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Pensemos y llevemos a la práctica lo bueno que lo malo trae

Un refrán popular en su primera parte dice: “No hay mal que por bien no venga”; pero los esquemas mentales establecidos nos llevan a enfocarnos en las afectaciones que el mal nos ocasionará, bien para evitarlo o mitigarlo y rara vez nos ponemos a pensar en aprovechar los beneficios que dicho fenómeno negativo nos puede propiciar.

El cambio de mentalidad sigue dando que pensar y que hacer; pero es muy nocivo cuando se convierte en consigna o frase estereotipada, que lo lleva a lo contrario de lo deseado. Es indispensable ir poniendo pista de aterrizaje al cambio de mentalidad.

Recuerdo un chiste inteligente de Woody Allen: “Cuando me pidieron un dineral en el rapto de mi hijo, de inmediato me puse en acción: alquilé su cuarto”. Aunque mueve a risa, tiene una lectura de alto pragmatismo.

Nadie vaya a pensar que estoy exhortando a descuidar la prevención frente a los peligros y sus riesgos asociados; esa sería una actitud francamente estúpida. Estoy llamando a un cambio de mentalidad en que busquemos todas aquellas cosas positivas o beneficiosas que estén a la vista o debajo del agua turbulenta, que necesita una zambullida con careta innovadora y mente abierta  para encontrarlas.

Es arriesgada esta manera de pensar fuera de lo normado, ya que puede confundirse con el oportunismo sádico o el aprovecharse de la desgracia del otro. Hay que actuar con elevado sentido ético y de respeto por el otro.

En el mundo en que vivimos se producen reiterados o renovados problemas, causados los primeros por fenómenos naturales, hasta cierto punto inevitable y no siempre predecible. Los segundos causados a mi juicio por dos de los más perniciosos antivalores humanos: la envidia y el egoísmo. Por tanto para mejorar el mundo en que vivimos, ya que cambiarlo es una tarea más complicada, debemos prepararnos y estar preparado para enfrentar las situaciones negativas con creatividad luminosa, inteligencia indomable e innovación consecuente.

Listaré algunos males, ya sea de carácter natural o humano en que evidenciaré lo que pretendo que reflexionemos de conjunto

  1. El azote de un huracán tropical
  1. El diagnóstico de una enfermedad mortal
  1. El bloqueo financiero y comercial de una gran potencia extranjera
  2. La llegada de una grave enfermedad contagiosa
  1. El éxodo de profesionales altamente calificados
  1. Los efectos del cambio climático
  1. La pérdida de un ser querido en un accidente de tránsito
  1. La pérdida de capacidades motoras y visuales que dejan intactas las mentales

Ustedes me ayudarán a continuar la lista con sus respectivas explicaciones. Vamos a desmenuzar un poco el primer caso de  los que he relacionado.

El azote de un huracán tropical

No tenemos control sobre ello, en realidad hacen daños, la mayoría de las personas más del 99% lo relacionan así, y  piensan en ese solo ángulo cultivando una filosofía siempre defensiva, como un gran problema, esa mayoría  solo se enfoca en ese duro y dramático ángulo, se hacen expertos y se encierran en un círculo de desgracia, como un síndrome, descartando el resto de los ángulos, desperdiciando y  perdiendo una gran potencialidad. Al tomarlos en cuenta como una oportunidad para emprender, eso permite ver, razonar  y planificar esos acontecimientos como generador de oportunidades, esa casualidad, que es una categoría   dentro del materialismo dialectico  poco usada,  nos permite como herramienta científica confeccionar un plan con lujo de detalles, y con previsión poder calcular su posible suceso y efectos , en ese ejercicio continuado de calcular y evaluar ese suceso y opciones que brindan esa tal casualidad;  nos ponen en la posición de cazador, al preverlo con años de antelación, esperándolo, eso fomenta en el individuo una cultura diferente, más práctica y realista a tono y en equilibrio con la naturaleza , que también nos sirve de resguardo espiritual cuando suceden, no hay sorpresa, lo hemos estado esperando, y en ello buscamos las oportunidades que visualizamos, ese complejo proceso de cálculo y meditación es la  protección de las emociones, de hechos o sucesos, que  son imposibles de evitar y que  sucederán al margen de nuestros deseos e intereses, pero ese proceso de planificarlo y evaluarlo como una oportunidad nos familiariza y adiciona una motivación especial al evento cuando está en proceso, no solo evaluando posibles afectaciones, también mirando las ventajas, y nuevos proyectos, por eso hasta inconscientemente, al hacer el diagnostico después de su paso nos enfocamos más en el inventario de ventajas y opciones, que  sus efectos dejan, partiendo de los daños reales; por ahí llegamos al punto máximo, que es construir las oportunidades, no esperar pacientemente a que surjan, se dice que solo el 1% de las personas en el mundo se dedican a fabricar  nuevas oportunidades.

Puede venir con mucha agua en momentos de sequía aguda, entonces la construcción de embalses es una acción para aprovechar eso bueno que lo malo trae

Si tienes pensado invertir para adquirir un inmueble en la zona por la que azotó el huracán, entonces es esperable que algunas personas quieran vender para evitar un nuevo episodio, el precio será más bajo y las probabilidades indican que la reiteración es menos probable

Fidel Castro era una persona particularmente genial en convertir reveses en victorias, en visionar lo bueno que lo malo siempre trae.

Agradezco a un destacado cubadebatiente, él seguramente lo descubrirá al leer este artículo; por retarme, inducirme y aportar para escribir trabajos como el presente, en que se trate el tema del cambio de mentalidad con un enfoque innovador y práctico.

Inicié escribiendo, que el refrán es más largo: “No hay mal que por bien no venga. Ni bien que su mal no tenga”.

Lo malo que lo bueno trae lo dejaré para otro posible artículo, pero consideré preferible comenzar con la visión positiva, que bien fundamentada nos haría mucho bien.

Espero que haya logrado un mensaje que además de entenderse motive al debate enriquecedor que ya hemos convertido, entre todos, en maravillosa realidad.