
Norge Luis Ruiz lanzó una gran pelota. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
NHP. No hay palabras. O sí, hay un lead, florido, elocuente, franco, que dice menos de lo que pasó.
La selección de Matanzas borró un déficit de cinco carreras con un racimo de diez anotaciones en el octavo capítulo del séptimo desafío y se impuso 10x5 a Sancti Spíritus en el estadio José Antonio Huelga, para ganar 4—3 este duelo semifinal y convertirse este sábado en el oponente de Villa Clara por el título 52 de la pelota cubana.
O, para ser más justos y mostrar mejor qué sucedió, está este otro modo de comenzar.
La selección de Sancti Spíritus otra vez flaqueó en medio de la tormenta y fue incapaz de proteger cinco anotaciones a falta de seis outs, para quedarse a las puertas de la final 52 de la pelota cubana, que disputarán a partir del próximo martes su victimario, Matanzas, y Villa Clara.
Da igual. El orden, el enfoque no altera el resultado.
Tres anotaciones en el primer acto y dos en el quinto, estas impulsadas por cuadrangular de Yuliesky Gourriel, combinados con el pitcheo del novato Norge Luis Ruiz durante seis y un tercio, le alcanzaban a cualquier novena para ganar y presentarse en la final de la pelota cubana.
A todas, menos a los Gallos que carecieron de espíritu y desperdiciaron la ventaja de 5x0.
Que se pudo transferir a Lázaro Herrera y aguantar más en el box a Yaisel Sierra en el octavo capítulo. Claro, por qué no. También los relevistas, Ángel Peña el más experimentado, pudieron combinarse para seis outs, seis irrisorios outs que garantizaran el triunfo y no sumieran en la decepción, otra vez, a millares de seguidores. Pero para todos es menos comprometedor culpar a las decisiones del director.
Apagados durante casi todo el encuentro, nada hacía presagiar una victoria de Matanzas superados los dos tercios del juego.
Cinco derrotas previas en ese escenario, la expulsión de su director y el mutismo de los seguidores, el sábado muchos menos que el viernes, los condenaba antes del final. Era una circunstancia adversa para todos menos para los Cocodrilos, que tenían delante a los Gallos.
Un boleto y tres hits antes de dos ponches, y un pelotazo más seis indiscutibles, dos biangulares y un triple entre ellos, subieron diez anotaciones a la pizarra y, durante un largo y bochornoso octavo inning, otra vez la frustración nubló esta ciudad.
Los tres hits de Eriel Sánchez, también los de Yunier Mendoza, los dos de Liván Monteagudo, Yunieski y Yulieski Gourriel, ahí quedaron, en un saco roto. Sus ofensivas, como los 19 outs del novato Ruiz, ocho con ponches, y el esfuerzo de Peña, el perdedor.
Los tres cohetes de José Miguel Fernández, también los de Ariel Sánchez, con las diez impulsadas en una misma entrada, tuvieron mejor merecimiento y llevaron la final para Matanzas por vez primera en 20 años.
Si Matanzas tuvo fuerzas con qué levantarse y reclamar lo imposible, Sancti Spíritus careció de valor para ganar. Si el éxito y la gloria tienen caminos y formas que los hombres desconocen, los espirituanos, los peloteros espirituanos, los desconocen más que ninguno.
Así, sin medias tintas, son tan dispares estas novenas.
Por sencilla, es brutal la determinación de Matanzas. Prefieren morir en busca del triunfo a guardarle espacio a las lamentaciones. Por eso es complicado ganarles entonces. A una decisión así no hay mucha fuerza humana que pueda pararle.
Por donde se mire, es monstruosa la ignominia de Sancti Spíritus. Prefieren guardarle espacio a las lamentaciones a morir en busca del triunfo. Por eso no es complicado ganarles entonces. A una perspectiva así cualquier fuerza humana puede someterla.
El anverso y reverso de una misma moneda. Eso son los Gallos y los Cocodrilos.
Por ello Sancti Spíritus se va a casa con las manos vacías por quinta vez tras un séptimo desafío en diez clasificaciones recientes a los play offs. Por ello Matanzas asciende del tercer al segundo lugar, lo menos, en apenas dos años.

Cesar Valdés expulsó del juego a Víctor Mesa. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Víctor Víctor conectó un buen inatrapable. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Yulieski Gourriel conecta cuadrangular. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Santoya celebra el último out del juego. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Frank Navarro gano el partido. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Eriel Sánchez rompiendo una doble jugada en segunda base. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Yulieski Gourriel desconsolado en el octavo capítulo. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

José Miguel Fernández, arriba a segunda base. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Lázaro Herrera celebra su doblete, Lourdes se lamenta. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Desilusión en los aficionados del Huelga. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.