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¿Cambiar las cosas para que cambie la gente o viceversa?

En este artículo: Cuba, Psicología, Sociedad
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¿Qué es mejor: cambiar a la gente o cambiar las cosas?

Reflexionemos: ¿Qué es mejor: cambiar a la gente o cambiar las cosas?

El eminente sociólogo brasileño Jose de Souza Silva, se pregunta si lo correcto es cambiar a la gente para que cambien las cosas o cambiar las cosas para que cambien la gente. Sabemos que las dicotomías casi siempre nos hacen caer en una trampa que lleva al reduccionismo; pero no cabe duda que nos obligan a pensar en la importancia, las peculiaridades y las interrelaciones de cada componente del sistema.

No pretenderé dar una mini clase sobre el cambio, sus etapas, sus barreras,…

Sobre esto hay mucho ya escrito. No obstante escribiré lo conceptualmente indispensable para estar en sintonía filosófica con el análisis de la pregunta.

  • Cambiar las cosas: conceptuado como el cambio de políticas, lineamientos, procedimientos, reglas de juego, roles,…
  • Cambiar la gente: sustituir, poner a otras personas sin estar viciadas en los quehaceres anteriores para que entren en la batalla con una nueva mentalidad, desprejuiciadas, que no debe confundirse con olvidar la memoria histórica.

Podemos caer en una paradoja. El cambio lo hace la gente, pero lleva implícito un cambio intrínseco que en muchas ocasiones ni se desea ni se sabe ni se puede hacer.

Hay cambios fatales, que no quiere decir indeseables o luctuosos, y sí quiere decir inevitables, inexorables, que por mucho que lo evitemos ocurrirán, y mientras más lo intentemos alejar podemos estar convirtiéndolos en más lacerantes.

Cuando se pretende cambiar las cosas o cambiar la manera de pensar y hacer, o cambiar a la gente, se supone que se haga para mejorar, aunque no siempre el resultado sea el esperado y desgraciadamente a veces ocurra lo peor.

Cambiando las cosas

El hombre piensa como vive, por tanto si cambiamos las cosas es de esperar que la gente cambie. Ampliemos sobre esta hipótesis.

Se ha dicho que el hombre es un animal de costumbre. Por tanto el cambio de las cosas debe tener una fuerza motriz suficiente para llevar a que la persona se vea en la obligación de cambiar su comportamiento, aunque en una primera etapa lo haga en contra de su voluntad. Me estoy refiriendo a cambios humanamente aceptables, en que exista una suerte de consenso en su justeza y su necesidad. Hacer las cosas bien desde la primera vez es un objetivo loable, pero si dejamos que las cosas se hagan mal y no educamos o castigamos si fuese necesario, entonces se estará creando un camino a la chapucería, a la mediocridad.

Cuando las cosas cambian producto de caprichos del facultado a dictar esos cambios, suele producirse la confusión y la disfuncionalidad de lo nuevo que se implanta. Cuando los cambios tienen el consenso de la mayoría es más probable que se mejore y se produzcan cambios duraderos en el comportamiento de las personas y los grupos de personas.

El rol que se asigne a cada persona también es de importancia en el comportamiento. Los roles pueden cambiar por diversas razones, no siempre acorde con lo que se prefiere; pero evidentemente cada rol tiene implícita una cuota de compromiso, responsabilidad, conocimiento. El cambio de roles puede llevar a cambios de actitud; por ejemplo un jefe muy exigente que al dejar de ser jefe se torna en un trabajador simple que rechaza la exigencia de sus jefes.

Cambiar a la gente

En muchas ocasiones se afirma que mientras no cambies a la gente las cosas que andan mal seguirán igual o peor. Existen situaciones en que el cambio de la gente es algo evidentemente necesario, ya sea por falta de dominio de la tarea asignada o por falta de responsabilidad, por negligencia manifiesta, por acomodamiento, entre otras causales. El problema se complica cuando estamos frente a un ser humano o varios seres humanos con conocimientos y deseos de obtener mejores resultados y no lo logran. En este caso es muy perjudicial buscar en el cambio de la gente la solución, sin analizar a fondo por qué no tienen el éxito que todos esperaban.

En el necesario cambio de la gente es importante profundizar en la correspondencia entre las características integrales de la persona y los requerimientos del cargo o la tarea asignada. En nuestra sociedad tenemos múltiples ejemplos de cuadros que han tenido buenos resultados en un tipo de cargo, y cuando lo pasamos a otro tipo de cargo fracasan. Un buen director de Empresa o un buen asesor estatal no necesariamente será un buen Ministro.

Por otra parte podemos poner al cuadro o especialista que todos consideramos más preparado para asumir un cargo y vuelve a producirse un resultado decepcionante. En este caso lo que sucede es que se limita injustificadamente la capacidad innovadora, la creatividad y los cambios en forma y contenido que esa persona quiere llevar a la práctica.

Es interesante responder a la pregunta si lo fundamental es cambiar al dirigente principal de la organización o si lo más efectivo es cambiar parcial o totalmente al equipo de dirección. No hay recetas ni debe haberlas; hay que analizar casuísticamente; el nuevo jefe debe profundizar o enterarse de las características de cada miembro del equipo para tomar las mejores decisiones.

¿Entonces cuál es la respuesta a la pregunta?

Cada cual tendrá su propia respuesta que me gustaría mucho conocer de los cubadebatientes.

Me arriesgaré a compartir anticipadamente con ustedes la mía; y así minimizar esos comentarios del tipo: “muy bien todo, pero entonces ¿qué hacer?”.

Sin traicionar el análisis sistémico del problema que entraña la pregunta, yo pienso que lo esencial radica en cambiar las cosas.

 Pero cambiar las cosas siguiendo al menos los siguientes principios:

  • Los cambios deben producirse con una consecuente democracia participativa
  • Los cambios deben analizarse profundamente, valorando todo los factores y sus consecuencias y secuelas para reducir sus riesgos
  • Los cambios deben tener alta sintonía entre el pensar y el hacer. Cambiar en el pensar sin la acción que les de vida no vale la pena como diría mi amigo Manuel Calviño
  • El impacto de los cambios debe ser analizados en el tiempo prudencial acordado, para aplicar la mejora continua, para evitar las estrellas fugaces
  • Los cambios no deben ser jamás festinados, ni tampoco tan demorados que lleguen a la construcción del sombrero ideal cuando ya no haya cabeza en que ponerlo.

Como de costumbre tienen ustedes el derecho de opinar, de concordar, de disentir, de preguntar, de proponer; siempre aplicando la savia martiana y fidelista de: “con todos y para el bien de todos” y de “cambiar todo lo que deba ser cambiado”.

Se han publicado 71 comentarios



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  • sachiel dijo:

    La segunda parte de “Cambiar de mentalidad empezando por los jefes”, todavia en escritura y posterior edición, se llama "“Cambiar de mentalidad para ser jefes", se las recomiendo.

  • Alejandro Gomez dijo:

    Opino que cuando intentas cambiar las cosas en repetidas ocasiones y los resultados siguen sin ser los esperados, no queda otro remedio que cambiar a la gente, y el por qué es sencillo: porque son las personas los encargados de cambiar las cosas, y cuando dichas personas no realizan los cambios necesarios (o sea, los cambios idóneos) entonces no lo haran nunca.

    Si el hombre pinensa como vive, y los cambios realizados en su entorno, no le afectan, bien sea porque no generado el cambio necesario por desconocimiento, o por traicion de su propio subconciente (el cual le indica manetener las mismas posturas arcaicas que ha estado fallando durante mucho tiempo, por que la mente siempre va a hacer todo lo posible por no salir de la zona de confort: los misma forma de actuar ante iguales situaciones) pues no se puede hacer más que cambiar a esas personas y buscar a otras, como bien decías en tu articulo: desprejuiciados, sin estar viciadas con maneras anteriores que no funcionaron.

    Solo cambiando a las personas es posible generar un cambio cuando se han agotado todas las formas de cambiar las cosas y los cambios hechos no han funcionado, sobre todo si las personas que deben ser presumiblemente cambiadas tienen poder de decisión sobre los cambios realizados de forma fallida, pues constituye una señal clara que los cambios realizados estan siendo decididos o fuertemente influidos por las personas equivocadas, en ese caso con más razón se deben buscar otras personas libres de comportamientos visiados.

  • Latour dijo:

    Creo que la cosa anda por aqui:

    "Es mas facil desintegrar un atomo, que un prejuicio"

    Albert Einstein.

  • hasdrubal dijo:

    Estimado Néstor:

    En mi paso por las empresas donde he trabajado, los análsis para los cambios pocas veces se hacen con anterioridad y con la integralidad que se requiere y después se ven los entuertos que se crean que siempre los vienen a salvar los trabajadores más consecuentes.

    Estoy de acuerdo contigo en cuanto a los cambios de las cosas, pero tienen que existir cambios de la gente en el mismo margen de los pasos que citas, porque recuerde que existe la oposición al cambio (eso es clásico) lo cual es una tropa que perturba mucho.

    SDS

  • Prof. Luis Matos dijo:

    Estimado Néstor. Su artículo, unido a los comentarios hechos al respecto, debían ser analizados por todos los cuadros, a diferentes niveles e instituciones.
    No creo que elegir uno u otro, de forma absoluta, sea prudente, entendiendo como cambio de gente, como aquí se define, sustituir a la persona. Por otro lado, si se piensa en cambiar la gente, si no es un capricho del jefe para quitárselo de arriba, es porque se piensa en cambiar las cosas para bien, por tanto, se está actuando en las dos direcciones.
    En la sociedad, de forma natural la gente cambia con la continua renovación (Nacen, se desarrollan y mueren), y las nuevas generaciones provocan los cambios, para bien o para mal, a un ritmo más acelerado que su propio desarrollo biológico, negando a la generación que lo antecedió en cuanto a su concepción sobre la vida y las cosas. Claro que este artículo se refiere al cambio en un momento dado, ante situaciones específicas que se presentan, y en tal sentido va mi opinión, a partir de las siguientes situaciones que se dan:
    Cuando las cosas no marchan bien, hay que cambiarlas, y eso depende de la gente. Esa misma gente puede cambiar las cosas, pero si no hay un cambio de mentalidad, el cambio puede ser para mal, por tanto, hay que cambiar la gente.
    Puede ocurrir, y esto se da con mucha frecuencia, que para cambiar las cosas se cambia la gente, pero ese cambio no logra su objetivo, y a veces lo empeora, por lo que hay que cambiar nuevamente a la gente, cambio continuo que no favorece.
    Se cambia un jefe y este cambia las cosas para bien, pero no la mentalidad de la gente que dirige, viciada en los problemas anteriores, y de nada vale ese cambio.
    Ahora bien, si se hace un análisis de las causas y condiciones en que ocurren las cosas, y de las cualidades de la gente que dirige la actividad, da al traste si se pueden cambiar las cosas sin necesidad de cambiar la gente.
    A veces la cosa marcha bien, y la gente actúa bien, pero existen razones que aconsejan un cambio de la gente, pero ese cambio indiscutiblemente va a generar cambios en las cosas, por tanto, debe ser bien estudiado, no cambios a la ligera porque solo se tengan buenas referencias del sustituto (era bueno allá, pero ¿lo será en esta nueva tarea?
    Existen Cuadros experimentados, con muy buen desempeño y buenos resultados en su actividad, pero un día fallan en algo y ya las cosas no marchan bien, y de nada valen sus méritos anteriores, se cambia, muchas veces con sanciones muy severas, pero el cargo no puede estar vacante, no aparece el idóneo y hay que poner a alguien aunque no reúna todos los requisitos. ¿Acaso no se pudo valorar otro correctivo y que ese mismo cuadro que tiene vergüenza resuelva el problema?
    Por último, muchas cosas están bien establecidas en las leyes, en resoluciones, en lineamientos, en objetivos, etc., pero no todos los que las tienen que hacer cumplir la interpretan por igual, aunque esto no niega la necesidad de revisar algunos de estos documentos.
    Me disculpan si en algunos casos no fui coherente en la idea, son apuntes para la reflexión.

  • el negro dijo:

    REVOLUCION ES IGUAL A CAMBIO

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Para que una sociedad socialista sea siempre nueva, fresca y actual, la clave es la juventud, la constante inyección y reposición en los roles protagónicos con sangre joven, ahí está la fórmula del éxito, prepararlos, asesorarlos, invertir en ellos y soltarlos sin miedo, los jóvenes son portadores por naturaleza de lo nuevo, por ende del cambio, hay excepciones, pero la regla la definen los jóvenes, el poder debe ser mayoritariamente de los jóvenes, limitarlo, o creer que no están preparados, es una triste señal de que no hemos cambiado lo suficientemente en nuestra forma de pensar. En el capitalismo, los que mandan, mientras más viejo más poder tienen, porque mientras más viejos preservan más dinero, acumulan más riquezas materiales. En el socialismo los viejos formamos parte de las fuerzas vivas de la sociedad, como en una tribu, los gurú, junto al Partido somos los responsables de guiar y potenciar ese caudal joven, las fuerza vivas de la sociedad son consultores permanente para los jóvenes, como el consejo de ancianos, los gurú de la sociedad, que liderado por el partido usan su madurez como el equilibrio, fuera de ello, la juventud no puede tener límites, en el socialismo los jóvenes son protagonistas, revolucionarios de lo nuevo, el universo les pertenece, hay que soltarlos. Las culturas asiáticas en su actual desarrollo velan y cuidan ese proceso de ascensión de lo joven y de retirada de los viejos, de forma natural y consiente, lo hace así, Vietnam, China y Japón.
    Cambiar la mentalidad es asumir con conciencia ese nuevo rol en el cambio, un proceso paulatino formador de una nueva cultura, un proceso natural de escalonamiento y reposición generacional, los relevos están en la juventud, otra práctica diferente sería una involución, un freno al cambio y por ende al desarrollo. Cuando de cambiar mentalidad se trata en la actual guerra económica por el mercado mundial, los chinos no pierden tiempo, cuando hacen profundos cambios tecnológicos en una empresa cambian a todos los empleados, antes que modificar su mentalidad. En las condiciones de Cuba para ser competitivo, defiendo la idea de que ese cambio ante nuevos retos y nuevas tecnologías se haga sistemáticamente en los directivos principales en los puestos claves, con jóvenes talentosos y llenos de sueños, y a partir de ahí, ellos transformar y cambiar lo que debe ser cambiado en los colectivos, yo fui joven y por suerte me dieron esa posibilidad, los jóvenes de hoy merecen esa misma oportunidad, Fidel lo esbozó en la batalla de ideas, no hay que tener miedo, más mal de lo que estamos no vamos a estar, todo lo contrario, con ello romperemos los obstáculos mentales y por ahí empezamos a mejorar, el resto, donde pueda faltarle algo a algunos de ellos, nos toca a nosotros los más viejos estar pendiente y condimentarlo.

  • yunier dijo:

    Muy interesante y polémico tema, ya que no existe una solución única y eso siempre nos afecta un poco, acostumbrados a aplicar esquemas preconcebidos que debe funcionar en todas partes por igual. Por lo cual considero importante por lo menor partir de los principios generales que guien nuestro actur y a partir de ahí se casuístico en nuestro proceder.
    Ahora bien, totalmente de acuerdo con los principios enunciados por el profesor, pero considero que se debe seguir o por lo menos trabajar en otro nivel que no sea el operativo, en el corto plazo que estamos realizando los cambios y me refiero a temas como:
    El reflejo o la manifestación de los valores que defendemos en la conciencia y el actuar social de pueblo, es decir esos trabajadores, cuadros y funcionarios que son protagonistas o no del cambio necesario.
    Desde donde y como se realizan los cambios ya sea de las personas o de las cosas y si hay claridad con la necesidad y el objetivo que se persigue con esos cambios.
    Sistematicidad, seguimiento, control e información veraz y oportuna de los resultados, por todos, responsables, implicados, afectados, interesados, curiosos. etc.
    Muchas gracias al profesor por tocar el tema.

  • jorge gonzalez dijo:

    Me parece que lo mejor, es cambiar ambas cosas, pero:
    En la gente: Cambiar la mentalidad de la conciencia, para tener una nueva conciencia enfocada correctamente, en el bien verdadero que debemos hacer y el mal que realmente debemos evitar y, estar mejor preparados para poder lograr que las cosas estén lo más cerca posible de lo ideal.
    En las cosas: Cambiar las cosas y aplicar el nuevo enfoque ya estudiado minuciosamente, donde cosas–gentes, estén sintonizados a la misma frecuencia, para poder lograr una calidad optima y, un avance continuo e indetenible que nos pueda conducir a logros superiores.

  • Jorge dijo:

    De nuevo opino, ¿cambiar las cosas y/o la gente? Esto que escribiré lo he dicho en varios lugares y comentado en algún que otro sitio, así que no es nada nuevo. Hace algunos años yo personalizaba los problemas: fulano está perdido, no sabe nada, es irresponsable, etc, ahora no, ahora digo que la ordenanza que tiene el sistema empresarial y de servicios en nuestro país no estimula LA NECESIDAD de cambiar nada, y el cambio debe llegar por una necesidad orgánica y entonces nadie lo para y a eso coadyuva una forma de gestionar la economía, me refiero al aparato económico, que lo considero enajenado, o sea, no muestra la REALIDAD por lo que no NECESITA corregir, mejorar nada, ni en una UEB, empresa o lo que sea. Digo más, creo que tenemos una economía fuerte, porque aun así sostiene la vida en este país, pero parece que estamos en un círculo vicioso en que se implementan cosas pero de manera formal.
    Espero con ansias el nuevo comentario de Nestor del Prado.

    • Fernan dijo:

      Te digo más…realmente somos un país rico, muy rico, para ello basta saber con números reales que el país gasta anualmente más de 3 000 millones de dólares en la compra de combustible y de esa compra se pierden 5 483 760 litros al año (¡¡¡Millones!!!), también basta mirar en las bases de transporte las decenas de ómnibus importados, sin ruedas, echándose a perder a la intemperie, también un mercado negro que se nutre de las Entidades Estatales (combustible, medicinas, partes, piezas, insumos, equipos y hasta etc. casi todo importado) y quien sabe cuantos ejemplos más...más.
      Y así y todo el estado mantiene las conquistas sociales, muchos precios subsidiados, salud y educación gratuita, atención a los que no pueden trabajar, se siguen haciendo casas, obras sociales y muchas otras cosas que hacen de Cuba una maravilla….Te lo repito… somos un país rico.

  • Ileana dijo:

    En un interesante estudio publicado en la revista “Current Biology” se demostró algo curioso que debe invitarnos a la reflexión: cuando las personas nos perdemos, en lugar de caminar en línea recta para hallar una salida lo hacemos en círculos, nuestra mente es conservadora, lo es porque al cerebro no le agradan los riesgos, los saltos al vacío o las estrategias arriesgadas. Antes de hallar una salida nos obligará a caminar en círculos.
    La vida es lo que pasa mientras hacemos conjeturas, esperando recibir alivio y esperanza en dosis idénticas, en ocasiones la mente tiende a idealizar los caminos que no hemos seguido, imaginamos un futuro perfecto en el que tomamos la decisión adecuada y en el que la vida nos sonríe. No nos engañemos. Ninguna realidad, por buena que sea, soporta la comparación con una utopía, sin embargo esta debe usarse como brújula pero no caminando en círculos.
    Dentro del libro El Kybalion, atribuido al misterioso maestro Hermes Trimegisto, hay un principio que reza: “Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”. Puede entenderse de muchos modos, pero algunos autores lo interpretan como la relación entre la mente (arriba) y el mundo (abajo). De acuerdo con esta ley, nuestra mente es un espejo de lo que vivimos en la realidad exterior, y no solo porque almacenemos en ella nuestras experiencias. Lo que nos sucede también depende de lo que la mente espera encontrar, como la mujer en estado que de repente empieza a ver embarazadas por todas partes.

    Tal como explicaba Álex Rovira en su libro La Buena Suerte: “Si ahora no tenemos buena suerte, tal vez sea porque las circunstancias son las mismas de siempre. Para que aparezca la buena suerte es conveniente crear nuevas circunstancias, y lo mejor para ello es fijarse en los errores. El error es la base del cambio, y eso es importantísimo. Charles Darwin, por ejemplo, siempre llevaba una libreta encima para anotar todo aquello que no le cuadraba. Sabía que, de lo contrario, el subconsciente haría que lo olvidara. Darwin entendió que inspirándose en el error podría conseguir su objetivo. De esta libreta salieron las ideas de su libro La evolución de las especies”.

    Por lo según mi punto de vista la mente y la realidad tienen una influencia recíproca, si bien detrás de muchas experiencias de fracaso está la profecía autocumplida de que no encontraremos apoyos para lo que nos hemos propuesto o, peor aún, que el resto del mundo hará lo imposible para intentar frenarnos, antes de que eso suceda, la mente inconsciente ya se encargó de dinamitar el camino hacia la consecución de nuestra meta. Para transformar nuestra existencia en algo mucho mejor no basta con modelar solo nuestra mente, ese cambio fundamental no producirá frutos si no lo acompañamos de la creación de nuevas circunstancias.

  • jpuentes dijo:

    Una anecdota: En mi lugar de trabajo un area debe integrarse con otra y completar el ciclo de desarrollo de un producto que el final es venderlo. Pues bien los que desarrollan el producto tienen que integrarse de alguna manera a los que dan servicio de post-venta y a los que lo prueban. Los primeros ven a los segundos como insectos y cuando los segundos llevan al banco de pruebas la ejecución del producto, los primeros parecen un disco rayado: "a mi aquí me funciona...". Y de ahí no salen. No se levantan para investigar que pasa, porque "ellos (los segundos) no saben lo que estan diciendo, a mi me funciona", alegan los primeros. Entonces yo me pregunto: a quién cambiamos: a las estructuras (las cosas) o a los primeros de esta historia (las personas). A mí esto me lleva a una conjetura: acaso, estamos en presencia de una crisis de la profesionalidad, que no sabemos si cambiamos a las cosas o a las personas?. Con la resolución 6: queremos repartir dinero haciendo lo mismo, de la misma manera y en el mismo tiempo. Queremos establecer un modelo matematico para eso y no nos damos cuenta que eso es repartir lo mismo con una formula distinta. Y no acaban de entender que la eficiencia es precisamente lo contrario: generar mas productos y servicios para obtener mas dinero a repartir. La formula la podemos mejorar, pero sino mejoramos la capacidad de las personas para obtener mas dinero, podemos usar la formula que queramos que la cuenta nunca va a dar y que nunca vamos hacer suficientemente justos. Entonces: las cosas o las personas?. Usted, profesor, que es director de gestion del conocimiento, quizas comprenda que las personas mienstras mas saben mas dinero generan. Un día le dije a un directivo: "yo creo que no saber también genera dinero". Porque sino sabemos dar un servicio, vamos y le cobramos la visita y despues mandamos al que sabe y le cobramos la nueva visita y el servicio. Y Zas!, sobrecumplimos el Plan. Un día leí que hay una gran diferencia entre el socialismo y el capitalismo: el capitalismo es una balsa en un río y un sólo remero. La dinámica y la velocidad la pone el rio y el remero lo unico que tiene que hacer es remar. En cambio el socialismo es una nave espacial: necesita de controles e ingenieros de aire y tierra, la dinamica y la velocidad la pone la fisica y el espacio. Pues bien, digamos que "las cosas" son el río y la nave. Y las personas (obvio), el remero y el piloto. Si usted quita al remero, la balsa sigue su rumbo, hasta donde le lleve el río. Si quita al piloto o a cualquier ingeniero, lo mas pobable es que la nave se caiga y no sirva para mas nada, en cambio la balsa no debe tener grandes tropiezos. Yo creo que las personas son las que modelan y controlan las cosas. Y no al revés. Bueno y si usted quita el río y el espacio, que sucedería...? Ah, bueno, entonces, como siempre digo preguntemosle a Juan de la Cosa.

  • Ernesto dijo:

    Esto es pura filosofía y estoy de acuerdo con su criterio Nestor y el vertido por la inmensa mayoría de los cubadebatientes que han participado de este debate. Porque el tema lo amerita, porque es tan antiguo com el surgimiento de las sociadades humanas y quiero aportar mi pequeño granito de arena - el cambio de mentalidad o del hombre debe gestarse desde que viene a la luz y la preparación de ese hombre que será capaz en su momento producir los cambios debe "democratizarse" por decirlo de alguna forma y cultivar, en conjunto con sus capacidades intelectuales que la naturaleza le dé los valores morales y principios éticos mas amplios y profundos . Tendremos entonces en nuestra sociedad la cantidad de hombres aptos para peroducir los cambio que la misma sociedad exige

  • Inye dijo:

    Lo más correcto es una mirada dialéctica del tema, nada circula en un solo sentido, cambiar las cosas y/o cambiar las personas (física y/o mentalmente, según sea el caso), ninguna de las dos acciones por si solas conducen al cambio.

  • Ifrahin dijo:

    Pienso que hay que pensar en el hombre como un ser humano, con sus virtudes y defectos, con sus necesidades y sus deberes ante la sociedad. Considero además que cada dirigente ,funcionario de cualquier institución o empresa debe sentirse parte del Estado y lo considero como aquella parte del Estado que está en la localidad, y como tal debe responder ante la sociedad.Puedo citarle un ejemplo: En el Policlínico Sur de esta ciudad de Guantánamo se viola el pago de sus trabajadores, y se pasan con 5 o 6 días para depositar el dinero, y nunca dan una explicación al respecto y cuando lo hacen mienten despiadadamente, a quien afectan?, de quien se habla o cuestiona?hasta donde llega ese malestar? Pienso que esta no es la puesta en práctica de ese concepto de REVOLUCIÓN que hace varios años anunciaba Fidel.

  • Raudel dijo:

    Son las personas las que cambian las cosas y en nuestra sociedad esas personas existen, pero el entramado buracrático, el miedo y algunas legislaciones o su interpretación errónea o incorrecta aplicación hacen prácticamente imposible lograr cambios esenciales para lograr la tan ansiada meta de desarrollo con justicia social.

  • maria cruz dijo:

    me gustaria hablar del tema , porque es interesante, pero no vale la pena emborronar cuartillas, porque aun cuando hablemos no pasa nada

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Excelente artículo, Profesor. Creo que contiene algunos de los conceptos más profundos que he leído aquí.

    Yo considero que los cambios son casuísticos, como todo lo demás en la vida.

    En el caso de que usted haya ido cambiando, regular e ininterrumpidamente, todo aquello que va siendo evidente que debe cambiarse, porque se ha convertido en obsoleto, inservible, insuficiente o dañino, o porque la práctica demuestra que se cometió un error de juicio al implantarlo, bastará con ir corrigiendo el tiro mediante pequeños cambios en las cosas, que a su vez irán motivando cambios también pequeños, pero necesarios y deseables en la gente. Este tipo de cambio gradual y controlado sería el mejor para todo y para todos, y siempre va a ser un cambio bueno.

    Pero cuando se han ido acumulando los problemas durante largo tiempo y no se han hecho los cambios necesarios, o los cambios que se han hecho no sólo no han resuelto esos problemas, sino que en algunos casos los han agudizado, entonces resulta necesario realizar cambios dramáticos tanto en las cosas como en la gente. Y si estos cambios dramáticos no son dirigidos, entonces serán espontáneos, porque hay algo de lo que algunos no quieren darse cuenta, y es que el cambio no sólo es necesario, sino que es inevitable. En la sociedad, como en la naturaleza, todo está cambiando constantemente, tanto en la superficie como underground, y ya se sabe por Marx que la acumulación de pequeños cambios cuantitativos, tarde o temprano conducirá ineluctablemente a la ocurrencia de grandes cambios cualitativos. Y este gran cambio no siempre va a ser bueno como el otro.

    Entonces, está claro que no sólo la razón, sino hasta la conveniencia señalan claramente el camino a seguir. Referentes hay.

    Saludos, Profesor Néstor.

  • Ileana dijo:

    No existe una sola realidad, sino que de hecho se dan innumerables versiones que pueden ser muy opuestas entre sí y que todas ellas son el resultado de la comunicación y no el reflejo de verdades eternas y objetivas. El dilema es que ninguna opción funciona bien, sacrifican demasiado el bienestar en el presente y futuro inmediato respecto del de más largo plazo, aun cuando exista la posibilidad de proporcionar mayores beneficios a una generación futura más próspera. ¿Por qué es tan importante que protejamos el futuro lejano de un destino que despierta tan poca preocupación y suscita tan pocas medidas cuando lo padecen los contemporáneos? Cuando el programa de cambio consume tiempo surge el dilema de la necesidad de mantener el impulso y la energía puesta en su desarrollo, pero al mismo tiempo hay que saber advertir señales de agotamiento, cansancio y fatiga en los individuos que son a la vez sujetos y destinatarios del cambio. Hay cosas urgentes por ejemplo la recuperación del salario real, apuntar a una visión del desarrollo que tome en cuenta de manera más balanceada las exigencias intertemporales es un imperativo.
    Si alguien se sienta, planifica y después viene el proceso de implementación, la realidad es tan fluida y tan rápida, que fracasará. Lo único que vale es acercar estrechamente planificación y acción y llevar adelante un proceso continuo de aprendizaje, retroalimentando en "tiempo real" lo que está sucediendo. No se trata de dejar de planificar, sino de acelerar la planificación. Todo lo que es formal está condenado a tener dificultades muy serias frente a la mutación continua de la realidad. Cuanto más claro sea el vínculo entre lo que se hace y los resultados, más energía, entusiasmo y compromiso se generará en los procesos de cambio. Si este vínculo resulta ser letárgico, lo que se obtiene es resistencia y apatía.

    • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

      Iliana saludos,
      Tus dos comentarios magníficos, me han motivado a opinar, comparto tus ideas, bien fundamentadas, con un poder de síntesis envidiable te felicito, solo en un detalle tengo otro punto de vista que tratare de razonar.
      El pensamiento, las ideas, el cerebro humano tiene una potencialidad de transformación imposible de enmarcar o limitar su techo, precisamente cuando creemos definir ese posible límite de potencialidad, lo que realmente estamos describiendo es nuestro propio límite de mirar, de alcance, realmente no hay límite alguno para el cerebro humano.
      Cuando Fidel y Raúl se encontraron en Cinco palmas, para todos, menos para Fidel, en ese momento, en esas circunstancias no había salida, todo parecía un fracaso rotundo, las circunstancias así lo indicaban, pero otra perspectiva, una mirada diferente superó con creces ese complejo contexto, todo el ejercicio que se hizo ahí en fracciones de segundos al producirse el encuentro fue mental, en las ideas, y posibilito una nueva perspectiva, todo en el terreno mental , ese aporte de energía surgió de una situación adversa, por lo tanto necesaria para que se produzca la nueva idea, el cambio, esa circunstancia adversa estímulo al cerebro que modifico la perspectiva de todos los allí presentes sobre una verdad, un hecho concreto, real, que parecía un imposible de superar, Fidel con una idea modificó la perspectiva del pensamiento de todos los demás, y supero las circunstancias.
      Lo nuevo está precisamente en contradicción con las circunstancias, marcha en sentido contrario a ese contexto, el cambio como proceso dialectico de transformación no tiene que estar asociado al bienestar en las circunstancias, lejos de estimularlo lo frena, su nuevo estadio es un punto de partida, pero la mirada no puede estar en la verdades del momento, en las circunstancias cuando se trata de cambio hacia lo nuevo, esa mirada solo es posible en el pensamiento, con las certezas del momento no se puede hablar de futuro, lo nuevo donde único puede estar primero es en el cerebro de las personas para que realmente sea algo nuevo, el estímulo de ese nuevo pensamiento es precisamente el contexto hostil y agresivo, lo nuevo en nuestro cerebro se abre paso, gracias a esas circunstancias y adversidades que lo propician, ahí surge el cambio.
      Lograr éxito, o triunfar, es un proceso de pensamiento sumamente complejo, donde el cambio depende en más de un 90% de lo que se cocine en la mente, es un ejercicio completamente mental, de razonamiento, que con conciencia hay que asumir cambiando, si se quiere estar a la altura de la actual modernidad, el primer cambio es en la forma de pensar, sin él no hay cambio y no aparece lo nuevo, es un proceso para mentes entrenadas y fuertes, para lo que debemos prepararnos. Un cambio hacia algo que no existe solo es posible lograrlo primero en la mente, porque si existe realmente no es nuevo entonces, es en las mentes donde esta nuestro escenario en la búsqueda de lo nuevo, esa cultura requiere cultivar mentes fuertes capaces de superar las cadenas que a todos nos atan las certezas de hoy esas circunstancias que nos rodean y que constantemente tratan de imponerse, evitando que podamos visualizar futuro, romper esas cadenas que atan al pensamiento a lo cotidiano es clave para el cambio, es nuestra propia lucha en nuestras mentes, sin ello no producimos el cambio, no hay tal cambio y no aparece lo nuevo, asumir que hoy son buenas y confortables las circunstancias, lejos de ayudar al cambio, lo frenan, esa percepción va en sentido opuesto al cambio, las certezas de bienestar como tal no son un estímulo para producir el cambio, ni tampoco para reafirmar o consolidar un proceso de cambio, todo lo contrario, los creadores del marxismo decían, ………..las necesidades estimulan más a la ciencia que 10 universidades juntas, la lectura que hace nuestro cerebro de difíciles circunstancias son el combustible, el estímulo a ese pensamiento científico, nuevo y diferente que necesitaos para transformar y cambiar lo que debe ser cambiado. Claro, si las circunstancias que te cercan y gobiernan tu pensamiento las ves como confortables, cómodas, entonces no se puede producir el cambio, existe entonces un problema de percepción. Lo primero para el cambio es la idea, el pensamiento, lo segundo es que las circunstancias dialécticamente por su contradicción o agresividad estimulen y motiven a buscar la expresión más alta de visión del pensamiento en la búsqueda del cambio, si estoy cómodo, en zona de confort y bienestar en esas circunstancias, el cerebro también lo está, y no encontraría el estímulo, o justificación para buscar el cambio, cuando eso no se produce, el defecto esta en nuestra percepción, en nuestras herramientas para ese diagnóstico, para esa visualización, es ahí donde la juventud pone la diferencia, cuando falla nuestra capacidad de visualizar el cambio, entra en juego el cerebro de un joven que por naturaleza no acepta esa misma zona de confort que nosotros ya disfrutamos, y ellos son los portadores del cambio, por eso ante esta epidemia de inmovilismo que existe en el mundo, no solo en Cuba, el antídoto es la juventud, el protagonismo de la juventud como un sistema de reposición generacional, los jóvenes son el cambio.

      • Eduardo Ortega dijo:

        Hector y el Hermano, este comentario me ha llevado a hacerles una propuesta. Este artículo del Prof Néstor del Prado es muy importante y su análisis y discusión necesarios. Ha alcanzado ya 60 comentarios, pero su posición en la 2da página no favorece que la gente lo lea y comente más. Se pudiera pensar en hacer un debate sobre el artículo con estudiantes universitarios. Claro, para eso hay que contar con la autorización de la Institución y la aprobación de la FEU y la UJC. Le propongo al Profesor Néstor que piense en eso y se accione para lograr ese debate con nuestros jóvenes. La experiencia del Profesor de cuando fue Presidente de la FEU será muy valiosa para el análisis contemporáneo. Se puede pensar en algunos de los que aquí comentan. Por el momento Héctor y el Hermano, Ileana u otro(a)s que el Profesor crea, pudieran participar en el debate personalizado. Bueno si Cubadebate realizara la promoción de esta actividad. Que creen? SALUDOS!

      • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

        Saludos Eduardo Ortega, me parece magnifica la idea que propones, por supuesto colaboraría en lo que decida el profesor, es una suerte que el profesor Néstor lideré esta batalla en este sitio. Este es un tema muy complejo y necesario para nuestro socialismo, las fuerzas vivas de una sociedad tienen esa responsabilidad con los jóvenes, mirar hacia el otro lado y no atender ese segmento joven de la sociedad conduce en el futuro inmediato a una descapitalización de la sociedad, se pierde el activo más importante de futuro, esto no es solo valido para el socialismo, lo es para cualquier sociedad, hoy muchos países capitalistas desarrolladas lo sufren, y en términos de desarrollo y futuro, su tendencia marcha hacia un agujero negro, por ejemplo, España, un pais familiar para nosotros los cubanos. Ese pais al insertarse en la unión Europea y facilitar el flujo migratorio entre esos países de la unión, con notables diferencias en desarrollo y en políticas, tanto gubernamentales como de las fuerzas vivas de la sociedad, han hecho del futuro de España u futuro incierto, que no guarda proporción en su crecimiento y desarrollos con el resto de las naciones europeas, España apunta una descapitalización en el activo más importante de futuro como pais, la juventud. Los españoles jóvenes, en su mayoría universitarios, están más motivados en emigrar y cruzar la frontera hacia otros países que brindan más oportunidades y atención a los jóvenes, que los que oferta su tierra natal, el gobierno y las fuerzas vivas de la sociedad Española hacen muy poco por revertir ese flagelo, cuando despierten será tarde. En nuestras condiciones, donde sufrimos la agresión de nuestro vecino, nos corresponde crear esa cultura hacia el cambio potenciando la juventud, concebida por Fidel en la batalla de ideas y darle sin miedo todo el protagonismo a los jóvenes, lo que sugiere el profesor Néstor es medular ¨……………………….. la elección de nuevas reglas de juego aprobadas por consenso ……….¨ para ese estratégico activo de la sociedad.

    • Pioneer dijo:

      Iliana estamos henchidos de soñadores raros que viven en el miedo y de conservadores tenaces, nuestra realidad es en sí, un teísmo con todos sus atributos.

  • Luis dijo:

    He podido observar que a alguna gente le han cambiado las cosas, pero también ha cambiado su mente, pero no siempre, para el bien de la otra gente, por el contrario ese cambio de las cosas, ha ido en detrimento de los demás, pues se han olvidado de ellos y ha surgido una mentalidad no acorde a los principios, las normas y la ética que rigen nuestra sociedad, ha surgido una mentalidad de acomodamiento, de lucro y en muchos casos corrupta, entonces considero,que hay que cambiar cosas y gentes, pero estos cambios ambos inclusive por si solos, sin una contraparte que controle, que exija y que corrija jamas serán para el bien de todos, hay que ir a las raíces, formar gente en cualquier lugar con apego a los principios, a la moral socialista, que puedan cambiar las cosas, con desinterés, altruismo, con apego a la familia pero también a la sociedad, y eso se logra con el concurso de todos los de arriba y los de abajo.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    En mi respuesta al colega Sergio dije que tal vez me animara a volver a escribir y así involucrarme en este extraordinario debate con 60 comentarios al momento de escribir el presente. Trataré que no sea demasiado largo, recuerden que la síntesis es hija del tiempo que se le dedique, a no ser que se trate de una virtuosa de la síntesis como Ileana. Honestamente no he podido estudiar como quería cada comentario, los he ido leyendo y subrayando ideas que considero esenciales, en esta construcción colaborativa de una verdad no acabada pero mejor en cada iteración.
    Advertí desde el principio que la dicotomía nos lleva al reduccionismo, que el tratamiento binario de los problemas que cambian desde fuera y desde dentro está condenado al fracaso, aunque pueda marcar una tendencia o probabilidad de ocurrencia. Es certera la observación de María, cuando definí el cambio de la gente lo centré en el cambio como relevo o sustitución, pero advertí que lo paradójico estaba en que cambiar las cosas es obra de la gente con poder para hacerlo, y también de la gente impactada de aceptarlo y respaldarlo, aceptarlo sin respaldarlo, no aceptarlo sin combatir y no aceptarlo combatiendo.
    Por tanto comparto el criterio que gente y cambios son inseparables. Que sustituir a la gente no siempre conduce al éxito, ni mantenerlos conduce al fracaso, siempre que haya posibilidad, capacidad y deseos de renovarse mentalmente. Es un entramado no lineal, son mallas de nodos en que están presentes lo objetivo y lo subjetivo en esa lucha eterna por la perfección que siempre podrá ser superada.
    Hay omisiones voluntarias derivadas del espacio autoimpuesto, otras son producto de olvidos conceptuales. Alexis argumenta la importancia de los valores morales de la gente, y tiene mucha razón. Analizando a fondo el asunto esos valores aprendidos y que llegan a formar parte de la personalidad, juegan un rol fundamental en el comportamiento y las maneras de apreciar los principios y los peligros.
    Otro aspecto que varios han recalcado y de manera convincente y convencida lo ha hecho HECTOR Y EL HERMANO, es el de la juventud biológica que generalmente acarrea o es portadora del cambio mental y conductual. Las nuevas generaciones son las llamadas a librarse de manera respetuosa y revolucionaria de la opresión que las costumbres de las generaciones muertas hacen cual pesadilla en la mente de los vivos, tal como alertó Marx. No se trata de una lucha generacional apocalíptica, sino de la capacidad de los jóvenes de emprender grandes obras, tal como lo hicieron los jóvenes de la época martiana o la del centenario del propio apóstol en 1953. Confiar en los jóvenes es una actitud ante la vida que debe ser cultivada como lo más preciado en la continuidad de una revolución verdadera.
    La imposición de nuevas reglas de juego y mejor la elección de nuevas reglas de juego aprobadas por consenso pueden provocar cambios insospechados en la manera de pensar y de actuar. Esto fue lo que me llevó a la respuesta intencionalmente esquemática en mi artículo original, destacando algunos principios, que ahora mejoraría al leer los comentarios de ustedes, como los de Marta y otros tantos cubadebatientes.
    Termino este comentario que ya se hace algo largo, declarando que soy optimista, que valoro en todo su alcance la importancia de la unidad dentro de la diversidad; que no escribo por escribir, sino por la educación recibida y el deber de no dejar morir la batalla de las ideas que Fidel nos inculcó; que estoy convencido que solo se pierden las causas justas cuando nos cansamos de pensar y de hacer en aras de un mundo mejor con todos y para el bien de todos. Todavía sigue habiendo mucho que reflexionar, pero el debate puede hacerse interminable.

  • JLSilverio dijo:

    Cambiar las cosas o cambiar la gente, en mi modesta opinion es como dijera el maestro "Las dos alas del mismo pajaro", o tambien, como dijo Calviño en uno de los progrmas de Vale la Pena y cito "Cuando usted dice que va a cambiar una cosa, casi siempre tienes que cambiar varias cosas" fin de la cita, todo depende de lugar donde este situado el punto de la mira. Gracias.

  • Ileana dijo:

    ''La sabiduría establece límites en el conocimiento'' Nietzsche.
    Cada uno de nosotros tiene un radio de acción en su comunidad, centro de trabajo, etc y su propio circulo de relaciones, es cierto que estamos urgidos de abrir los espacios de pensamiento para determinados temas,- igual que hay un espacio denominado TV POR DENTRO que reúne a público y críticos- , los especialistas de las ciencias sociales y humanísticas podrían interactuar más con el público interesado, en determinados escenarios., eso es menos formal y más funcional, no hay que taladrar a la gente con el mantra del propósito, lo que ocurre es que no tenemos costumbre de ejercitar el criterio, -aunque se opine a diestra y siniestra, con más o menos información- y tendremos que hacerlo porque la vida lo impone.
    Aunque hay que reconocer que se ven algunos avances, por ejemplo existe Cubadebate, solo que algunos columnistas no imitan al profesor Nestor y no evalúan los comentarios ni hacen aclaraciones y en los foros debate la única ministra que respondió directamente fue Maria del Carmen Concepción, lo cual asombró a algunos..
    El otro día vi la noticia de que se cumplía un aniversario del espacio Opinión del pueblo del PCC , si quieren enriquecer las opiniones tienen las que se emiten en los espacios digitales, imagino que las usen, aunque solo representen, por el momento, a un sector de la población.

  • José de Souza Silva dijo:

    Yo soy José de Souza Silva, el Sociólogo Brasileño que propone cambiar a las personas que cambian las cosas, y no apenas cambiar las cosas y esperar que eso cambie a las personas.. Pero nunca dije o escribí que cambiar a las personas significa sustituir las actuales por otras. Cambiar a las personas significa transformar su modo de innovación (modo de interpretación + modo de intervención). Las personas no miran a la realidad a través de sus ojos, sino a través de un conjunto de verdades--históricas/culturales--que se establecen a lo largo de la historia de vida de cada uno, conformando su visión de mundo. Es através de esa visión de mundo, una especie de lentes culturales, que uno mira a la realidad para interpretarla y en ella interviene para transformarla. En el contexto del actual cambio de época histórica, en que están en crisis la visión mecánica de mundo y el pensamiento filosófico/científico hegemónicos en la sociedad industrial capitalista, la filosofía de cambiar a las cosas para cambiar a las personas está en crisis irreversible, porque el mundo no es una "máquina", sino una trama de relaciones, significados y prácticas entre todas las formas y modos de vida humana y no humana. Por lo tanto, si el régimen de verdades dominante en la época histórica del industrialismo está en crisis, antes de plantear cambios para las cosas, es imprescindible que las personas que van a cambiar esas cosas revisen su régimen de verdades para identificar cuáles entre ellas son falsas, cuáles no son más relevantes, cuáles continún relevantes, etc., para reconstruir su visión de mundo, Es que la forma como una mira una realidad particular, para interpretarla, condiciona su forma de intervenir en esa realidad, para transformarla. En conclusión, la respuesta para la pregunta original es: 'Cambiar las personas que cambian las cosas, transformando sus modos de interpretación e intervención (yo sustituyendo unas personas por otras, porque las otras también necesitarán transformar sus modos de innovación). Abrazo solidario, Souza.

  • Fernan dijo:

    (!Vaya¡ no me han publicado ¿qué extraño?)
    No es posible vivir cómo se piensa.

    El hombre piensa según vive.

    (…) ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre, pero en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”. J.J.M.P.

    Las personas no cambian, no es bueno generalizar, pero en lo común de la naturaleza humana está implícita la oposición y el ser reacio al cambio, en mi experiencia personal y promiscua vida laboral todas las personas que han estado presas (sancionadas) por delitos económicos, al salir han continuado haciendo lo mismo; todos los dirigentes con los que me he relacionado o que he conocido que han sido depuestos del cargo por una u otra causa, al darle otra responsabilidad han continuado actuando igual, repito, en condiciones normales las personas no cambian, puede que disfracen su actuar…pero su forma de pensar, la que tienen entronizada en su mente ya madura, esa es inalterable.

    Y a la mano se tienen a la hipocresía y a la mentira.

    Lo que quiero expresar es que si Ud. quiere cambiar un comportamiento, una forma de actuar o una forma de pensar, debe, inexorablemente, cambiar la persona. Cambiando la causa se cambia el efecto.

    Ninguna discusión entre personas comunes resolvió nunca ningún problema (excepto las científicas), cada oponente en la discusión tiene SU propio punto de vista y le es difícil aceptar que SU criterio, el cual basa en SU conocimiento, en SU experiencia, es errado… al final cada cual se va, luego de horas discutiendo, con las mismas ideas que al principio y si alguien le pregunta a cualquiera de los contendientes qué piensa de las ideas del otro, responderá despectivamente “este lo que está hablando mierda”…

    En caso contrario lo que existe es una “imposición de criterio” por jerarquía o por mayoría…

    Ud. se imagina una discusión entre Adolf Hitler y Mahatma Gandhi sobre la paz….imposible…pero si la historia hubiera puesto a Gandhi al frente de Alemania en 1939, la II GM fuera ciencia ficción.

    El HOMBRE es el único ente con capacidad de “Cambiar las cosas” (políticas, lineamientos, procedimientos, reglas de juego, roles,…) dado que él es quien las crea; por seguridad, por raciocinio, por egoísmo, por cultura, por experiencias, por interés colectivo o personal o en el peor de los casos porque considera que debe ser así, todas ellas cosas subjetivas e inmateriales nacidas en la mente humana.

    Está claro que la forma de pensar de las personas determina su actuar y está en correspondencia al criterio de lo que está bien o mal, de lo que funciona o no, de lo que es mejor o no lo es, Un ejemplo positivo: en el mandato del Presidente Raúl Castro se extingue el Programa de Trabajadores Sociales, se finaliza el Curso Integral para Jóvenes sin Empleo y se decide realizar importantes movimientos de cuadros y reestructuraciones en algunos organismos de la Administración Central del Estado, así mismo en la presidencia de Miguel Díaz-Canel se determina reducir al máximo las importaciones y pagar las deudas a los acreedores. (Hago la aclaración de que SÉ, no son decisiones unipersonales, son propuestas presidenciales consultadas en el C.E. y el B.P.C.C.P. y que también SÉ que son para una mejor, más prospera y más autónoma Cuba)

    ¿Qué mejor ejemplo negativo de que cambiando la persona se cambian las cosas que lo ocurrido con respecto a Cuba entre el “buena gente” de Barack Obama y el “esquizofrénico” de Donald Trump?

    Profesor Ud. plantea:
    “El cambio lo hace la gente, pero lleva implícito un cambio intrínseco que en muchas ocasiones ni se desea ni se sabe ni se puede hacer.”

    No comprendo la parte de “ni se puede hacer”…

    El cambio externo (en las “cosas”) lo hace o propone la persona, para lo cual primero debe cambiar ella misma internamente como ser social pensante-actuante.
    1- Este cambio “intrínseco” puede ser DESEADO o no. Si es deseado…bien… si no es deseado hay que cambiar a la persona (no hay de otra).

    2- Este cambio “intrínseco” puede que la persona SEPA que tiene que cambiar (su pensar-actuar) y entonces desearlo o no y en ese caso pasamos al # 1.

    3- Este cambio “intrínseco” puede que la persona NO SEPA que tiene que cambiar y entonces hay que hacérselo saber y de ahí pasamos al # 2 y luego al # 1.

    4- ¡Si el cambio “intrínseco” NO se puede materializar, es decir “ni se puede hacer”, entonces evidentemente hay que cambiar a la persona…!

    Plenamente de acuerdo en lo escrito en la sección “Cambiar a la Gente”, con una pequeña discrepancia; cuando Ud. tiene a un colectivo o a una persona con poder de “mandar”, con conocimientos y deseos de obtener buenos resultados y estos no se logran, las causas deben ser (tienen que ser) de tipo objetivas, materiales, insalvables por las personas de ese colectivo y no pienso que a nadie se le ocurra cambiar “gentes” sin hacer antes lo que Ud. propone al final del párrafo.

    Para finalizar le comento que estoy de acuerdo con los 5 principios que Ud. expone en la parte final del artículo, lo que siguiendo mi punto de vista le añadiría que: cambiar la gente para que cambien las cosas siguiendo esos principios.

    En estos procesos, cualquiera de los dos cambios, el colectivismo, la apertura mental, la inclusión y la democracia juegan un rol primordial.

  • Fernan dijo:

    (Intento # 4)
    No es posible vivir cómo se piensa.

    El hombre piensa según vive.

    (…) ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre, pero en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”. J.J.M.P.

    Las personas no cambian, no es bueno generalizar, pero en lo común de la naturaleza humana está implícita la oposición y el ser reacio al cambio, en mi experiencia personal y promiscua vida laboral todas las personas que han estado presas (sancionadas) por delitos económicos, al salir han continuado haciendo lo mismo; todos los dirigentes con los que me he relacionado o que he conocido que han sido depuestos del cargo por una u otra causa, al darle otra responsabilidad han continuado actuando igual, repito, en condiciones normales las personas no cambian, puede que disfracen su actuar…pero su forma de pensar, la que tienen entronizada en su mente ya madura, esa es inalterable.

    Y a la mano se tienen a la hipocresía y a la mentira.

    Lo que quiero expresar es que si Ud. quiere cambiar un comportamiento, una forma de actuar o una forma de pensar, debe, inexorablemente, cambiar la persona. Cambiando la causa se cambia el efecto.

    Ninguna discusión entre personas comunes resolvió nunca ningún problema (excepto las científicas), cada oponente en la discusión tiene SU propio punto de vista y le es difícil aceptar que SU criterio, el cual basa en SU conocimiento, en SU experiencia, es errado… al final cada cual se va, luego de horas discutiendo, con las mismas ideas que al principio y si alguien le pregunta a cualquiera de los contendientes qué piensa de las ideas del otro, responderá despectivamente “este lo que está hablando mierda”…

    En caso contrario lo que existe es una “imposición de criterio” por jerarquía o por mayoría…

    Ud. se imagina una discusión entre Adolf Hitler y Mahatma Gandhi sobre la paz….imposible…pero si la historia hubiera puesto a Gandhi al frente de Alemania en 1939, la II GM fuera ciencia ficción.

    El HOMBRE es el único ente con capacidad de “Cambiar las cosas” (políticas, lineamientos, procedimientos, reglas de juego, roles,…) dado que él es quien las crea; por seguridad, por raciocinio, por egoísmo, por cultura, por experiencias, por interés colectivo o personal o en el peor de los casos porque considera que debe ser así, todas ellas cosas subjetivas e inmateriales nacidas en la mente humana.

    Está claro que la forma de pensar de las personas determina su actuar y está en correspondencia al criterio de lo que está bien o mal, de lo que funciona o no, de lo que es mejor o no lo es, Un ejemplo positivo: en el mandato del Presidente Raúl Castro se extingue el Programa de Trabajadores Sociales, se finaliza el Curso Integral para Jóvenes sin Empleo y se decide realizar importantes movimientos de cuadros y reestructuraciones en algunos organismos de la Administración Central del Estado, así mismo en la presidencia de Miguel Díaz-Canel se determina reducir al máximo las importaciones y pagar las deudas a los acreedores. (Hago la aclaración de que SÉ, no son decisiones unipersonales, son propuestas presidenciales consultadas en el C.E. y el B.P.C.C.P. y que también SÉ que son para una mejor, más prospera y más autónoma Cuba)

    ¿Qué mejor ejemplo negativo de que cambiando la persona se cambian las cosas que lo ocurrido con respecto a Cuba entre el “buena gente” de Barack Obama y el “esquizofrénico” de Donald Trump?

    Profesor Ud. plantea:
    “El cambio lo hace la gente, pero lleva implícito un cambio intrínseco que en muchas ocasiones ni se desea ni se sabe ni se puede hacer.”

    No comprendo la parte de “ni se puede hacer”…

    El cambio externo (en las “cosas”) lo hace o propone la persona, para lo cual primero debe cambiar ella misma internamente como ser social pensante-actuante.
    1- Este cambio “intrínseco” puede ser DESEADO o no. Si es deseado…bien… si no es deseado hay que cambiar a la persona (no hay de otra).

    2- Este cambio “intrínseco” puede que la persona SEPA que tiene que cambiar (su pensar-actuar) y entonces desearlo o no y en ese caso pasamos al # 1.

    3- Este cambio “intrínseco” puede que la persona NO SEPA que tiene que cambiar y entonces hay que hacérselo saber y de ahí pasamos al # 2 y luego al # 1.

    4- ¡Si el cambio “intrínseco” NO se puede materializar, es decir “ni se puede hacer”, entonces evidentemente hay que cambiar a la persona…!

    Plenamente de acuerdo en lo escrito en la sección “Cambiar a la Gente”, con una pequeña discrepancia; cuando Ud. tiene a un colectivo o a una persona con poder de “mandar”, con conocimientos y deseos de obtener buenos resultados y estos no se logran, las causas deben ser (tienen que ser) de tipo objetivas, materiales, insalvables por las personas de ese colectivo y no pienso que a nadie se le ocurra cambiar “gentes” sin hacer antes lo que Ud. propone al final del párrafo.

    Para finalizar le comento que estoy de acuerdo con los 5 principios que Ud. expone en la parte final del artículo, lo que siguiendo mi punto de vista le añadiría que: cambiar la gente para que cambien las cosas siguiendo esos principios.

    En estos procesos, en cualquiera de los dos cambios, el colectivismo, la apertura mental, la inclusión y la democracia juegan un rol primordial.

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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Director del Sello Editorial Academia de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT).

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