Silvio Rodríguez: La noche unánime

Hay personas en todos los balcones. De los árboles cuelgan muchachos, también de cada muro, de cada andamio de bafles o de luz. Entre la gente corre una brisa agradable, no muy fuerte. Poca para ser frío pero mucha para ser octubre. En la intersección de Recreo y Salvador, dos calles cualquiera, se alza el escenario: cierta escenografía (en este caso bien modesta), público alrededor, músicos encima.