Si la saga de Wikileaks nos ha mostrado algo, es que las cosas no siempre son como parecen; y que los aliados, en verdad, no se pueden distinguir de los adversarios.
Eso es porque lo que una nación dice, y lo que una nación hace, generalmente son dos cosas diferentes.
¿Y qué es lo que DICE un diplómata?
Hay un discurso para el público; pero lo que dice al gobierno en cables confidenciales, es otra cosa.
Por ejemplo, Estados Unidos ha gastado toneladas de billones de morlacos para "estabilizar" Afganistán, y por casi una década presidentes y diplómatas han hablado brillantemente de, Hamid Karzai, el Presidente afgano, elogiándolo como una fuerza para la democracia en la región. Presidentes lo han abrazado y lo han tratado como a un aliado valioso.
Claro, éso es en público. Los cables diplomáticos distribuídos por Wikileaks y publicados por algunos periódicos, cuentan una historia totalmente diferente.
Esos cables describen a Karzái como un hombre con "una inseguridad profundamente arraigada," (si éso es verdad, es probablemente porque él recuerda como Estados Unidos trató a los hermanos Diem, sus "aliados de confianza" en Vietnam, en los años '60's!), y como a un hombre incapaz de comprender los puntos más básicos del arte de gobernar.
Otros cables describen una descarada corrupción, la venta de las posiciones ministeriales, favores en el más alto nivel a los capos traficantes de drogas y su poder en el pais. Un cable tiene a Karzái diciendo, "Cómo me gustaría que los Talibán fueran mis soldados!" Ese cable fue enviado hace dos años!
Wikileaks hizo lo que las corporaciones de los medios no pudieron o no quieren hacer; Wikileaks dio al público una visión real de las relaciones entre estados, especialmente en una nación donde Estados Unidos ha gastado muchísimos billones de dólares y miles de vidas (sin contar los incalculables miles de afganos muertos!) en defensa de una de las naciones más corrompidas del planeta.
Wikileaks ha realizado un poderoso e invalorable servicio público.