este artículo, ¿por qué no se pronuncian para que los estudiantes de secundaria básica que solicitan plazas en preuniversitarios, incluyendo las demás modalidades de la enseñanza media superior, también hagan esos exámenes?, si sacamos cuenta las matrículas a los IPVCE son muy pocas y a esos otros centros va la gran mayoría: ¡ahhhhh que eso no importa!, ¡sólo los científicos deben saber escribir bien!, ¿y los deportistas? ¿y los camilitos?. Revisen sus intereses y criterios personales porque me parecen son muy egoistas.
disculpen, ya que tratamos del tema, puse "egoistas" sin tilde. Me retracto.
El meollo de la cuestión está en el mismo sistema educacional cubano (aunque esto no es un fenómeno exclusivo de nuestro país). La masividad, el promocionismo, el afán desmedido por ofrecer al mundo una imagen hiperbólica de la nación, distorsiona y contamina la realidad social. En ello influye (no puede negarse) la necesidad imperiosa de capital humano; pero lamentablemente, para lograrlo se han escogido como vías, vericuetos nada virtuosos que llevan solo al desastre. Soy profesional de la salud y tengo 63 años. En mi época no se hacían exámenes de ingreso de ningún tipo; sencillamente, para acceder a un nivel se debían vencer ÍNTEGRAMENTE los niveles inferiores; ello incluía la asignatura Lengua Española con su gramática y ortografía. No se veían las graduaciones masivas de hoy, pero quienes llegaban tenían un nivel promedio aceptable. Causa horror el lenguaje oral y escrito de muchísismos médicos y especialistas formados hoy bajo el imperativo del Ministerio de Educación Superior para cumplir, a cualquier costo, los planes de graduación.
En primer lugar, aclaro que soy "otro Anibal", pues ya hay un forista que se firma solo con el nombre de pila.
Maestro Toledo Sande, es Ud. uno mas que se suma a este pronunciamiento en favor de cuidar la puerza de nuestro idioma. Me preocupa ver la tozudez del MINED ante tanta critica, desde su posicion, como diciendo "yo lo dije y asi sera, me importa poco lo que Ustedes piensen".
Hablando del buen uso del lenguaje español, me ha asombrado leer en su articulo "los niños y las niñas". Esta es una tendencia de los ultimos tiempos, con la que estoy en desacuerdo, pues la considero en primer lugar demagogica, de tener que emplear los dos generos "para que se vea bien claro que no estoy ignorando al genero femenino". Desde tiempos inmemoriales, en la Lengua Castellana el plural adopta el genero masculino. Hace un tiempo una señora española publico algo muy simpatico en el que supuestamente firmaban "el artistO, el violinistO, el quiropedistO, etc...."
Sai. estoy en desacuerdo con tu comentario. es mi criterio. estas de acuerdo en eliminar el idioma español y también arremetes contra los exámenes de Historia. el español nuestra Lengua materna, nuestra Historia. que son pilares básicos en nuestra Formación y mas actualmente. que nuestra juventud la desconoce bastante. sea cual sea la carrera que vas a estudiar. acordarse la laguna tan grande que hay en nuestro sistema de enseñanza a cualquier nivel. Como se cree que los alumnos que desaprueban las pruebas de ingreso o los que tienen por debajo de 85 como promedio. son los que pueden optar por carreras pedagógicas. para posterior pararse al frente de un aula a enseñar. Que van a enseñar. estos y otros muchos mas problemas son los que crean el Mismo Ministerio de educación. Ya esta decisión esta Tomada. para que allá marcha atrás tiene que venir una orden de nuestro Gobierno. como ven ni a la opinión de la población en su mayoría ni caso le han hecho. solo un escrito del MINED que se publico si mas no recuerdo por el Granma.
Manuel. Yo entiendo la preocupación de todos pero hay que entender que no se elimina el español (ni propongo eliminen la historia), de los exámenes de ingreso a la UNIVERSIDAD, simplemente se elimina de las pruebas para entrar al PRE DE CIENCIAS EXACTAS. Muchos alumnos también optan por los pre "de la calle", como se dice popularmente y éstos NO TIENEN QUE HACER NINGUNA PRUEBA, NI DE ESPAÑOL NI DE HISTORIA. Ahora bien, para entrar a la universidad sí considero muy importante la evaluación de estas asignaturas. Los IPVCE son pre - universitarios ESPECIALIZADOS en ciencias y aunque el español y la historia deben ser estrictamente impartidos y evaluados en ellos no considero necesario que se evalúen para entrar en ellos como mismo NO SE EVALÚAN PARA ENTRAR A NINGÚN PRE como ya expuse.
Manuel, no creo correcto que me digas que “arremeto contra los exámenes de historia”. Yo soy profesional y también profesora y ambas asignaturas me parecen importantísimas y vitales para nuestros estudiantes y considero que deben ser impartidas con rigurosidad en todos los grados incluso desde la primaria. Me has malinterpretado, el examen que se eliminó NO ES DE LAS PRUEBAS DE INGRESO A LA UNIVERSIDAD sino el de entrar a los PRE DE CIENCIAS EXACTAS. ¿Acaso los alumnos que optan por el pre “de la calle” como decimos popularmente y que son muchos más estudiantes que los que desean los IPVCE tienen que hacer pruebas de historia y de español?, pues NO y esos alumnos posteriormente también optarán por carreras universitarias igual que los otros estudiantes. ¿Por qué se les realizan pruebas a los alumnos que optan por los pre de ciencias exactas?. Pues porque son instituciones especializadas que demandan de una preparación por parte de los estudiantes y por ser precisamente centros de ciencias considero que deben tener la mayor preparación posible en esas asignaturas (matemática, física, química, biología). El español SI se mantiene para acceder a la universidad igual que la historia y eso me parece muy bien. ¿Los estudiantes que optan por la Escuela Nacional de Arte (ENA) que también es un PRE pero de arte tienen que hacer pruebas de Español e historia?, pues NO, tampoco, solo hacen las pruebas de actitud como corresponde. No entiendo la repercusión que ha traído la decisión de eliminar esa prueba de los IPVCE cuando en comparación, son muchos más estudiantes los que optan por otros tipos de pre – universitarios que NO TIENEN QUE REALIZAR NINGUNA PRUEBA ESCRITA.
Muy buena reflexion de Toledo. Soy de las que está a favor de las pruebas de lengua española, y aún asi hay estudiantes que se hacen profesionales y cometen errores imperdonables con nuestra lengua materna, al extremo de hacer innovaciones. A mi modo de ver, el Mined está cometiendo errores, hemos transitado por muchos de ellos, pero porqué no enmendarlos, lo más triste del caso es que estamos formando a una generación que no sabe hablar y mucho menos escribir, aunque esa no sea la generalidad, pero atento, que un error conlleva a otro.
Por que no se hace una consulta con los Intelectuales de nuestro país. Que expresen criterios. y que se tomen en cuenta.
El escrito este se debería publicar por el Granma. Para que la población pueda tener acceso a este interesantísimo comentario. o realizar una mesa redonda e invitar a profesionales,intelectuales.científicos y darle participación al pueblo.
No dudo que el día de mañana quieran quitar la Historia. OJO Y CUIDADO.
No creo que el de historia piensen quitarlo. Es fácil de imaginar por qué. La historia que exigen en el examen se aprueba repitiendo unas cuantas frases hechas. El idioma es algo más enrevesado..., es pensar
Alp
Emilio F. Arenas
Soy profesor de la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Matanzas desde el año 1980. ¿Cuánto he visto en todo este tiempo? Mucho y como media mis mejores alumnos provienen de los IPVCE y de las órdenes 18 y 20.
Quiero destacar (lo que todo docente sabe) que las evaluaciones no son simplemente un proceso de control del aprendizaje sino que forman parte del proceso de enseñanza, el examen enseña.
Pienso que el MINED ha minimizado y simplificado conscientemente, a modo de justificación, el papel del examen que elimina, argumentando que lo importante es el proceso de impartición de conocimientos del Español – Literatura, y este se mantiene. Esto es parcialmente cierto y ellos lo saben porque la impartición de estos contenidos, como resultado, es deficiente por múltiples causas y masivamente la calidad de la expresión oral y escrita, entiéndase el pensamiento y su expresión, es insuficientemente bochornosa en los estudiantes que arriban a la enseñanza superior.
La argumentación de la Academia Cubana de la Lengua es clarísima y aporta un peso que no debe ser soslayado de forma simplista.
Pienso que lo más importante aquí es el precedente que se realiza, al eliminar el examen de marras y que es el detonante de inconformidades acumulada por la población cubana sobre la calidad de los procesos educativos en la enseñanza media y que tiene de trasfondo desde mucho antes del Período Especial, el promocionismo, la burocracia de controles y una educación donde estratégicamente no se desarrolle el pensamiento independiente y creador de nuestros estudiante. El Período Especial suma carencias materiales por deterioro y obsolescencia en equipos e inmuebles y una escandalosamente baja estimulación salarial y moral con su espectacular éxodo de recursos humanos, que es lo peor. Con un poco de dinero ud. resuelve las carencias materiales pero un profesor se forma en años, yo pienso que durante toda la vida. La pérdida por éxodo de profesores, de cinco, diez y más años de experiencia es peor que una bomba atómica.
No obstante la educación en Cuba sigue siendo un referente mundial que estamos en la obligación de apuntalarla y desarrollarla como creación autóctona de nuestra Revolución, es una conquista de todos y para todos y porque brinda solamente beneficios. No olviden que es la fábrica más importante de cualquier país. Produce hombres de bien que modifican su entorno.
La dirección del MINED a estas alturas del debate no debe escudarse en criterios tecnicista, a mi entender es un problema, ya político, que debe implicar pronunciamiento de la ministra del ramo, previa consulta con las máximas autoridades. Nunca se debe olvidar que un ministro por muchos méritos que tenga, es un funcionario público que se debe al pueblo y la tozudez puede llegar a meritar su destitución.
Si el problema es tan sencillo como plantean los especialistas del MINED, entonces debe reponerse el examen y ya.
Saludos de un viejo profesor,
Emilio Fernández Arenas.
Profesor Arenas, mis respetos, Ud. ha abordado este tema de manera magistral. Lo felicito!
Pero además yendo al meollo del asunto, La llamada lengua española, no es mas que el castellano que a su vez proviene del latín hablado y ya ha degenerado en mas de 8 tipos de castellano que tienen diferencias abismales aceptadas por la RAE que no es mas que la institución que “legaliza la costumbre” no mas , o sea que cuando la costumbre se imponga se formará una nueva lengua que tendrá que ser aceptada porque el idioma lo ponen las personas y no las instituciones , por lo tanto y al cabo dentro de 40 años con el entrelazamiento actual de personas es imposible predecir que pasará con el idioma , como por ejemplo “Ruperto” ni se imagina que es “CD” , “Youtuber” o “fake news” y millones mas de palabras que forman ya el cotidiano, el estudio de la lengua materna entonces seria estudiar Latín y a nadie se le ocurre eso, dentro de 30 años hablaremos gústele a le guste algo parecido a un esperanto y tendrá que ser aceptado por las instituciones porque como dije no son ellas las que rigen la comunicación , así que pensar que una prueba mas o menos va ha ser mas duchos a las personas del futuro en la lengua que se hable en ese momento es una soberana mediocridad y un punto de vista extremista que no conlleva sino a mas ambigüedades que certezas en el aprendizaje, si es tan importante una simple prueba hagámosla y quitemos entonces la asignatura de español del plan de clases de los científicos , ¿seguro que no verdad? , entonces , Repeat after me! , Don´t need this test!.
En total desacuerdo. La enseñanza del idioma hay que hacerla siempre y se ira adecuando a los nuevos giros, neologismos y ortografia que vayan apareciendo, por lo que debe ir en constante enseñanza y aprendizaje.
Hoy seria un disparate escribir "fermosa muger", lo que en el siglo XVI era correcto, pero para no cometerlo tuvo que haber una enseñanza del castellano de estos tiempos y dentro de un siglo sera otra, otros seran los examenes. Lo cierto es que hoy por hoy hay muchas personas que tienen un pobre dominio de su lengua materna, si no, fijese en las barbaridades que escriben muchos de los que aqui opinan, entonces, nos podemos dar el lujo de eliminar un examen del idioma?
¿Y Ud. cree que la prueba de español para los estudiantes de pre de ciencias exactas logrará mejorar la ortografía y la redacción del universo profesional?, como menos veo eso al nivel de una broma.
Caramba, Pioneer, cuál es tu inglés, bro? Tú estás en contra de la prueba de Español, pero tu English está también en llamas. Parece que tu trauma es con las idiomas, pobrecito, man...
¿Dolió verdad?, ¡confiéselo!
Lo que duele es lo que haz hecho con el inglés, jejeje
En Referencia al Magistral Articulo-DIsertacion del Profesor
Maravilloso articulo, realmente un grave error.
Solo quiero acotar que el problema no es solo en la Lengua Espanola; soy de origen
Latino pero vivo en una sociedad cuya lengua no es el Espanol y experimentamos los
mismos problemas.
afre
Discrepo con el autor en muchísimos aspectos. Creo que hasta en ocasiones se mete en terreno que no le compete, como es el caso de la enseñanza de lenguas extranjeras. Es bastante bien conocido que las lenguas extranjeras se enseñan conjuntamente con la cultura de los pueblos que las hablan. De tal modo, no se puede ser totalmente competente en una lengua extranjera si no se posee la competencia socio-cultural, una de las que integran la competencia comunicativa.
Por otra parte, me parece muy mal que sea necesario un examen de ingreso de español. Para mí, eso prueba que alguien no esta haciendo las cosas como debe. Después de todo, los estudiantes reciben la asignatura y supuestamente la aprueban. Además, los exámenes de ingreso tienen en muchas ocasiones un impacto negativo sobre el resto de las asignaturas, las cuales pierden importancia. De tal modo, en los preuniversitarios importa poco si los muchachos aprenden química, biología o inglés, porque lo importante para los directivos es español, matemática e historia. Es frecuente que se suspendan turnos de las asignaturas "no privilegiadas" para reforzar las que sí tienen examen de ingreso. Creo que es otra arista del problema que debiera tomarse en cuenta.
es que el mundo no ha avanzado con la poesia de shakesperare, la prueba de español no es fundamental.
Sai, discrepo con usted, las ciencias exactas y los q se dedican a ella tienen q dominar su lengua materna y si es posible otra ademas de la suya.
es patético ver a nuestros profesionales ´´exactos´´ impartir conferencias y escribir POWERT POINT en congresos internacionales , con falta de ortografía y mala redacción.
yo doy clases en la facultad de medicina y da pena ver algunos galenos escribir en las historias clínicas y otros documentos legales, garrafales errores, eso es bochornoso.
cumplí misión en Guatemala y un medico de alli me dijo ¿porque los cubanos tienen mala ortografía? se me cayó la cara de vergüenza . y le diré lo q he encontrado en alumnos de 5to año, y cito sus errores:
voca, bena, vaso (en vez de bazo), ahorta, ayasgo, zalado, en fin el listado es interminable y no voy a ocupar este escaso espacio con tales barbaridades .
si estoy de acuerdo con Toledo, y que conste, fui malo en la asignatura de Español, pero por eso la encuentro IMPRESCINDIBLE.
Mau, yo soy profesional y también profesora del sector salud igual que tú y tanto el español como la historia me parecen importantísimas y vitales para nuestros estudiantes y considero que deben ser impartidas con rigurosidad en todos los grados incluso desde la primaria. Me has malinterpretado, el examen que se eliminó NO ES DE LAS PRUEBAS DE INGRESO A LA UNIVERSIDAD sino el de entrar a los PRE DE CIENCIAS EXACTAS. ¿Acaso los alumnos que optan por el pre “de la calle” como decimos popularmente y que son muchos más estudiantes que los que desean los IPVCE tienen que hacer pruebas de historia y de español?, pues NO y esos alumnos posteriormente también optarán por carreras universitarias igual que los otros estudiantes. ¿Por qué se les realizan pruebas a los alumnos que optan por los pre de ciencias exactas?. Pues porque son instituciones especializadas que demandan de una preparación por parte de los estudiantes y por ser precisamente centros de ciencias considero que deben tener la mayor preparación posible en esas asignaturas (matemática, física, química, biología). El español SI se mantiene para acceder a la universidad igual que la historia y eso me parece muy bien. ¿Los estudiantes que optan por la Escuela Nacional de Arte (ENA) que también es un PRE pero de arte tienen que hacer pruebas de Español e historia?, pues NO, tampoco, solo hacen las pruebas de actitud como corresponde. No entiendo la repercusión que ha traído la decisión de eliminar esa prueba de los IPVCE cuando en comparación, son muchos más estudiantes los que optan por otros tipos de pre – universitarios que NO TIENEN QUE REALIZAR NINGUNA PRUEBA ESCRITA y que posteriormente también optarán por carreras universitarias. Esos médicos de los que hablan tuvieron que hacer prueba de español para entrar a la carrera y mira lo mal que escriben, ese problema no se arregla con una simple prueba de ingreso, va más allá, desde la primaria, de la preparación de los profesores, del hábito de lectura que tengan, de la rigurosidad con que se haya impartido esta asignatura durante toda la vida estudiantil.
Y que me dicen de la desaparición total, digamos extinción, de la caligrafía y las libretas cuadriculadas? Estoy de acuerdo en la opinión de los foristas y en desacuerdo total con la decisión y explicación absurda del mined .Pero en Cuba debate hay muchos opiniones, críticas y recomendaciones dignas para crearse una comisión virtual que nutra de criterios y opiniones e ideas a la asamblea nacional. Aquí se ha hablado de realizar exámenes para entrar al nivel preuniversitario. Creo que es válido. Creo que eso ayudaría a que en la secundaria se perfeccione el sistema educacional, los planes, y por dios se acabe de dar al maestro el lugar social y económico que debe tener y se acabe e una vez y por todas, la política de promoción y más promoción no importa si gradúan cerebros de cocodrilo o de burros.( por cierto;¿el coco tiene cerebro??)
Profesor:
Excelente articulo, en este Sitio valore dar mi modesta opinion , una vez publicada la decision del MINED
A usted, mi admiracion y una vez reitero mi criterio
El Facilismo en todos sus ordenes genera resultados fatales
Curse el Preuniversitario en el periodo 1980-1983 cuando no se establecian ni eran necesarias los examenes de ingreso y le expongo las causas
1) Excelente base , programa de estudio y clausto de profesores , desde la primaria hasta el Preuniversitario.
2) La ortografia y redaccion tenia un excelente programa en la escuela primaria
3) La asignatura Literatura se estudiaba desde la Secundaria hasta el Pre, fundamental para incentivar el habito de Lectura , que tambien es la base primaria de la buena Ortografia
4) En el Preuniversitario los examenes de Literatura y Español ( asignaturas independientes) eran muy rigurosos y practicamente imposible obtener 100 puntos en una prueba de Control o Semestral, ese no era el objetivo de ningun prueba, en su defecto el rigor en los examenes les daba a los estudiantes una excelente preparacion durante los 3 años que antecedian los estudios universitarios
5)Con lo riguroso de los programas y examenes, con el execlente claustro de profesores, el Escalafon era Justo,
Los estudiantes de esa generacion, sin pecar de absoluta, le podria asegurar que somos mejores profesionales
Urge rescatar lo bueno
Si se garantizara la calidad en la formación diaria en las aulas, no habría necesidad de exámenes de ingreso y se podría confiar en el promedio que los estudiantes traen.
Creo que los exámenes de ingreso afectan muy negativamente al resto de las asignaturas que no son objeto de evaluación. No en pocas ocasiones se suspenden los turnos de biología, química e inglés para dedicarlos al estudio de la matemática, el español y la historia.
Y lo peor: no somos capaces de garantizar la calidad ni siquiera en esas tres asignaturas "privilegiadas". Quizás en las pruebas no se evalúa como debe ser, lo que lleva a deformaciones en los métodos de estudio, que ponen mayor enfásis en la memorización que en la integración de saberes.
ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO QUE SIGAN CON LOS EXAMENES DE INGRESO , SOBRE TODO EL DE ESPAÑOL.. Y AUN A PESAR DE ESTO Y QUE APRUEBAN .. HAY MONTONES DE PROFESIONALES QUE TIENEN ERRORES A MONTONES DE ORTOGRAFIA.. NO OBSTANTE..CONSIDERO QUE EL DE MATEMATICAS DEBERIA SER OPCIONAL..SEGUN LA CARRERA QUE SE ESCOGE..SI LAS HUMANIDADES NADA TIENEN QUE VER CON LAS CIENCIAS..Y SI VAN A ESTUDIAR LENGUAS .. ¿PORQUE MATEMATICAS?..SE DEBE ANALIZAR SI VAN A SEGUIR CON LAS PRUEBAS DE INGRESO..SALUDOS.
Gracias, amigo Toledo, por tu artículo. Acertadísimo. Si se quiere, hasta te quedas corto.
Esa medidas es, a sabiendas (espero que no), o por ignorancia, un ataque a la esencia misma de nuestra cultura, de nuestra nacionalidad.
Los intelectuales cubanos nos llenamos el pecho de aire para proclamar nuestra cubanía. ¿Cómo podemos admitir que así se la ataque?
Ahora se eliminan los exámenes de español, Antes se proclamó, por el Ministerio de Educación Superior, la obligatoriedad del examen de suficiencia en inglés para licenciarse.
Un cuadro perfecto.
El próximo paso será proclamar el bilingüismo. A emular con Puerto Rico, ¿quién sabe?, acaso un día podamos ser anglófonos. Nuestros nietos leerán La Edad de Oro en inglés. Y la Protesta de Baraguá. Nos habremos colocado en el primer mundo. Sin tener que esforzarnos por preparar mejores profesores, por elevarles el nivel de vida y el orgullo profesional. Lo que estorbaba era ese idioma anticuado, el español. Eliminémoslo.
Y qué dicen nuestras instituciones, asociaciones profesionales y organizaciones. La callada por respuesta. Y el que calla otorga. El que otorga desde siempre, calla llegado el momento en que debiera hablar.
¿La Uneac? Silencio.
¿La Asociación de Pedagogos? Silencio.
¿La Upec? Silencio.
La Asociación de Historiadores? Silenico.
¿Los comunicadores sociales? Silenco.
Silencio en la noche. Solo nos arrebararán el alma, no hay por qué hacer tanto ruido.
Gracias, Toledo.
Gracias Academia Cubana de la Lengua, por acordarte del Quijote
Alpízar
Por alguna razón, no salió mi primer comentario, en que felicito a Toledo por su texto. Veo que ha suscitado muchos comentarios.
Tienen razón los que opinan que la prueba en sí no es nada. No es nada, pues nada garantiza que quien aprobó tenga verdadera suficiencia en su lengua materna, Pero, en las condiciones objetivas de hoy en día, en que la enseñanza está en una crisis de años, tiene al menos el valor de llamar la atención sobre el idioma.
Y es todo, pues demuestra que quienes nos dirigen siguen atendiendo más a números que a resultados verdaderos. Se suprime la prueba de español (jamás lo harían con la historia, eso lo sabemos) para que haya más alumnos matriculados en unos pre de ciencias que andan hace rato de capa caída, a pesar de que fueron, otrora, vedaderos estandartes de la educación cubana.
Antes de "los valientes", ¿se acuerdan? Y antes de que cualquiera pudiera ser maestro.
Por otra parte, desconocer la importancia del idioma para el desarrollo del pensamiento es, simplemente, un absurdo. Y olvidar que el idioma es el elemento básico de cualquier cultura es un crimen contra la esencia de la nacionalidad.
Por eso me preocupa la falta de respuesta de las organizaciones que se supone están a la vanguardia en la defensa de la nacionalidad (Uneac, Upec, pedagogos, historiadores...). ¿No les interesa?
Debíamos exigirles que se pronuncien.
Alpízar
Coincido plenamente con Escaramujo y Pedro en su opinión, y le adiciono a la certeza de sus comentarios que, si por suprimir un examen se va a calificar la real preparación que tiene algún individuo, pues creo que se queda corta la reclamación, esta creo que es una muestra más de la ignorancia de quienes decidieron tomar esta entre otras decisiones históricas que se han tomado en pos de la enseñanza, que demostraron ser catastróficas en lo que a buena praxis para el aprendizaje, refiere, creo que para quienes habitamos en el archipiélago, no hace falta mentar cuales... Un exámen es una prueba parcial del grado de preparación del individuo, y que solo evidencia muchas veces, -en mi experiencia-, la preparación adquirida para realizar estos exámenes y algo de lo que básicamente se adquirió, cosa que en muchas ocasiones un repasador encausa adecuadamente, y con esto garantiza al menos el aprobado del individuo, y para nada con esto se favorece a la enseñanza de nuestra lengua madre, ya que luego de un tiempo de este suceso, los conocimientos adquiridos para "salir del apuro", se pierden. Considero que la raíz del problema viene de la base recibida, y de la seriedad con la que se toma la enseñanza del español, creo, sinceramente que le falta dinámica, para que los estudiantes le tomen el interés que de verdad necesita este fenómeno, que de no resolverse pronto, solo nos traerá a la mayoría más amargas experiencias que las que ya estamos viviendo, como las de la mala música urbana que nos toca soportar, además de los malos hábitos y falta de educación vista en muchos jovenes y adolescentes que habitan nuestras calles, no digo que no existan excepciones, pero pesan más las problemáticas. Pongo ejemplos claros de las causas: los maestros que en muchas ocasiones guían a sus estudiantes, carecen de la preparación y la metodología, para enseñarles todo lo que realmente necesitan para aprender mejor su idioma, y aunque la tengan, a veces no saben llegar a ellos para inspirarlos a realmente dominarlo o a interesarse al menos en leer... algo tan escencial para aprender; y no me refiero con esto a las lecturas guíadas por la asignatura, que conllevan a evaluaciones, no... me refiero a otras, que a veces resultan mas atractivas, y que realmente estimulan esta práctica ,que es muy poco frecuente de forma voluntaria en la mayoría de esos individuos que nos topamos blasfemando(no necesariamentes injurios) a la salida de la escuela, o cantando un tema subido de tono en una tarima... o en plena calle mientras transita, por solo poner algún ejemplo, no digo que este fenómeno sea absoluto, pues nada en este mundo lo es, y hay cantantes que pese a haber estudiado y leído, por cuestiones de preferencia, eligen esas prácticas. Y la otra parte escencial y casi mas importante que los maestros, es la parte de la familia de los estudiantes, si se evaluara algún día la preparación que en materia de idiomas tienen los padres de hoy en día (me refiero a los más jóvenes, que es en quienes resulta muy notorio), se percatarían de que paralelamente al curso que este cursando el estudiante, sus padres también necesitan uno para aprender a aducarse básicamente para educarlos... es inconcebible que hoy los padres solo sirvan para complacer, y mínimamente guíar a sus hijos, o delegar a otros esas responsabilidades, cuando quienes realmente deben poner el máximo intéres en su formación son sus padres.
Creo también que sería algo positivo el implementar un sistema de control en base a la conducta del alumno, que obligue, y digo bien OBLIGUE a su/sus tutor(es) a encargarse realmente de una educación con calidad para su hijo, y que realmente lo encamine como un ser de bien, y medianamente educado para la sociedad, que es a su vez también para su propio bienestar futuro. Algo así como el sistema que se usa en otros lares para garantizar la salud de los infantes, que aunque de forma exclusiva para los casos que pueden costearse una visita al médico, mensualmente, regula el estado de salud de los infantes, tanto para casos de desnutrición(Bajo peso) u obesidad (sobrepeso), y consecuentemente para estos casos se preveen sanciones a los tutores por el infringir los estándares de salud que debe tener el menor; sé que a muchos esto les sonará a dictadura, pero para comenzar a cambiar o a intentar cambiar, las medidas deben ser estrictas, si no, miren la historia y verán cuan efectivas han sido las manifestaciones pasivas, buscando la escucha de los que pueden influir en el cambio, y que por comodidad no hacen nada, o casi nada para cambiar lo necesario... También conozco de la existencia de leyes y derechos, que regulan un poco la educación infantil, pero que por desconocimiento de los que imparten la docencia, y de los que los dirigen (igualmente no soy absoluto, sé que hay excepciones), no se aplican, y contribuyen también a la deformación de esta sociedad emergente, que de no atajarse a tiempo, solo va a traer desastres sociales para nuestro futuro.