El ángel pasa bajo un puente, / después rodea un rascacielos, / Parque Central lleno de gente, / no se da cuenta de su vuelo. / Cuánta utopía será rota / y cuánto de imaginación, / cuando a la puerta del Dakota / las balas derriben a John.

Este 8 de diciembre bien podría ser un simple día más, otro, un común conjunto de veinticuatro horas en las que nada o casi nada marque una diferencia significativa. Pero tal vez no: un 8 de diciembre, exactamente 33 años atrás, asesinaron a John Lennon, en Nueva York, a la entrada del Dakota, edificio donde vivía.
Galeano comienza El libro de los abrazos diciendo que recordar proviene del latín re-cordis: volver a pasar por el corazón. Acaso este sea un día bueno para eso, para la vuelta a pasar algo por el corazón, perdonándoseme toda la cursilería de la frase. Un día bueno para recordar a alguien que:
- veía menos walls que bridges,
- dijo “imaginen” con la certeza de que no estaba pidiendo demasiado;
- hizo música bella;
- habló de libertad e imaginación;
- dijo cosas sencillas y esenciales como que love is the answer, y que es esa respuesta lo único que verdaderamente necesitamos.
Imagino, no solo en diciembre, no solo el 8; en homenaje a Lennon, y por nosotros, para empezar.