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Para mirar al futuro

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Libro

He sido convocado a hacer la presentación de Cuba Libre: la utopía secuestrada, de Ernesto Limia Díaz, y vengo a este espacio agradecido de la oportunidad, pues para hablar de Cuba, en pasado, presente y, sobre todo, en futuro, nunca me faltarán ánimos. No me asiste más currículo que una muy modesta obra como cantautor, nada del otro mundo en comparación con lo que me gustaría que llegara a ser en utilidad para la cultura.

Alerto que no estoy capacitado para hacer un análisis docto de esta obra, de la cual mucho dirán los especialistas de diferentes ramas de las ciencias sociales. Ejemplo a mano, el excelente prólogo que nos recibe en las primeras páginas, firmado por el investigador y poeta Juan Nicolás Padrón. Sin dudas, un análisis sintético que nos compulsa a sumergirnos en las aguas profundas y, a veces, turbias, de nuestra historia, vistas a través de la clarificadora y rigurosa mirada del autor.

Releí el prólogo nuevamente al concluir la lectura del libro, y se me hizo más brillante Juan Nicolás cuando escribió, y cito: “Cuba Libre... no oculta las traiciones [...] tampoco omite otros aspectos delicados [...]. No hay por qué ocultar detalles incómodos, que a primera vista puedan parecer políticamente incorrectos; ello suele provocar desconfianza en los jóvenes lectores cuando se enteran de lo ocurrido por versiones interesadas o mal intencionadas. La verdad siempre es revolucionaria y conocerla, lejos de debilitar, fortalece. Por otra parte, la lucha contra el endiosamiento de sus héroes es una tarea que la historia de Cuba todavía debe enfrentar”.

Ernesto Limia se ha propuesto contarnos, sin otra altisonancia que la historia misma, el período que abarca desde el final de la ocupación de nuestra Isla por Inglaterra ―lo que propició el despegue del comercio entre Cuba y las Trece Colonias Inglesas de Norteamérica― y su devolución a España en 1763, hasta 1899, cuando procedente de La Florida, el poeta Bonifacio Byrne regresaba a bordo del vapor Mazcotte y vio en el mástil del Castillo del Morro y luego en el Palacio de los Capitanes Generales, la imagen que dio origen al poema “Mi Bandera”:

Al volver de distante ribera,

con el alma enlutada y sombría,

afanoso busqué mi bandera

¡y otra he visto además de la mía!

Tengo 42 años, no fui un mal estudiante. Me titulé en la universidad. Leo con frecuencia. Afirmo, sin embargo, que Cuba es un país que no hemos sabido contar como se merece. Puedo dar testimonio de cuánto iluminó este ensayo zonas enteras de ignorancia e, incluso algo peor aún, del conocimiento que se cree poseer y, realmente, no se tiene.

El contexto, las circunstancias económicas y geopolíticas nacionales e internacionales, el espíritu de las épocas abordadas, los protagonistas y la sucesión de los acontecimientos a partir de las causas y condiciones de cada momento, hacen el relato cercano y certero. Como una mujer que mientras menos se maquilla más bella es, así se me hizo la lectura.

Capitanes generales españoles desfilaron por esta suerte de línea del tiempo, revelando sus características y su huella en Cuba, período tras período, desde el mandato de don Luis de las Casas, al igual que las principales personalidades de una élite político-social criolla que se desarrolló en la auténtica defensa de sus intereses de clase.

El autor, en 27 líneas, me presentó a Francisco de Arango y Parreño. Admiré al niño que, huérfano a los 14 años, tuvo que asumir los negocios familiares, y ya con 23 era el apoderado del Ayuntamiento de La Habana en las Cortes de Madrid. En el cuerpo físico de Arango, en ese espíritu esclavista, latía no tanto un corazón, sino una fecunda semilla de lo que sería luego el espeso bosque de nuestra nacionalidad.

Cada adoquín, cada pared, cada una de las centenarias calles que componen lo que alguna vez fue la ciudad intramuros y hoy es nuestra bella Habana, son monumentos bipolares: por un lado, a la magnificencia de una época de oro para las élites; por el otro, a un tiempo de cenizas para los miles de hombres y mujeres arrancados de África y traídos a la fuerza hacia las Américas. Es por eso que considero acertado que la primera de las solo nueve imágenes gráficas del libro sea el retrato de José Antonio Aponte y Ulabarra, el negro liberto carpintero, precursor de la independencia nacional en 1812, influido por la gesta de Estados Unidos y por los ideales que defendió la Revolución Haitiana.

José Antonio Saco, aunque atrapado en los límites de su tiempo y su racismo intrínseco, ya habla de una nacionalidad propia (aunque solo para blancos) y comienza a proyectarse como tal, a pesar de su adhesión a España.

En la cadena de acontecimientos, figuras y circunstancias, no hay eslabones sueltos. El rol de nuestros precursores intelectuales: agrimensores, científicos, académicos o religiosos, es puesto en un lugar esclarecedor: Tomás Romay, Alexander Von Humboldt, Tranquilino Sandalio de Noda, Álvaro Reynoso, el obispo Juan José Díaz de Espada, e incluso, el compositor Manuel Saumell.

Los datos estadísticos nunca resultan aquí abrumadores, áridos. Van dando la medida del crecimiento o desaceleración de la producción, los flujos de capitales y del comercio, la densidad poblacional, la composición étnica..., pero como parte del escenario adecuado para que fluya lo esencial.

No me extenderé en explicar lo que de forma magistral hace el libro.

Confieso, más bien, que sufrí con cada fracaso, comprendí a personalidades que hasta ayer no ponderé en su justa medida y bajé del altar a otras a quienes tenía falsamente encumbradas. Me exasperé con las traiciones de nuestros hombres. Pero no más que como vibré con los heroísmos de los llenos de virtudes. La siembra de verdaderos maestros como Félix Varela y Luz y Caballero no demoró mucho la cosecha, madurada además por los devaneos políticos de una metrópoli en plena decadencia que hizo quedar mal tanto a reformistas como a autonomistas, más temprano que tarde. Me alegré cuando la rueda de la fortuna giró a nuestro favor y no pude evitar paralelismos con la contemporaneidad cuando las cosas salieron de regular para mal por las decisiones poco sabias, las miserias humanas o cambios en la correlación de fuerzas a nivel mundial.

Pero si algo me fue revelador y útil en estas páginas, es la manera en que se expone la relación de Cuba con Estados Unidos desde su nacimiento. Cuba y su contribución a la independencia de las Trece Colonias. Cuba vista con apetencia por la joven nación norteña, con todas las variantes de adquisición posibles, desde la compra a España, hasta la invasión militar, las dos posiciones que prevalecieron luego durante el conflicto armado en la Isla. Una que intentó reconocer la beligerancia entre los bandos, encabezada por John Aaron Rowlins, secretario de la Guerra, y, del otro lado, la opción conservadora de Hamilton Fish, secretario de Estado, que consideraba esperar para actuar cuando fuera prudente. Ambas perspectivas girando en torno a un mismo eje: manipular desde dentro para que, por ley de gravitación política, terminara Cuba en su seno.

El atractivo de la nueva forma de gobierno norteamericana ―estandarte en lo político de ideales que la monarquía española era incapaz de proclamar, y menos de implementar― y la vital importancia de un intercambio comercial que ya superaba el sostenido con España, hicieron que luego de la victoria norteña sobre México, algunos ojos criollos se volvieran hacia esa potencia emergente y colosal, capaz de hacer frente a la corona ibérica. El anexionismo ganó fuerza indiscutible. Pero no se depreció solo, sino como consecuencia de las políticas de los propios Estados Unidos.

Hombres de valor, capaces de dar su vida por aquel ideal anexionista, los hubo. Sin embargo, fueron traicionados por la misma novia que decía amarlos. Como si los hubiera mandado a una guerra dándoles un revolver con una sola bala y una nota escrita: “En caso de peligro, suicídate”.

El ejemplo de Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, fue para mí más revelador que el de un más conocido Narciso López. Este hombre, anexionista como pocos, tuvo la honradez de antes de morir dejar escrito, dos años antes del alzamiento de Céspedes en Demajagua: “Cuando la verdad está de por medio [...] el patriota no disimula mentiras ni dobleces, sino con mano fuerte rasga el velo que venda los ojos del pueblo y le enseña sus defectos, sus necesidades, sus derechos y sus deberes”, y dijo, decepcionado de Estados Unidos: “sin Revolución, señores, no hay patria posible”.

Y así, sobre este dictamen histórico de hechos comprobados, sobre los hombros de historiadores cubanos y extranjeros, sus enjundiosos trabajos y publicaciones de diferentes épocas, puntualmente referenciados, llega Ernesto Limia al 10 de octubre de 1868, inicio de nuestras guerras de independencia.

La rudeza de la contienda en 1871 es uno de los apartados más sorprendentes; la grandeza de Carlos Manuel de Céspedes, desde el alzamiento hasta una muerte más fruto de las chapuzas de sus compañeros que de las tropas españolas; la humildad de Francisco Vicente Aguilera, el hombre más rico de Oriente, que murió en la miseria pero jamás fue traidor; la altura intelectual y militar de Agramonte, su temeridad que lo llevó a la muerte; el acto sublime de Mariana Grajales, quien ante la imagen de Cristo hace jurar a sus hijos luchar por la libertad de Cuba; las proezas militares de Máximo Gómez y de Antonio Maceo...

Obviamente, llegarán los conflictos y las dobleces de Napoleón Arango, los intereses ocultos de Estrada Palma, la inexperiencia, los intereses de clase, la ambición de gloria, el miedo al negro.

El sagaz Martínez Campos, como flautista de Hamelin, con maneras agradables y sonrisa en los labios, promesas de reformas y a sabiendas del cansancio, nos condujo al abismo de la rendición. Si la esperanza, aunque herida, no murió, fue gracias al general Antonio. El inmenso Maceo que blindó con gloria el orgullo nacional en Mangos de Baraguá.

Y luego Martí. Su paciencia, su labor, su entrega. La conquista del afecto del Generalísimo Máximo Gómez. Su caída en dos Ríos.

Confieso que durante la lectura, era tal el fervor, la implicación en los sucesos que, a sabiendas de la consumación, deseaba con todo mi ser que no sucediera. Cuando cayó Maceo. La agonía de Gómez y sus desencuentros otra vez con la Junta de Gobernación en pleno desenlace de la guerra necesaria. Admiré el pundonor y astucia de Martínez Campos, como aquilaté realmente el genocidio cometido por Valeriano Weyler con este pueblo. Y compartí el dolor de los mambises al no poder entrar a Santiago de Cuba, calumniados por la prensa y los mandos yanquis. En fin, ¡este libro está fuera de liga!

El volumen de lo glosado es enorme, pero la selección hecha para sintetizar este complejo período es a mi juicio encomiable, pues mientras se desarrolla lo que conocemos como la historia patria, se develan además las otras tramas que acompañaban los sucesos en el bando enemigo en Cuba y en la propia España, la postura aleccionadora de Estados Unidos y las otras potencias de la época, la actividad de inteligencia.

La historia muestra con suficiente elocuencia que las potencias primero se ponen de acuerdo entre ellas y después miran hacia abajo, a fin de acomodar lo que ellos consideran “el resto”, a sus mejores intereses. Al referirse a la Guerra Grande, Martí nos alertó que “la espada no nos las quitó nadie de las manos, sino que la dejamos caer nosotros mismos”.

Hoy es el cumpleaños 15 de mi hijo varón. Mi familia, oriental al fin, no va a dejar pasar la fecha sin un fiestón criollo. Estuve a punto de decir que no a Limia. Presentar un libro es cosa seria. Nunca lo había hecho y, artista al fin, a lo único que temo más que a la muerte, es al ridículo. Pero me leí el libro. Y acepté el reto de presentárselos desde esta versión personal. Hoy sé que el mejor regalo que podré hacer a mis hijos, a mis amigos y a quien pueda, es Cuba Libre: la utopía secuestrada. Ser cubano no es algo innato, sino adquirido. Y lo que no se conoce, ni se valora, ni se ama.

El 17 de diciembre de 2014 el presidente de Estados Unidos dijo que era hora de enfocarse hacia adelante y no mirar al pasado. Tiene razón. Este es un libro para mirar al futuro.

Se han publicado 96 comentarios



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  • Heriberto dijo:

    Como diria Jose Martí, ´´los buenos miran la luz del sol´´ y yo dire para no ofender ´´que los otros son ven las manchas´´, aunque no existan.
    Sencillamente Israel, concluyo con una visión de futuro, sobre la base historica de un libro que recoge parte de la Historia Patria.

  • diego dijo:

    La historia la cuentan los hombres. La verdad y la mentira son categorías relativas. Cada quién interpreta la historia a su manera o en el peor (o mejor) de los casos a su conveniencia. Lo mejor es buscar en muchas fuentes y después, como dice Taladrid, sacar nuestras propias conclusiones...

  • JC dijo:

    Gracias Ernesto Limia por el Libro. Gracias Israel por la presentación.
    Brillante y Excelente presentacion.
    Nos convoca a todos los cubanos amantes de nuestra patria y cultura, a leer y aprender de nuestra historia.
    Gracias nuevamente.

  • Jesús López Martínez dijo:

    Coincido con la presentación de Israel. He leido los dos libros de Limia y en ellos he recibido un caudal de información que no había obtenido en otros textos. Pude participar en la presentación que hizo de este libro en la Universidad de Matanzas y veo en los textos de Limia la historia que necesita ser contada.

  • Carol dijo:

    Con una presentación como esta es imposible no leerse este libro.Simplemente maravilloso.Para Soñador Cuando en el artículo se dijo "El 17 de diciembre de 2014 el presidente de Estados Unidos dijo que era hora de enfocarse hacia adelante y no mirar al pasado. Tiene razón. Este es un libro para mirar al futuro." lo interpreto en que claro que vamos enfocarnos hacia adelante pero con los conocimientos y la sabiduría de nuestra historia que nos da entre otros..... leer libros como este.Por eso este libro a pesar de ser de historia es un libro para mirar el futuro.Con esto le decimos a Obama que nos vamos a enfocar hacia adelante pero al lado de Maceo y de Martí es decir llevando con nosotros a todos los cubanos que han llenado de gloria nuestra historia.

  • Carol dijo:

    !Tambien el artemiseño! lo interpretó al revés!! Increible!! de veras tenemos que mejorar en la asignatura de Español especialmente en la interpretación de textos.Si está hablando de un libro de Historia que narra el pasado como todos los de historia ¿Cómo no entender cuando dice que es un libro para enfocarse en el futuro qué se trata de un excelente libro para poder ir hacia el futuro que queremos los cubanos con nuestra historia viva??

  • Joan dijo:

    Excelente presentación. No esperaba menos. Concuerdo con que ser cubano no es algo innato, sino que se adquiere con la formación y las vivencias, estudiando nuestra historia, sus circunstancias y actores, para intentar conocerla a cabalidad de forma que nos sirva de asidero, y entonces poder extender la mano sin rencores extemporáneos, pero también sin olvidos imperdonables, para avanzar con seguridad al futuro. Buscaré el libro.

  • MANOLOGLEZ dijo:

    Israel,tal parece que no era la primera vez que presentabas un libro.
    De una mente que sale una poesia fuera de liga,la elección del autor del libro tenia que ser bien atinada.El sabía lo que estaba haciendo.Tambien fue una presentación fuera de liga,como calificas este libro.Para mi necesario.Ojala pueda encontrarlo.
    Lo que más me preocupa precisamente es el futuro.
    Tengo 58 años,crecí con los trabajos voluntarios,etc y ahora todo lo que a mi generación le enseñaron que era malo,ahora es bueno.O por lo menos necesario segun nos dicen.
    Realmente excelente tu presentación,aunque algunos no hayan entendido la última parte.

  • david_UCI dijo:

    Israel, FELICIDADES por tan interesante artículo, espero que este sea el primero de muchos, esa capacidad que tienes para transmitir es inigualable...

  • Cristabellsh dijo:

    Yo también sufrí horrores con la parte de la historia de Cuba del anexionismo, tenía 10 años, en 5to grado, cuando hice un viaje al pasado y viví el horror y el engaño del gobierno americano. Mis amigas de ese entonces, compañeras de aula desde los comienzos de mi edad escolar, que hoy son mis hermanas, pueden dar fe de mi molestia y mi rabia contra Estados Unidos. Nacionalista convencida desde los 10 años, de eso no hay dudas. Estoy de acuerdo que sin "Revolución,no hay patria posible". Ahora se nos plantea un reto grande, Israel, tú tienes tu manera de hacer revolución, pero el pueblo de Cuba, a sido también engañado, callado y traicionado por muchos de los que nos gobiernan. Muchos desesperados, a falta de ser escuchados están atravesando fronteras para llegar a un destino que se les dibuja con oportunidades de alimentar a sus familias y no son, en su mayoría, la lacra de la sociedad cubana, como afirman declaraciones, son profesionales, jóvenes y ya no tanto, decepcionados. No quiero convertir mi comentario en una discusión política, no es mi intención y si ha llegado así, te pido que me perdones, sólo estoy pidiendo una canción, una canción de Buena fe a esta crisis migratoria. Saludos y nos vemos pronto.

  • Yely dijo:

    Gracias Israel, además de ser un excelente cantautor debo decir también que presentas un gran talento a la hora de reflejar tus criterios en este artículo, tu visión futura es muy acertada y notablemente tus palabras inspiran a sumergirse en la lectura que aborda el libro en cuestión, Muchas Felicidades, es usted un maestro de maestro y yo una fiel admiradora de su música y de sus conocimientos. Felicidades a su hijo por su cumpleaños.

  • Ivon dijo:

    Gracias Israel por tu opinión, como siempre fuera de liga, gracias por tu cubania, por ser guantanamero y no renegar de ello, sigue ejerciendo la crítica que lo haces muy bien así como lo que cantas, una vez más GRACIAS.

  • Juan Manuel dijo:

    Antes que todo, quiero repetir que Israel lo hizo muy bien, lo cual no sería extraño considerando sus obras anteriores. Debo confesar que quedé con ansias por empezar a leer el libro, de leer nuevos artículos de Israel acerca de diversos temas y por supuesto, de escuchar nuevas canciones de Buena Fé.
    Ahora quisiera destacar algunos puntos en su escrito:
    Uno de ellos es la frase “Ser cubano no es algo innato, sino adquirido” lo cual me parece B R I L L A N T E, desde el punto de vista de mi interpretación va un poco más allá de conocer nuestra historia, para mí la frase es aplicable a que no por el simple hecho de haber nacido en esta tierra nos da el derecho de llamarnos orgullosamente CUBANOS; si tenemos la cabeza en el exterior, si somos cobardes, si nos doblegamos, si no somos alegres o solidarios no nos podemos identificar como parte del pueblo cubano. No lo digo con la idea de apuntar con el dedo y crear división entre los cubanos, cada cual sabe el zapato que le aprieta y debe ser una reflexión de cada uno con su conciencia. Resumiendo, era mi interpretación, lo que debe ir como anexo a la frase es “que significa entonces SER CUBANO”.
    Otro tema que me gustaría destacar es que cuando leí el párrafo que hace referencia a “Martinez Campos, flautista de Hamelin, sonrisas, promesas, cansancio vs orgullo nacional, Maceo, Baraguá”. Este párrafo me hizo reflexionar ¿Deberíamos o no romper el corojo cuantas veces sea necesario? Bueno, como dice Israel “Es un libro para mirar al futuro”.
    Por último, me gustaría, haciendo referencia al mismo Israel, que no lo endiosáramos, si bien, y a mi criterio, su recomendación entrega un elevado coeficiente de ponderación a la hora de obtener el grado de veracidad del libro, mi humilde pensamiento es el de no hacer del libro en referencia “La Biblia de la Historia de Cuba de esa época” solo por el mero hecho de haber sido recomendado por él. La invitación es a leer, pensar, consultar otras fuentes y de acuerdo a nuestro razonamiento, concluir y por sobre todo actuar.

  • Clemente Nieves dijo:

    Magnifico y emotivo esta introducción, sin referencia, sin un punto de partida no tendríamos como orientar la brújula, la historia y la cultura son nuestra referencia para tomar el futuro, nuestras generaciones actuales necesitan lideres y figuras publicas que influyan en las grandes mayorías………….Albert Eisten decía: ……el ejemplo no es la cuestión mas importante para influir en los demás, es la única ……………Hombres como Silvio, Usted y muchos mas los veo con las nuevas y actuales armas cargadas de ideas haciendo el ¨Moncada ¨ de estos tiempos para bien de la revolución y la historia………………….

  • lector dijo:

    muy buena la presentacion. ya se esta vendiendo el libro en las librerias?

  • MANOLOGLEZ dijo:

    Manuel Mercado;Ojala pase algo que te borre de pronto!!!!!!,con permiso de SR.
    Eres tan de izquierda que eres de dererecha.

  • Luis Torres dijo:

    Isra....que manera de haber envidiosos que tienen Internet!!...estarán en Cuba? o, perdón por mi ignorancia, cualquiera accede a Cubadebate en Cuba?....la verdad es que tu has escrito tu opinión sobre el libro de Ernesto Limia con mucha honestidad y coherencia. La invitación a mirar hacia adelante desde la historia es recordarnos de donde venimos para saber bien hacia donde vamos. No se por qué esta "mano" de "lectores" con resentimientos y frustraciones jurídicas se ensañan en temas personales que nada aportan a la esencia de tu escrito; la mayoría de ellos ni su nombre escriben...en fin que siempre habrá "jueces envidiosos" de tu trabajo. Ni te molestes en responder...pa qué!!!...la unanimidad no existe!!...existe la "mayoría"...y la mayoría apoyamos tu trabajo. Abrazos desde el Universo!!!

  • Carliyo dijo:

    Israel, otro peronaje gris de la historia de ámerica (Hernán Cortés) pero con la bella cualidad de ser fiel, envió al Rey Carlos Vde España un cañon fundido en Plata con la frase en Latin: "Esta ave nació sin par, yo en servios sin igual, vos sin igual en el mundo". Es usted un digno cubano, obra en usted la grandeza de una generación que ve en la polémica y en el pensamiento de contracorriente, la posibilidad de sumar a otros que pensamos a Cuba. Gracias por mis tiempos, por poner voz a los silencios infringidos, detrás de tu escudo no vas solo, llevas a cientos de cubanos de todas partes del mundo, no cejes.

  • Henry dijo:

    excelente articulo el de Israel

  • el ruso dijo:

    Sin justificarnos......TENEMOS TANTA HISTORIA LINDA QUE CONTAR, DE HEROES, DE SUCESOS QUE DESCONOCEMOS, DE PERSONALIDADES, DE VIRTUOSOS, TAMBIÉN DE TRAIDORES, EN FIN, OJALA QUE CONTINUEN ESCRIBIENDO LIBROS ASÍ. GRACIAS ISRAEL POR DARNOS A CONOCER OTRA DE TUS FACETAS, FELICIDADES A TU HIJO POR TENER UN PADRE CUBANO Y PATRIOTA.

  • Leopoldo dijo:

    Para mirar al futuro se debe hacer desde la atalaya del pasado, los pueblos que olvidan su historia tendrán que volverla escribir con la sangre de sus hijos.

  • Un Cubano ++ dijo:

    Isarael, hermano he leido detenida mente tu presentación sobre este libro y te confieso ha sido magistral, me has hecho recordar unos veintipico años atras de universidad, me pareciste escucharte en aquellos momentos. gracias a dios sigues siendo tuuuu. que es lo mas importante de todos. De esos comentarios desagradables, ni te preocupes que muy pocos conocen de tu grandesa como Cubano de estos tiempos y se que te hacen mas grande estos comentarios. Por lo demas, sigue creciendo y triunfando que a nuestro pueblo le hace falta,

    Un Abrazo de tus amigos y hermanos de siempre de Las Tunas.

  • :) dijo:

    “la espada no nos las quitó nadie de las manos, sino que la dejamos caer nosotros mismos”...
    Para mi, como José Martí no ha visto nacer Cuba a otro cubano....

  • Sandra dijo:

    Magnifico artículo, te felicito, sigue escribiendo

  • Cubano dijo:

    Al fin un poco de Patriotismo nace entre tanta revolucion.

  • de granma dijo:

    Israel gente como el soñador y Manuel Mercado tienen un catalejo que cuando lo ponen al revés no saben entender, es fácil mirar la paja en el ojo ajeno, ojalá Melesio Grill se interponga un día en mis planes vacacionales (economía aparte) . Tengo 45 años, pero no me pierdo ni una canción de Buena Fe porque jamás me sentí tan identificada en mi generación, aunque Yoel y tú son menores, que cuando coreo, grito y disfruto las canciones de Buena fe. Comprendo a quienes no te entienden, tampoco es necesario que todo el mundo esté de acuerdo contigo. Tu artículo brilla con luz propia, nos encantó y que siga el debate.

  • frida dijo:

    El pasado nos fluye en la memoria indeleble, Obama tal vez esbozó una frase que bien o mal interpretamos, para sobre ella erigir un cambio en las relaciones por voluntad de ambos gobiernos que no se olvide.

    Se hará un libro imprescindible para explorar la historia ? contada siempre desde la épica donde las persobalidades se transfiguran en semidioses y lo humano sucumbió a lo divino.

  • GINEPD dijo:

    trate de leer cada comentario antes de pronunciarme pero no es posible, resulta prudente que cada uno opine con la seriedad que requiere el caso, no niego que en ocasiones he discrepado con las opiniones y canciones de Israel,las que creo que son fruto de su andar por la vida y fundamentalmente su experiencia personal, que lo lleba a formarse un criterio que debe ser respetado, pero de ninguna forma comparto el criterio que es ha manifestado en este acto y que creo malinterpretan las palabras de Israel, para ninguno de los que nos interesamos por la historia es un secreto las deficiencias en la enseñamza de la misma y el terrible endiosamiento de los heroes, que los alejan de ser paradigmas y los hacen pedestales marmoleos que nadie suña con imitar, pues sabe de inicio que nuestras imperfectas vidas nos impiden llegar a sus grandesas, hoy se hecen esfuerzos por volver a retomar la enseñanza de la Historia y para ello una parte importante debe ser reescrita y humanizada, creo que a eso se refiere Israel un su artículo y de ninguna forma la historia es un error para encarar las relaciones futuras, por el contrario estimo que como dice Israel un libro mira al futruro cuando da claridad al pasado y señala caminos, habla de peligros y alerta sobre traiciones, no cabe duda que el futuro sera complejo habra errores que corregir, verdades que decir, planes que hacer y fundamentalmente traidores que enfrentar y una herramienta singular y potente es la historia, pero la historia desmistificada, la hsitoria de los hechos historicos y no de las valoraciones de hechos historicos realizadas por otros, la historia de los hombre y no de los heroes, porque para serlo primero se debe ser hombre, en sentido genérico,que bueno es saber como murio el padre de la patria y la implicación que en ello tuvieron otros cubanos, conocer al Maceo que amaba a las mujeres o al Martí que escondia su dentadura corroida por el tiempo y que no limtaba su brillantes o las malas tripas de Don Tomas Estrada palma que traicionó a cuanto pudo y debio para lograr ser presidente por orden y gracia de los EEUU y tambien odiar infinitamente el acto del Pacto del Zanjón, lugar que debieramos visitar cada años y hacer arder hasta las cenisas de aquella tierra, para que se llene de flores Baragua.
    Disentir no es sinomimo de estar en contra de todo lo que el otro diga, es saber reconocer las grandezas de quie las tengan sea quien sea, Israel se ha desdoblado y saco desde dentro del pecho el indio quemado en la hoguera, el negro muerto en los cañaberales o en las montañas como cimarrón, el campesino al que el nunca bien odiado Wuieller mato de hambre cuando la reconcentración, al Gomes que parto al exilio cuando ya la guerra estaba perdida y su sumio en la más profunda miseria pero nunca en el deshonor, al Calixto Garcia que con dolor vio la negativa de entrada de sus mambises a santiago, al Juan Gualberto Gomez que se opuso a la enmienda Plats sin saber que sin enmienda no habia nación y hubieramos sido una colonia, Israel merece mí respeto cuando llamá a leer este libro y a mirar el futuro, hoy no veo un zanjonero veo un iluminado que recoge las palabras de Fernandez Retamar cuando dijo que " olvidar el pasado es correr el riesgo de dejar indefenso al futuro", para muchos es dificil aguantar la idea diferente, contradictoria y no seguidara de ideas de masas, pero son necesarios, en una sociedad cambiante como la nuestra es importante que hagamos el ejercicio de la critica que es la mejor arma de control popular, Fidel dijo una vez que quien detenta el poder tiene una tendencia natural a abusar de él y decia verdad, hoy cuando la generación historica, comprometida, responsable de la gesta libertadora desaparese por el implacable tiempo, cobra una importancia descomunal la critica como factor de freno, pero cuidado, ello generara la existencia de extremistas , simplones e irracionales, el ejercio de la critica implica responsabilidad y conocimiento, no existe sociedad perfecta pero en busca de la perfección se puede hacer mucho mal e incluso llegar a su parte opuesta, gracias Irael creo que fue un buen articulo, cargado de sentimiento bueno, cubano y patriota.

  • Icho dijo:

    Felicidades Isrrael, no he tenido el placer infinito de encontrar el libro, pero puedes vivir convencido que haré lo imposible por leerlo, ah y recuerda decir lo que uno piensa también es ser honesto consigo mismo

  • Joel Alfonso Martorell dijo:

    ohh maestro sabias palabras.

    Muchas Felicidades a tu niño. todos los días no se cumple 15 años, casualmente hoy también cumple 15 años el niño (Yurian) de una vecina especial. FELIZ CUMPLEAÑOS a ambos.

    Bueno, antes de emitir un comentario, quise ver las demás las demás opiniones pero como cada cual tiene la suya, aquí esta la mía.

    Israel

    Gracias, por presentar un libro, y más tan hermoso libro, no lo he leído pero por el resumen que haces parece muy interesante. Por lo demás, hasta ahora en mis 26 años siempre he oído a muchas personas estar orgullosas de ser cubano.

    A los cubanos nos distingue la valentía, la inteligencia, la sandunga, el humor, las ansias de lucha y sobre todo LA LIBERTAD.

    Especial Publicación, ojala y hagas muchas más, Tus canciones son muy sabias así que por correlación tus comentarios también lo serán, jajajaj

    Saludos y nuevamente gracias

    Joel

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Israel Rojas

Israel Rojas

Cantautor cubano, director del grupo Buena Fe.

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