Tres ases al tiro (+ Medallero)

Era la cuarta jornada de los Juegos, y la sequía de títulos seguía golpeando a Cuba. Un solo premio de oro a lo largo de las tres fechas anteriores, pesaba toneladas en el ánimo de la fanaticada insular. Mientras, Brasil y México –rivales directos en la carrera por la clasificación general- escalaban posiciones a ritmo de vértigo. El aire olía a pesimismo. Y más, porque en deportes donde debían aparecer tempranamente las doradas, no llegaban. Pero en la noche apareció el alivio.