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En Cuba tenemos que combinar bien el realismo terco con la imaginación

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Jóvenes cubanos. Foto: Kaloian

Jóvenes cubanos. Foto: Kaloian

"Revolución, cultura y marxismo", presentación de Fernando Martínez Heredia en el espacio Catalejo, de la Unión de Periodistas de Cuba (1)

Estoy muy impresionado por la presencia del marxismo en el tema que me piden ustedes. Las palabras “cultura” y “revolución” forman parte del lenguaje corriente, pero el marxismo ha estado casi ausente en Cuba durante mucho tiempo. Es una señal muy importante, a mi juicio, que ustedes lo incluyan en sus búsquedas. Hablaré poco de marxismo en esta intervención, pero en realidad en casi toda ella estaré apelando al marxismo, o en diálogo con él.

Es imprescindible conocer y manejar conceptualmente las nociones de revolución, cultura y marxismo, con dos fines básicos, por lo menos: que la conciencia pueda recuperar terrenos que hemos perdido y se vuelva más capaz ante los retos actuales;y trabajar concretamente con esos conceptos y con los valores a los que ellos pueden ser referidos, tanto en el campo específico que nos toca en cada sector como en las dimensiones más generales de la sociedad, las cuales es ineludible abordar y conocer. Hoy es cuestión de vida o muerte para la Revolución que nosotros aprendamos a pensar, situarnos, valorar y asumir criterios propios; a comprender el movimiento en su conjunto, como pedía Carlos Marx en el Manifiesto Comunista. El compañero Raúl planteó la necesidad de articular y desarrollar un pensamiento propio en su discurso del día 1º en Santiago, reclamo que resulta providencial para nuestro tema.

Debo ser selectivo, aludir a cuestiones que debería exponer en detalle, e incluso ser parcial y omiso. Mi propósito es instigarlos a que sostengamos un diálogo a partir de esta intervención, y alentarlos a que estudien cada vez más. Por las características del asunto que nos reúne resulta imprescindible incluir la dimensión histórica en el análisis; por consiguiente, abordaré elementos que considero esenciales del proceso iniciado en 1959, aunque, como es natural, la actualidad tendrá un lugar principal en nuestro encuentro. Solo insisto en que debemos apoderarnos de la historia del proceso de este medio siglo –que, desgraciadamente, es muy poco conocida–, porque sin ella no se puede pensar bien el presente ni proyectar bien el futuro.

Después de 1945, el capitalismo mundial se vio precisado a realizar cambios y reajustes realmente importantes en su sistema, que se vieron facilitados por el predominio a escala mundial de Estados Unidos en el seno del capitalismo. Su naturaleza, historia, medios y modos de actuar eran más aptos para la nueva transformación que los de los poderes europeos, además de no cargar con el pesado fardo histórico del viejo colonialismo, ni el más reciente del fascismo. Es fundamental para nuestro tema tener en cuenta uno de esos cambios: el gran proceso de democratización de los consumos culturales que emprendió el capitalismo, un instrumento que ha tenido un valor grande y creciente en las reformulaciones de su hegemonía. Por su parte, los demás países independientes que se modernizaban y los nuevos Estados que se constituían a partir de la terminación de los sistemas coloniales se encontraron ante dos necesidades muy difíciles de separar: asumir una cultura que tenía una tendencia cada vez más universalizante, a la vez que defenderse de los efectos desarmantes sobre las culturas propias y de dominio extranjero que aquella portaba. Sin olvidar la gama extraordinaria de especificidades e identidades que albergan estos países –que en numerosos casos u oportunidades se ha vuelto decisiva–, resolver bien ese desafío ha seguido siendo crucial hasta el día de hoy.

También después de 1945 sucedieron revoluciones de liberación nacional profundas y consecuentes en varios países del que comenzaban a llamar Tercer Mundo, las cuales animaron la formación de un nuevo campo ideológico revolucionario e influyeron en un arco afroasiático de posiciones políticas que aspiraban a ser independientes de la influencia de las grandes potencias.

El socialismo y el marxismo habían sufrido un estancamiento en su centro mundial, desde el trágico final del proceso revolucionario bolchevique en la Unión Soviética durante los años treinta. Pero aquel país emergió triunfante de la prueba mortal de la Segunda Guerra Mundial, y su peso decisivo en la victoria sobre el fascismo alemán le aportó un inmenso prestigio, potencialmente extensible al socialismo. Sucedió entonces un segundo desencuentro funesto para la universalización del socialismo revolucionario marxista en el siglo XX, entre lo que podía ser su motor e influencia principales y los movimientos y las ideas de liberación de los pueblos del mundo que el capitalismo había sojuzgado.[2] Después de 1953, la URSS no logró ir más allá en cuanto a cambios que algunos reajustes en su sistema, en el del campo que había constituido con varios países europeos y en el conjunto de organizaciones políticas que lideraba a escala mundial. Pero se convirtió en el rival geopolítico mundial de Estados Unidos, y en ese carácter constituyó un factor favorable para el llamado Tercer Mundo, en formas y medidas diversas.

La incapacidad de continuar desarrollando una nueva cultura, diferente y no solamente opuesta al capitalismo, tarea ciclópea iniciada por la Revolución bolchevique, y la apelación cada vez mayor a elementos de la cultura del capitalismo, fueron decisivas en el proceso histórico de la Unión Soviética. Todo el que pretenda situarse bien como socialista en la actualidad está obligado a estudiar aquel proceso.

Menciono al menos que desde los años veinte las experiencias de resistencias, rebeldías y organizaciones habían producido intentos prácticos y cuerpos de ideas dirigidos al desarrollo del socialismo y el marxismo desde las realidades, las necesidades y los proyectos del mundo colonizado y neocolonizado. Su conjunto configura un acervo cultural revolucionario tan valioso como poco difundido y apreciado.

La Revolución cubana

El triunfo de la Revolución cubana fue un evento formidable. En medio del Occidente burgués, al pie mismo de Estados Unidos, un pequeño país inauguró los famosos años sesenta en enero de 1959. Sus noticias, sus fotos, sus imágenes, conmovieron a América Latina y se expandieron por el mundo. El dirigente máximo del movimiento insurreccional y de la guerra revolucionaria, Fidel Castro, se convirtió en el líder supremo de la Revolución, conductor y radicalizador del proceso, educador político principal, artífice y símbolo de la unidad de los revolucionarios y del pueblo, y uno de los líderes políticos protagonistas en la escena internacional.

Para ilustrar lo que significó la Revolución en cuanto a cambios culturales en una multitud de terrenos, transformaciones que habían sido inconcebibles hasta aquel momento, me detengo un momento en el año 1961.

Aquel año es tan famoso y recordado por la campaña de alfabetización como por la batalla de Girón. La primera fue la vía para la multiplicación de los actores capacitados en el proceso de la Revolución: una masa enorme se apoderó de la palabra escrita y la esgrimió como una conquista de la sociedad liberada, se transformaron los datos esenciales de una parte enorme de la actividad cultural y de comunicación, y una primera generación de jovencitos tuvo su gesta revolucionaria posterior a 1958. La segunda fue la puesta en práctica del armamento general del pueblo que había preconizado Marx como requisito de las revoluciones proletarias, en una apoteosis de sangre y victoria que confirmó la capacidad de defenderse de la Revolución, bautizó al socialismo cubano y legitimó a las Milicias como su principal organización de masas.

En 1961 se hicieron palpables los desgarramientos que implicaba aquel proceso descomunal. Cincuenta y siete mil personas se marcharon por el aeropuerto de La Habana hacia Estados Unidos entre junio y agosto, mientras la disyuntiva heroica se expresaba en formas personales y familiares de rechazos y abandonos, o de nuevas razones de uniones más íntimas y fuertes. Entre los momentos estelares y los avatares cotidianos se desarrollaba una familia nueva, hermosa y enorme: la de las compañeras y los compañeros. Al mismo tiempo, se plasmaba una nueva unidad nacional que llegó a excluir de la condición de cubano a quienes se marchaban del país, y se emprendía –quizás demasiado pronto– un intento de organización política de la Revolución, fallido porque pretendió parecerse demasiado a la que regía en el campo europeo de la URSS.

La cubana fue una revolución socialista de liberación nacional, un tipo de revolución que no aparecía en el alud de textos de marxismo que llegaba a Cuba en esos años. Ese carácter le fue dado por la praxis consciente y organizada, primero de una minoría combatiente que se ganó el apoyo popular, y a partir del triunfo, de cientos de miles de personas que se concientizaban y organizaban, y de un consenso popular muy activo y muy decidido. De ese modo, la Revolución rompió una y otra vez los límites de lo posible, y creó nuevas realidades. Por consiguiente, el hecho mismo de la Revolución, su fuerza y su pervivencia, no se explicaban por un requisito fijado por aquellos textos tan normativos: la obligada correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción; más bien lo contradecían. Unir la liberación nacional y el socialismo fue un gran logro revolucionario que Cuba le aportó a la cultura del siglo XX, después de tantas décadas de intentos usualmente frustrados, discusiones estériles y conflictos que más de una vez llegaron a ser trágicos. El concepto de pueblo sirvió para comprender las luchas de clases y patrióticas que se necesitaban, y la acción del pueblo demostró su exactitud sobre el terreno.

En una sociedad con realidades y conciencia social referidas a lo mercantil y al dinero desde su primera gran expansión económica hace más de doscientos años, la política práctica y la conciencia política habían sido sumamente desarrolladas desde las revoluciones por la independencia –que violentaron el curso esperable de la evolución económica– y durante toda la época de la república burguesa neocolonial. En la etapa de los veinte años previos a la insurrección –la segunda república–, la sociedad civil y las dimensiones política e ideológica, con sus soluciones cívico-electorales para los problemas esenciales del país, sus organizaciones y su libertad de expresión, tenían mucho más desarrollo y expectativas que la formación económica burguesa neocolonizada. El resultado era un callejón sin salida.

La revolución liberó al país del poder de la burguesía y del imperialismo norteamericano, de hecho y en la dimensión de la hegemonía, mediante el recurso a desatar y multiplicar una y otra vez las fuerzas del pueblo y del poder revolucionario. Implantó la justicia social a fondo, sin temor y sin fronteras, y sometió a sucesivas destrucciones la división de la sociedad entre élites y masas. A una escala y profundidad que no se habían soñado, se fueron creando una nueva conciencia y una nueva educación política. El cambio de la actitud ante el consumo –que era inducida y reforzada por extraordinarios aparatos de publicidad y marketing– fue realmente ejemplar. Cambió inclusive el sentido de los tiempos, cuando el presente se pobló de una multitud de acontecimientos, el pasado fue requerido para que apoyara a la lucha revolucionaria y revisado, y el futuro dejó de tener plazos cortos y efímeros para las mayorías, y se convirtió en un proyecto liberador muy trascendente que exigía, estimulaba y justificaba, digno de la entrega de los que no les alcanzaría la vida para verlo realizado.

La Revolución tuvo que emprender y llevar a cabo modernizaciones colosales en innumerables aspectos de la vida de las personas, las relaciones sociales y las instituciones, primero por perentorios actos de justicia, pero pronto, como consecuencia de las mismas expectativas que iba creando en una población que crecía sin cesar en capacidades y necesidades. Pero para ser realmente socialista debía emprender al mismo tiempo la crítica del carácter burgués de la modernidad y de las relaciones y contradicciones que existen entre civilización y liberación. Fidel y el Che supieron comprender, actuar y divulgar en ese terreno complejo pero vital, y le abrieron un cauce formidable al radicalismo revolucionario que había planteado tan tempranamente José Martí. La primera revolución socialista autóctona de Occidente supo enfrentarse a todos los colonialismos.

Necesidad de un pensamiento trascendente

La gigantesca transformación creó la necesidad de un pensamiento trascendente, razón mucho más válida que la asunción del socialismo para comprender el súbito predicamento que alcanzó la filosofía marxista en Cuba. Lo que vengo planteando –y otras cuestiones que no menciono– levantaba desafíos nunca vistos antes al pensamiento y exigía la construcción de una filosofía de la Revolución cubana. Agrego solamente dos requisitos tremendos que confrontó desde el inicio el proceso de transición socialista: actuar, en lo fundamental, yendo más allá de la supuesta “etapa del desarrollo” en que se encontraba el país; y revolucionar una y otra vez las condiciones generales de la sociedad, las relaciones e instituciones principales, la actuación revolucionaria y la propia organización social. Estas dos necesidades siguen siendo condicionantes de la transición socialista hasta la actualidad. La plena conciencia de ellas, y su expresión pública, caracterizó a la dirección revolucionaria. Por ejemplo, el Che dijo: “hemos sustituido la lucha viva de las clases por el poder del Estado en nombre del pueblo”. Concibió a la Revolución como un puesto de mando sobre una economía con apellido, puesta al servicio de los trabajadores y el pueblo al mismo tiempo que dirigida al desarrollo del país y a su defensa.

En la Cuba de los años sesenta existía la conciencia de que aquellas profundas transformaciones serían al mismo tiempo la premisa para desplegar procesos de liberaciones cada vez más profundas y abarcadoras, capaces de subvertir hasta sus propias creaciones previas, en busca de nuevas personas, una nueva sociedad y una nueva cultura. La Revolución franqueó el acceso a un formidable avance de la conciencia que sería suicida olvidar: la certeza de que todas las sociedades que llaman modernas funcionan garantizando la reproducción general de las condiciones de existencia de la dominación de clase y la dominación nacional, y que ellas han sido y son suficientemente competentes y hábiles para reabsorber y reapropiarse procesos que durante una época fueron revolucionarios.

Después de las nacionalizaciones masivas y la batalla de Girón quedó claro y expreso que Cuba era socialista, pero al mismo tiempo se desplegaron serias diferencias y algunos conflictos dentro del campo de la Revolución, acerca de cuestiones fundamentales de la comprensión del socialismo. Todo el pensamiento existente en 1959, cuya riqueza, amplitud y diversidad es conveniente no olvidar, resultaba, sin embargo, insuficiente desde sus propios principios para enfrentar los nuevos retos. Por cierto, en condiciones muy diferentes, estamos hoy ante una insuficiencia análoga.

El pensamiento a la altura de los hechos

Había que poner el pensamiento a la altura de los hechos, de los problemas y de los proyectos, porque él debía ser un auxiliar imprescindible, un adelantado y un prefigurador. Sucedió entonces una colosal batalla de las ideas, que después fue sometida en su mayor parte al olvido y que está regresando, en buen momento, para ayudarnos a comprender bien de dónde venimos, qué somos y adónde podemos ir. El democratismo de los años cuarenta y cincuenta, que había contribuido mucho a formar ciudadanos más capaces y exigentes, no pudo encontrar su lugar en medio de la tormenta revolucionaria. El socialismo del campo soviético no podía servirle al propósito liberador; el hecho de ser la URSS el principal aliado que tuvimos y el entusiasmo con que nos abalanzamos sobre el marxismo más bien fueron factores de confusión y perjuicio en los terrenos de la política y del pensamiento. La teoría de Marx, Engels y Lenin había sido reducida por el llamado comunismo a una ideología autoritaria destinada sobre todo a legitimar, obedecer, clasificar y juzgar.

Necesitábamos un marxismo creador y abierto, debatidor, que supiera asumir el anticolonialismo más radical, el internacionalismo en vez de la razón de Estado, un verdadero antimperialismo y la transformación sin fronteras de la persona y la sociedad socialista, como premisas militantes de un trabajo intelectual que fuera celoso de su autonomía y esencialmente crítico. Un marxismo que no se creyera el único pensamiento admisible, ni el juez de los demás.

“Pensar con cabeza propia”, entonces, no era una frase, sino una necesidad perentoria. Pero se trataba de un propósito muy difícil, porque el colonialismo mental resulta el más reacio a reconocerse, porta la enfermedad de la soberbia y la creencia en la civilización y la razón como entes superiores e inapelables. La educación sistemática convencional, y una gran parte de la que se adquiere por medios propios, es una formación para convertirse en un colonizado. Asume formas groseras y formas sutiles. Hay modernizaciones que parecen aportar autonomía, cuando en realidad solamente “ponen al día” los sistemas de dominación. La colonización de las personas sobrevive a la terminación de la colonización territorial y logra perdurar después del cese de la dominación neocolonial. Es una oscura revancha, que un día se despoja de sus disfraces y pasa a reinar.

Sin embargo, la revolución verdadera todo lo puede, y en aquellos años se reunieron las grandes modernizaciones y el ansia de aprender con el cuestionamiento de las normas y las verdades establecidas, la entrega completa y la militancia abnegada con la actitud libertaria y la actuación rebelde, la polémica y el disenso dentro de la Revolución. En todo caso, estaba claro que el pensamiento determinante también tendría que ser nuevo. Por otra parte, para pensar con cabeza propia hay que tener instrumentos. Por eso, leer era una fiebre. Junto a las obras y las palabras de cubanos, una gran cantidad de textos y autores de otros países se consumían o se perseguían.

Es cierto que el dogma y el catecismo, el marxismo como un talismán o como una propiedad privada, seguían vivos y activos, y que cumplían funciones muy diversas, que iban desde darles confianza y seguridad en la victoria futura del socialismo y el comunismo a muchos revolucionarios hasta la de encadenar y empobrecer el pensamiento, imponer autoritarismos y neutralizar voluntades, bloquear iniciativas, crear sospechas, condenar los desacuerdos y, en el terreno intelectual, animar la erudición vacía, la intolerancia y las citas de autoridad. Pero esa doctrina había retrocedido mucho y había perdido legitimidad.

Quiero destacar que existía entonces un gran número de trabajos marxistas latinoamericanos muy valiosos, y seguían apareciendo sin cesar. Entre ellos hubo obras que aportaron mucho, y como marco de esa producción existía entre nosotros y en el continente un ambiente social, político y cultural en el que las nociones marxistas, o las que se le atribuían al marxismo, tenían un amplio espacio de aceptación o de manejo. Los que tenían conocimientos de esa teoría o estaban adquiriéndolos buscaban, leían y discutían con entusiasmo a autores marxistas europeos, asiáticos y norteamericanos, pero con ánimo de volverse más capaces de utilizar el marxismo frente a sus propios problemas y de formular mejor sus propios proyectos y sus estrategias. La mayoría de los jóvenes no conoce la inmensa riqueza de la obra intelectual latinoamericana del tercer cuarto del siglo XX: se les ha privado de ella. Su rescate puede ayudar mucho a que sea posible enfrentar con éxito los desafíos actuales.

La segunda etapa de la Revolución en el poder

La que considero segunda etapa de la Revolución en el poder –de inicios de los años setenta al inicio de los noventa– fue sumamente contradictoria. Por una parte, registró grandes avances en la redistribución de la riqueza, el consumo personal y la calidad de la vida, con salarios reales superiores a los nominales, servicios de educación, salud y otros universales y gratuitos, y un gran desarrollo de la seguridad social. El nivel educacional experimentó un salto gigantesco, quizás único en el mundo para un intervalo tan corto, y una gran parte de la población tuvo a su alcance grandes oportunidades de ascenso, aunque la movilidad social fue algo menor que en los años sesenta. Se lograron las mayores producciones azucareras de toda la historia del país, con un nivel alto de mecanización de la cosecha. El internacionalismo, gran formador de altruismo y escuela superior de socialismo, se expandió y llegó a ser de masas. Pero, por otra parte, Cuba estableció una sujeción económica a la URSS como gran exportadora de azúcar crudo y níquel e importadora de alimentos, petróleo, vehículos y equipos, fórmula que aseguró el presente pero cerró puertas a la autosuficiencia alimentaria y a un desarrollo económico autónomo, a pesar del gran crecimiento de profesionales, técnicos y trabajadores calificados.

Se produjo una profunda burocratización de las instituciones y organizaciones de la Revolución, y la eliminación de los debates entre los revolucionarios. La ideología dominante en la URSS fue impuesta como el único y legítimo socialismo, y se copiaron parcialmente instituciones y políticas de aquel país. Como los rasgos esenciales del socialismo cubano se mantuvieron, el resultado fue híbrido y contradictorio. Un autoritarismo férreo se abatió sobre la dimensión ideológica y los medios de comunicación, sometidos a dura censura y a algo peor, la autocensura. El pensamiento social fue dogmatizado y empobrecido. Predominaron las ideas civilizatorias sobre las de liberación socialistas. Aunque las características positivas de la etapa les restaban importancia, aparecieron privilegios e intereses de grupos, doble moral, oportunismo o indiferencia, y otros males diversos.

Desde mediados de los años ochenta, Fidel lanzó una campaña política e ideológica llamada de “rectificación de errores y tendencias negativas”, que trató cumplir esas tareas, recuperar el proyecto original de la Revolución en las nuevas condiciones, profundizar el socialismo y enfrentar a tiempo la fase final, que nuestro líder preveía, de la URSS y el llamado campo socialista. Pronto se desencadenaron aquellos eventos tan desastrosos e indecorosos, pero no pudieron arrastrar consigo a la Revolución cubana, que demostró así su especificidad y sus cualidades. La maestría y la firmeza del líder y la abnegación y la sabiduría política del pueblo, unidos, impidieron la caída del socialismo cubano. Sin embargo, resultó inevitable la abrumadora crisis económica y de la calidad de la vida de los primeros años noventa, que precipitó el final de la segunda etapa de la Revolución en el poder y cambió los datos principales de la situación.

Somos hijos de estos últimos veinte años

La gran acumulación cultural revolucionaria propia ha seguido siendo decisiva para el sistema cubano hasta hoy, aunque en buena parte lo es de otro modo. Pero en una medida muy grande y creciente, somos hijos de estos últimos veinte años.

Desde el inicio de la gran crisis la forma de gobierno tuvo que concentrar más el poder, y lo esencial de la política fue la cohesión firme entre ese poder y la mayoría del pueblo, que lo identificaba como el defensor del sistema de justicia social y transición socialista, y de la soberanía nacional. Así fue de hecho, pero no se desató una lucha ideológica que enfrentara el desprestigio mundial al que se estaba sometiendo al socialismo y reivindicara el socialismo cubano, y aunque pudieron expresarse públicamente criterios revolucionarios diferenciados, no se alentaron los debates que tanto necesitaba la nueva situación. Porque desde esos primeros años noventa se pusieron en marcha importantes transformaciones de la vida, las relaciones sociales y las conciencias dentro de la sociedad cubana, que han erosionado una buena parte de la manera de vivir que conquistó el socialismo en Cuba, y de las representaciones y valores que le correspondían. Esos cambios han sido paulatinos durante más de veinte años, hasta hoy.

La ofensiva de Fidel al inicio del siglo XXI pretendió frenar desigualdades y reforzar al socialismo. Sin embargo, tuvo la insuficiencia grave de abandonar prácticamente la apelación a una divulgación política e ideológica que relacionara las medidas que se tomaban con las características socialistas que conservaba la mayor parte de la vida social y con la necesidad de defender y desarrollar el socialismo. Dejó de existir un pensamiento estructurado que operara como fundamentación del socialismo en Cuba y, por consiguiente, se vieron perjudicadas las prácticas relacionadas con él en la política, la educación, los medios, la divulgación, la vida cotidiana. Esas dos ausencias se han ido instalando en la cultura cubana.

En la actualidad existe una gran franja cultural en el país que es ajena a la Revolución. Y dentro de la cultura cubana está instalado el rasgo constituido por una despolitización que al inicio –en los primeros noventa– contenía elementos de crítica política o de desilusión; después, ha buscado sus posturas y su legitimidad en la actividad individual, las profesiones, oficios y grupos de pertenencia, y también ha pretendido encontrar referentes en una supuesta tradición nacional, tornada aséptica y expurgado su enorme y tantas veces decisivo componente cívico y político. En el período reciente, la despolitización es asumida por sectores de población con naturalidad y sin explicaciones.

Esa posición privilegia los asuntos personales y las relaciones familiares y de pequeños grupos, y suele creerse ajena a las militancias y las contaminaciones políticas. En unos, expresa el cansancio o la falta de interés en lo político; en otros, los afanes de la vida del hombre económico, aunque también se combinan las motivaciones. No hace política, pero desempeña, sin duda, funciones políticas: en un campo aparentemente inocuo ayuda a socavar las bases espirituales y morales del socialismo en Cuba. Convive en paralelo con las convicciones políticas y las costumbres arraigadas durante el proceso iniciado en 1959, como conviven en paralelo en nuestra sociedad un enorme número de relaciones sociales, representaciones y valores socialistas y capitalistas, pero disimula como ninguno sus consecuencias antisocialistas y antirrevolucionarias. Podría llegar a formar parte de la formación de una ideología conservadora de clase media.

La despolitización y el conservatismo a la orden del día

Es necesario conocer este proceso de despolitización, sus rasgos y sus tendencias, para actuar con eficiencia respecto a él. Por el componente reactivo que ha tenido, en relación con la politización extremada que rigió durante un largo período la vida del país –que podía llegar a ser agobiadora–, prefiero distinguir el apoliticismo respecto a otro proceso que en las últimas dos décadas ha registrado una expansión y un afianzamiento crecientes: la conservatización social. Esta última tiene análogas características y consecuencias respecto a lo político y al antisocialismo, pero parece ser aún más neutra que la despolitización, como la portadora de modas, comportamientos, satisfacciones y normas que tienen su referente en algo que porta el aura de lo intemporal. En suma, como una “vuelta a la normalidad” de la sociedad.

La conservatización compite por ser la rectora de los valores y del buen gusto, de la imagen social y de los criterios, del juicio que cada quien se forme acerca de sí y de los demás, de la concepción del mundo y de la vida en nuestra sociedad. Este cáncer es pariente cercano de otro mal que nos corroe, de apariencia más moderna: el enorme consumo de productos culturales norteamericanos. En 2011 escribí un texto acerca del enfrentamiento crucial que vive el mundo, en el que incluía, como es imprescindible, la guerra cultural mundial, estrategia principal del imperialismo en ese conflicto. Permítanme hacer una larga cita de ese texto, en aras de nuestro objetivo:

Cuba no está fuera de esa guerra: somos un objetivo especial de ella, porque los expulsamos de aquí y hemos resistido con éxito al imperialismo durante más de medio siglo. Ellos quieren restaurar en Cuba el capitalismo neocolonizado, y para nosotros no hay opciones intermedias.

Una entre otras tareas sería trabajar contra las formas cotidianas en que se siembra, difunde y sedimenta ese control, sobre todo las que parecen ajenas a lo político o ideológico, e inofensivas. Por ejemplo, a través del consumo de un alud interminable de materiales se intenta norteamericanizar a cientos de millones en todo el planeta, en cuanto a las imágenes, las percepciones y los sentimientos. A veces tratan cuestiones políticas, con enfoques variados –aunque prima el conservatismo–, pero la proporción es ínfima en relación con las cuestiones no políticas. Lo decisivo es familiarizar y acostumbrar a compartir con simpatía las situaciones, el sentido común, los valores, los trajines diarios, los modelos de conducta, la bandera, las aventuras de una multitud de héroes, las ideas, los artistas famosos, los policías, la vida entera y el espíritu de Estados Unidos. Sin vivir allá ni aspirar a una tarjeta verde. Es suicida quien cree que esto es solamente un entretenimiento inocente para pasar ratos amables.

¿Qué es noticia al servicio de la dominación, para qué, cómo se trabaja, cuánto dura? En este campo tan crucial para la ideología coexisten los análisis espléndidos o rigurosos de especialistas, que lo muestran o explican muy bien, con el tratamiento que suele darse en la práctica a la información y la consecuente formación de opinión pública. Se ven y se oyen materiales que constituyen propaganda imperialista acerca de los hechos que realizan contra los pueblos, sin hacerles ninguna crítica, o se repiten sus términos, como el que le llama “servicio internacional” a su ejército de ocupación de un país. No basta con hacer divulgación o propaganda antimperialistas, si ellas conviven con mensajes imperialistas y fórmulas confusionistas. (…)

No es posible ser ciego: están tratando de convertir en hechos naturales hasta sus mayores crímenes, en asunto de noticias sesgadas y empleo de palabras más o menos comedidas. Su apuesta es lograr que los activistas sociales y los intelectuales y artistas que son conscientes y se oponen queden solos y aislados en sus nichos, y sus productos sean consumos de minorías, mientras las mayorías conforman una corriente principal totalmente controlada por ellos. El apoliticismo y la conservatización de la vida social son fundamentales para el capitalismo actual.[3]

Es impresionante cuánto material que responde a esa campaña imperialista ocupa espacio en medios de comunicación que pertenecen al Estado cubano. Es vital crear conciencia acerca de esto, y sobre todo actuar en contra de algún modo que sea efectivo. En general, el mundo de lo político y el de lo apolítico están viviendo en paralelo, con escasos conflictos y aparentemente sin generar cambios en la situación. Como esto no genera confrontaciones, podría parecer innecesario que quien se sienta revolucionario vea con alarma lo que sucede y actúe en consecuencia. Ese sería un error muy grave. En realidad, esa calmada convivencia solo contribuye a reforzar un proceso sumamente peligroso de desarme ideológico que está en marcha en nuestro país.

A contrapelo de lo anterior, en estos últimos años se ha producido un positivo aumento de la politización en sectores amplios de población, que pone parcialmente en acción el nivel tan extraordinario de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores no pequeños de jóvenes politizados o con deseo de estarlo, que rechazan el capitalismo. Una parte de ellos podría ir integrando una nueva intelectualidad revolucionaria. Ha crecido bastante la expresión pública de criterios diferentes dentro del cauce del socialismo, pero la socialización de un pensamiento que trate las cuestiones esenciales sigue sin ponerse a la orden del día.

Mientras, se han emprendido transformaciones que pueden ser decisivas respecto a la existencia misma del socialismo cubano, al mismo tiempo que continúan tendencias que vienen del curso de las últimas dos décadas. Se han tomado y se toman medidas económicas muy importantes sin que haya discusión desde una u otra posición en economía política, porque no se invoca ninguna. Un pragmatismo descarnado es la regla, salpicado por algunas palabras que reiteran que lo que se hace es para el socialismo o en nombre de él. Existe un divorcio total entre las reflexiones críticas y las preocupaciones que expresan revolucionarios socialistas –entre los cuales hay cierto número de dirigentes–, por un lado, y por otro numerosas informaciones y trabajos de opinión que aparecen en medios que pertenecen al Estado, ciegos ante lo que les parece negativo o inconveniente, y aferrados a tópicos que ya no son y a otros que nunca fueron.

Una parte de los aparatos encargados de lo político, del Estado y de otras organizaciones e instituciones sociales, alberga numerosas deficiencias. Entre ellas están la indiferencia ante el deber de apoyar tanto las críticas justas como las iniciativas positivas de las personas conscientes, una inercia descomunal y el ocultamiento o la pasividad ante lo mal hecho. A muchos efectos, es como si hubiera dos países.

Cuba vive una pugna cultural crucial entre el capitalismo y el socialismo. Ella se libra de un modo pacífico que es ejemplar, pero lo que está en juego es la naturaleza del sistema y de la manera de vivir que han regido en este país desde 1959. Hoy tenemos enfrente dos riesgos: a) que no triunfe el socialismo; b) que en algún momento se rompan los equilibrios que rigen esa pugna.

El discurso del compañero Raúl el 1º de enero constituye también, a mi juicio, un llamado a que se plasme la ofensiva política socialista que es tan necesaria. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad, el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo. A pesar de los enemigos, las insuficiencias y los errores, nos hemos vuelto más capaces de satisfacer las exigencias provenientes de las capacidades y los valores adquiridos por la humanidad durante el siglo XX que los pueblos de la mayor parte del mundo.

Para enfrentar con éxito la contienda cultural que está en curso me parece imprescindible hacer expresa, fortalecer y desarrollar la alianza entre un poder político que mantenga sus fuerzas y esté dispuesto a someterse a un proyecto socialista participativo que lo vaya convirtiendo en un poder popular, y la cultura, que es una dimensión descollante de la vida nacional y al mismo tiempo constituye un potencial capaz de ponerse en acto, si se trabaja en el campo cultural con una combinación de plan y de voluntad revolucionaria, y se eliminan serios obstáculos que confronta. Esa alianza sería una de las fuerzas principales en una batalla que tendrá dos objetivos: impedir que las personas y la sociedad sean sometidas a un modo de vida y de organización social de explotación, injusticias sociales y cesiones de soberanía; y volver capaces a las personas y la sociedad de desplegar sus cualidades y sus capacidades para defender y desarrollar una sociedad solidaria y socialista.

No será suficiente la crítica más atinada y profunda. Para ser viables y para triunfar estamos obligados a crear una nueva cultura diferente y superior a la del capitalismo. Que logremos ser “cultos y políticos” al mismo tiempo y en las mismas personas será un avance fundamental, porque mostrará que nos estamos dotando de facultades y potencialidades para triunfar en la más difícil de las pruebas que existen en el mundo actual. Será también indicio y anuncio de un tiempo que tendrá que venir, en el que la política no “atenderá” a la cultura, sino que será una de las formas de la cultura.

Tengamos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él. Cada día somos más y adquirimos más conciencia, en esta hora de Cuba, y podemos ir condensando nuestras ideas, sentimientos y prácticas en la formación de un bloque intergeneracional. Entre innumerables tanteos, puede ser que estemos participando en las primeras etapas de la puesta en marcha, desde muchos lugares diferentes, de lo que mañana llegará a ser un nuevo bloque histórico.

Pensamiento y marxismo

Unas palabras finales acerca del pensamiento y del marxismo, como les prometí al inicio.

Resulta obvio que en Cuba es necesario y urgente un pensamiento que sea idóneo para analizar en toda su complejidad la situación actual y las tendencias que pugnan en ella, los instrumentos, las estrategias y tácticas, el rumbo a seguir y el proyecto. Ese pensamiento es uno de los elementos indispensables para que se mantenga la manera de vivir que construimos con tantas creaciones y tantos esfuerzos y sacrificios, y lo haga del único modo que en última instancia le es posible al socialismo: mediante el despliegue de sus fuerzas propias y sus potencialidades, y la capacidad dialéctica de revolucionarse a sí mismo una y otra vez. Sería suicida suponer que un pragmatismo afortunado nos salvará: la sociedad socialista está obligada a ser intencionada, organizada y, si es posible, planeada. En la acera de enfrente, hasta el sentido común es burgués. Nosotros tenemos que combinar bien el realismo terco con la imaginación.

Necesitamos ser capaces de elaborar una economía política al servicio del socialismo para la Cuba actual y la previsible, y desarrollar en todos sus aspectos un pensamiento social crítico y aportador, capaz de participar con eficacia en la decisiva batalla cultural que se está librando. Ese pensamiento tendrá que ser socialista, es decir, superior a la mera reproducción esperable de la vida social, y si sabe utilizar el marxismo tendrá a su favor el instrumento más avanzado con que puede pensarse la liberación humana y social.

Entre el final de los años ochenta y los primeros noventa, el tiempo del proceso de rectificación, la gran crisis económica y el desprestigio mundial del socialismo, no solo naufragó en Cuba el mal llamado marxismo-leninismo: se produjo un alejamiento bastante generalizado de todo el marxismo. La historia de las dos décadas siguientes ha registrado una gran diversidad en ese campo. Minorías sumamente valiosas y esforzadas han estudiado, hecho docencia, expuesto, utilizado y publicado marxismo, en una labor de rescate y desarrollo muy difícil, porque en la mayor parte del sistema de enseñanza y de la divulgación que hacen algunos medios tiene en su contra el conservatismo, la rutina o la inercia, esta última un mal nacional actual que ya es comparable al burocratismo en su alcance nefasto. El marxismo ha recibido muy escasa atención en el trabajo, el lenguaje y los medios políticos e ideológicos, y seguramente le ha parecido de mal gusto mencionarlo a los que no se arriesgan a nada que no se les oriente o les parezca aprobado previamente, y a las víctimas o los seguidores de la avalancha de productos culturales que padecemos, propagadores del modo de vida, los sentimientos, los valores y los pensamientos, de la cultura, en suma, del capitalismo.

Nos ha favorecido mucho el soplo de aire fresco en el terreno teórico que acompañó a la rectificación y al desastre, y el ambiente de permisividad en ese campo que se implantó a continuación. Pero ahora que cada vez lo necesitaremos más, no podemos cometer el error de asumir cualquier cosa que se presente como marxismo. Me extendí un poco al caracterizar aquel tiempo del pensamiento en que fue necesario y se logró asumir una filosofía para la Revolución cubana, porque hoy se vuelve necesario repetir aquel logro, y nada que sea menor nos servirá. Como sucede siempre, tendrá que ser muy creativo y muy abierto y receptivo a las opiniones diversas, pero será de otro modo, enfrentará otros problemas, utilizará otros instrumentos, elaborará nuevas tesis y desempeñará papeles mayores que los de entonces en la elaboración cultural de un socialismo que considerará al del siglo XX como un socialismo primitivo. Si alcanzo a verlo, me sentiré muy feliz.

Notas

[1] El 10 de enero de 2014 hablé sobre el tema del título en el espacio Catalejo, de la Unión de Periodistas de Cuba, a un grupo numeroso de miembros, presididos por Antonio Moltó. Estoy muy agradecido por los criterios y las preguntas tan valiosos vertidos por los participantes, y las gentilezas y el espíritu fraternal de aquella tarde. Redacté y agregué algunos párrafos a mis palabras, en modesta retribución a los que trabajan tanto, conscientes de la importancia que tienen sus tareas para nuestra sociedad..

[2] El primero sucedió en los años veinte-treinta, en los tiempos de la Internacional Comunista.

[3] Fernando Martínez Heredia: “Contra el capitalismo”, 1º de septiembre de 2011. Fue publicado en medios digitales.

Se han publicado 76 comentarios



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  • santana dijo:

    la culpa de todo eso no la tiene nadie y pobre de aquel que se atreviera a disentir,. se olvidaron de la persecucion a los que escuchabam musica en ingles, los que criticaron la zafra del 70, los que advirtieron que la revolucion energetica de repartir ollas a diestra y siniestra era un fracaso, donde se nos ha oido y donde se nos oye cuando hoy vemos los precios de los alimentos cosechados en el pais casi imposible de comprarlos un trabajador, quien respopnde por eso, la prensa del pais precocupada por que un parqueador cobra cinco pesos,y ahora descubrimos el agua tibia con un articulo que dice que nunmca hemos sido socialista, nos enseñaron que para subir en la politica habia que tener doble moral o se les olvido los años en que muchos escondian sus creencias religiosas fueran catolicos o de cultos africanos, hasta cuando pueblo mio, nos dijeron crean en marx y no en marti cuando esa son nuestras raices, nos sobra con marti y bolivar para tener que venir a abrazar una ideologia en la que nadie cree a no ser unos pocos que siguen viviendo a costilla de ellas,me hubiera gustado ver este articulo en los 80, aunque sea en papel de bodega, por que estoy seguro que nunca lo publicarian, mira que llamarle a esto democracia.

  • juan karlos dijo:

    para mi tener que llevar casi 1 año acudiendo a la oficina de acueducto para que me pongan el servicio de agua y ver como a otros que manejan moneda dura les ponen el servicio rapidamente es una forma de ver como se suicida el socialismo.

  • Carlosglez dijo:

    No voy a opinar en tan polémico tema solo les recomiendo ver la película CONDUCTA ahora en premier en los Cines de Cuba y cada cual saque sus propias conclusiones.

  • JUANCHO dijo:

    VIVA CUBA, VIVA FIDEL, VIVA RAUL, VIVA EL SOCIALISMO, VIVA EL PARTIDO COMUNISTA CUBANO.
    PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS.

  • JUANCHO dijo:

    OJALÁ MUCHOS MÁS CUBANOS SALGAN EN MISIONES INTERNACIONALISTAS A PAÍSES CAPITALISTAS. ASÍ SE DARÍAN CUENTA EN VIVO Y EN DIRECTO TODO LO QUE NO DEBEN HACER PARA SEGUIR SIENDO UN PAÍS LIBRE.
    LOS CUBANOS LOGRARON LO QUE MUCHOS DE NOSOTROS QUE VIVIMOS EN EL CAPITALISMO NI SIQUIERA SOÑAMOS TENER ALGÚN DÍA.
    CUBANOS CUIDEN A SU REVOLUCIÓN SIGAN SIENDO DIGNOS, CULTOS, SOLIDARIOS, DECOROSOS, PALABRAS OLVIDADAS EN EL CAPITALISMO.
    UDS, SON NUESTRA ESPERANZA, SI CUBA CAMBIA, SERÍA COMO SI SE APAGARA EL SOL QUE ILUMINA NUESTROS DÍAS.

  • Cubacomunista dijo:

    expresó Fidel en uno de sus valiosos discursos: "por què las llamadas reformas tienen que ir en un sentido capitalista?";en la Cuba actual las desigualdades sociales se incrementan,el mercado está ganando paso a los logros sociales,los ancianos(que lo dieron todo por la Revolución,los más vulnerables,son los más perjudicados,vemos cómo se erige una clase económica sin escrúpulos,el problema nó está en la economía socialista,el problema está en quièn ó quiènes dirigen esa economía alejandose de la doctrina que emancipa al pueblo integrado por la clase obrera,intelectual y campesina en todo su conjunto por el bien común,la pregunta es: seguirá Cuba honrando su papel de faro de esperanza ó se sumará a la lata de estiercol que representa el mundo capitalista?.
    dicen que la Historia es cíclica,a veinte años de la desaparición,más bien de la autodestrucción,de la URSS,los estados de Rusia,Bielorrusia y Kasajastán miembros de antiguas repúblicas de dicha unión en "hermandad" acuerdan en el 2011 constituir la Unión Aduanera Euroasiática,una zona libre de contribuciones arancelarias que posibilita una mayor libertad y movilidad del comercio,las fuerzas productivas al abrir sus fronteras y establece un compromiso común de defensa,para el 2015 quedará establecida,con la adhesión de otras dos ex-repúblicas, la Unión Económica Euroasática,cómo segundo paso en un camino trazado,según expertos,para resurgir la Unión Soviètica,si bien,con caracteristicas diferentes a su predecesora;la experiencia demostró que el revisionismo de Gorbachov con su intencionada Perestroika y Glasnot y el servilismo del borracho y corrupto Yeltsin ocasionando el mayor desastre geopolítico del siglo XX no llevaron a la felicidad colectiva anunciada,donde las repúblicas por sí sola han sido nada y están abocadas a depender de otros,nó es que el sistema estatal nó funcione,es que fuè mal manejado e incluso lo es en otros países que cómo el mío sigue siendo el principal elemento de producción,si,porque la doctrina está ahí,y la doctrina nó está en contradicción con el mercado,la doctrina le dice que los medios de producción estarían en manos de los trabajadores si bien estos medios estarían administrados por el Estado,pero el Estado debe responder al pueblo y nó el pueblo al Estado,porque el Estado es del pueblo,entonces,cómo se explica que en una fábrica de zapatos un trabajador,dos trabajadores,tres trabajadores nó tengan zapatos?,primero debe resolverse cubrir esa necesidad del trabajador sea el ramo que sea y luego trazar políticas de mercado que estèn en función de los trabajadores y restantes componentes de la sociedad,la experiencia histórica dice que quièn representa el pueblo ante el Estado y el Gobierno debe reunirse con el pueblo,conversar con el pueblo,comer con el pueblo lo mismo que el pueblo come y vestir y calzar a la medida del pueblo,porque usted no puede pedir al pueblo sacrificios en nombre de una lucha que usted nó cumple,entonces nó se trata de que el socialismo ó el comunismo de propiedad estatal,pública y colectiva sea inoperante ó ineficiente productivamente a la hora de crear riquezas,se trata de que los que tienen la responsabilidad de llevar a cabo su genuina conducción son genèticamente corruptibles,nó el sistema,de todas formas,la utopía existe porque hay seres humanos que corruptibles nó son.

  • alexis dijo:

    Es un tema amplio pero creo que más allá de pensar si el marxismo decayó o ciertos valores se han perdido, debmos pensar que no hemos hecho bien, y en eso está la pluralidad de pensamiento, y no me malinterpreten, no hablo de pluripartidismo, es tener dentro de nuestra sociedad la capacidad de enjuciar de manera conjunta las principales decisiones que hoy toma el país y que si muchos plantean, están dirigidas a enrumbar nuestra economía, en el bolsillo obrero, el impacto es más negativo y eso es lo que empuja a muchos a dudar, pues liberalizar por liberalizar, quizás porque sentimos presiones externas y queremos demostrar cambios al mundo que hay aperturas, eso está creando una brecha y un sentir popular difícil, el valor de nuestra moneda no puede estar más depreciado, los mercados cada vez van al alza en los precios sin tener criterios de economía ni pensar como verdaderos comerciantes, se ha dejado esto un poco a que lo regule el propio mercado, lo que sencillamente apreciamos es que hay contubernio entre vendedores, que a mi juicio no son comerciantes, y que eso afecta mucho a la población. sencillamente las condiciones del país, en cuanto a infraestructuras productiva, capacidad de comercialización y de producción no estaban a la altura de la implantación de la ley de "oferta y demanda", ello debía ser regularizado en la misma medida que los comericantes cogieran cultura económica y que la producción pudiera hacerle frente a los cambios.

  • Julio dijo:

    Excelente artículo del Dr. Fernando Martínez Heredia. Debe indicarse una discusión en todas las Universidades del país. Antes deben prepararse los profesores de filosofía para evitar que sea una discusión más. Por su esencia el artículo estimularía la polémica que es imprescindible para que nuestros jóvenes se expresen desde su brigada, desde su organización.
    Pienso que adecuar la enseñanza de la Filosofía al momento actual en las Universidades es una actividad estratégica para la Revolución y el artículo puede ser una motivación para hacerlo.

  • tf dijo:

    primero, el artículo está bueno. No coincido en todo, pero indudablemente es primera vez que se mencionan algunas cosas en estos medios estatales cubanos. nuevamente fernando martinez heredia demuestra ser un intelectual lúcido y patriota.
    Arrancó del lobo varios pelos.

    segundo, excelente en muchos puntos el análisis del internauta avner.
    te felicito avner, aunque tampoco coincida 100% contigo.
    ojalá pudiesen reunirse jóvenes como tú y no tan jóvenes como yo, interesados en su país, a debatir, desde posiciones de izquierda (no sé si eres consciente de que eres un socialista genuino, un marxista. si no lo crees, autoanalízate)sin marcos forzados, sin sospechas ni señalamientos, ni formalismos. Eso hoy en día solo ocurre entre unos amigos en una casa, pero no tiene trascendencia social. La salvación de Cuba está en esos jóvenes que son la vanguardia política, y que increíblemente no hallan muchas veces su espacio en las organizaciones políticas y de masas supuestamente creadas para ellos por los que un día fueron como ellos, ni en los medios, pues éstos responden a líneas fijadas por la vanguardia política de otra época, que aún con las mejores intenciones, no posee un lenguaje ni experiencias acorde a los últimos tiempos, ni está dispuesta a entablar un debate realmente moderno, anónimo, sin suspicacias, con cubanos (en primer lugar los cubanos de Cuba, los que vivimos aquí). Métodos como las mesas redondas son del siglo XIX y principios del XX, y además no los aplican bien, les matan la potencialidad. La mesa redonda es entre especialistas con criterios divergentes, y ud. escoge, ¡¡¡escoge!!! con cual de esos criterios se queda.
    En Cuba la cultura del debate es muy pobre, a todos los niveles, y la responsabilidad de ello recae en los mismos que serían objeto de análisis y crítica en los debates. Ello no quiere decir que en otros países el debate social funcione mejor, sino que en el nuestro, de aplicarse los postulados marxistas, debería estar por las nubes.
    Tampoco que haya que invitar a grupúsculos mercenarios.
    No son representativos de nadie ni tienen ningún discurso útil.

    tercero, el kid no solo pasa por la confrontación capitalismo-socialismo, sino también por el autoanálisis de hasta dónde es socialista nuestro modo de hacer, y hasta donde responde a interpretaciones muy personales y conveniencias, incluso vanidad de algunas personas y la realpolitik de coyunturas.

    La mayor debilidad del proyecto social cubano no sería su carácter socialista, sino la falta de socialismo en muchas decisiones o esferas, la no aplicación del marximos, la no vanguardia real de determinadas organizaciones. Putin dijo una vez: el pcus fue el primer responsable de la caída de la urss. no comparto las ideas de Putin, pero no estaba errado. nótese la celeridad pragmática y CAPITALISTA en las medidas económicas, amparadas de cierta forma tras los lineamientos, contra el poco cambio del accionar político tras la conferencia del partido, que deberían haber producido los "lineamientos políticos". ¿Por qué?
    Siempre es más fácil serruchar la rama donde no se está sentado.
    La poca renovación de la dirigencia ha creado un sector social con intereses propios. Hoy el poder real en Cuba lo tienen en primer lugar aquellos que controlan los sectores económicos puntera, o sea las FAR. Que no es una institución democrática precisamente, ni rinde cuentas a nadie fuera de la alta dirección del país. Ni puede serlo por su misión lógica, que es la defensa del país. Otro sector son las grandes importadoras. La ANPP no tiene poder sobre estos sectores.
    Y de hecho la ANPP no emplea una gran parte del poder que le confiere la constitución actual del país, siendo el máximo poder del pueblo.
    Nunca he visto una propuesta de ley desde los diputados, por ejemplo.

    Un ejemplo sencillo y rápido es el precio de los autos. Si ud. hace una encuesta nacional, tanto entre los electores como entre los diputados, hallará rechazo popular abrumador a la medida. Sin embargo, allí están desde enero y aún nada. Eso desprestigia.

    Cuarto, lo que precisamente despolitiza y desilusiona a la gente, no son los ideales socialistas o comunistas, que son aceptados por su basamento moral y lógica materialista aún siendo imperfectos por la doctrina que se transmite, la cual no ha evolucionado acorde al marxismo actual, sino su tergiversación en pro de pedestres intereses económicos, políticos, personales, etc., su no-cumplimiento. La gente no olvida tan fácilmente, que no podía ni siquiera pasar a un hotel por ser cubano, ni salir del país sin permiso, no tenía casi comida, regalábamos hospitales; y queríamos organizar olimpiadas!!!
    El contacto con Latinoamérica, sus realidades y procesos de izquierda, triunfen o no, ha ampliado el diapasón de muchos que nunca habían conocido otros países.
    Allá creando empleo, aquí dejando "disponibles". Allá socializando, aquí privatizando (rentado, por cuenta propia, etc), allá incrementando salarios, aquí subiendo precios. Algo no suena bien...
    Y esos eran los pobres indios que íbamos a ayudar en su liberación???
    Con superávit, miles de viviendas al año, satélites, y a un ritmo...
    Cuál era la imagen sobre Latinoamérica que existía en Cuba antes del triunfo de Chávez, Evo, Correa? Pero no todo lo hicieron ellos, ya gran parte de ese desarrollo social, con sus desequilibrios, venía de antes. Teníamos una concepción del mundo "a lo soviet", desde una mirada paternalista, y ahora no saben como decir que omitieron cosas, para decirlo suavemente. Resulta que deberíamos estar aprendiendo de nuestros alumnos o vecinos. Pero no es así.

    Quinto. Entiendo que no hay que arrancarse las tiras del pellejo ante los medios multinacionales. Este debate es solo para cubanos !!!
    Yo escribo en esta página Web porque no hay un espacio similar solo para cubanos, donde ud. pueda debatir estas cosas seriamente y con alguien significativo dispuesto a escuchar. Pero, a quién no le interesa que se cree ese espacio? díaz-canel llamó al debate en los medios. raúl también. les creo, lo necesitan. entonces? no le interesa a esos sectores que tienen el poder real, que están controlando cada vez más el turismo, el comercio en divisas, las importaciones, las comunicaciones, y no son elegidos democráticamente ni rinden cuentas a los medios o parlamento. Los que proporcionan los datos de entrada y de salida con los que se toman las decisiones políticas. Esos son los que pueden dar al traste con el proceso.
    En algún momento habrá que hacer un parteaguas con este asunto.
    Eliades Acosta Matos, otro lúcido intelectual cubano y gran comunista, definió un término político: "pre-postcastrista", referido a aquellos que desde ahora se preparan para la vuelta del capitalismo, en ocasiones simulando y esperando.
    En la URSS eran generales y funcionarios del PCUS, que al final resultaron ser de pronto los dueños de todo. Aquí en Cuba...
    No llamo a la desconfianza, sino al reanálisis y transparencia, a la institucionalización verdadera (a cada entidad su función) y mayor protagonismo en la ANPP, que es el máximo órgano de poder popular, y una de las fortalezas del proceso cubano a preservar.

    Sexto, hay fenómenos humanos más allá de las ideologías. Si aplicamos el principio "de cada cual... a cada cual...", cómo es posible que un ministro gane 600 o 700 pesos mn? Alguien pensará "...sí, pero un ministro tiene tal y más cual privilegio o asignación" y ahí está el problema de la no aplicación del marxismo: A un trabajador, si no viene a trabajar el lunes, ud. le descuenta el día. al ministro le descontará... qué? Tuvimos un ministro que viajó 70 veces al exterior en tres años!! Las formas de estimulación y evaluación del desempeño a los directivos de alto nivel están totalmente apartadas del marxismo, y responden a criterios subjetivos. Reservaciones aparte, autos asignados, casas asignadas... Eso provoca desvío de recursos, nepotismo, aferrarse al cargo, pero no eficiencia ni compromiso patriótico, solo compromiso personal con quien me lo "asigna". Mientras sea un líder individual, muy asociado al proceso, se confunde, "L'état c'est moi" dijo alguien, pero qué pasará cuando se pase a un equipo de trabajo menos centrado en una personalidad?
    Qué emulación o desarrollo fomentan estos tipos de estimulaciones??
    A su vez, al no adquirir los mismos productos o en los mismos sitios que la gente común, le es más difícil a los funcionarios percibir las luces y sombras cotidianas. Y todo para evitar su "enriquecimiento"!
    El enriquecimiento no es solo monetario, es en bienes y servicios.
    La igualdad y justicia social no es solo en dinero, entran hasta cuestiones sentimentales, eróticas, es algo complejo.
    Cuando Stalin murió, en un armario estaban todos sus salarios sin gastar. Pobrecito, qué sacrificado por el pueblo soviético!!
    Imagino se podría decir lo mismo de Brezhnev y Gorbachov, y de otros tantos. Lenin y Martí, en cambio, nunca tenían un centavo. Pagaban lo que gastaban. Camilo imagino hubiese sido igual a Martí en eso.

    Séptimo, los primeros que tienen que cambiar su mentalidad son los dirigentes. Ya lo decía Calviño en una conferencia magistral.
    Pero para ello, deben ampliarse aún más los debates. Los cubanos en el fondo tenemos una dosis de nacionalismo y socialismo más grande aún de la que piensa M. Heredia, pero es necesario volver a creer.
    Y para lograr eso en las personas ya decepcionadas o apáticas, algunos dirigentes tendrán que llenarse de mucho coraje y decidir.
    Siempre se puede contar con la bondad del ser humano, con el mejoramiento del ser humano, cuando el contrato social es lógico.

    • Tony dijo:

      Buenísima reflexión. Lo interesante es que muchos tenemos idea de por donde está el problema. Pero cómo hacemos valer nuestros criterios???

  • Humber dijo:

    Muy buen artículo. me gustó. Da mucho tema para pensar y analizar. Como alguien ya dijo por arriba. Muy bueno para debatir en las escuelas, centros de trabajo, etc. y que participen en los debates nuestros dirigentes políticos,así saldremos todos enriquecidos.

  • Berto dijo:

    Hay que leerlo dos veces, ....por lo menos. Hay mucha profundidad en los análisis, llama al debate, a polemizar. Mueve los cerebros adormecidos por la rutina. Tiene mucha importancia para sacudirse del polvo del camino. La experiencia es aprender de lo bueno, de lo no tan bueno y de lo malo. Si tan malo es cometer errores, peor es que en situaciones de riesgo no tomar acciones, que desde luego no sean tan fallidas como la de los precios de los carros que desarman tanto a los que defienden una causa. Debe haber coherencia y rapidez. El tiempo sigue caminando. Y en ese supremo esfuerzo que tanto ha costado desde cualquier lado, convocar a todos los cubanos, donde quiera que estén.

  • Pepin dijo:

    Texto bien largo, todo un tratado. Para reflexionar ampliamente, como dicen los primeros un chance para leer bien antes opinar, hay que consumir lo que se conceptualiza, veremos.
    Por lo que veo, comentarios diversos, unos cargados de nostalgia, otros de recelo, otros de añoranza, otros de esperanza. Pero la esencia esta en la filosofía, la teórica y la pragmática. Aqui hay tela para ponerse y para llevar.

  • Hugo Andrade dijo:

    Desde Venezuela: compañeros, desde siempre nos han dominado por la cultura y la economía; nos imponen modas a través de los medios de difusión diseñados para tal fin, que nos hacen vanidosos, engreídos y fanfarrones, en fin, todos unos egocéntricos. La politica bien entendida nos hace críticos y libres de los pensamiento banales, donde la solidaridad es un punto de apoyo para fortalecer el socialismo. Anexo aquí un enlace sobre el Miss Venezuela, donde se presenta las formas culturales con las cuales convivimos y enfrentamos. Un gran saludo. http://www.youtube.com/watch?v=76W_A89LFNg&feature=youtu.be

  • Luis Cerna dijo:

    Me parece muy buen análisis, pero siento q falta tocar la trascendencia de la revolución agroecológica en Cuba. Si bien es cierto se trata de algo grandioso, q está regenerando la naturaleza y aumentando la resiliencia a los embates de los desastres y resoviendo, sobre todo, el problema alimenticio del pueblo, pero en el fondo se está desarrollando y fortaleciendo una nueva clase que en el marxismo clásico se le llama pequeña burguesía. El pensamiento de esta clase lleva a lo que se combate en el artículo de una muy buena manera: al conservadurismo escondido detrás del desdén por la política. Me gustaría conocer la opinión sobre esto de la dirección de Cubadebate, o q me indicaran algunos materiales donde se toque este tema.

  • Rafael dijo:

    Ay que tristeza me da , y como hemos llegado a esto, camaradas , a este peligro de perder la Gloria que se ha vivido.

    • RANDOL dijo:

      Nada se resuelve con lamentos, Rafael. Lo que hay que hacer es ponerse a darle taller a este y otros artículos que están saliendo...

      Como dijo alguien más arriba, lo que hay que hacer es que la gente vuelva a creer, que se vuelva a identificar, y eso no se logra pidiendo sacrificios a diestra y siniestra... El contrato social no es obra y milagro de capitalismo alguno...es el resultado de siglos de desarrollo intelectual que los enciclopedistas del XVIII supieron interpretar y sistematizar...el contrato social es la base del equilibrio en un grupo humano... todos los grandes procesos de cambio, desde el burgués hasta el socialista apelan a esa figura. La Revolucion Cubana también creó su propio contrato social, pero este, inevitablemente, caducó al cambiar la realidad histórica. Es preciso volver a crear otro, acorde a estos tiempos... Solo entonces el pueblo se volverá a identificar y llevar adelante nuestro socialismo. Tenemos la posibilidad de por primera vez en la historia marcar el ritmo nosotros, no que nos lo marquen otros... es una oportunidad que no se puede desperdiciar...

      Como ya han dicho aquí, otra manera de que el pueblo crea en el proceso (que apoya a la Revolución, no es eso)es que reciba el beneficio moral de la participación, de la toma de decisiones... Los dirigentes que sustituirán a la generación histórica tienen que ser más ejemplares que aquella, y la única manera de lograrlo es a través del control popular... ah, y la prensa...ya es hora de soltar a la prensa de una vez, que haga su trabajo...que investigue y denuncie al corrupto, sin miedos. Un periódico solo debe responder a los tribunales, a nadie, absolutamente a nadie más... La prensa tiene que tener respaldo legal y, en primer lugar, del pueblo, que es quien la paga..para ello, la Asamblea Nacional esel vehículo que la tiene que proteger. La Asamblea Nacional es la que tiene que contrapesar al gobierno, la que debe controlar su trabajo de verdad, que excesos y malos manejos se dan en cualquier parte, pero solo se atajan con un contrapeso real y efectivo.

      La institucionalidad, por favor... pero de verdad... separación d efunciones y rendición de cuentas constante... A los unicos que no les conviene que la institucionalidad se fortalezca, que una institución tenga la posibilidad de ejercer su poder como se espera, son los corruptos o los que esperan tajadas luego del despelote... A esos son los que no se les puede seguir dando la oportunidad de "cocinar" el futuro de este país a su conveniencia... al corrupto, al doble moral, al aparentemente revolucionario que no coge guaguas, que obtiene prebendas porque algunos lo creen imprescindible... a esos dirigentes que no se acercan al cubano de a pie, que no compran alimentos en una cafetería pública (al contrario de lo que sí hacen otros dirigentes honestos, como lo hizo en momentos muy duros el propio Díaz Canel en Santa Clara, que compraba pizzas en la calle sin ninguna verguenza, siempre haciendo su cola como los demás y montando bicicleta para ir a su trabajo).

      Lo que falta es mucho, pero solo con control y verguenza se logra. Y si la verguenza no aflora por su propia voluntad, pues hay que imponer reglas que la hagan aparecer como sea...No hay otra fórmula.

  • Jhon dijo:

    Considero que es un documento muy importante y pertinente para la coyuntura cultural que se vive en latino américa y en especial en Cuba. Cuando estuve en la isla me sorprendí de qué las telenovelas que más gustaron fueron las de El capo y las de Pablo escobar, que son toda una apología a la cultura capitalista del derroche, la riqueza, el dinero fácil, el soborno, la corrupción y otra serie de valores capitalistas. Cuestiona bastante cómo las personas se nutren culturalmente de este tipo de producciones.
    Lo que me parece realmente importante es que este tipo de análisis se bajen de la esfera académica y puedan llegar al pueblo en general.

    Saludos desde Colombia.

  • Karell Acosta dijo:

    Como profesor universitario apoyo el comentario de Julio. Tenemos que seguir estimulando el verdadero debate, abierto y franco, con educación formal y respeto, pero a camisa quitada, sin temores a ser estigmatizado de nada, en los espacios y momentos adecuados. El trabajo de Martínez Heredia es una obra de arte de la filosofía y las ciencias sociales en general. Uno de los fragmentos más impactantes, entre tantos, es el siguiente:

    "Es impresionante cuánto material que responde a esa campaña imperialista ocupa espacio en medios de comunicación que pertenecen al Estado cubano. Es vital crear conciencia acerca de esto, y sobre todo actuar en contra de algún modo que sea efectivo. En general, el mundo de lo político y el de lo apolítico están viviendo en paralelo, con escasos conflictos y aparentemente sin generar cambios en la situación. Como esto no genera confrontaciones, podría parecer innecesario que quien se sienta revolucionario vea con alarma lo que sucede y actúe en consecuencia. Ese sería un error muy grave. En realidad, esa calmada convivencia solo contribuye a reforzar un proceso sumamente peligroso de desarme ideológico que está en marcha en nuestro país."

    Como bien afirma Heredia, la indiferencia ante el fenómeno es grave. El reto es gigantesco, porque el consumo de productos estadounidense no se va a detener por decreto; eso está claro. El empuje de la cultura flash es indetenible. La televisión cubana no puede ir a contracorriente pues unos cuantos ni siquiera se preocuparían por tener TV; de hecho ya los conozco: con sus computadoras, "para qué ver televisión". Entonces la solución no es bloquear el consumo, sino ENSEÑAR A CONVIVIR CON ÉL, en la escuela y en los medios, lo mejor entrenados posibles para percibir lo político y lo ideológico en general detrás de la aparente neutralidad y del "sano esparcimiento".

    Se podría, por ejemplo, incentivar el análisis con comentarios realistas y oportunos antes de proyectar las "cándidas" películas, como lo hacen, genialmente, los conductores de Cuadro a Cuadro y La Séptima Puerta.

    La escuela, no solo la universidad, tiene que emplear los mismos materiales subversivos (y otros diferentes para contrastar) para enseñar a desmontar sus constructos ideológicos, a desmitificarlos, desde lo concreto sensible a lo más abstracto, conceptual y elaborado. Al unísono, debe diversificarse la oferta cultural, como creo se intenta hacer; lo que sucede es que el poderío económico de la maquinaria hollywoodense es apabullantemente omnipresente y se hace difícil contrarrestarla.
    Seamos creativos, socráticos, freirianos (Paulo Freire) y Vigotskianos...

  • Galva dijo:

    Solo una diferencia, respecto al análisis de la URSS me parece extraordinario leer que el proyecto bolchevique desapareció en la década del 30 en medio del terror de esos años, que devoró a buena parte de la vieja guardia de antes del 17, pero no coincido en cuanto a que después de 1953, fecha no casual, marca la muerte de Stalin, la URSS no supo re formularse, el solo deshielo de la época que siguió permitió que ese basto país multinacional pero dominado por Rusia, viviera una época de florecimiento cultural, el desarrollo científico alcanzara sus máximos logros, se mantuvo la tasa de crecimiento hasta finales de los 60 y el socialismo, como sistema en general vivió un segundo aire en cuanto a su factibilidad de alcanzar un bienestar social, político y económico. Saludos, creo que abre un debate sincero y necesario para entender nuestros desafíos no solo en Cuba, sino en todas partes del mundo. Una vez leí, a mediados de los 90 en el Mercurio de Chile, a un ideologo de la derecha chilena, que lo importante no era haber vencido, sino haber convencido que no había opción al capitalismo, Esa frase cruda y descarada marca los alcances de la lucha ideológica, pero no solo en su confrontación, sino en la gestación de los análisis y formulaciones que den cuenta de estos tiempos y de toda la historia transcurrida.

  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    No estoy de acuerdo en llamarle socialismo primitivo a lo que existía en la Unión Soviética y el campo "socialista", aquello era estalinismo, es decir capitalismo monopolista de estado, por eso fracasó cuando Gorbachov trató de arreglarlo. No existe ni ha existido nunca un país verdaderamente socialista donde los trabajadores sean libres asociados, donde no exista la explotación del hombre por hombre mediante el trabajo asalariado, donde el poder esté en los trabajadores, en el pueblo, donde los gobernantes sean elegidos directamente por el pueblo y tengan que rendir cuentas periódicamente de su gestión y puedan ser evocados si su gestión es deficiente. Donde las decisiones fundamentales sean sometidas a consulta popular. Donde no existan clases sociales privilegiadas y otras oprimidas. Como dice Martínez Heredia, es necesario: “un poder político que mantenga sus fuerzas y esté dispuesto a someterse a un proyecto socialista participativo que lo vaya convirtiendo en un poder popular”, para: “impedir que las personas y la sociedad sean sometidas a un modo de vida y de organización social de explotación, injusticias sociales y cesiones de soberanía; y volver capaces a las personas y la sociedad de desplegar sus cualidades y sus capacidades para defender y desarrollar una sociedad solidaria y socialista.” Es decir desarrollar el socialismo participativo y democrático

  • Osmel dijo:

    Excelente trabajo, coincido con otros foristas en que debiera aparecer en la prensa plana para mayor acceso. Heescuchado y he leido muchos discursos voluntariamente y por mandato, siempre he sentido que las realidades del pais los han rebasado siempre en gran medida, pero nos conformabamos con esa autocomplacencia. Ideas como las que en este trabajo se expresan son las refrescan el palpitar de la sociedad, al no haberlas tenido en cuenta nos hicimos mucho dano, es como fumar escondido o ignorar los arrecifes coralinos porque no los vemos de tierra.Lamentable e independientemente de lo que hemos avanzado en los ultimos anos, hay decisiones que por estar dentro de ese gran acierto que son los lineamientos del VI Congreso del PCC tienen una gran repercusion en la sociedad, pues de ella emanaron las ideas medulares de los mismos.El ejemplo mas reciente y para mi escandaloso es el relacionado con la venta de vehiculos. Dentro de medidas como las de la vivienda, la de inmigracion, el subsidio a personas de bajos recursos, los creditos, y muchas otras de real impacto social por los beneficios que implican, esta es insultante y falta de seriedad

  • ramon dijo:

    EL ARTICULO DEL PROFESOR ES INTERSANTE , DICE ALGUNAS VERDADES PERO NO TODAS , POR EJ.
    1IGNORA LA IMPORTANCIA DEL TEMA ECONOMICO Y LO QUE HA DICHO MUCHAS VECES RAUL Y TODA LA DIRECCIÓN POLITICA SOCIALISMO PROSPERO Y SUSTENTABLE . ES UNA DEFINICIÓN QUE SIN RENUNCIAR AL SOCIALISMO SUBRAYA EL BIENESTAR ECONOMICO SOCIAL QUE ES NECESARIO QUE LLEGUE A TODA LA POBLACIÓN .SIN ESTO NO HAY SOCIALISMO QUE PERDURE . ES UNA POSICIÓN QUE SIEMPRE IGNORO EL GRUPO MARXISTA DONDE EL SE DESARROLLO, RECORDEMOS DE PENSAMIENTO CRITICO .
    2.IGNORA EXPERIENCIAS COMO LA DE CHINA Y VIET NAN HAN DESARROLLADO SUS PAISES Y HAN SACADO A MILLONES DE LA MISERIA .ESTOY BASTANTE SEGURO QUE EL RECHAZA ESAS EXPERIENCIAS .
    3.IGNORA LAS REALIDADES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA QUE TIENE QUE SALIR RAPIDAMENTE DE LA SITUACIÓN ECONOMICA ACTUAL ANTES QUE DESAPAREZCA LA GENERACIÓN HISTORICA Y ME REFIERO FUNDAMENTALMENTE A FIDEL Y RAUL .
    FINALMENTE RESPETO AL PROFESOR PERO PIENSO QUE SIGUE TENIENDO UNA VISIÓN PARCIALIZADA Y EQUIVOCADA DEL SOCIALISMO COMO LA HA TENIDO DESE HACE MAS DE 40 AÑOS .
    LO IMPORTANTE AHORA ES SALVAR LA REVOLCION Y PARA ESO HAY QUE CAMMBIAR TODO LO QUE DEBA SER CAMBIADO , ESPECIALMENTE EL TEMA ECOMNOMICO QUE COMO SIEMPRE OLVIDA .

  • HERMANO dijo:

    Bueno:
    Un viva por la Sociología en Cuba que no existe como Sociología, sino como caprichología.
    Si discutimos del tema cabe pensar de manera abstracta, que no se puede hablar de marxismo y comunismo sin conciencia social, por tanto matemáticamente cabe el pensamiento filósofico a manera de interrogación: Acaso el ser humano actual esta preparado para una sociedad donde prime y se rija su funcionamiento con la conciencia social como único motor, la respuesta es no, el ser humano actual desgraciadamente materializa la conciencia y por tanto se asemeja su forma más a las formas capitalistas que a las comunistas, al parecer el propio Marx, Engels o Lenin, no tuvieron este juicio predictivo y científico, que en la actualidad se va comprobando por las evidencias de prueba y error que hemos visto y estamos viviendo.
    Que sucede, que es muy difícil para un gobernante de cualquier tipo reconocer que su método de gobierno es ineficiente, pero bueno hasta ahora se debe seguir gobernando porque todavía sociológicamente las sociedades autogobernables se han quedado en el éter de las ensoñaciones de sociologos virtuosos y aventureros, vale la pena recordar y citar a León Trovski.
    Por todo esto es que sólo el dios crhonos con su arma, la más potente el tiempo, enseñará al hombre a alcanzar todos los atributos para hacerse conciente en la sociedad, para poder aspirar a una sociedad justa como la que soñaron Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir I. Lenin, que siempre por supuesto van a constituir un material histórico.
    Quizás ese momento, el de entender esta necesidad, el hombre lo alcance al borde de su exterminación y ojalá tenga tiempo de evitarla o quizás tendrá tal desarrollo, que podría encontrar otra galaxia para vivir y conformar sociedades allí, donde no se cometan nuestros errores contemporáneos.

  • celia dijo:

    Sin el análisis económico y los resultados de la economía socialista en nuestro país, no se pueden hacer reformulaciones. Nuestro socialismo ha sido muy autoritario, ha limitado la participación, el debate y el verardero ejercicio del libre pensamiento. las diferencias se catalogaron como contrarrevolución, pasaron muchas cosas que los que tenemos más de 50 años vimos, y ya es hora de plantear un socilaismo que destierre esas cosas que son tan malas como una mala economía, que desestimuló el esfuerzo y estigmatizó como burgués el deseo legítimo de todo ser humano de prosperar como colectividad, pero también de forma individual. el socialismo que he conocido, y el que veo ahora, sigue teniendo el grave problema de la verdadera y democrática participación popular en las tomas de decisiones políticas, económicas, en tanto no existen verdaderos espacios de debate. y sigeu existiendo el temor de ser tildados de "contrarrevolucionarios". El socialismo es una forma justa de distribución de la riqueza, pero eso se ha confundido con el control absoluto del estado. No sé cómo será el verdadreo socialismo.
    Saludos

  • Luiz David dijo:

    Excelente artículo!

    No dejen que se pierda la revolución que conquistaron con tanto trabajo y tanta sangre. Cuba sigue siendo un símbolo de libertad y de esperanza para los pueblos del mundo, y la mayor trinchera que tiene latinoamérica contra las garras del águila.

    No dejen que avance la despolitización, y la cultura burguesa!

    Saludos desde Brasil, de un compañero fuertemente inspirado y completamente apasionado por la Revolución!

  • Ed dijo:

    Las opiniones de tf, fanfarron y otros ameritan ser artículos de opinión, que no simples opiniones.
    En general pueden correr ríos de tinta y ocuparse continentes de papel en teorizar y mas teorizar, pero lo cierto es que en nuestro país, donde los ejecutores y mandos intermedios NO dan curso a la ley, no conocen la ley, obstaculizan o ignoran la ley, no podrán hacerse importantes transformaciones a corto o mediano plazo. Es para llorar e indignarse como las orientaciones del Presidente de la Republica, los Lineamientos, Decretos-Leyes, etc son olímpicamente ignorados por toda la masa de burócratas "socialistas" que son el verdadero escollo a vencer. Nos van a destruir por dentro, lo advirtió Fidel, se sigue advirtiendo y ni caso.

    Increíble que salga un cartel que estoy publicando demasiado rápido...jajajajaja

  • EBA dijo:

    Salgo urgente para el trbajo, seguro que al regreso leere con más calma y me creo obligado a un comentario. Gracias

  • tf dijo:

    Todos los comentarios que ha provocado este artículo, son una muestra de los cubanos que aún nos preocupamos y ocupamos del futuro de nuestra sociedad, y de la urgente necesidad de un debate serio, respetuoso, vinculante, público (nunca he leido en ninguna parte ni los planteamientos sobre temas sociales que hizo la población, ni las propuestas de enmienda a los lineamientos, por qué no las publican?) entre la población cubana.

    Pasa como con los procesos anteriores, que no se sabe bien luego cuantos dijeron qué, ni dónde, y si eso repercutió o no en algo, pues no se publica todo.

    Ud. solo sabe lo que dijeron en su manzana o centro laboral, no lo que dijeron los demás, por lo que no hay retroalimentación horizontal y al final no sabe si su opinión era mayoritaria o minoritaria, si le hicieron caso o no, si sirvió para algo, cual era la respuesta a su inquietud, si estaba equivocado completamente. Eso así desprestigia.

    Muchas cosas que en su momento dije, provocaron "salidas al paso" y resulta que ahora están en los lineamientos y en el experimento de mayabeque y artemisa. Pero hasta ese momento, era algo "malo".
    ¿Entonces el carácter de "malo" o "bueno" lo da el razonamiento dialéctico-materialista, marxista, o el visto bueno del jefe?

    Tampoco un debate puede ser masivo, campañístico ni obligatorio, a muchos no les interesa. El acceso a intranet e internet es limitado para la mayoría de los cubanos, por los absurdos precios de conexión y el horario (coincidente con el laboral) de la mayoría de los sitios.

    Pero aún así, espacios como éstos, y foros en los medios cubanos, donde participen personalidades del gobierno (pueden tomar las ideas, analizarlas y luego responderlas en un plazo) serían la plataforma más económica de debate posible. A fin de cuentas, los que aquí comentan se tomaron el trabajo y tiempo de hacerlo, les interesó. Me gustaría ver a algunos dirigentes cubanos respondiendo en Tiempo Real, como hacen Correa, Maduro, Jaua, o al menos haciéndose cargo de contestar en algún momento, y cumpliendo con ello.

    Porque un dirigente que no sea capaz de contestar adecuadamente a un estudiante de la UCI, o sea a un joven adolescente, para poner un ejemplo sencillo, no puede dirigir un parlamento.

    Sería una forma más de rendir cuentas a sus electores, una oportunidad de convencer y de exponer sus criterios a sus electores (todo líder político honesto estaría encantado de tener más espacios para convencer, si le interesa guiar y convencer a las personas)

    A los electores, o sea a los que eligieron al que votó por el que votó por el que lo eligió, al principio desde el barrio y luego entre los nombres de una lista hecha por organizaciones que no han sabido transmitir con eficiencia e interés estos planteamientos y que se subordinan al PCC, que no participa para nada en el proceso!
    Si alguien no entendió la anterior oración, es que realmente es así, difícil de entender. Esperemos cambie. Por qué no hacen un Aló presidente, o Aló ministro (como Chávez) o un programa radial como el de Correa? Interactúen. Si hay argumentos convencen, si no, aprenden.

  • ALEXANDER dijo:

    Excelente artículo, excelente! Sírvase de ejemplo y reflexión.
    Cito 2 partes, a mi juicio muy atinadas.

    (...)

    Se han tomado y se toman medidas económicas muy importantes sin que haya discusión desde una u otra posición en economía política, porque no se invoca ninguna. Un pragmatismo descarnado es la regla, salpicado por algunas palabras que reiteran que lo que se hace es para el socialismo o en nombre de él. Existe un divorcio total entre las reflexiones críticas y las preocupaciones que expresan revolucionarios socialistas –entre los cuales hay cierto número de dirigentes–, por un lado, y por otro numerosas informaciones y trabajos de opinión que aparecen en medios que pertenecen al Estado, ciegos ante lo que les parece negativo o inconveniente, y aferrados a tópicos que ya no son y a otros que nunca fueron.

    (...)

    Será también indicio y anuncio de un tiempo que tendrá que venir, en el que la política no “atenderá” a la cultura, sino que será una de las formas de la cultura.

    (...)

  • yo dijo:

    lo pasaron para aca para que nadie mas de su comentario

    Que articulo mas interesante

  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    ¿Dónde están los comentarios publicados?

Se han publicado 76 comentarios



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Fernando Martínez Heredia

Fernando Martínez Heredia

Filósofo, educador y ensayista cubano (1939-2017). Premio Nacional de Ciencias Sociales. Entre otros libros publicó "El corrimiento hacia el rojo" y "Repensar el socialismo". Fue colaborador de Cubadebate hasta su muerte.

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