
De relevo, Jonder lanzó casi un juego completo
La postemporada no ha comenzado mal. Por lo menos ha habido batalla en el terreno, de ahí que cada play off marche igualado a un triunfo por escuadra. Ha faltado, a mi juicio, un poco de "pimienta", pero imagino que los calores suban a medida que se acerque el desenlace.
Me han sorprendido varias cosas. Por ejemplo, la magnífica faena del granmense Alberto Soto, quien contuvo a su antojo a los Indios de Guantánamo. Y la escasa asistencia de público en varios encuentros. Y la terrible ineficiencia de los abridores espirituanos, Ismel Jiménez y Ángel Peña.
Sin embargo, para nada me asombran los frecuentes errores mentales, ni la terquedad de ciertos managers, ni mucho menos, las pifias arbitrales.
Cierto es que en la fase de play offs la presión se duplica, y que por ahí aparecen yerros e inexactitudes. Pero cuando la peregrinación es larga, más nos vale prestarle atención.
Por ejemplo, este sábado vi a Andy Zamora, pelotero experimentado y de nivel, fildear un largo foul fly con bases llenas y sin out. La carrera rival no se hizo esperar. Y a ese desliz, el bando avileño le respondió con otro: el hombre de primera también hizo "pisa y corre", y la inicial quedó desocupada cuando venía a batear Yoelvis Fiss.
Resultado: Fiss -el mejor artillero de los Tigres- resultó transferido de modo intencional, y Yorelvis Charles roleteó para doble matanza.
En la misma jornada, el maratónico desafío de La Habana y Cienfuegos aportó tela bastante para vestir la Gran Muralla China.
(Con respecto a este dual meet, adelanté en mi comentario previo: "...la capacidad para conservar la concentración debida en cada instante, resultará crucial. Los errores al campo, lo vislumbro, decidirán más de un encuentro).
Insisto: hubo de todo. Digamos, un corredor sustituto que sale hacia tercera con rodado al campo corto. O un pitcher que fildea, se vira para segunda en busca del force out, pero sus compañeros llegan a destiempo a la jugada.
¿Y por qué Orlando Lavandera decidió lanzarse en pos de una conexión comprometida, si el contrario tan solo tenía hombre en primera? Su afán de riesgo -el béisbol no perdona- "regaló" la segunda anotación a los locales.
Quedémonos en el juego de marras, y veremos a dos managers aferrados tercamente a los lanzadores actuantes, como si sus respectivos relevistas hubieran reclamado vacaciones. De un lado, Jonder Martínez trabajó ocho capítulos, mientras Miguel Lahera e Israel Sánchez calentaban vanamente en el bullpen. Y del otro, Duniel Ibarra laboró siete largas entradas, implantando una marca universal para pitchers cerradores.
Al partido tampoco le faltaron equivocaciones arbitrales. Omar Peralta decretó out en la intermedia a Arruebarruena cuando el cienfueguero estaba a punto de tomarse una taza de café sobre la base. Y Luis Felipe Casañas le dio la absolución a Yasiel Puig, inconcebiblemente adormilado en su regreso a la almohadilla de primera.
Por último, una sincera recomendación: si quiere ver un strike que nunca ha sido strike, preste atención al que ponchó el domingo a Yulieski Gourriel con un par de compañeros en las bases.
Así y todo, lo admito, me gusta cómo avanza la postemporada. Solo que tanto entuerto le hace sombras.