Por Paquita de Armas
Lo siento por mis amigos industrialistas ¡a llorar a maternidad de línea que Pinar del Río los abofeteó de lo lindo!. Once hits, de ellos un doble, un triple y tres jonrones, dos de William Saavedra y uno de Giorvis Duvergel, permitieron diez carreras que fueron suficientes para respaldar al lanzador Yosvani Torres que llegó a su triunfo 16.
Diez carreras por dos, por los batazos de los pativerdes y las imprecisiones de los azules, mas una labor arbitral criticada por ambos equipos, hicieron que los leones apenas lucieran la melena de la que tanto alardean.
Y a propósito ¿dónde están los industrialistas? Me aseguraron que yo iba a llorar, que esto era coser y cantar, que me dedicara a escribir de la TV y ellos iban a contar las maravillas que harían sus jugadores en el campo. ¡Ni uno ha mandado una línea!
Del encuentro entre naranjas y cocodrilos ¡¡¡¿qué decir?!!! cerrado, cerrado, cerrado. Un conjunto llenaba las bases y el otro hacía una doble matanza, y al revés. Villaclareños y matanceros defendieron cada base, cada bola… como debe ser en un buen juego. Un ejemplo de ese enconado encuentro es que veinte jugadores fueron dejados en circulación hasta la octava entrada entre los dos equipos. Un lugar común es decir que fue un partido no apto para cardiacos o que se decide por un out, o un jonrón.
El público, por lo menos así lo vi en la televisión, entusiasta mayoritariamente a favor de los cocodrilos, pero con una buena afluencia de aficionados naranja, se portó alegre, haciendo olas y con un alto por ciento de asistentes vestidos de rojo. Niñas y no tanto, con lápiz labial dibujaron sus rostros con símbolos alegóricos al conjunto local. Eso es apoyar un equipo.
Ramón Moré y Víctor Mesa barajaron sus cartas constantemente. Casi siempre tuvieron a un lanzador calentando, mientras movieron al cuadro buscando un batazo oportuno. Hasta que en la décima entrada, el refuerzo espirituano Eriel Sanchez la botó. Él lo sabía desde que tocó la bola. Levantó los brazos y corrió…ayer ese gran pelotero alabó muchísimo al equipo de Matanzas y a la forma de dirigir de Victor. Creo que los cocodrilos seguirán tomando jugo de naranja per secula seculorom. ¿Y los leones qué? ¿Dónde están sus defensores?

LO QUE VI DESDE MI BUTACA EN LOS PRIMEROS JUEGOS DE LA SEMIFINAL
Por Gustavo Arcos
Es difícil jugar peor que Industriales en el primer juego de la semifinal. Los azules, tanto los jugadores como la dirección, parecían empeñados en perder ese desafío. Vayamos por parte:
-Ante la primera carrera de Pinar, uno se pregunta si hubiera habido anotación con Stayler o Tomás en el centro. Vargas insiste en situar a Tabares allí, jugador de mucho coraje, pero muy limitado en el alcance de su brazo.
-En el segundo ininng, Vargas propició que la amenaza azul se quedara en una sola anotación: dejó –u ordenó– estar demasiado pasivo a Rayko ante los envíos de Torres, quien estaba “contra las cuerdas” después del doble de Tomás. ¿Acaso no había que mandar a Olivares a comprar cuando estaba cómodo en el conteo? ¿No era preferible que bateara Rayko, en buen conteo, con corredores en tercera y segunda antes que F. Camilo con las bases llenas? Ahí Industriales no solo perdió la oportunidad de un rallie, sino también de explotar al abridor y ponerse muy cómodo. Con el doble play se le esfumó un por ciento grande a los azules de ganar el juego porque Torres creció de ahí en adelante.
-La dirección azul también estuvo fatal en la elección de los relevos: Ni Canto ni el jovencito Eddy Abel –demorado en extremo– debieron haber sido opciones para relevar.
-El resto lo propiciaron los errores y horrores a la defensiva de Industriales, además de una pésima decisión arbitral en primera que costó varias carreras.
En conclusión: un juego de Industriales para el olvido: 5 errores a la defensiva y varios errores en la estrategia de dirección.
En el campo de las malas estrategias, tampoco Villa Clara se quedó atrás: un equipo que hemos visto abusar del toque de bola en las primeras entradas, no tocó en el octavo con corredor en segunda sin out y con el noveno bate en turno. Después, el jonrón de Eriel estaba cantado luego de dos anuncios; al parecer Moré ya quería irse a dormir y trajo un lanzador que confundió el relevo con el derby de jonrones.
Y qué contentos Modesto y Rodolfo con las victorias del "profesor"; García, de tres frases que pronuncia, una es para elogiar a Matanzas. Debiera de hacer economía de palabras de su limitado vocabulario.
