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Balas ominosas contra José Martí (A propósito de una película en realización)

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En lo más profundo, y atendiendo a su pensamiento, no es exacto decir que José Martí murió de balas españolas. Él mismo supo diferenciar al pueblo español humilde del sistema que lo oprimía al igual que al cubano. Conocedor de la naturaleza humana, tuvo en cuenta la heterogeneidad de España, y del mundo, y así como desde su infancia repudió a compatriotas traidores, alabó la presencia de españoles en las luchas por la libertad de Cuba.

Para ser fieles a su ideario, y a la verdad, lo pertinente sería decir que lo mataron balas colonialistas: de una metrópoli carcomida y dispuesta a someterse a los designios de la potencia imperialista que emergía en la América del Norte, antes que aceptar la independencia que Cuba merecía y estaba en camino de alcanzar. Él lo previó, y su acierto se confirmó en 1898, cuando la Corona hispana se humilló ante la intervención de los Estados Unidos y se hizo cómplice de que ese país se apoderase de Cuba y de Puerto Rico.

La consumación de la tragedia que Martí había tratado de impedir a tiempo, dio paso a la República proclamada el 20 de mayo de 1902, que nació maniatada con la injerencia militar y la Enmienda Platt impuestas por los Estados Unidos, país que tuvo cómplices vernáculos como los había tenido la España monárquica. De entre los autonomistas y anexionistas del siglo XIX, y de quienes han venido dándoles continuidad desde entonces, surgieron y no han dejado de surgir servidores del imperialismo, antimartianos por definición.

Ya en vida de Martí no faltó el cubano que actuase en su contra, como el Enrique Trujillo que, celoso de su grandeza, promovió intrigas a las que él siempre respondió desde su altura ética, ya fuera con el silencio —sabía que lo defendía su vida— o como la vez en que, acusado por Trujillo de haber estado murmurando de él, le contestó que no murmuraba de nadie, y que, en todo caso, vería si podía levantarlo hasta su estimación para luego darle una bofetada. Hubo incluso quien, mal aconsejado, intentó matarlo, y él se opuso a que lo castigara. Con una conversación le demostró que había actuado erróneamente, inducido por otros a cometer el homicidio, y aquel que estuvo a punto de ser su asesino fue luego combatiente en las filas mambisas.

A raíz de la muerte de quien se ganó el calificativo de Apóstol por su entrega a la liberación de la patria, un cubano que servía de práctico a las tropas españolas se jactó de haberle dado el tiro de gracia. Acaso mintió, pero para condenar su actitud bastaría que lo hubiera dicho, máxime si lo hacía como un alarde dirigido a ganar méritos ante los enemigos de su patria. Aunque a la inmensa mayoría del pueblo cubano lo ha caracterizado el patriotismo revolucionario, hayan sido o no hayan sido reales, las del práctico no serían las últimas balas salidas de otros cubanos contra Martí, aunque no fueran balas físicas.

Aquel burdo traidor era rústico, pero también hubo apátridas ilustrados. Un miembro de la asamblea en que, a pesar de la digna negativa de verdaderos patriotas, se constituyó una república atada por los designios de la potencia intervencionista, expresó contra Martí un odio también repugnante. Se negó a contribuir a la colecta popular que estaba en marcha para dotar a doña Leonor Pérez de una casa donde vivir, y dijo que no ayudaría a la madre de quien, según él, había sido el hombre más funesto que había tenido Cuba.

Para colmo, ante el rechazo de asambleístas que no estaban dispuestos a tolerar semejante afrenta, se impuso el formalismo que autorizaba al apátrida a expresarse de tal modo porque esa era su opinión personal. Muy torcida tiene que ser una república que se asiente sobre tales argucias y permita que sus pilares sean calumniados. Pero esa no es la Cuba que se construye desde que en enero triunfó una Revolución que ya durante la lucha armada proclamó a Martí como su mentor, para orgullo del pueblo que en rotunda mayoría la hizo suya y la defiende.

Enemigos de la Revolución se han dado inútilmente a urdir falsedades con que simular que Martí les pertenece —es también una forma de afrenta, y no la más leve— o para tratar de mellar su filo revolucionario, cuando no para denigrarlo abiertamente. Un ejemplo de esta última variante lo dio quien, radicado en el exterior y empeñado en deslegitimar los fundamentos ideológicos de la Revolución Cubana, terminó percatándose de que se hallaban en Martí, y lanzó contra él su rabia.

Posiciones similares las han protagonizado quienes, incluso dentro del país en uno de los casos, se han desbocado tratando de reducir a Martí a la nada —de convertirlo en aire inútil, no el aire vital que él trasmite como aliento a su pueblo— o acusándolo de hipócrita, racista, antiobrero y otras “maravillas”. Los promotores de tan dolosas maniobras, condenados al fracaso, siguen criterios “posmodernos” según los cuales la historia es un mero relato o simulacro, pero cuentan con que, si lograsen borrar a Martí, minarían gravemente los pilares históricos de Cuba.

Aunque se le venera justamente no solo en este país, resulta natural que aquí la veneración por Martí sea masiva y tenga la marca de lo sagrado, no en abstracto, sino en vínculo profundo con un proyecto de salvación nacional. Eso mismo pudiera explicar que, al parecer, los mayores y más encarnizados insultos contra él los han lanzado unos poquísimos hijos de Cuba, incapaces de identificarse con el modo de significación directa que para cubanos y cubanas tiene la continuidad entre Martí y la Revolución.

De ahí el afán de quienes intentan desconocer la altura del héroe, con lo que, si algo revelan además de miseria política y moral, y conciencia de su propia frustración, es ignorancia, no una ignorancia cualquiera, sino voluntaria, que no se explica ni por deficiencias que pueda haber habido en la enseñanza de la historia. Ni siquiera se fijan en voces representativas del imperio, al cual de hecho ellos sirven al revolverse contra la nación cubana, que intentan tergiversar el pensamiento de Martí, apropiarse de él. Para eso lo citan dolosamente —como hizo, cuando era césar, el Barack Obama que en eso, y probablemente en otros asuntos, fue menos ignorante y torpe que ellos—, y necesitan parecer que no lo desconocen, y que lo respetan, y explícitamente no lo ofenden, aunque lo hagan con solo mencionarlo.

Abiertamente ofenden a Martí quienes hoy son continuadores de aquellos que él impugnó en su discurso del 26 de noviembre de 1891: “Por supuesto que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan cómo es necesario contar con lo que no se puede suprimir, —y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina”. Ese es el discurso conocido por el espíritu que lo recorre y se concentra en el lema final: “Con todos, y para el bien de todos”, aunque de punta a cabo revela la comprensión, por el propio Martí, de que no todos estaban dispuestos a ser parte de esa totalidad. También por esa luz sigue siendo el mentor de Cuba.

En todo eso pensaba el autor de estas notas a propósito de una de las películas concebidas para ser presentada este año en la Muestra Joven que desde 2001 auspicia el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). La productora del filme, quien no pertenece al Icaic, ha difundido en Facebook palabras suyas y un diálogo de la película, que muestran un desfachatado irrespeto a Martí.

Especialmente el diálogo es de una grosería a la que no había llegado ninguno de los más enconados detractores de Martí, y si algo revela no es precisamente agudeza conceptual ni tino artístico, lo que tampoco se aprecia en las palabras de la productora. Nada tienen esos textos del rigor que se requiere para acercarse por cualquier camino a una figura de la relevancia histórica y afectiva que tiene el Apóstol, a quien nadie que se respete a sí mismo, o a sí misma, ultrajaría de ninguna manera.

El irrespeto en que incurre el referido diálogo —en cuya difusión difícilmente quiera participar alguien que se respete— merece un rechazo que nada tiene que ver con normas como las implantadas en monarquías donde, imposición de autoridad por medio, se permite ser irrespetuoso con casi todo, pero no con la Corona, urgida de tal protección para acallar las críticas y reprobaciones, a menudo graves, que merece. El respeto que vale exigir para el tratamiento de Martí es el que él se ganó con su entrega a la lucha emancipadora, con la altura extraordinaria de su obra escrita y en actos, con su inquebrantable coherencia ética entre pensamiento, palabra y acción, y hasta con una fineza que sigue siendo ejemplar y convoca a seguirla.

Muy mal estaría el ICAIC, o cualquier otra institución cultural del país, si cediera a la supuesta libertad de expresión válida para denigrar y poner en solfa los más altos valores e ideales de la patria. Muy mal estaría la nación si, chantajeada por maniobras de sus enemigos —que nunca le perdonarán su decisión de no acatar las presiones con que han intentado aplastarla, empeño al cual no renuncian—, se amarrara las manos para no poner freno a lo que deba ser frenado. Muy mal estaría Cuba si el concepto de juventud se confundiera con el derecho a la irreverencia y a cometer actos de lesa patria.

Si es joven la Muestra en que los realizadores de la película aludida pretendían que esta se presentara, no es nueva la saña antimartiana de algunas personas nacidas en Cuba, y de otras. Y la juventud, si de arte e ideología se trata, lo es más por razones de esencia que cronológicas. Al día siguiente del discurso ya citado, Martí pronunció otro que lecturas superficiales pudieran considerar el más excluyente de los suyos: el que se conoce como “Los pinos nuevos”, expresión tomada del texto, donde no tiene la connotación generacionalista que a menudo se le ha atribuido.

Quien, estando a la altura de los tiempos, rechazaba a los neómanos desorientados, no alababa de preferencia a la juventud en sentido etario, sino a la que viene de abrazar lo fundacional nuevo. Para hablar del ímpetu con que debía fomentarse en su tiempo el movimiento patriótico cubano, se refirió a “los racimos gozosos de los pinos nuevos” que brotan por entre los troncos de un pinar quemado que había visto en su camino hacia Tampa, y exclamó: “¡Eso somos nosotros: pinos nuevos!”.

Para apreciar el contenido de ese nosotros, debe tenerse en cuenta que lo incluía no solamente a él, entonces con treinta y ocho años, sino también a todos los que abrazaban el nuevo plan revolucionario: desde ancianos mucho mayores que él, y que Máximo Gómez incluso, hasta jóvenes y adolescentes. Si para ser verdaderamente joven no basta tener pocos años, tampoco tener una edad avanzada es razón para devaluar a nadie.

En cuanto a Martí, sigue enérgico, vigente y fundador cuando ha pasado bastante más de un siglo de su caída en combate, y así continuará siendo. Acaso lo previó él mismo cuando, libre de soberbia y vanidad, vaticinó: “Mi verso crecerá: bajo la yerba/ Yo también creceré”, a lo cual añadió algo que vale recordar aquí, aunque él no estuviera pensando en su grandeza personal, sino en la del universo: “¡Cobarde y ciego/ Quien del mundo magnífico murmura!”. Tuvo toda la autoridad moral para decir de sí mismo: “Y yo pasé sereno entre los viles”.

En cuanto a la salvaguarda, la defensa y la veneración de su legado, no vivimos en una república maniatada por el imperio, en la que, aunque la mayoría del pueblo rechazara actos tales, los gobernantes —de esencia antimartiana, salvo honrosas excepciones— toleraban ultrajes como el perpetrado por marinos estadounidenses al monumento que le rinde homenaje al Apóstol en el Parque Central habanero. Vivimos en una república revolucionaria, a despecho del imperio que le ha causado muchísimo daño, pero ha fracasado en el afán de derrocarla con el auxilio de cómplices y lacayos. A estas alturas y en un tema tan serio, ¿cabrá hablar de ingenuos, como pudo ocurrir en el caso del equivocado que intentó envenenar a Martí? Otros venenos y proyectiles ominosos hay.

(Tomado de Cubarte)

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Se han publicado 98 comentarios



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  • Raysa Lucía Ricardo Guibert dijo:

    Indigna y duele que nacidos en Cuba se presten para denigrar a un ser cuya estatura humana sobrepasa cualquier dimensión, además del lenguaje grosero e irrespetuoso. Parece que quienes impugnaron la decisión del ICAIC son de la misma comparsa... Coincido en que también hay que analizar este caso dentro del marco jurídico. Nuestro Martí no merece que tal afrenta quede impune. Gracias, Dr. Toledo y Cubadebate.

  • Rodolfo Crespo dijo:

    Yo creo que todo esto es el resultado de las reformas liberales que se implementan en la Isla. ¡criar cuervos y te sacarán los ojos!. Hoy es Martí, mañana...

  • Vicente Feliú dijo:

    Excelente artículo, Luis, y muy oportuno.
    Gracias y abrazos

  • Pedro Hernández Soto dijo:

    Gracias Luis, fundamentos, valentía y rigor te sostienen como inmarcesible defensor de los más puros ideales y accionar martianos. Siempre estarás alerta ante los nuevos "Enriques Trujillos" por eso te estaremos permanente agradecidos.

  • Emilia Hernández dijo:

    Muy buen artículo, una respuesta digna ante el ultraje y la ignominia, ante la perfidia de estos jóvenes buscadores de "libertad de expresión", mi respuesta es también martiana, todos los pícaros son tontos, se dejan llevar por los cantos de sirena y reniegan de los valores martianos, para mi no son dignos de ser cubanos. Estos son tiempos de unir y debemos estar alertas ante estas manifestaciones de antivalores. Celebro la decisión del ICAIC, eso no se trasmite en nuestros medios de comunicación revolucionarios.

  • cdmc dijo:

    Gracias Toledo, Cuba te agradece este magnífico artículo, honrar, honra.

  • jpuentes dijo:

    lo hacen por dinero!!!!!. EL cubano de aquí o de allá o de cualquier parte que le falte el respeto a Martí, conociendo o no su historia y su valía, tiene que ser, por obligación: ANORMAL!!!!!

  • Yerandy dijo:

    TODO EL QUE ATENTA EN CONTRA DE MARTI O CUALQUIER MARTIR D NUESTRA HISTORIA DEBEN SER APRESADOS POR INJURIAR LA MORAL DE TAN VALEROSOS HOMBRES

  • Pedro dijo:

    Aparte de las ofensas a Martí, por supuesto inaceptables para cualquier cubano, lo más preocupante es que los sujetos que presentan la "película" confundan la sociedad cubana y sus instituciones con el mundo en que viven y piensan y la hayan presentado como algo "normal" incluído en el marco de la libertad de expresión. Que hayan imaginado que la sociedad cubana está tan debilitada, enajenada y carente de valores raigales como para aceptar tamañas muestras de desarraigo y exclusión de valores nacionales.

  • arturo@1975 dijo:

    No conocía hasta hoy, al responsable de tan irrespetuosa ofensa a nuestro apóstol. Es una pena que sea una mujer, pues no merece menos que una golpiza. Tratar de ofender a Martí el más grande cubano de su época y uno de los más grandes de la historia de Cuba es algo que nadie permitiría jamás. Señora voy a usar una frase muy de moda por estos días, " Con Cuba no te metas", Martí es Cuba, porque la defendió a ultranza hasta su muerte, en un combate frontal contra un enemigo 100 veces superior. Un cubano de esa talla no puede jamás ser ofendido, aunque detrás de esa ofensa se esconda una mujer, si es que así podría llamársele al engendro que lo intentó.

  • Bárbara dijo:

    Excelente artículo, Toledo. No podemos admitir el mínimo irrespeto a los héroes y a los símbolos de la patria. El arte, el buen arte que nuestros verdaderos artistas, comprometidos con nuestro proyecto de nación, hacen, es jamás mercenario...no "coquetea" con aquellos que financian producciones solo para dividirnos y para agredirnos. Este suceso ha servido para demostrar que somos muchos, muchos, muchísimos, los dispuestos a defender lo más sagrado de la patria.

  • Raudel dijo:

    Ejemplar artículo que debe ser considerado de referencia en cómo tratar ofensas a un sentimiento patrio.
    Inadmisible que sin estar vestido de marine yanqui, uniforme colonial español, siquiera de voluntario procolonial o taimada conducta rayadilla detrás de un veneno evidente o no. Un malnacido cubano no conozca su lugar en este mundo y se niegue asi mismo.
    Mucho tenemos que educar, vindicar pero también exigir y penar.

  • Luar dijo:

    Excelente artículo Luis. Intentaban meternos un gol mercenario, "con el debido respeto a los deportes y deportistas" estos integrantes del equipo contrario que no parecen tan ingenuos, cuando irrespetan la ética buscando hacer mediática esta decisión. Cabría preguntarse si para estos jóvenes realizadores, las imágenes de los marines que conocemos por material documental , también tendríamos que tolerarlas, en una película con actitudes inclusivas y modernas? Claro que no existe la unanimidad, pero si existe una gran mayoría entre los que me incluyo que respetan los valores sagrados de la Patria, de los cuales Martí es uno de los más destacados. Cierra la Muralla !!!

  • María Emilia dijo:

    En cada cubano con dignidad, existe un martí Revolucionario...... ABDALA.....

    El amor, madre, a la patria
    No es el amor ridículo a la tierra,
    Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;
    Es el odio invencible a quien la oprime,
    Es el rencor eterno a quien la ataca;

    Y tal amor despierta en nuestro pecho
    El mundo de recuerdos que nos llama
    A la vida otra vez, cuando la sangre
    Herida brota con angustia el alma;
    La imagen del amor que nos consuela
    Y las memorias plácidas que guarda!

    ¿Y es más grande ese amor que el que despierta en tu pecho tu madre?

    ¿Acaso crees, Que hay algo más sublime que la patria?

    ¿Y aunque sublime fuera, acaso debes por ella abandonarme? a la batalla así correr veloz? Así olvidarte de la que el ser te dio? ¿Y eso lo manda la patria? Di! ¿Tampoco te conmueven la sangre ni la muerte que te aguardan?

    Quien a su patria defender ansía, Ni en sangre ni en obstáculos repara!
    Del tirano desprecia la soberbia; En su pecho se estrella la amenaza; Y si el cielo bastara a su deseo, Al mismo cielo con valor llegara!!!!!

  • toronjita pinera dijo:

    ojala y todos leyéramos este articulo con detenimiento, que bueno esta,

  • Abel González dijo:

    Tengo que ser honesto, en cuanto leí la noticia del tema en cuestión, lo primero que pasó por mi mente fue la imagen del 11 de marzo de 1949, cuando dos marines norteamericanos completamente borrachos profanaron el monumento a José Martí en el Parque Central de La Habana, y uno de ellos escaló la estatua y orinó sobre ella. Los cubanos que pasaban por el lugar reaccionaron de forma indignada y lanzaron botellas a los marines. En los días sucesivos ocurrieron en todas las provincias del país protestas contra el grosero vejamen.
    Por supuesto que no pretendo comparar con lo ocurrido en esta oportunidad. Ha transcurrido casi 70 años de aquella ofensa contra el pueblo cubano y ya vieron la reacción popular. Ofender a Martí es ofender a la Patria, en cualquier época y bajo cualquier pretexto, que para nada tiene que ver con la libertad de expresión y mucho menos con la creación artística. Hay quienes prefieren ver las sombras, los errores, los inciertos, pero soy de los que prefiero ver la luz, los logros, los aciertos, en fin el futuro, ese al que nuestra generación de jóvenes cubanos estamos dispuestos a seguir construyendo con luz propia y con la valentía de nuestros mayores.

  • Cubana Indignada dijo:

    El artículo es oportuno y necesario, además de alentador para todos los cubanos, nos demuestra que sí tenemos identidad, respeto y sabemos con honor honrar a nuestros héroes y mártires, !No confundir libertad con libertinaje!, siempre han exisitdo los anexionistas y los oportunistas, quieren borrar nuestra memoria histórica y NO LO PODEMOS PERMITIR.
    Esta conducta de los realizadores es sancionable, ver lo que tiene nuestro Código Penal Vigente:
    ¨ARTICULO 204.
    El que públicamente difame, denigre o menosprecie a las instituciones de la República, a las organizaciones políticas, de masas o sociales del país, o a los héroes y mártires de la Patria, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas¨.
    No permitamos jamás ningún retroceso en nuestro orgullo e identidad nacional, eso es traición!!!!

  • Ma. Cristina dijo:

    Magnífico trabajo!! Agradecida al Dr. Toledo por un análisis tan preciso. Es el tipo de argumento con el que debemos enfrentar a los que pretenden mansillar nuestra verdadera historia revolucionaria y a los que con pensamiento y acciones la han construído.

  • Kiril dijo:

    AFRENTA DEL ICAIC QUE PRODUCE ESTE FILM MAL INTENSIONADO, DIVERSIONISTA EN NOMBRE DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. EN CUBA LA LIBERTAD DE EXPRESION ES LA DEL PUEBLO QUE CONCURRIO A LAS URNAS EL 11 DE MARZO, QUE LLENA LAS PLAZAS EL 1RO DE MAYO QUE SIENTE SUYO LOS PROBLEMAS DEL MUNDO Y QUE AUN CON LAS DIFICULTADES QUE TENEMOS EN ESTOS 59 AÑOS DE REVOLUCIÓN CONFIA EN SU PARTIDO Y GOBIERNO.
    VIVA CUBA LIBRE.. ABAJO LOS VENDE PATRIA Y REVISIONISTAS.... Y ALERTAS, MUY ALERTAS .....

  • Mayda Álvarez Escoda dijo:

    Mayda
    Martí es Cuba, es nuestro pueblo, que no se equivoquen. Recuerdo, yo estaba allí, que hace muchos años un cantante de otro país sintió el rechazo del pueblo presente al utilizar versos de Martí de forma que sentimos no respetuosa

  • humberto dijo:

    HACE UNOS DIAS UN ESTUFIANTE UNIVERSITARIO ME MOSTRÓ EN SU MÓVIL UN " ANÁLISIS" A LA HISTORIA ME ABSOLVERA , ALLI SE CUESTIONA LA VERACIDAD DEL DOCUMENTO HISTÓRICO Y SE ESTABLECEN PUNTOS DE CONTACTOS CON LA OBRA DE HITLER, OJO, NO PODEMOS PERMITIR AFRENTAS NI TERGIVERSACIONES DE NUESTRA HISTORIA, SERIAMOS UNOS H.P SI DEJARAMOS PERDER LO MÁS BELLO QUE HEMOS TENIDO, LA OBRA INMENSA DE L REVOLUCION.

  • Zuñiga dijo:

    Gracias Toledo, magistral clase de dignidad. Martí es Cuba, como toda Cuba es Martí, Martí es nación, Martí es patria, quien ofende al apostól no debería llamarse cubano, y para los mercenarios de adentro que les quede claro que aquí hay cubanos de corazón martiano y fidelista que los defenderemos ante cualquier agravio u ofensa. VIVA MARTI y que viva CUBA LIBRE.

  • calvo dijo:

    Cuantas personas pueden estar involucradas en un proyecto tan vil, con que intención, a que público está dirigida esta infamia.Inconcebible.CUBA necesita todos los días de MARTÍ de ese hombre puro que fue.Porque si vamos a hacer campaña de enseñar valores a los jovenes y también a los viejos, no hay mejor modelo para esto, porque fue sublime en todo.Cuando se habla de MARTÍ se vibra de amor y orgullo, y así es como hay que enseñarlo,así en la casa, así en la escuela,y, en los medios..Ya decenas de jóvenes valiosos murieron por no dejar morir al apóstol en el año de su centenario ,hoy no podemos permitirnos nada semejante.La ingratitud existe y los ingratos con ella.

  • Suri dijo:

    Genial tu articulo Luis Cad vez que te leo me siento mas orgulloso de haber sido discipulo tuyo en la UH en la escuela de periodismo en los anos 70 Eres un martiano de pura cepa. Nopermitiremos que nos ultrajen la memmoria de nuetsro guia !!!!Viva Martí!!

  • Circe dijo:

    Yo amo a Martí, lo amo, entero (que es un epíteto que él usaba mucho) y enteramente; incluso con la risa que no logró fotografiarse, aunque sí con la sonrisa que mostró mientras tenía cargado a José Francisco (su "Ismaelillo"). Creo que fue Fina (García-Marruz)quien dijo que él tenía una imaginación alegre. De todos modos, con la muestra de los diálogos y el argumento de la censura y otras declaraciones, uno puede temer, siempre teme lo peor. Pero me gustaría, en verdad, ver la película. Y de ahí sentir y pensar con todos los los elementos y en contexto. Ya es interesante, apartando las groserías en el lenguaje del personaje de la ficción (que le resbalan al hombre y al apóstol en la conciencia patria que nos imprimió)haya dudado ese mismo personaje de si se rio o no en su vida.
    Hay que tener cuidado con las lecturas literales, sobre todo cuando provienen de los jóvenes. Yo converso con ellos y leo lo que escriben; tal vez unos estén desorientados, o su propio ego o interés los lleve a excesos. Pero hay que atenderlos, escucharlos y orientarlos, aparte de que uno asuma una posición, según la responsabilidad que desempeñe en la sociedad.

  • vilma dijo:

    Este artículo es perfecto para salirle al frente a los que creen que pueden decir y hacer lo que le de la gana, eso no es libertad de expresión ni nada parecido, eso es una afrenta a Martí y a nuestra patria, a nuestro apostol hay respetarlo como a todos los que han luchado por nuestra independencia y por eso estamos gozando de una patria libre. Que le apliquen las Leyes que protegen a nuestros heroes y no permitan que esa pelicula salga. Estos hechos contrarevolucionarios hay que castigarlos para que no se repitan. Viva Cuba Libre!!!!!!!!!

  • Cavafy dijo:

    ....como CUBANO EXIGO EL CASTIGO DE TODOS LOS IMPLICADOS, instrumentos legales existen, duele ver que nada se haga respecto a ello y sea castigado alguien por matar una vaca(castigo merecido), pero este daña el ALMA de una nación, y merece todo el peso de la Ley, el desconocimiento de la obra martiana, deficiencias en la educación no justifican en lo absoluto la afrenta que al hacerse a marti, se nos hace a TODOS los cubanos dignos, si es preciso yo como como cubano los acuso LEGALMENTE, a los que tuvieron que ver con el film y a todos los que lo permitieron.

  • Guillermo Paumier dijo:

    Quien ofende a MARTI, dentro o fuera de del país, pone de manifiesto su vileza moral y su servil alma de mercenario, NO ES UN VERDADERO CUBANO, QUIEN NO SEA MARTIANO, MARTI, sigue siendo la esperanza del mundo, su noble alma la defenderemos como nos enseñó FIDEL, con la virtud y el honor de seguir siendo martianos.

  • ale dijo:

    Tampoco creo que se deba recurrir al insulto, los demás es perfectamente legítimo: discutir, disentir e incluso aceptarlo como paradigma o no, es sencillamente una cuestión personal. Por cierto no solo a José Martí se le acuso de afeminado en su tiempo puede que mucha gente se sonroje si listamos los supermachos que en algún momento fueron tildados como tal. Ojo no he visto la película pero tenemos personajes por acá que se leen 3 cartas y piensan que ya hicieron una investigación. Otro tanto sucede cuando tenemos una cámara y un micrófono y nos creemos cineastas. Jamás apoyare la censura, salvo que alguien llame abiertamente a la restitución del III Reich, pero igual existen mil maneras de reflexionar sobre la sacralización de los prohombres de la historia y otras tantas para llamar la atención…para blasonar de transgresores y osados. No confundir valentía con mediocridad.

  • Bluejet dijo:

    Agredir la sagrada figura de Martí es un acto de traición a la patria. Aduciendo un supuesto derecho de libertad de expresión se ultraja la figura de quien lo dio todo por Cuba a cambio de nada personal. La libertad de uno termina donde comienza la de otros. Extraordinario artículo profesor Toledo Sande, le apoyo sin reservas.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de "Cesto de llamas", Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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