Son los mismos

Desde principios de la década de 1960, y luego de la llegada de los primeros exiliados cubanos, Puerto Rico se convirtió en su santuario y retaguardia. Aquí se inscribieron en el 1962, ante el Departamento de Estado, como organizaciones "sin fines de lucro" las agrupaciones Alpha 66, Comandos L y el JURE, esta última dirigida por el ingeniero Manolo Ray Rivero, al cual se le otorgó un trabajo por varios años durante la gobernación de Luis Muñoz Marín. Las tres organizaciones fueron responsables de innumerables acciones violentas contra Cuba a lo largo de la década de 1960.