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Bajo la lupa: La experiencia, un valor agregado

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En este artículo: Béisbol, Cuba, Deportes
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Odelín se quedó sin equipo. FOTO: Cubadebate

Odelín se quedó sin equipo. FOTO: Cubadebate

Si la vanidad es un combustible del triunfo deportivo, como leí alguna vez, la experiencia es un valor agregado. Más en el béisbol, uno de los pocos deportes en los que se puede presumir de estrella más allá de los 30 años de edad.

A diferencia del baloncesto, el voleibol, el boxeo, la natación, la gimnástica, el voleibol, el tenis o el atletismo, un jugador de posición o un lanzador puede alcanzar el cenit de la curva de su rendimiento después de los 30 años, y casi nunca antes, como lo exigen otras disciplinas.

En el béisbol, acaso como en la vida, los bordes de la juventud y la experiencia se tocan, se cruzan, conviven, precisamente después de superadas jornadas y jornadas en las que uno se instruye e ilustra, conoce personas, se descubren valores y miserias en dispares situaciones, se sufren golpes y recaídas, y también se logran pequeños y grandes objetivos, las más de las veces durante una o dos décadas.

Del momento que nacemos al instante de mayor expresión de nuestras personalidades y potencialidades, distan cuando menos 20 años, más o menos los que necesita un beisbolista —de los siete u ocho años a los 28 ó 29—, para aprender, practicar, acumular conocimientos, vivir los millares escenarios que le tiene reservado el juego, lograr pequeños y grandes objetivos y madurar al punto de poder mostrar toda el potencial de su talento.

Esto no lo descubro yo. Antes que Rafael Arzuaga, muchos sociólogos, psicólogos, doctores en medicina, estudiosos de todas las ciencias, contadas las exactas, colocaron la plenitud humana entres los 30 y los 40, y también fijaron el momento fecundo de un pelotero alrededor de esas edades (rozando sí, pero sin llegar a los 40, claro).

Como sentenció Francis Bacon, nada se sabe bien si no es por medio de la experiencia.

El asunto viene a colación una vez que reparo con detenimiento en los peloteros excluidos del grupo que “reforzó” a las selecciones con opciones de disputar el título de Cuba, en la LII Serie Nacional de Béisbol —entre comillas escribo reforzó, porque algunas selecciones solo aumentaron sus nóminas, no más.

Y mi cuestionamiento no comprende la elección, atinada o no, de los directores de las mejores ocho novenas en la mitad de la temporada. No. Mi pregunta es otra.

¿Por qué, si el objetivo de la inefable actual estructura de la Serie Nacional, responde a la intención de subirle el techo a la pelota cubana, hay tanto talento experimentado, aún con valía, con béisbol en sus anatomías, sin posibilidad de jugar la segunda y definitiva fase de la temporada?

Ciertamente —así se puede interpretar— no se pensó en eso cuando se determinó cambiar el sistema de definición del campeón cubano de pelota, en nombre de aumentar el espectáculo y la calidad de la Serie Nacional.

Dayán García —preseleccionado nacional—, Michel Rodríguez e Israel Sánchez Cuesta, Pedro William Castillo y Denis Laza, Dary Bartolomé, Marino Luis y Vicyohandri Odelín —preseleccionado nacional—, Andrés Quiala y Yordanis Scull, Yeison Pacheco, Leris Aguilera, Yunior Paumier y Yoannis Quintana, Ramón Tamayo, Luis Ferrales, Urmaris Guerra y Carlos Benítez, Alexis Durruthy, Pedro Poll, Reutilio Hurtado y Yaumier Sánchez, Yoilan Cerce, Frank Navarro, Lander Moreira, Yoenni Southerán, Vismay Santos y Roberto Borrero...

Mírese bien la lista. Vuélvase a leer con detenimiento y la perspectiva puesta en la experiencia, no en las estadísticas de la última “media campaña” de estos jugadores, todos con más de cinco Series y algunos con rendimientos sobresalientes.

¿Ya? Por donde se mire, son jugadores con experiencia para contribuir al alto nivel que se quiere en la segunda parte de la Serie Nacional de Béisbol. Sus experiencias en juegos de postemporadas y en preselecciones nacionales, sus rendimientos en las muchas situaciones que depara el juego, ayudarían, sí o sí, a las aspiraciones de los equipos clasificados.

Muchos de ellos —no quiero ser absoluto— tienen mejor nivel y podrían rendir más que la mayoría de los novatos y jugadores de dos o tres años (también novatos casi) que están incluidos en las nóminas de los equipos que continuarán la travesía hacia el título de 2013.

¿No lo cree? Haga un ejercicio sencillo, memorioso si quiere, sin solazarse en las estadísticas y solo a partir de las necesidades y carencias de nuestro béisbol: intente armar ocho nóminas por región para un supuesto torneo selectivo (puede ser Pinar del Río, Agropecuarios —Artemisa, Mayabeque e Isla de la Juventud—, La Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüeyanos, Mineros y Serranos).

Ese resultaría un campeonato mucho más fuerte, superior al que se avecina, ¿verdad? Y, por supuesto, casi cada uno de los 28 peloteros arriba mencionados, y relegados ahora a la segunda división, integrarían las plantillas de los ocho equipos de nuestra hipótesis.

(Léase bien: no establezco una comparación de rendimiento entre los escogidos y los “marginados” de la instancia definitoria del campeonato. Digo que, si se quiere elevar el nivel técnico y, así, el espectáculo, la experiencia y el béisbol que aún tienen en sus anatomías los ahora separados de la segunda fase, pueden contribuir a ese propósito. Más, reitero, que el juego de los novatos, y los beisbolistas de dos y tres años, los cuales, precisamente, necesitan acumular entradas y veces al bate en la segunda categoría. Por tanto, tampoco pongo en cuestión la elección de los ocho directores. Expongo, eso sí, que debió pensarse en aprovechar la experiencia de esos jugadores, en lugar de olvidarlos en un torneo, el de segunda categoría, al que le harán más daño que favor, sea cual sea su postura).

Además, téngase en cuenta que experiencia no es igual a más de 30 años, un jugador con menos de 30 años, por ejemplo Yadier Pedroso, si desde que debuta participa en partidos de postemporadas y reiteradamente integra las preselecciones cubanas, acumula más kilometraje en un tiempo menor al de un lanzador, mayor de 30 años, pero sin los rigores vividos por el artemiseño.

UN TEMA DE VIEJA DATA

Condenar a las oscuras manos del olvido a peloteros que superan los 30 años, creerlos viejos o desestimar sus calidades, por el solo hecho de que disminuyeron sus velocidades en bases o desde el box, no es un asunto nuevo en nuestra pelota.

Hasta la saciedad puede decirse, se ha criticado el desprecio institucional y aficionado que ha gravitado sobre los peloteros cubanos cuando cruzan los 30 años y que, indistintamente, ha cercenado o interrumpido las carreras de grandes peloteros y, encima, ha corroído los puntales del techo de nuestro béisbol.

(Solo un caso: A Lázaro Junco lo mandaron a jugar en Ecuador, ¡en Ecuador!, cuando el cuarto bate yumurino quería convertirse en el primero en Series Nacionales con 500 jonrones o, al menos, llegar a 450).

Orestes Kindelán, víctima de esta especie de discriminación generacional, ya trató el asunto en una entrevista. Y… ¿es viejo un atleta que rebase los 30?, le preguntaron. A lo que respondió: “Aquí sí, en el resto del mundo no. La generalidad adquiere experiencia y madurez a partir de los 27, 28 años. Está estudiado que la capacidad de análisis y respuesta es superior. En Grandes Ligas, por regla, la maestría se alcanza en la medida en que te acercas a los 30 años. A no ser los extraclases, quienes despuntan desde bien temprano, 24 o 25 años. Pero esos no abundan”.

Kindelán, en la cúspide de su rendimiento, no fue cuestionado a mediados de los 90, cuando un grupo de peloteros de mucha calidad y con marcas en sus muñecas o brazos de lanzar, fue conminado, conducido al retiro por la sola razón de terne muchos años en la pelota —como si fueran ellos, y no los métodos y estructuras, los que viciaron el juego por entonces.

Mas el slugger criticó, con toda razón digo yo, aquella decisión. “(Fue) Una decisión (retirar a los experimentados) mal tomada… y dejó secuelas. Las estrellas engrandecen el espectáculo y ayudan a los nuevos con su experiencia. La afición va al estadio a verlos. Lo peor es que los nuevos piensan: ¿qué me pasará a mí cuando llegue a esa edad? Luego decimos que no debió ser así, pero ya se hizo.”

El criterio del sempiterno cuarto bate de la selección, en los años de mayor gloria, puede argumentarse, además, con algunas preguntas.

¿Qué, sino su experiencia, pesó en el jonrón de Agustín Marquetti contra Rogelio García, para coronar a Industriales en 1986? ¿Qué, sino su experiencia, le valió a Antonio Pacheco, inmovilizado casi, para botarle la pelota a Pedro Luis Lazo y allanar el camino al título de Santiago de Cuba en la XL Serie? ¿Qué, sino su experiencia, ayudó a Oscar Gil para ponchar a Frederich Cepeda —inexperto aún— y regalarle la corona a Holguín aquel inolvidable 2002? ¿Qué, sino la experiencia, respaldó a Manuel Alarcón que mandó a cerrar la trocha antes de vencer a Industriales en 1967?

Siempre que la calidad es una condición, la juventud se atreve, corre, salta, arremete, irrespeta y desequilibra muchas veces, pero, incluso en desafíos intrascendentes, es norma que la experiencia pese, defina, concrete, determine en los resultados y, en los juegos de vida o muerte, construye campeones, traza la línea entre los grandes y los inmortales.

AFUERA SE APRECIA MÁS…

Se tiende a respetar más la “juventud acumulada” en ligas de otras latitudes, no obstante las muchas controversias entre técnicos, directores y dueños de equipos, que, ya sea por credo beisbolístico u obligados por las finanzas, se decantan por apostar por la juventud o la experiencia.

Pero, mejor, lo aprecian en los textos que a continuación relaciono.

Carlos Lee, de Panamá y jugador de los Marlins de Miami, juega en Grandes Ligas desde 1999, y su presencia en su actual equipo, además de ayudar a la producción de carreras, se aprovecha para ayudar el progreso de Giancarlo Stanton, un joven bateador con mucho poder y al que se le presagia un gran futuro.

Así Stanton ha escuchado además de elogios ("Va a ser alguien de 40 jonrones y 120 empujadas durante mucho tiempo”), algunos consejos que pueden aumentar su dimensión (“Hablamos mucho y siempre trato de ayudarlo… A veces tienes dos corredores en base y estás enfrentándote a un pitcher como Stephen Strasburg —de los Nacionales de Washington… Probablmente se trate de alguien que no vaya a permitir un jonrón de tres carreras, así que tienes que encontrar la manera de empujar una, o sea, el que está en tercera. No es siempre que vas a dar el cuadrangular de tres carreras. Empuja una….Tus empujadas nunca bajan").

Y el propio Lee, con menos talento y más experiencia, considera que Stanton “va a aprender y entender más… Cuando lo haga, va a ser muy peligroso. No es que no sea peligroso ahora, pero le faltan algunos detalles. A veces tienes que empujar una cuando no puedes empujar tres."

Le falta la experiencia, quiere decir Lee.

Ya al final de su carrera, llegó Denis Martínez a Atlanta y esto le dijo Greg Maddux, “El Profesor”, para concienciar al latino con más victorias en Grandes Ligas acerca de su importancia en el muy sólido staff de lanzadores de los Bravos: “No creas que estás aquí simplemente porque sos quien sos, sino porque un pitcher de tu experiencia y reputación es útil de diferentes formas. Incluso observándote estás constribuyendo”.

También hay otras anécdotas y frases célebres que enriquecen el tema. He aquí algunas.

“La diferencia entre un jugador nuevo y otro viejo está en la chamarreta. A los jóvenes les importa el nombre que tienen en la parte de atrás, mientras que los veteranos le dan mayor importancia al nombre que llevan delante”, llegó a decir el primera base Steve Garvey, para diferenciar la actitud de un pelotero joven y uno consagrado.

“La experiencia es un arma mortífera, más que una bola rápida o un sinker”, dijo una vez Phil Reagan, “El Buitre", que salvó juegos para los Dodgers y para los Cachorros, antes de ser coach de pitcheo de los Indios y dirigir los Orioles de Baltimore.

Y Tom Seaver, otro as del box en Grandes Ligas, para justipreciar la longevidad en este deporte, dijo: “si vives en las estadísticas te limitas. Si tu objetivo es la consistencia, entonces los números estarán al final del camino”.

De manera —volvamos a nuestro asunto, la pelota cubana— que debe reclamarse más respeto por la veteranía —si acompañada de calidad, mejor— en el béisbol de esta Isla.

Lo digo así, no solo en virtud de las nóminas de los equipos envueltos en la fase final del clásico doméstico y los peloteros no incluidos entre los refuerzos; no solo porque la historia de las Series Nacionales está colmada de casos y hechos de “discriminación generacional”, convertidos en lastre para la calidad de la pelota.

Lo digo, también, porque la nómina de la selección nacional al III Clásico Mundial, aunque tiene un grupo de peloteros curtidos en competiciones de todos los niveles, tiene un reparto de actores secundarios, jugadores de posición y lanzadores, inexpertos, demasiado creo yo, como para esperar que sean “nominados” por su rendimiento ahora mismo.

 

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  • Slugger dijo:

    De acuerdo, han quedado fuera jugadores demasiado utiles, no creo que hayan tantos pitchers mejores que Odelin. Tambien creo que muchos managers todavía no comprenden lo que es tener un buen primer bate, es increible que hayan quedado fuera excelentes jugadores que pueden desempeñar dicha función como Ramon Tamayo, Denis Laza y Pedro William Castillo. Todavía no se comprende la importancia del OBP, ni siquiera en el Cuba tenemos un verdadero hombre proa

  • Dr. Misael Salvador dijo:

    Los boxeadores cubanos ganan medalla de oro en Juegos Olímpicos desde su participación en Múnich 1972, los resultado deportivo de la Escuela Cubana de Boxeo desde esta época dejan de ser una casualidad, para convertirse en un producto de la aplicación del método científico como forma de trabajo, además, ese resultado iba demostraba en la práctica, la efectividad metodológica utilizada en la dirección del entrenamiento deportivo y de esta forma se contribuyó a la elevación del prestigio del colectivo pedagógico. Esa historia comienza a cambiar desde al año 2004, cuando es liberado de Jefe del Colectivo Técnico del Boxeo Cubano el Héroe Nacional del Trabajo en la República de Cuba el Dr. Alcides Sagarra Carón, es a partir de esta fecha, que toda esa importante obra lograda en Juegos Olímpicos, no es la misma, es decir que desde el 2004 se echa por tierra la obra de la prestigiosa Escuela Cubana de Boxeo, entonces las preguntas que nos hacemos son:
    1. ¿Quiénes no supieron analizar el daño que se hacía a esta prestigiosa institución al sacar de Jefe del Colectivo Técnico el profesor Sagarra?
    2. ¿Por qué tanta inestabilidad en los Comisionados Nacionales y Jefes del Colectivo Técnico del Boxeo Cubano en 9 años?
    Debemos señalar que en 38 años Sagarra no tuvo dificultad en su dirección pedagógica y los resultados deportivos, y en solo 9 años después han pasado tres Comisionados Nacionales del boxeo y tres Jefe del Colectivo Técnico del Boxeo Cubano los entrenadores y cito:
    1. Lic. Sarbelio Fuente.
    2. El Dr.C. Pedro Roque.
    3. Lic. Rolando Acebal.
    Pensamos que la selección de la Dirección General del Boxeo nos fue estropeado el trabajo logrado, por ello, es de imperiosa necesidad que la máxima dirección del país debe revisar estos hechos, en estos momentos el Centro de Entrenamiento Nacional de los Boxeadores Cubanos deben ser visitado por la máxima dirección del país, como lo hacían antes según nos comentan los entrenadores de esta institución que trabajaron junto al profesor Sagarra, pensamos que allí deben estar las organizaciones políticas y de masa, los Héroe del Trabajo de la República de Cuba, así como los familiares de nuestros cinco héroes como símbolos actuales de la Juventud Cubana, si logramos estas cercanías, la población de los boxeadores cubano, vivirá con un sustento moral que precisan ellos y el colectivo pedagógico de hoy lo NECESITAN…FELICIDADES A LOS PINOS NUEVOS…

  • Latino_americano dijo:

    Tremendo articulo!..esta excelente de principio a fin!..parece una cronica.

    Los pelotros aqui son usados un tiempo,mas o menos sobre la edad de 30 años,despues empiezan a desecharlos..la lista es larga,y llena de estrellas..

    Saludos azules.

  • Ernesto Bernal dijo:

    LO MÁS IMPORTANTE DE SUS CUMPLEMENTARIOS ES LA VERACIDAD SIN
    CONCEPCIONES A LA DOBLE MORAL QUE ADOLECEN MUCHOS MORTALES.

  • lazaro miranda dijo:

    buen trabajo arzuaga. largo, como casi todos, pero muy bueno. te felicito.

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Rafael Arzuaga

Rafael Arzuaga

Periodista cubano. Miembro del staff de Cubadebate. Enviado Especial a los Juegos Panamericanos Toronto 2015

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