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Reforma sanitaria en EE.UU.: vacilaciones en el Congreso

Renato Recio

reformaLa pasada semana creció la preocupación en Washington porque los líderes demócratas más afines a la política de Obama no logren reunir los votos suficientes para incluir en la reforma sanitaria una opción pública consistente, a la medida de lo que el Presidente ha prometido a sus simpatizantes.

En el Senado, donde sólo uno de los dos proyectos de ley de salud incluye la opción pública, el líder demócrata Harry Reid se ha centrado en conseguir un compromiso no demasiado radical al proponer un plan de seguro público que  permitiría que cada uno de los estados decida si adoptarlo o no, es decir, se trata de un método que no sería aplicado en toda la nación.

Mientras tanto, la también líder demócrata y Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, admitió el viernes que actualmente no cuenta con los votos necesarios para establecer una opción pública “sólida”.

Teniendo en cuenta que los republicanos se oponen en bloque a casi todo lo que tenga que ver con una reforma del sistema sanitario, existe la posibilidad concreta de que un plan de seguro público ejecutado por el gobierno, no obtenga en el Senado los 60 votos necesarios para su aprobación, aun cuando los demócratas controlan esa misma cantidad de votos, porque hay por lo menos una docena de ellos que se definen como moderados y rechazan o dudan sobre la participación del gobierno en una práctica que durante décadas ha sido fundamentalmente de naturaleza empresarial.

Tal predicción contradice la prédica del presidente estadounidense, quien ha presionado por integrar al sistema privado una opción de seguros ejecutada por el gobierno, para ofrecer competencia a las monopólicas empresas aseguradoras, con el fin de garantizar una cobertura más amplia de ciudadanos asegurados y reducir los precios.

La opción pública

Una opción pública de seguro en un mercado patrocinado por el gobierno, trataría de resolver el problema de las personas que no pueden asegurarse a través de sus empleadores y carecen de fondos personales para ello.

En este momento más de 50  millones de personas no tienen derecho a la asistencia médica, por no poder pagar un plan de cobertura. Esa cifra tiende a crecer en medio de la recesión económica que incrementa dramáticamente el desempleo.

También ocurre que las compañías de seguro niegan la cobertura a muchas personas  por considerar que arriesga sus ganancias si, por ejemplo, asegura a quien padece de enfermedades crónicas y graves.

En resumen, hay unos 25 millones de personas con seguro insuficiente, que,  por lo tanto, tiene un acceso muy precario a la atención médica y no se protegen debidamente ante sus enfermedades y padecimientos.

La importante revista médica American Journal of Public Health estima que falta de seguro está asociada a la muerte de casi 45 mil muertes cada año en los Estados Unidos.

Legisladores que se oponen a la opción pública tienen cobertura de Medicare

Democracy Now reportaba que el congresista demócrata de Nueva York, Anthony Weiner, un decidido defensor de la ejecución gubernamental en el sistema de salud, dijo recientemente que 151 legisladores de ambas cámaras actualmente cuentan con la cobertura del programa de salud Medicare, financiado por el gobierno.

La lista incluye a 55 republicanos que, según Weiner, se “opusieron firmemente” a la opción pública. Weiner dijo: “Al parecer, piensan que la opción pública está bien para ellos, pero no para los demás”.

Medicare es un programa de cobertura de Seguridad Social administrado por el gobierno de Estados Unidos, el cual provee atención médica a personas mayores de 65 años, aunque por diferente razones alcanza solo a cubrir un poco más de la mitad de los ancianos. En el caso de Medicaid, que es a la vez un programa federal y estatal, cada estado decide el nivel de renta familiar que se requiere para ser considerado “indigente médico”. Como promedio cubre menos de un 10 por ciento de la tal población indigente.

Hay 2,3 lobistas de la industria farmacéutica por cada legislador

Mientras tanto, la revista Time informaba que la industria farmacéutica invirtió 110 millones de dólares en lobby en el Congreso en la primera mitad de 2009. Esta cifra equivale a 609.000 dólares por día. La publicación informa que actualmente hay 2,3 lobistas de la industria farmacéutica por cada miembro del Congreso.

El pasado año, la “industria de salud” invirtió más que cualquier otro sector económico en cabildeo federal. Su “inversión” de 478,5 millones de dólares les garantizó la corona por tercer año consecutivo, por encima del sector financiero, aseguradoras y propiedad inmobiliaria, que desembolsó 453,5 millones de dólares.

«No te enfermes, y en caso de enfermar, muérete cuanto antes»

A pesar de la extraordinaria importancia política y social de la batalla por la salud en Estados Unidos, el número de políticos conservadores dentro del partido Demócrata es considerable y pueden votar junto al republicanismo derechista para impedir  que se lleve a cabo la reforma profunda de un sistema de salud en bancarrota.

Sahil Kapur, escritor y periodista político que  colabora con The Huffington Post, se refirió la semana pasada a un combativo discurso del congresista demócrata Alan Grayson, en el que dio a probar a los republicanos un poco de su propia y amarga medicina en lo tocante a la reforma sanitaria.

Tomando la palabra en la sede de la Cámara de Representantes, Grayson resumió el plan de atención sanitaria de los republicanos con un «No te enfermes, y en caso de enfermar, muérete cuanto antes».

Esta clase de espíritu beligerante no resulta corriente entre los demócratas, señalaba Kapur, debido al considerable giro a la derecha del partido Demócrata en las últimas décadas.

Apoyo popular a plan de salud administrado por el gobierno

Mientras los congresistas se desgastan en prolongados debates, una encuesta realizada por dos medios estadounidenses (Washington Post y la cadena televisiva ABC News)  reflejaron  que un 57 por ciento de la población apoya la creación de un plan de salud administrado por el gobierno que compita con empresas de seguro privadas.