Barcelona-Atlético: La bienvenida a Chololandia

Una pared. Eso fue el Atlético, un muro de granito. Una barrera insuperable para un Barça que se enredó, una y otra vez, en la tela viscosa que con sumo cuidado le planteó Simeone, ese señor que heredó vergüenza y devolvió orgullo. El argentino, que pide fichajes que no le traen y tendrá que poner cara de empate a cero si le venden jugadores, planeó un partido trabado, exigente y físico. Rudimentario, pero efectivo.