Hace cerca de diez años entrevisté a Conrado Marrero. Nonagenario ya, conservaba la gracia criolla y el tabaco permanente entre los labios. Lo acosé con mil preguntas, una de ellas forzosa: "¿Y qué tiraba usted, Premier?". "Slider y recta", me dijo. "¿Sólo eso? ¿Ni siquiera tenía cambio?", inquirí desconcertado. "Mi cambio era la recta", contestó.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo