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En Nueva York en Septiembre: ¿Una cumbre para la obesidad?

obeso-cuba1Por Arleen Rodríguez Derivet

Ciudad de México.- Mientras la crisis alimentaria avanza como una creciente amenaza en todo el mundo y aquí se habla bastante de las implicaciones que en los precios de los alimentos básicos tiene ya la previsible caída de la producción de maíz y leguminosas el próximo año,  como consecuencia de intensas heladas en el norte del país, la capital mexicana acaba de ser sede  de una Consulta Regional de Alto Nivel sobre enfermedades no transmisibles que tuvo como principal objeto de crítica a la  obesidad.

Lo que parece una contradicción en realidad no lo es. La obesidad no significa que las personas se alimenten más, sino mal.  Y la reunión, promovida por la OMS,  buscó consensuar posiciones regionales, con vistas a una cita de jefes de estado que debe tener lugar en Nueva York en Septiembre, para enfrentar una epidemia silenciosa que en las Américas y el Caribe provoca tanto como el 80 por ciento de las muertes. Tan complicado está el panorama que demanda una Cumbre Mundial.

Las enfermedades cardiovasculares, las cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer y las enfermedades crónicas de las vías respiratorias, tanto en países desarrollados como no desarrollados, tienen causas comunes, según se desprende de la Declaración firmada por ministros y viceministros de salud de 31 países del continente, quienes coinciden en apuntar a los perniciosos estilos de vida y consumo que se han impuesto a nivel global.

La Doctora Margaret Chan, Directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuestionó que se considere el problema como fruto de decisiones individuales bajo el argumento de que son “las personas (quienes) escogen la sal, escogen consumir demasiado alcohol y comer comida chatarra, sentarse frente a la TV y las pantallas de computadoras… y a jugar video juegos (pero) bajo esa lógica dejamos la responsabilidad del bienestar de los 43 millones de niños obesos en edad preescolar a sus “malos padres”. No, no son malos padres, son malas políticas”, afirmó.

La directiva de la OMS insistió en que los gobiernos deben asumir la responsabilidad de contener el avance de la obesidad, principalmente la que afecta a los niños y precisó que no solo el sector de la salud debe preocuparse por cambiar la balanza, sino todo el gobierno incluyendo los jefes de estado.

“Las medidas necesarias para la prevención primaria de la población mundial están más allá del control de los ministros de salud” -reconoció- y se disculpó por afirmar que “no son muy poderosos en la mayoría de los países”.

Al advertir que las actuales generaciones crecen en ambientes adversos por la producción y promoción de alimentos y bebidas no saludables, la permisividad frente al consumo de tabaco alcohol y la falta de espacios públicos en donde realizar actividad física, la Dra Chan subrayó la importancia de que la industria se involucre en el combate al sobrepeso y la obesidad. La autorregulación, insistió, resuelve solo parte del problema.

La Declaración final de la Consulta, tras dos días de deliberaciones, compromete a los países firmantes a involucrar a diferentes sectores en la implementación de políticas públicas contra las causas de los cinco padecimientos crónicos.

También se acordó “tomar medidas necesarias sobre publicidad de los alimentos y bebidas no alcohólicas y de publicidad dirigida a los niños”, una formulación que se toma con mucho escepticismo en países, como la sede misma del encuentro, donde ese tipo de publicidad abunda más que el oxígeno en la atmósfera.

En México se contabilizan al menos 4,5 millones de niños obesos. Entre las políticas implementadas por el gobierno para hacer frente a ese problema, se han prohibido la comida chatarra y las gaseosas en las escuelas, pero muchos afirman que solo están en condiciones de cumplir esas normas los colegios privados y en las afueras de esas propias instituciones  se expende libremente y a más bajo precio lo mismo que se limita al interior de los centros.

Para completar el cuadro, bastaría agregar lo que me comentaron colegas con los que hablé el tema: en una sociedad tan violenta como la mexicana actual, ellos solo autorizan a sus hijos a pasar sus horas de entretenimiento en los mall -eso que Frei Betto llamó las “catedrales del consumo”- por ser sitios cerrados donde fuerzas privadas garantizan de forma permanente la seguridad “de los consumidores”.

Entre video juegos, cine y todo tipo de ofertas de comidas rápidas, allí las jóvenes generaciones tienen a mano casi todo lo que apunta contra su salud integral aunque  estén fuera del alcance de grupos criminales.

COSTO DE LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS Y  ACCESO A LOS MEDICAMENTOS

Al clausurar la Consulta continental, el presidente mexicano Felipe Calderón comentó que los padecimientos crónicos ponen en riesgo la sustentabilidad de cualquier sistema de salud. En su país, el costo estimado de la atención a esos padecimientos se calcula en 3 500 millones de dólares cada año. “Es financieramente inviable para cualquier sistema de salud, dejar que sigan creciendo exponencialmente la obesidad y las enfermedades crónicas no trasmisibles” afirmó para luego calificar como “una carga” sus costos.

En representación de Cuba, el doctor Luis Struch,  viceministro de Salud, expuso en la reunión los avances del país en mortalidad infantil -4,5, la más baja del continente- el control total sobre 28 enfermedades trasmisibles y los pasos que se vienen dando en el enfrentamiento a las causas que provocan las enfermedades crónicas no trasmisibles.

Citó concretamente la disminución en la oferta de sal -que se garantiza yodada- y la preparación de políticas públicas para implementar en coordinación con el resto de organismos involucrados en la alimentación y la educación de la población, como parte del esfuerzo del MINSAP que, no obstante, considera que aún hay mucho que hacer.

Con un 74 por ciento de mortalidad por esas causas, somos, posiblemente, el país con mejores condiciones para enfrentarse a la pandemia de las enfermedades crónicas no trasmisibles, gracias a que se cuenta con un sistema de atención primaria a todos los niveles, hay control sobre la publicidad comercial y el estado no se somete a las presiones de las industrias que estimulan el consumo. Pero la nación está lejos de sentirse conforme.

El representante cubano destacó  la importancia de fortalecer la atención primaria – en nuestro caso es preciso preparar aún mejor al personal de la salud como  promotor de estilos saludables de vida-, pero también se pronunció con fuerza sobre el drama mundial que provoca la dificultad en el acceso a los medicamentos básicos para todos.

Objeto de disenso en la cita, debido a que se ve particularmente afectado en la mayoría de los países por el negocio de las transnacionales farmacéuticas  y en el caso cubano por el bloqueo norteamericano, el tema promete ser uno de los más candentes en la Cumbre de Septiembre.

De ahora hasta entonces, quizás la obesidad estará compartiendo preeminencia en titulares con la crisis alimentaria. Aunque aparentemente antagónicos, los dos son males de un mismo origen -el mercado- y solo pueden ser vencidos bajo un mismo prisma: la voluntad política. De los estados individualmente y del conjunto de ellos globalmente. Bienvenida pues la próxima Cumbre y que no quede, como tantas, solo en discursos.