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Incisos inconexos y desordenados sobre producción, abastecimiento, precios y salarios

En este artículo: Cuba, Economía, Socialismo
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Para salvar el proyecto revolucionario cubano y mantener sus importantísimos logros —que elevaron el país a la altura que hizo de él una referencia, un ejemplo defendido por su pueblo y admirado por otros en el mundo— será necesario enfrentar y resolver problemas básicos de funcionamiento social. A varios de ellos se refieren los siguientes incisos, en los cuales el autor ni remotamente intenta rozar la exhaustividad, y mucho menos dictaminar conclusiones.  Cabría sumar otros apuntes, y cada uno daría para un tratado.

1/ El mejor modo de revertir interpretaciones mecanicistas o metafísicas sobre las clases sociales no es precisamente ignorar que estas existen y tienen o generan, según el contexto, su propio dinamismo, ni inventarles nombres máscaras. ¿Será necesario recordar la falsedad del aserto según el cual en el socialismo no hay clases? Y, si así fuera, ¿dónde se ha construido plenamente la sociedad socialista que lo confirme? Aunque los medios de producción que posea los haya obtenido gracias a una revolución orientada hacia el socialismo, como norma el dueño es dueño, aun cuando sea altruista, capaz de tener en cuenta intereses colectivos.

2/ Duele que se entienda como estímulo un puñadito de divisas sumado como premio al salario, y no el recibir bienes tan importantes y costosos como la educación y la atención médica. Si el Estado fuera más eficaz en demostrar que no es ni se siente propietario, sino administrador responsable de los medios de producción a su cargo, y de lo producido por trabajadores y trabajadoras en esa área, estaría en mejores condiciones de mostrar, con efecto educativo, de dónde salen los recursos para brindar beneficios públicos.

3/ Es indeseable que la población no se sienta propietaria de los bienes de naturaleza social, pues de cómo se sienta ella en ese terreno dependerá en gran medida su respuesta a los requerimientos de la propiedad socializada. Si la respuesta es deficiente, empobrecerá la productividad y favorecerá que se idealicen las ventajas de la propiedad privada.

4/ La mayor o menor conciencia de lo criminal que puede llegar a ser la mala actitud en el cuidado y en la puesta en funcionamiento de la propiedad social —señaladamente en el trabajo—, remite a la actitud de los productores ante el hecho de producir y propiciar que lo producido no beneficie solamente a sus bolsillos y sus cuentas bancarias, sino a la población, de acuerdo con un modelo social y económico que también a ellos —los productores— y a sus familiares les proporciona servicios fundamentales como la educación y la atención médica.

5/ Ni la sociedad sin mercado es lo que procede contraponer a la sociedad mercantilista, ni se ha de confundir el consumismo con la necesidad de consumir razonablemente.

6/ El exceso nocivo de control sobre la producción y los precios por parte de la administración estatal no se corrige con la renuncia del Estado a cumplir en esos frentes su deber de velar por el mejor funcionamiento de la sociedad. Aunque, por muy alto que sea su cargo, la política no la trace un individuo aislado —Cuba no es una excepción—, es inquietante oír a un alto funcionario o dirigente del frente económico, o del que fuere, decir ciertas cosas. Entre ellas, como si así no se abriera las puertas a más corrupción y esta no fuera ya mucho más que un peligro potencial para el país, que el Estado no debe controlar qué se vende o qué no se vende en el mercado cuentapropista, calificativo que se aplica a pequeños empresarios y a sus empleados, sin que ni siquiera se hayan hecho entre unos y otros los debidos deslindes, como las diferenciaciones de índole sindical que sería justo reconocer y respetar.

7/ Recién abierto el camino para la recuperación a gran escala del trabajo por cuenta propia —que había estado interrumpido o varado a fondo desde 1968—, un editor abrazado a la nueva línea esgrimió el “argumento” de que no debía parecer que dicho sector era objeto de repudio oficial, y censuró a una periodista que quiso fundadamente criticar la mala higiene de una cafetería privada, aunque ese es un mal que debe combatirse dondequiera que aparezca, sea o no sea privado el establecimiento en cuestión. De similar modo parece haber habido quien llegó a pensar que la prensa no debía insistir en el rechazo a los precios excesivos, porque podía tomarse como un freno para las leyes de la oferta y la demanda, en la cual, al parecer, alguien supuso que estaría la solución para actualizar la economía cubana y hacerla eficiente.

8/ No fue necesariamente un acierto que a los debates sobre los lineamientos económicos de la nación se les diera justa jerarquía de congreso, mientras se relegaban las ciencias sociales a la subalternidad de una conferencia derivada de aquel. Finalmente ellas estuvieron presentes de modo explícito no solo en la conferencia que se les había reservado, sino también en el programa del congreso, porque parte de la población y militantes de base lo reclamaron con fuerza. Añádase que la economía es una de las ciencias sociales, aunque haya quienes la supongan una ciencia exacta, como al margen de aquellas, lo cual viene en apoyo del profesor universitario de literatura que sostuvo que la economía de la nación es un asunto demasiado importante para dejarla solamente en manos de economistas, por muy sabios que estos fueran.

9/ Los elevados precios en productos básicos y de primera necesidad tienen fuentes de peso, y algún magisterio relevante: entre las primeras, la improductividad y la insuficiente cultura de la propiedad social; en el segundo caso, la política aplicada en el mercado estatal, con ganancias de 200 y 300 por ciento, fijadas por decreto (no por oferta y demanda) para paliar la insuficiente producción y recabar fondos necesarios para bienes sociales. Pero se han perpetuado junto con una dualidad monetaria que asusta en general, y en particular cuando en una tienda se ve, indicado en ambas monedas, el precio de venta de un litro de aceite, de una lata de leche condensada o de unos pocos pedazos de pollo, por ejemplo.

10/ Que, para hablar solamente del esmirriado CUP —cuya crisis no es mayor gracias a la aplicación de una política bancaria fijada centralmente a contrapelo de las leyes de la oferta y la demanda—, una libra de tomate pueda costar más que lo aportado al cliente por un día de salario medio es algo que debe estudiarse, para erradicarlo y tratar de que no se repita.

11/ El salario se devalúa no solo con el mantenimiento o el alza de los precios, sino con la tendencia generalizada a robarle al cliente en el peso, en la cantidad, en la calidad y, de ser posible, hasta en el vuelto, en medio del caos de básculas y unidades de medida, y las complicaciones monetarias.

12/ ¿Será necesario esperar a que pasen décadas para que se aprecie en el confort familiar el efecto de medidas que benefician a la macroeconomía nacional? Un ejemplo: según datos, alrededor de medio millón de personas engrosan ya los trabajos por cuenta propia y, en consecuencia, además de no recibir salarios salidos del erario público, son fuentes de impuestos o los abonan directamente. Esos hechos deben ir teniendo influencia beneficiosa creciente en los salarios de quienes siguen laborando en la esfera de la propiedad social, administrada por el Estado, que es el responsable de los medios fundamentales de producción y servicios.

13/ Se diría que lo beneficioso, o que parece serlo —como el relativo esplendor, oficialmente declarado falso, de los años 80, hasta el denominado período especial—, es susceptible de rectificarse y ser pronto derogado o modificado. Pero lo más incómodo —sea una poda en alguna cuota de productos racionados de la canasta básica, o los precios escalofriantes de los automóviles— puede pintar para eterno.

14/ La resistencia cubana contra el criminal bloqueo imperialista, y frente a frustrantes deficiencias internas, más que a considerarla inquebrantable debe mover a respetar cada vez más, en los hechos, al pueblo que la ha protagonizado. Tampoco se deben desconocer las diferencias en sus sucesivas generaciones, ni olvidar que está en marcha la natural sustitución de una dirección capaz de ganar la confianza de la mayoría. Hechos tales no avalan que se le considere por siempre y completamente  fuera de la posibilidad de dar cabida a hechos indeseables, como votos de castigo aplicados a gobiernos de otros países. Tan irresponsable sería menospreciar el efecto de las maniobras enemigas, como limitarse a decir que tales votos han sido erráticos e injustos, ingratos, si no traicioneros. La paciencia tiene límites, aunque a veces parezca no tenerlos, o no se quiera contar con ellos.

15/ La realidad objetiva existe independientemente de la conciencia, y, por tanto, de lo que se diga o no se diga en la prensa, ya se trate de la cólera o del cólera. No es de sabios ni exagerar ni ocultar peligros, ni menguar los indicios necesarios para que socialmente se tenga la debida percepción de riesgo.

16/ De lo que se trata, si se piensa en lo más importante, no es solo de afinar mecanismos que son o se suponen la vía para resolver problemas, sino de asegurarle al país un funcionamiento que lo haga vivible, amable, querible. Y nadie piense que esos términos son solo apropiados para una canción feliz.

17/ Los errores propios son aliados naturales de los trasnochados o colonizados de siempre, que se engolosinan imaginando que la solución de los problemas está en fuerzas ajenas, incluso en las que desde mucho antes de 1898 han tratado de asfixiar a la nación cubana, y cuyas entrañas no hay día 17 de este mundo que pueda cambiar por arte de magia.

18/ ¿Será necesario insistir en la relación entre economía y política, y viceversa? Quien procuró enseñar la verdad de que la política es la expresión concentrada de la economía no fue ni tonto ni perestroiko, sino un político revolucionario fundador, aunque el desmontaje del socialismo que él intentó fomentar en su tiempo contribuya hoy a que se tienda injusto olvido sobre su legado. Ni fue un apátrida teoricista, pedante vencido de la universidad bamboleante de las nubes, quien antes había dicho que en política lo real es lo que no se ve, y que un detalle en el órgano es a veces una revolución en el sistema. Ellos, asumidos y glosados sin comillas en estos incisos —o incisiones por donde el autor sangra, como tal vez sangren otras personas—, no se propusieron ser nuevos dioses, ni generar ideas para que otros, en vez de cumplir del mejor modo el deber de pensar con cabeza propia y guiarse por normas éticas, los responsabilicen por errores que no hay razón para poner en su cuenta. Sus enseñanzas, y las de otros, merecen ser consideradas creativamente, no echarse por la borda.

Se han publicado 70 comentarios



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  • Lily dijo:

    Magnifico articulo, excelente, hay muchos que se quejan de no ser economistas, no se quejen, agradezcan no serlo, así sufren menos, solo puntualizar algo si la dualidad monetaria es fatal, mas fatal es la cambiaria, sobretodo la que se usa en el sector estatal,1*1, es un disparate tan grande que esa si no la entiendo, he pensado mucho en ello, y no hay razón , distorsiona todos los resultados de una empresa, puede que algunas sean mucho mas eficientes y otras muy ineficientes, pero por ejemplo trabajo en una empresa que el 98% de sus ingresos es en divisas y el componente que mas incide en los gastos es el salario y la depreciación que es en CUP, si con esta contabilidad pirrica, es rentable y por la resolución 17 se paga hasta el 60$ del salario se imaginan cuando la tasa cambiaria se acerque mas a la realidad cuan eficiente seria, jamas voy a entender que pretenden los que deciden esto con esta contabilidad distorsionada, sera que nadie quiere saber cuan eficiente o ineficiente es una Empresa, a mi juicio esto afecta mas que la dualidad monetaria

  • mandy dijo:

    magnifico comentario

  • R(x) dijo:

    Todos sugerimos que se tomen medidas, controlen, exijan, etc etc. Para todos es fácil criticar el Estado sin necesidad de mirarse por dentro. Todo el mundo dice “agarren la tiñosa, pero no cuentes con que te dé la jaula”…. Difícil es saber cuál es nuestro deber individual ante esta sociedad o mejor dicho... ante esta humanidad. Se hace necesario comenzar la crítica desde cada uno de nosotros mismos y de los que nos rodea: dígase nuestros hijos, esposas o esposos, otras familias, amigos, vecinos. ¿Qué hacemos, cómo contribuimos?, ¿somos cumplidores de nuestros deberes individuales? ¿Cómo nos comportamos? ¿Cuánto somos capaces de hacer por otros, sin mirar a quién?
    No estoy diciendo que el Estado no tenga la mayor responsabilidad de todos los problemas, más aún que el “bloqueo” y que los males del tiempo. Lo es, así como lo es también de los logros reconocidos desde siempre, por nuestro pueblo y hasta internacionalmente. Aunque, como dice el refrán, “lo cortés no quita lo valiente”… pero quien es el Estado? Es acaso el que se levanta con el canto del gallo y se mete en el surco? O es el que trae la carretilla a la puerta de tu casa con los precios ya casi similares a los principios del 90, etapa del llamado Período Especial, donde una libra de malanga costaba 25 pesos y eran ventas clandestinas.
    Entre las tantas escaseces, me quiero referir al tema que más golpea a la familia cubana, y que es el hecho de llevar algo de comer diariamente a los hogares. Proveniente del mercado de MN o CUP, carretillas, ferias o lo que sea
    Soy de las que transitaron por "Escuelas al Campo", “ESBEC”, "Plan Alimentario", "Contingente Alimentario", “Repoblación Forestal”…... y cuanto invento hubo por épocas. Aclaro que no soy campesina. Nací y viví en pleno Vedado y fui una jovencita linda, fina, bailadora y fiestera como cualquiera de las de hoy. También desde pequeñita acompañé a mi madre a los “Bon de Fin de Semana”, “El cordón de la Habana” etc ect etc
    Recuerdo como aprendí, en cada uno de estos eventos, desde cargar piedras y quemar hierbas para preparar un terreno, sembrar, abonar, desyerbar y luego recoger aquel fruto como quien recibe un hijo. Trabajar durante un curso escolar completo, en un campo de fresas u otro cítrico desde principio a fin, era un privilegio que solo le daban al grupo de mayor producción, disciplina y hasta promoción, igual trabajar en la granja de pollos cercana, donde comenzábamos preparando las naves y los comederos, recibíamos los pollitos apilados en cajas de cartón, los alimentábamos durante meses y al final…. TREMENDO BANQUETE DE POLLOS FRITOS NOS DABAN. No exagero, los “Guías de Campos”, como llamábamos a los campesinos encargados, nos enseñaban tantas cosas que me atrevería (si la salud hoy me lo permitiera) a atender un buen terrenito.
    Nos transmitían el amor por la tierra y el valor de producir con nuestras propias manos y hasta nos daban cuenta de cual era el destino de aquellas cajas que se alejaban en las carretas, y yo sentía orgullo de lo que hacía. También como todos los de la aquella edad, me fugaba a explorar alguna que otra cueva cercana en aquella zona de Ceiba del Agua, o para ir a la “bodeguita” a comprar galletas, o a dar una vueltecita a caballo, de esos que tomábamos “prestados”, pero que DEVOLVÍAMOS eh!
    Claro, de regreso a la Beca, nos encontrábamos un albergue limpio, ordenado, con una litera agradable, un almuerzo aceptable y hasta servicios de peluquería donde nos acicalábamos para las noches de recreación, con música, películas, etc. Siempre después del auto estudio
    En la Escuela al Campo, siempre me tocó el Tabaco, y cociendo las parihuelas, me preguntaba quien se fumaría una de esas hojas, o para qué país se exportaría ….. El Plan alimentario tuvo de todo, ahí tuve incluso la oportunidad de conocer a nuestro inolvidable Armandito el Tintorero, que siempre andaba como un libro bajo el brazo y trabajaba como un “fiera” de verdad. Recuerdo que al cumplir mis 30 días, salí vanguardia y recibí por estímulo una mesa de 4 personas en Tropicana y otros “casa en la playa”. Esta idea comenzó en Septiembre del año 90, cuando ya comenzaban las escaseces, producto del derrumbe del campo socialista y la llegada del llamado “período especial”. Los “Contingentes Alimentarios” fue la continuación de este que recuerdo como comenzó, pero en lo absoluto como terminó. En esencia fue otra de las iniciativas que se consideraron. De todas, no voy a olvidar nunca “la beca” y sus enseñanzas.
    Aclaro que esta no es mi “JAULA”, pues desde muchos años antes que se eliminaran las secundarias y preuniversitarios en el campo, ya estas “becas” no contaban con las condiciones de aquellos años 70 y pico y era una verdadera renta para las familias tener un hijo becado, además que lo menos que hacían los muchachos era trabajar en la agricultura. Solo siento el deber transmitir aquellas experiencias y digo yo…… tal vez a alguien se le ocurra una manera objetiva y NUEVA de estimular nuevamente la masividad en los campos de nuestra juventud y el pueblo consciente y voluntarioso, ese mismo pueblo que acude a la plaza el 1ro de Mayo, o tal vez otra fuerza de trabajo estimulada por la adquisición de medios materiales o monetarios, vivienda para él y su familia, o alguna fórmula parecida a la que estimula hoy la “Colaboración Médica” en muchos países del mundo. Porque el hecho de que estemos a muchos años de aquellos tiempos, no significa que no sigamos necesitando de esa fuerza y del esfuerzo de todos. Lo que sí veo totalmente imposible es traer la tierra a la puerta de cada casa, para hacerla producir. Igual requeriría de un profundo análisis, porque recuerdo que uno de aquellos “Guías” siempre decía, que un hombre en el campo venía a ser verdaderamente rentable cuando llevaba allí unos 15 días como mínimo.
    Mientras no crece la producción, comento: por lo menos yo, la última vez que pude comprar alguna vianda y demás productos a un precio asequible, fue el día 30 de diciembre, única “Feria” que se organizó en mi municipio durante todo el mes de Diciembre. Las hileras de camiones eran interminables, igualmente eran las colas en cada uno de esos camiones. En la tarde, cuando los camiones comenzaron a retirarse, muchos de ellos aún abarrotados de productos, algunas personas comentaban que al día siguiente también habría feria, claro, como los veían irse llenos…. Pero de eso nada, nunca más hemos vuelto a ver aquellos precios y a pesar de las intervenciones de Raúl y otros compañeros al respecto, los carretilleros, demás mercados y sus precios, me recuerdan el título de aquella película “La vida sigue igual”
    ¿Qué hace falta para que los camiones lleguen a la ciudad directamente desde las cooperativas y no saltando de intermediarios en intermediarios y llegando luego hasta con pésima calidad a nuestros hogares? ¿Se estudian los puntos intermedios desde el campo hasta las casas?
    De lo que sí estoy segura es que hoy solo resuelve (en parte) el problema las llamadas Ferias, que como arte de magia aparece hasta con productos que quisiera saber dónde se venden normalmente, porque solo ahí los veo. Pero digo en parte: porque pocas personas tienen posibilidad de comprar grandes cantidades y almacenarlas luego y como es lógico las viandas y frutas que no puedas refrigerar, en pocos días ya no puedes contar con ellas y volvemos a lo mismo.
    No sé si mi escrito será publicado, pero a la altura de las 2 de la madrugada con mucho frio y lluvia afuera (desde hace tres días ya), siento desahogarme al escribir estas líneas que no sé si alguien leerá, y que persigue la única intensión de que mi pueblo no vuelva a sufrir nunca más, lo que sufrió en los 90. PENSEMOS ENTRE TODOS Y HAGÁMOSLO ENTRE TODOS. AL FINAL TODOS TENEMOS EL PODER
    GRACIAS

  • PANCRACIO dijo:

    Brillante me encanta su valentia.

  • Ismaelillo dijo:

    Dice Luis Toledo en el punto 1: "... ¿Será necesario recordar la falsedad del aserto según el cual en el socialismo no hay clases? Y, si así fuera, ¿dónde se ha construido plenamente la sociedad socialista que lo confirme? Aunque los medios de producción que posea los haya obtenido gracias a una revolución orientada hacia el socialismo, como norma el dueño es dueño, aun cuando sea altruista, capaz de tener en cuenta intereses colectivos."
    No se han eliminado las clases sociales por la sencilla razón que no se ha desarrollado el Socialismo en ningún país , hasta el momento. Los países que se han autoproclamados socialistas no cumplen con los principios fundamentales del Socialismo. Los trabajadores no han sido liberados de la explotación asalariada, no se han socializado los medios de producción, que no es lo mismo que su estatización, el poder no ha estado, en ningún país, en poder de los trabajadores, no se han desarrollado las formas de producción autogestionarias típicas del Socialismo que son el cooperativismo y la autogestión obrera. Sin esas condiciones esenciales no puede haber socialismo ni se pueden eliminar las diferencias de clases.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de "Cesto de llamas", Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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