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Revisando estadísticas recientes de la economía cubana

En este artículo: Cuba, Economía
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Recientemente se completó la publicación de importantes capítulos del Anuario Estadístico de Cuba 2013, incluyendo los que se refieren a las cuentas nacionales y al sector externo, cuyo análisis posibilita tener una perspectiva más clara de los factores que están afectando el crecimiento del país y que se extienden al 2014.

Una rápida revisión de las cuentas nacionales permite apreciar que luego de una expansión de 3% del PIB durante 2012, el pasado año el crecimiento global se redujo a 2,7%, con una evolución favorable en el caso de la agricultura, que crece 4,7%, la pesca (6%) y el azúcar (7,7%).

Sin embargo, la minería decrece 2,3% y se reducen los ritmos de incremento de la industria manufacturera a 1,9%, la construcción (8%), transporte y comunicaciones (3,2%), comercio (3,7%), hoteles y restaurantes (2,3%) y salud y asistencia social (1,8%).

El decrecimiento observado en la minería probablemente esté asociado al cierre de la planta de níquel de Nicaro, que ya venía presentando una marcada ineficiencia luego de casi 70 años de trabajo.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que se requiere un crecimiento de 1,5% de las importaciones para un incremento de 1% en el PIB nacional, lo que somete a una fuerte dependencia externa el proceso de crecimiento. Si a esto se añade que las importaciones de bienes intermedios son solo alrededor del 29% del total y que el 60% de las compras externas solo cubren el combustible y los alimentos, es factible suponer que la escasez de insumos y bienes de capital está frenando fuertemente el crecimiento. (1)

Esta situación ha impactado desfavorablemente en la industria, el transporte, las comunicaciones y el comercio, cuyo desempeño explica el 41,5% del PIB. Adicionalmente, la salud y la asistencia social –que computan el 17,3% del PIB– tuvieron un crecimiento mínimo. En tal sentido, llama a la reflexión la significativa reducción de los gastos de asistencia social, que disminuyeron 60% en los últimos cinco años, con una contracción de 66,7% en los núcleos protegidos.

Otros agregados de las cuentas nacionales muestran que se redujo 2,8% la captación de impuestos netos sobre la producción y las importaciones, mientras que la formación bruta de capital creció 9,2%, pero sigue siendo solo el 10,8% del PIB y representa un 24,2% menos que lo alcanzado en 2008.

La contracción de recursos financieros externos incide muy directamente en los niveles de actividad logrados en 2013, en una economía cuya tasa de apertura llegó al 47,9%.
En efecto, la disponibilidad de recursos a partir de las operaciones de comercio exterior muestra una reducción de 781 millones de pesos en la balanza comercial de bienes y servicios, lo que representa una caída de 20,7% en relación al año 2012. En esta evolución incide una reducción de 5,7% en el valor de la exportación de bienes, en tanto crecen 6,5% las importaciones, lo que provoca un incremento de 15,5% en el déficit del comercio de bienes.

En el caso de la exportación de servicios, los resultados del turismo internacional durante 2013 muestran un magro crecimiento en el número de visitantes, de 0,5%, con un ingreso bruto de 2 627 millones de dólares. La efectividad de las operaciones se ha visto afectada por un descenso en la tasa de ocupación de las capacidades que fue de 54,1% en 2013, cifra inferior al 60,1% alcanzado cinco años atrás.

En consecuencia con los resultados anteriormente expuestos, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se estima pasó del 0,4% al 1,4% del PIB.

Otros resultados de interés que se muestran en el Anuario se refieren al empleo no estatal, que ya alcanza el 26,3% del total de ocupados en el país, frente al 16,2% en 2010 y al 6% en 1989, lo que cual expresa la profunda transformación en las relaciones de producción que se viene registrando en los últimos años. No obstante, algunos estimados calculan un impacto menor en cuanto al valor agregado de este segmento del empleo, que se estimaba en 6% del PIB 25 años atrás y actualmente computa sobre el 12%.

Entre los indicadores de alto impacto social se encuentran los salarios. En este caso, el salario medio mensual de 2013 alcanza 471 pesos, lo que representa un incremento de 13,5% en relación con 2008, con un nivel máximo de 582 pesos en el sector de la construcción y un mínimo de 391 pesos en el comercio y la hotelería.

Por otra parte, al calcular el índice de precios al consumidor en ese mismo período, el mismo muestra un incremento de 3,8%, pero si se toma en cuenta el de los hogares, el incremento es de 17,9%, lo que expresaría un deterioro del poder de compra mucho mayor en términos aproximados del salario real.

No obstante, un análisis más preciso de este indicador debe incluir otros ingresos de la población –los salarios solo representan alrededor del 46% del total de ingresos–, ya que no se incluyen en estas cifras pagos de sistemas de estimulación en CUC, que no se computan como salarios, así como otras prestaciones en especie y en efectivo.

Tomando en cuenta esta tendencia a la contracción de los ingresos externos y su impacto en la actividad económica en 2013, la misma prefiguraba un 2014 muy tenso, con una meta de crecimiento de 2,2% que ya a estas alturas no es posible alcanzar. En efecto, el crecimiento logrado durante el primer semestre de este año llegó solo a 0,6%, con una contracción de 1,8% en las inversiones y un incremento por debajo de lo previsto en la producción de azúcar (88% del plan) y del número de turistas (de un crecimiento planificado del 10,4% se obtiene hasta agosto 3,7%), todo lo cual está reflejando una fuerte tensión financiera externa que provocará un incremento potencial de solo 1,4% en el PIB.

Las medidas de política económica que se vienen aplicando atraviesan así una coyuntura compleja, pero eso no resta validez al programa trazado, que se espera enfrente una perspectiva mejor el próximo año.

1 Ver Nancy Quiñones: “El déficit externo de Cuba en 1990-2009: un análisis desde la sostenibilidad”, en Economía y Desarrollo No. 2, julio-diciembre de 2013.

(Tomado de Cubacontemporánea)

Se han publicado 45 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Haley dijo:

    A mi me interesaria saber si alguine aqui sabe y sin animo de crear ninggun conflicto cua es el costo de vida en nuestro pais para asi tener una idea de lo que representa el salario con respecto a este indice.

  • Miguel dijo:

    Hay imbéciles que esperan resolver el problema volviendo al capitalismo, no saben que el capitalismo que nos toca a nosotros no es el bueno, a nosotros nos toca el malo el que te lo roban, el que te pagan poco por tus productos y te cobran caro lo que te venden, con todas las dificultades en el orden económico qque tenemos es mejor 100 veces que el capitalismo.

  • León dijo:

    Sin dudas un buen artículo por la cantidad de información que brinda más que por el análisis que hace de esa información. Incluso los que tenemos acceso al menos a los sitios nacionales de internet generalmente no disponemos de tiempo para buscar los datos disponibles en el Anuario Estadístico de Cuba 2013, y mucho menos conocimientos para dilucidar cuáles son los más representativos y analizarlos. Este y otros artículos del autor deberían aparecer en la prensa escrita nacional para que muchísimos más compatriotas pudieran informarse. La implementación de los Lineamientos de la política económica y social del Partido implica cambios sustanciales que incluyen, aunque no se limitan solo a eso, los que se han dado en llamar actualización del modelo económico, lo cual significa adecuarse a las realidades internas del país y externas del mundo en que vivimos. La idea central es lograr un desarrollo que armonice con el propósito de construir un socialismo posible en tales circunstancias. Aun cuando ha habido que “sacarle filo a las armas melladas del capitalismo” (la frase no es mía), entiéndase participación de la propiedad privada y el mercado en la economía, donde se destaca la inversión extranjera como necesidad imperiosa, no se puede olvidar que no se trata de lograr un “capitalismo con rostro humano”, algo que es una falacia. Y esto requiere que los sectores fundamentales de la economía, incluido el comercio exterior, queden en manos de empresas estatales, que funcionarán con mayor autonomía y podrán incluso definir salarios de acuerdo a sus utilidades, como está explícitamente declarado. Los cambios se dan en proceso, no ocurren de un día para otro, y tienen que estar regidos por políticas que precisen lo que se pretende hacer en los distintos sectores, las cuales a su vez son susceptibles de corrección. Las transformaciones están en curso, y con independencia de otros medios se están dando a conocer por distintas mesas redondas, que de seguro continuarán con el empeño de divulgarlas. Claro que estamos impacientes por ver resultados, en primerísimo lugar de la producción agrícola. Pero eso no se consigue solo con el paso a formas de propiedad o gestión no estatales, ni con la eliminación de trabas burocráticas o administrativas, hacen falta recursos materiales y financieros. Como sabemos, Revolución quiere decir, entre otras cosas, cambiar lo que deba ser cambiado. ¡Pero no hay porqué cambiar lo que no tiene que ser cambiado!

  • roberto dijo:

    O sea estamos jodidos

  • TCR101 dijo:

    Un excelente artículo, sin dudas, pero muy pocas personas pueden entenderlo con toda claridad, sobre todo con la claridad requerida para llegar a la transparencia política que necesita esta Revolución. Estos aspectos deben ser llevados a una mayor divulgación entre las masas y además deben ir acompañados de las soluciones posibles, no a las consecuencias sino a las causas que provocan el lento incremento del PIB en un país que lucha por un desarrollo justo y sostenible. Me vienen a la mente dentro de las probables causas dos que se mencionan muy poco: la cantidad de dinero no circulante que se encuentra fuera de los bancos, es decir, el dinero acaparado por personas que no se atreven o no quieren depositarlo en los bancos, ese dinero bajo el colchón (que no es poco) no permite su utilización en la economía cubana, ni ha aportado nada ya sea por intereses, tributos, impuestos, etc. (me disculpan mi incultura en términos económicos) Este es un dinero que pasa de mano en mano, rara vez pasa por el banco, se mueve libremente sin aportar nada y escasas veces llega a una tienda o un mercado estatal. Los principales transacciones a las que me refiero son: la compraventa de autos, casas e inmuebles y los que aprovechando las dificultades de oferta y altas demandas, hacen su vida muy fácil revendiendo lo que el estado comercializa aún con mucho esfuerzo, ejemplos sencillos: Tarjetas de navegación por la red nauta, cigarros H.Upmann, perfumería y cosméticos de todo tipo (de las tiendas de recaudación de divisas) y muchos renglones del agro. Pongo estos ejemplos que se gritan a viva voz, no son un secreto. Ante estas cosas pido por favor una reflexión con matemática de bodega ¿Cuánto se pierde en materia de impuesto por estas acciones?, ¿qué se puede hacer ante este problema que es netamente de control y supervisión del fisco?, ¿Cuánto habría que reforzar las entidades competentes para hacer que todas esas transacciones dejen utilidad?. Por supuesto, no serán los inspectores de la ONAT devengando aproximadamente 500$ mensuales y algún CUC.
    La otra causa, es el difícil dilema de la doble moneda que no nos permite siquiera, hacer una ficha de costo creíble de algún producto o servicio. Sí, es un difícil dilema, más una encrucijada, pero hay que tomar lo antes posible una decisión, que será traumática, personalmente saldré afectado, pero al menos (y muchos de mis amigos y compañeros piensan como yo) se podrá ver realmente en el estado que está la economía nacional y la particular, entonces con menos dudas replantearse los objetivos y las acciones futuras. Me disculpo por la extensión de mi comentario.

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José Luis Rodríguez

José Luis Rodríguez

El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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