
En este trabajo que le exponemos, ya había varios dichos incorporados, no obstante, en mi barrio se escuchaban muchos otros. Con seguridad, muchos de los que manejábamos nosotros, también tenían carácter general o nacional, otros eran locales, como los que utilizaban en tu pueblo.
Por ejemplo, yo pudiera decir: “Donde dije Diego, dije Diago” o “donde yo ca…., no como y donde como no cag…”.
También, recordando al senador que quiso pertenecer al Havana Yacth Country Club y los directivos dijeron: “No se nos puede meter gato por liebre”.
Y qué decir de Silvia, aquella que era hija de Santiago, el empleado de la Empresa Eléctrica, que cuando pasaba por la acera, iba con el cuello parado, sin mirar para los lados, una vez, Musungo, el dependiente de la bodega de la esquina dijo: —“Esa, se tira los vientos más alto que el “cu…”, otro dijo: —“Yo conozco al pájaro por la cagada”.
Hay dos dichos muy conocidos, que aparentemente se contradicen, ellos son: “El que madruga, Dios lo ayuda” y el otro: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Otro dicho muy objetivo es: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
Recuerdo que cuando hablábamos del negro Cayetano, aquel que murió allá detrás de la iglesia, siempre decíamos: — “Es más viejo que María Carcaño”, o “es más viejo que el Morro”.
Mi papá, cuando quería que yo aprendiera algo, me decía: —“Cortando huevos se aprende a capar” y agregaba, no olvides que: — “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”.
Y recordando a Napoleón, siempre decíamos: —“Vísteme despacio que estoy de prisa” o cuando vienen a nuestra mente los efectos de las bombas que tiró Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki, decimos: —“Allí no quedó títere con cabeza”. Cuando el Machadato, recuerdo que mi tío Cuco dijo: —“Siempre que llueve, escampa” o agregaba: —“No hay mal que por bien no venga”.
Cuando venía la limosnera Paraguayo a pedir limosnas en la Iglesia de mi pueblo, todos los fiñes decíamos: “Esta más loca que una Chiva”.
Ahora sólo espero, que cuando concluya la escritura de estas crónicas y encuentre quien la imprima y pueda realizar su tirada, su adquisición “dure lo mismo que un merengue en la puerta de un colegio”.
Tengo muchos dichos, pero no quiero cansarte, otros serán también los que tú incorpores. ¡Esa es una de tus contribuciones a este libro! ¡Gracias!.