
El equipo albiceleste jugará la final contra Alemania el próximo 13 de julio
Antes del partido: miedo
Miedo, en pura teoría. Miedo ante la ausencia de peligro, miedo ante el estupor. Las intermitencias tácticas siempre conducen al escepticismo. Van Gaal: tres defensores que se convierten en cinco, uno de ellos que aparece de mediapunta si se lo necesita. Sabella: el mismo esquema, con la entrada de Enzo Pérez para ser el hombre de sacrificio y bajar a intentar reducir el estaticismo creativo en el centro de la cancha. Miedo a la espalda de Robben, al resurgimiento de Messi, a las tentaciones de van Persie, a la ausencia de Di María.
Durante: respeto
Incertidumbre en la circulación del balón, rezagos en ofensiva, quiebres con reservas. Sabella colocó una doble línea de cuatro que apretó sobre la salida holandesa para evitar que llegaran balones a Robben, Sneijder y a van Persie. En la única ocasión que dos jugadores de estos tres se encontraron se generó la opción más clara de Holanda, pero Robben no logró definir ante un Mascherano que, para mí, ha sido lo mejor de la albiceleste en la Copa del Mundo.
Por su parte, el elenco argentino tenía como objetivo evitar las contras de la Oranje, pero para ello, una cierta disminución ofensiva se hacía necesaria. En la primera mitad, las más claras llegaron a balón parado. Primero en un tiro libre de Messi bien atajado por Cillessen, y más tarde en un saque de esquina que Ezequiel Garay cabeceó alto entre un mar de piernas.
Varios bostezos antes de la prórroga. Bostezos que parecían marcas ideológicas de una resignación a todas luces escondida. Bostezos mitad bostezos, mitad bronca.
Un par de penales
El arquero argentino detiene los penales de Ron Vlaar y Wesley Sneijder. Su selección estará en la final del 13 de julio luego de 24 años.
"Tengo una alegría inmensa. Es la suerte. La realidad. Uno puede ir y no llegar, pero tenía confianza y me salió bien", dijo Sergio Romero al finalizar el partido. Si de esta frase, quitamos la primera oración y la última, podríamos tener una mejor definición del miedo.