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Las cabezas pensantes, el conocimiento y la inconformidad

Por Juan Marrero

pepe-mujica-en-cochabamba1Desde que José Mújica se convirtió en candidato presidencial por el Frente Amplio de Uruguay, la fauna política al servicio la oligarquía y sus instrumentos mediáticos desataron una campaña para desacreditarlo. "Tiene su estado mental deteriorado". "Es prepotente, malhumorado y sus reacciones son de violencia". "No tolera la discrepancia". Eso y muchas otras mentiras y barbaridades para descalificarlo dijeron de él.

No sentían tanto miedo por su historial revolucionario, de ejemplaridad y modestia, como de su carisma y su novedosa capacidad para dialogar con la sociedad, ganar adeptos y unir fuerzas para conducir al Uruguay hacia un futuro mejor.

El lenguaje de Pepe Mújica -así le conocen todos los uruguayos-es muy diferente al de los políticos que han ocupado el Palacio de Gobierno. Habla con sencillez y franqueza tal como lo hacía cuando estaba en su chacra. "Soy un terrón de tierra con patas", así se ha identificado el actual presidente del Uruguay.

El 28 de abril del 2009, en un discurso que pronunció en el Palacio Legislativo ante los intelectuales uruguayos, Mújica hizo gala de su carisma como comunicador y, en particular, de un pensamiento político y social lleno de frescura. Aunque ya ha transcurrido más de un año, ese discurso, lleno de amor y enseñanzas, no puede faltar junto a la almohada de cualquier latinoamericano que sienta interés o desvelos por el destino  nuestros pueblos.

Alrededor de temas como las cabezas pensantes, el conocimiento y la inconformidad, Mujica elaboró toda una interesante teoría, expuesta con palabras sencillas capaces de llegar a cualquier corazón.

Comenzó aquel discurso recordando a Rico Mc Pato, aquel tío millonario de Pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes. "Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia, de cultura y de sabiduría", enfatizó.

Dejó sentado, igualmente, que "sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite, y pobre del que emprenda en soledad esa cacería".

Otro concepto que esgrimió, lo que nos recuerda aquella frase martiana de "con todos y por el bien de todos", es que para mejorar un país no se deben hacer exclusiones. Hay que contar con los que trabajan con átomos y moléculas, con la gente de la economía, de las ciencias sociales, de la biología, del teatro, de la música, de la educación, del derecho y del carnaval. "Son todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país...Mejorar este país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido..."

Y agregaba: "La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.

"Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera. Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber. Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural...", enfatizaba Mújica.

Sumamente interesante es lo que decía sobre que todos los uruguayos debían buscar la raíz y el por qué de todo. "Sueño con un país en el que los padres les muestren el pasto a los hijos chicos o les muestren el cielo estrellado, y les digan: ¿Sabes que es eso?"

Mújica abordó el fenómeno de Internet de una manera muy ilustrativa. "Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí fuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe. En otras palabras, van a estar todas las respuestas. Lo que no van a estar son todas las respuestas... En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje".

Tras decir que "necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño", Mújica considera como una cuestión de supervivencia la masificación de la inteligencia para hacernos productores más potentes. Aboga, por otra parte, a que conocimiento y cultura sean también placer. "Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro placer...porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines".

Asegura el actual presidente uruguayo que no hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices, y lo ilustra con estas palabras: "Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centres. En ese mundo, la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos. No tengo nada contra esa visión, solo digo que no es la única posible. Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de uno grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción".

Mújica llamó en el mencionado discurso a contagiar inconformismo. "Este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás...Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida. Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es un inconformismo distribuido. El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor...Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectáreas de trigo o más litros por vaca lechera. Todo, absolutamente todo, se puede hacer un poco mejor que ayer. Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado".

Al final, Mújica volvió a hablar sobre el milagro tecnológico de Internet y las oportunidades que ha abierto al conocimiento. "Con Internet -dijo-me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez, o como los que vieron el fuego por primera vez. Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición todas las revistas científicas y todos los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo. Es abrumador. Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua...Es como una carrera de dos pistas, allá arriba, en el mundo, el océano de la información, acá abajo, preparándonos para la navegación trasatlántica...·

No oculta la necesidad del aprendizaje del idioma inglés desde el preescolar. "Porque el inglés -dice Mújica-no es solo el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con que los chinos se entienden con el mundo. Y no podemos quedarnos fuera".

Poco más de un año ha transcurrido de ese discurso lleno de lecciones, de sabiduría y de amor. No me arrepiento haberlo vuelto a leer en estos días en que todos los países del mundo, directa o indirectamente, enfrentamos retos complicados, que solo la inteligencia, el conocimiento y la inconformidad de hombres y mujeres podrán ayudar a vencerlos.

Quien desee leer, releer o consultar el enjundioso discurso del presidente Pepe Mújica del 28 de abril de 2009 ante los intelectuales uruguayos, puede acudir a algunas de las siguientes direcciones en Internet:

www.pepetalcuales.com.uy/

www.corredordelasideas.org/docs/.../

www.razonpublica.com/