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Strike 3: Todos los ojos en Ciego

El derecho avileño Yadir Rabí, gano 3 carreras por 1 a Pinar del Río , y vuelve la final del Play Off a Ciego de Ávila, en el estadio Capitán San Luís, en Pinar del Río, el 29 de abril de 2011. AIN FOTO /Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

El derecho avileño Yadir Rabí prolongó la esperanza avileña, gano 3 carreras por 1 a Pinar del Río , y vuelve la final del Play Off a Ciego de Ávila, en el estadio Capitán San Luís, en Pinar del Río, el 29 de abril de 2011. AIN FOTO /Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

Cuando ya las botellas estaban a punto de abrirse, el festejo abortó. Todo Pinar vivía pendiente de su estadio, listo para llegar al éxtasis del triunfo. Pero hubo que postergar el jolgorio.

El culpable principal es un novato que se llama Yadir Rabí y parece carecer de nervios. Sus "mayores" no habían logrado fumarse el tabaco en las jornadas previas, pero él, irreverente, se propuso probarles que podía. Y pudo.

Su recta no es supersónica, ni sus rompimientos sobresalen. Tiene, eso sí, mucha concentración en el montículo, y un control impecable para "cortar" los bordes del home plate.

Rabí forzó el regreso de la serie a predios avileños. Al estadio José Ramón Cepero, donde las huestes de Roger Machado multiplican su calidad de juego. Allí se dirá la última palabra de este campeonato...

Pero debo ser justo: si hablé de la faena de Rabí, no es posible omitir el trabajo (otra vez excelente) del zurdo Julio Alfredo Martínez, cuya curva cada vez gusta más en la afición y menos, cada vez, en los rivales.

De manera que anoche hubo un lindo espectáculo en el Capitán San Luis, porque dos lanzadores imberbes pusieron a comer de sus manos a las selecciones envueltas en la lucha por la gloria del torneo. Dos lanzadores que, más temprano que tarde, se pondrán la camiseta más hermosa de este mundo.

UN APARTE NECESARIO

Si hay una cosa que me pone a hervir la sangre cuando veo la pelota, es la tendencia de los bateadores a esperar "más de la cuenta". Como si no quisieran hacer swing, para adquirir un cómodo boleto gratis a primera.

En el choque del viernes, Pinar dio un recital de asiática paciencia con el madero en ristre. Un recital que aportó mucho -muchísimo- a la causa de Ciego.

Donal Duarte esperó un strike absurdo en conteo de tres y nada, con un compañero en el circuito. Y después, una historia que hemos visto mil veces en todos los conjuntos del país: atacó un lanzamiento más difícil, que desembocó en la doble (y salvadora) matanza del contrario.

Igual le sucedió a Yosvani Peraza. Experiencia le sobra para saber que cuando el conteo llega al límite, hay que "fajarle" a todo lo que se parezca. Y la bola cayó en zona de duda, y Peraza creyó que había sido transferido, y el umpire -bien hecho- lo ponchó.

Pongo un ejemplo más. Norlis Concepción salió como emergente en el noveno, cuando su tropa amenazaba con remontar el marcador. Sin embargo, se mostró poco agresivo en el cajón, dejó pasar un par de envíos perfectamente bateables, y luego se le vio satisfecho con el pasaporte conseguido. Quién sabe por qué razones por nosotros ignoradas, diría Raúl Ferrer...