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Jesús Manso: “En Cuba no tenemos un lanzador cinchete”

Foto: Alejandro Mayea.

Foto: Alejandro Mayea.

Jesús Manso no fue ningún portento del montículo. Ganó tres coronas sucesivas cuando Villa Clara se cobijó en ese árbol frondoso, Pedro Jova, pero su brazo nunca fue la carta ganadora de la escuadra. Para eso estaban gente como Riscart, Arrojo, Montes de Oca, Jorge Pérez, Yoide Castillo, Vladimir Hernández...

Sin embargo, al dejar la pelota el hombre se retiró diciéndole “hasta pronto” en vez de “adiós”, y pasado un tiempo volvió en plan de entrenador. Entonces, lo creo, conoció la realización personal plena, esa que no alcanzó en sus ocho temporadas como serpentinero activo.

Días antes de que partiera rumbo a México, solicitado por los Piratas de Campeche para trabajar en su academia –antes estuvo seis años en el béisbol italiano-, el coach de pitcheo más feliz del pasado campeonato nacional me respondió algunas preguntas en las gradas del único templo naranja del planeta.

¿Cuántas campañas estarás alejado de la Serie Nacional?

-No lo sé, porque sales por tiempo indefinido: si las cosas te van bien, los directivos del club te extienden el contrato; si no cumples con las expectativas, te liberan enseguida.

¿No debilitará tu ausencia el cuerpo monticular de Villa Clara?

-Podría ser, ya iba para tres años con los muchachos y quizás se habían habituado a mi sistema... Pero Villa Clara tiene una escuela, un modelo que se ha venido armando con los años, encabezado por Pedrito Pérez, que es el mejor entrenador del mundo, y por el que han pasado gente como Chinea, Luis Hernández, Riscart, Riveira, Ronni Aguiar... Fíjate si es así, que el equipo siempre está entre los mejores del país en pitcheo colectivo. Yo pienso que Villa Clara también puede cumplir con Roidel Enríquez al frente, acompañado por Pedro Hernández, Arael Sánchez y Montes de Oca, que se encarga del grupo de reserva.

¿Habrá cambios esenciales en la línea de trabajo?

-No. Se tratará otra vez de estabilizar a cinco o seis abridores, y de otorgar roles específicos para relevos largos, acomodadores y cerradores. Ahora tenemos un bullpen aún más sólido con los regresos de Yasmani Hernández Rojas y de Yoandy Fernández, que jugó con Las Tunas, luego fue refuerzo de Industriales, y esperamos que pueda ayudar mucho a Diosdany Castillo en la misión de sacar los últimos outs.

¿Cuál podría ser el plantel abridor de la tropa?

-No debiera hacerlo, pero me voy a atrever: Freddy Asiel, Yasmany Hernández Romero, Alaín Sánchez, Robelio Carrillo e Irvin del Río podrían formar un buen quinteto de abridores. Pero igual pueden entrar Eduardo Ferrer o (una sorpresa) Luis Borroto, que está trabajando con el grupo y la bola le ha 'caminado' a 88 millas. Si este veterano se suma a la nómina en algún momento, seguramente será de mucha utilidad.

Pero Villa Clara acaba de quedarse sin su mejor zurdo...

-Ciertamente, Misael Siverio nos daba siete, ocho, diez juegos de pelota. Pero tenemos muchachos para tapar el hueco, de modo que el pitcheo no se va a resentir tanto. Lo que sí hay algo que debe estar bien claro, porque puede haber quienes crean que tenemos el mejor conjunto de Cuba: nuestro equipo no es de los más completos, porque ni disponemos de fuerza al bate ni de velocidad, y para colmo hemos sufrido varias bajas recientes. Nosotros somos un equipo medio con un buen staff de lanzadores que, si son bien apoyados por la defensa, avanzará bastante y será un rival de consideración.

¿Estará apto Hernández Romero para asumir la plaza vacante?

-Ese es un zurdo de calidad y ya tiene que despegar. Su problema es que se descuida con el peso, y tenemos que estar siempre arriba de él. Es guapo, va “pa’ahí”, pero no basta con la buena recta que posee: su curva a veces es buena, a veces le falla, y debe trabajar más en eso. Le hace falta madurar y creerse más las cosas.

Y Freddy, ¿volverá a echarse la novena a cuestas?

-El año anterior el colectivo hizo un trabajo muy especial con él. Necesitábamos que aportara al máximo en la segunda etapa para poder meternos en semifinales, y se le mentalizó para eso. Le subimos las cargas, lo presionamos para que no se descuidara, y metió el brazo hasta lograr lo que hizo en los play offs. ¿Qué pasó en esa fase que no le bateaban? Que él creció en la misma medida en que los contrarios no lo hicieron.

Para colmo, va a faltar Jonder Martínez...

-Estoy seguro de que a Jonder no nos lo vuelven a dejar como esta temporada, cuando lo pedimos en cuarta opción. Pero habrá que volver a ser inteligentes a la hora de reforzarse. Nuestras prioridades siguen siendo un torpedero y un pitcher de nivel, aunque tenemos que ir pensando en un catcher, porque Yulexis La Rosa es muy bueno, pero no está acostumbrado a trabajar campeonatos completos.

¿Cuál es la regla de oro de tu trabajo?

-Soy un convencido de que la preparación física es la que da trofeos. Rotar a los pitchers lo sabe hacer todo el mundo, pero dejarlos listos en el plano físico para soportar una campaña, es la verdadera garantía de éxito. En Villa Clara hacemos un trabajo propio, que no sé si otros en el país lo realizan, pero le concedemos mucha importancia a la preparación especial, cuyo peso es enorme en el béisbol moderno. De lo que se trata es de fortalecer los músculos pequeños, ligamentos y tendones; hacer que el tejido conectivo esté a tope para responder cuando se le exija. Por eso hacemos un entrenamiento muy completo, y afortunadamente tenemos los recursos: pelotas de cinco onzas, de cuatro, de softbol, negras, ligas, dumbles, vamos a la playa y a las lomas...

Dime algunas de tus preferencias como entrenador...

-Por ejemplo, no soy partidario de exprimir brazos, porque está probado que debe haber días para recuperarse y días para trabajar, a fin de que los brazos no sufran y lleguen en óptimas condiciones a la etapa decisiva. Y me declaro muy aficionado al cambio, aunque lógicamente también hago hincapié en la recta, la curva y el slider. En Cuba entera hay dos o tres pitchers nada más que tiran el cambio con efectividad. Uno de ellos es el propio Jonder, que estaba rápido, pero cada vez que soltaba un cambio partía por la cintura a todo el mundo. Claro está, hay casos particulares que requieren otro tipo de envíos. Digamos, Alaín Sánchez es un muchacho de muñeca dura y le indicamos desarrollar el tenedor; Hernández Rojas, que vuelve este año, emplea el knuckle ball; y Diosdany Castillo está tirando una sinker para enfrentar a bateadores zurdos.

¿Por qué en Cuba escasean los pitchers de velocidad?

-Una razón podría ser que nuestros serpentineros trabajan menos de lo debido en los entrenamientos, y eso es determinante. Pero lo principal es que la mayoría de los pitchers de hoy son de la generación de los noventas, y de aquellos años muy duros en que nacieron heredaron poca estatura y complexión física. Y, salvo excepciones, para tirar 95 millas hay que tener más de seis pies y las palancas grandes, eso está demostrado.

¿Qué tenemos que hacer para recuperar el nivel monticular de esta pelota?

-Yo creo que mientras sigamos jugando todo el tiempo en la misma liga, sin estar en circuitos más exigentes, los lanzadores seguirán más o menos en el mismo lugar, cualitativamente hablando. El propio Freddy Asiel, en una liga como la japonesa, estoy seguro de que recuperaría las 94-95 millas que tiraba antes, porque él mismo se exigiría mucho más. Aquí los peloteros solo le ponen el extra a la postemporada, pero el resto del campeonato es desestimulante. Hemos llegado a un techo, y ese techo hay que subirlo jugando contra otros techos. Tenemos que abrir el caracol y ver qué dan nuestros peloteros en otros estadios. Y eso no puede hacerse en Estados Unidos, pero sí en unos cuantos países de América y Asia. Al final, estamos estancados hasta el punto de que nuestros mejores lanzadores pasan trabajo para aguantar tres innings contra rivales de rigor. Sí, porque esa es la verdad: no tenemos un pitcher cinchete para ganar un juego clave en el máximo nivel.