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De nuevo las camisas pardas

El Partido de los Camisas Pardas ha seleccionado a John  McCain como su candidato presidencial. Si se exceptúan Richard Cheney, Norman Podhoretz y Billy Kristol, Mac Cain es el mayor promotor de guerras de los Estados Unidos de América.

 "Ahí vienen de nuevo los camisas pardas" es el título de un artículo aparecido en la revista digital norteamericana Counter Punch el 9 de febrero de 2008, con la firma de Paul Craig Roberts, un destacado académico estadounidense que se ha desempeñado como Editor Asociado del Wall Street Journal y que fue Secretario Asistente del Tesoro durante el primer período presidencial de Ronald Reagan. 

Craig pronostica que en un gobierno encabezado por John McCain, habría que esperar que Cheney regrese a los primeros planos como Secretario de la Guerra; Norman Podhoretz podría ser su segundo al mando para la guerra atómica, con el General John Shalikashvili como su segundo. Rudy Giuliani sería su Ministro del Interior a cargo de los centros de detención de Halliburton para la conducción de todos los críticos de la guerra y del estado policial. Billy Kristol actuaría como vocero de las falsedades de la Casa Blanca. Regresará, además, toda la pandilla: Wolfowitz, Perle, Wurmster, Feith, Lobby, Bolton.

Según el análisis de Craig, si ello ocurriere, Estados Unidos tendría una segunda oportunidad para bombardear al mundo hasta someterlo a su total dominación.

"Con la mayoría de los votantes aburridos de la guerra, aburridos de las mentiras, aburridos de los fraudes desde la Reserva Federal hasta Wall Street, y aburridos de estagnación y el decrecimiento de los ingresos, McCain está decidido a asegurarse el 20% de los votos -los cristianos zionistas, evangélicos extáticos, y reaccionarios matones machistas agitadores de banderitas que creen que América solo puede existir si son exterminados los islamofascistas."

"Las mentiras acumuladas, los engaños, los crímenes de guerra, la vergüenza de las prisiones de Abu Ghraib y Guantánamo, los asaltos a las libertades civiles por parte del estado policial de Bush, el incontable número de hombres, mujeres y niños iraquíes y afganos asesinados en aras de la hegemonía de Estados Unidos e Israel, más la colapsante economía estadounidense, indican la liquidación política del Partido de los Camisas Pardas. En un país con una población informada y humana, el Partido Republicano se reduciría a una minoría tan insignificante que nunca se recuperaría."

Seguidamente Craig se pregunta: ¿Qué ocurrirá en este país  donde las encuestas demuestran que la ciudadanía está saturada de Bush y la elección congresional de 2006 demostró que los electores estaban saturados de los Republicanos?

Pero se contesta que los Republicanos han visto el mensaje y lo han ignorado, mientras que el pueblo y los demócratas han seguido tolerando y propiciado aquello a lo que dicen oponerse.

Mientras tanto, Bush se afinca en su determinación de encontrar una fórmula para bombardear a Irán, desconociendo -como el resto de los neoconservadores- el Estimado de la Inteligencia Nacional que dice que los iraníes carecen de un programa bélico nuclear, de la misma manera que, en su momento,  Bush descartó el criterio de los inspectores que garantizaron que Irak  no tenía armas de destrucción masiva.

Según opinión de Craig, lo que el pueblo estadounidense y los demócratas no pueden comprender es por qué a un partido que se supone actúe con arreglo a un programa, parecen importarle poco estas circunstancias y realidades.

Los demócratas están lejos de ser puros, pero carecen del fervor y la determinación que solo la ideología puede aportar. Los demócratas pueden tener ideologías circunscritas a ciertos asuntos específicos, pero les falta una ideología abarcadora que convierta en algo imperativo para ellos, y solo para ellos, estar en el poder.

En contraste,  el Partido de las Camisas Pardas está alimentado por la ideología neoconservadora de la supremacía americana (e israelí). La ideología neoconservadora de supremacía es incluso de mayor alcance que la de Hitler, quien apenas buscaba extenderse por Europa y Rusia, en tanto que los neoconservadores estadounidenses pretenden hacerlo por el mundo entero.

Los neoconservadores -asegura Craig- tienen preparados planes de guerra contra China. Están invitando a Rusia y pagando millones de dólares a los líderes de quienes fueron integrantes de la Unión Soviética para entrar en la OTAN, que los neoconservadores han convertido en un mecanismo para el reclutamiento de europeos en función de los intereses imperio americano.

"Todo este trabajo, el Proyecto del Nuevo Siglo Americano de los neoconservadores, las costosas guerras de Irak y Afganistán, la demonización de Iran, Hezbollah, Hamas, y la ghettización de la Franja Occidental y Gaza, las medidas de estado policial que Bush ha logrado poner en práctica, la concentración del poder en la rama ejecutiva, son todos logros a los que los Camisas Pardas no van a renunciar."

Posiblemente los neoconservadores y sus seguidores Camisas Pardas son tan delirantes que no advierten que sus propósitos de gloria no son compartidos, pero Craig estima que, probablemente,  sí tengan un plan. ¿Cuál sería ese plan?

Podrían proponerse robar las elecciones utilizando medios electrónicos, aprovechando que los demócratas están entrenados en aceptar fraudes en su contra.

Quizás un oportuno "ataque terrorista" que concite el respaldo de la ciudadanía temerosa a un candidato de guerra.

Pudiera ser también un gran escándalo de espionaje, porque la legislación "patriótica" vigente otorga casi ilimitadas facultades al ejecutivo para obtener las pruebas acusatorias y ampara el secreto en cuanto a los métodos de su obtención.

También podrían emplear tácticas de desprestigio del candidato contrario por medio de actuaciones de la Fiscalía General en virtud de su "influencia" en el poder judicial.

Craig recuerda, así mismo, que los neoconservadores controlan la mayoría de los medios impresos, televisivos y radiales, y que los podrían en función de desprestigiar al candidato demócrata, Hillary u Obama, contra quienes puede ser fácil aprovechar prejuicios mediante la divulgación de falsas "investigaciones" y rumores.