El reencuentro con Pedro Ramos

Lo noté confuso, habían pasado más de cincuenta años. –Me gustaría mucho volver a mi tierra, pero no sé qué hacer. –Yo ni siquiera tenía idea. Pregúntele a Arsenio que va y viene a cada rato. –Bueno, veré eso. Oiga, ¿usted cree que la gente se acuerde de mí? –Le repito que continúa siendo un ídolo en Pinar del Río y en toda Cuba. Decídase, será bien recibido.