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Ocho años de administración republicana y el terrorismo de Estado (III)

Por Pedro Etcheverry Vázquez y José Luis Méndez Méndez

Con la llegada al poder de los republicanos en Estados Unidos y con ellos las corrientes políticas más conservadoras, el terrorismo de Estado ocupó su lugar más descarnado. El 20 de enero de 1981 Ronald Reagan asumió la presidencia de los Estados Unidos. El neoconservadurismo se apoderó del poder en ese país y se incrementaron aún más las agresiones contra Cuba, no sólo por medio de los actos de terror realizados desde 1959, sino en acciones de envergadura con la decisión política de la Casa Blanca.

El 7 de junio, en Nicaragua, el maestro internacionalista cubano Francisco Concepción Castillo, de 29 años, resultó gravemente herido tras un ataque terrorista. Falleció tres meses después. Por esos días en Cuba se desató una epidemia de dengue hemorrágico que en pocos meses afectó a 344 203 ciudadanos, y causó 158 muertos, incluyendo 101 niños. Terroristas anticubanos en Estados Unidos, reconocieron haber diseminado virus y plagas en Cuba como parte de planes para dañar su economía.

Este mismo año se declaró en Cuba un brote de conjuntivitis hemorrágica causada por un agente patógeno, el Enterovirus 70, que nunca antes había estado presente en el hemisferio occidental. Otro tanto puede decirse del brote de disentería ocurrido por la misma fecha en la provincia de Guantánamo, que ocasionó la muerte de 18 niños a causa de una epidemia producida por una bacteria, la Shiguella, no reportada anteriormente en el país.

A finales del año nuevamente en Nicaragua fueron asesinados otros tres profesores internacionalistas cubanos: Pedro Pablo Rivera Cué, de 26 años, Bárbaro Rodríguez Hernández, de 27 y Águedo Morales Reyna, de 28. Omega-7 se adjudicó la explosión de varias bombas en oficinas consulares de México en la Florida y en Nueva York, y en los locales de la revista Réplica, en Miami. Mientras tanto, la organización terrorista Alpha 66 se dedicó a enviar pequeños grupos armados para infiltrarse en Cuba. Casi todos fueron capturados por unidades navales y terrestres de las Tropas Guardafronteras.

En 1982 la Administración Reagan continuó rigiendo la actividad terrorista contra Cuba. Como consecuencia, disminuyeron las acciones de los grupos anticubanos, pero las agencias del gobierno norteamericano continuaron en el diseño de nuevas acciones hostiles. La realización de maniobras provocadoras muy cercanas a las costas cubanas por parte de fuerzas militares norteamericanas sirvió para tensar aún más las mínimas relaciones entre los dos países. Mientras en Miami, Omega-7 se adjudicó la colocación de bombas en la revista Réplica y en la compañía de carga Transcuba, que se encargaba del trasiego de paquetes familiares con medicinas hacia Cuba. Efectuó varios disparos contra dos locales de la empresa hispana Freigh Co. encargada de realizar embarques con destino a la isla y realizó acciones contra emigrados cubanos que tenían negocios relacionados con Cuba. Alpha 66 envió un grupo a infiltrarse por la zona norte de Matanzas.

En 1983 comenzó a hacer pruebas de transmisión la emisora contrarrevolucionaria mal llamada Radio Martí. En el transcurso de este año los grupos terroristas de origen cubano realizaron algunas acciones directas tanto dentro del territorio norteamericano, como contra la isla. Se reportaron dos infiltraciones por la costa norte de Las Villas, cuyos elementos fueron capturados. Una para desenterrar armas y la otra con el doble propósito de llevar a cabo un plan de atentado y ejecutar un alzamiento armado. En octubre se produjo la agresión de Estados Unidos a la isla pequeña de Granada, que produjo la confrontación militar directa contra los constructores internacionalistas cubanos, que se defendieron heroicamente de la agresión. La invasión estuvo dirigida a derrocar al gobierno revolucionario de Maurice Bishop y cortar la colaboración civil internacionalista de Cuba en la región. Formaba parte de un macro plan, que concebía la existencia de un triángulo vinculado a Cuba, compuesto por Granada, Panamá y Nicaragua, en los sucesivos años se vería cómo esa conjura lograba sus objetivos a costa de la sangre de los pueblos. Hubo 24 muertos y 59 heridos y un numeroso grupo de constructores cubanos prisioneros. A pesar de la enorme diferencia en la correlación de fuerzas, por parte de los invasores norteamericanos hubo 135 bajas entre muertos y heridos. Los granadinos reportaron 400 muertos.

El 25 de marzo de 1984 se desató un ataque artero contra la ciudad de Sumbe, capital de la provincia de Kwanza Sul, en la República Popular de Angola, que causó más de 100 angolanos muertos entre civiles y reclutas de una escuela del Ministerio de la Seguridad, 4 constructores cubanos y los profesores internacionalistas Héctor Pineda Zaldívar, de 29 años, Alfredo Guillot Pozo, de 27 y Lázaro Molina López, de 28. En abril se ejecutó un acto terrorista contra un edificio de colaboradores civiles cubanos en la ciudad de Huambo, Angola, con la explosión de un coche bomba que provocó 14 trabajadores cubanos muertos y decenas de heridos. El acto criminal se produjo cuando los trabajadores cubanos esperaban la correspondencia de sus familiares en Cuba y estaban congregados.

El 19 de mayo de 1985, fecha en que se conmemoraban 90 años de la caída en combate de José Martí, la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana, comunicó oficialmente al Gobierno Revolucionario, que ese día se iniciarían las transmisiones de Radio Martí. El 20 de mayo, un año y medio después que el presidente norteamericano Ronald Reagan firmó una directiva de máximo secreto, autorizando el inicio de las transmisiones radiales hacia Cuba de la Agencia de Información de Estados Unidos, salió al aire por primera vez esa emisora subversiva y anticubana. Una verdadera ofensa al Héroe Nacional cubano, a su pueblo, a su historia y a su cultura. Como parte del Proyecto Democracia, la campaña de subversión político-ideológica se incrementó. En esta etapa y durante mucho tiempo, era frecuente que arribaran a las costas cubanas decenas de miles de sobres de nylon y envoltorios plásticos conteniendo propaganda subversiva. Algunos para hacerlos más atractivos contenían pequeños obsequios. Generalmente, llegaban a través de embarcaciones procedentes de la Florida, que se acercaban a nuestras aguas territoriales y los lanzaban al mar para que las corrientes marinas los arrastraran hasta la costa. A pesar del enorme presupuesto asignado por la Administración Reagan a la transmisión de cientos de horas diarias de radio, con informaciones distorsionadas sobre la sociedad cubana, estos métodos estaban condenados al fracaso.

En febrero de 1986 el terrorista Jorge Mas Canosa, sostuvo una entrevista con el principal cabecilla de la UNITA Jonas Savimbi y le prometió todo su apoyo político dentro del territorio norteamericano, con el propósito de lograr respaldo para esa organización terrorista. Con esta maniobra, el principal directivo de la comunidad cubano-americana en la Florida, intentaba obtener a cambio un incremento de los ataques de la UNITA contra los combatientes y los trabajadores internacionalistas cubanos en Angola.

El 30 de junio de 1987 una delegación de 19 estudiantes cubanos, hizo escala en Miami rumbo a las Olimpiadas Especiales que se iban a celebrar en Indiana. Su condición adicional de ser discapacitados físicamente, no fue tenida en cuenta por la mafia terrorista anticubana. Fueron constantemente acosados en el Hotel Columbus, donde se encontraban alojados en espera del vuelo que los llevaría a su lugar de destino. Durante toda la madrugada, un grupo de ciudadanos de origen cubano residentes en Miami encabezados por Jorge Mas Canosa y Joe Carollo, se dedicaron a vociferar amenazas de todo tipo contra estos jóvenes.

El 14 de julio el Departamento de Estado norteamericano dio a conocer la expulsión de dos funcionarios de la Sección de Intereses de Cuba en ese país. Cerca de 48 horas más tarde, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba hizo pública una declaración desenmascarando una vez más la guerra sucia que el gobierno de Estados Unidos llevaba a cabo contra la Revolución cubana y su pueblo.

En los últimos días de 1988 la cultura cubana fue objeto de un acto de vandalismo ultrajante. La organización contrarrevolucionaria Vigilia Mambisa, encabezada por los terroristas Miguel Saavedra y Silvia Eriondo, concibió un espectáculo muy desagradable. La pintura de agua conocida por El Pavoreal, del profesor Manuel Mendive Hoyos, que en ese momento se encontraba trabajando en España, fue quemada en público, como expresión de intolerancia y de desmedro cultural.

Al respecto, el ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez, señaló posteriormente durante una conferencia:

“Entre 1988 y 1989 se produjeron dos hechos que adquieren una cierta resonancia simbólica: en Cuba se publica El Monte, de Lydia Cabrera, y en Miami se quema en plena calle, ante los curiosos y la prensa, una pieza de Manuel Mendive, su Pavoreal. El acto fascista tuvo como marco una subasta en el Museo de Arte Cubano de Miami, donde se presentaron algunas piezas de artistas plásticos residentes en la isla. La UNEAC propuso, en ese contexto, llevar a Miami una exposición colectiva de artistas de la isla, y anunció su disposición de exponer aquí, a cambio, una muestra de las artes plásticas de la emigración. La respuesta a este proyecto se caracterizó por una avalancha de diatribas, que repetían en esencia los tópicos de la campaña anticubana. Víctima de un acto de vandalismo ultrajante fue el pintor cubano Manuel Mendive, uno de cuyos cuadros (El Pavoreal), fue quemado en público en Miami, en una histérica reacción de la contrarrevolución...” [1]

Concluía un intenso período de agresiones contra Cuba, que tendría continuidad en un nuevo mandato republicano presidido por George H. W. Bush —quien en 1976 había sido director de la CIA durante uno de los años más intensos del terrorismo contra la Isla— y más tarde sería vicepresidente de Ronald Reagan en su segundo período. Acontecimientos políticos trascendentales en curso en Europa, tendrían un gran impacto en el diseño agresivo contra Cuba. Nuevas amenazas se cernirían en los próximos años.

4 de abril de 2011