Madres de desaparecidos: desgarrador ejercicio de reconstruir el pasado

El crujir de la puerta, el olor a encerrado, la casa intacta. Leticia Hidalgo dejó este lugar hace dos años y medio. Camina lentamente observando muebles, adornos, los pasillos y confirma que todo sigue igual, aunque reconoce que ahora su antiguo hogar es lúgubre y triste. Desde el 11 de enero de 2011 su vida quedó suspendida en este lugar. Y no quiso volver a vivir aquí. Sube las escaleras y la primera puerta es la habitación vacía de su hijo.