Los niños hermosos de la Sierra Maestra

La niña Anabel era tan hermosa, que uno no sabía lo que le iba a decir. Yo, por ejemplo, le pregunté el nombre, qué edad tenía, qué quería ser cuando fuera grande, si estaba feliz, en fin, obviedades de ese tipo. Las suficientes para darme cuenta de que nosotros no teníamos nada que hacer allí. Cuando digo nosotros, me refiero a un grupo, alrededor de medio centenar de estudiantes de Periodismo. Cuando digo allí, me refiero a la escuela primaria y multigrado de Ocujal de Turquino, un pueblito de la Sierra Maestra.