Quito, 22 de septiembre, 2007.- La oligarquía en todas partes y en todos los tiempos, impuso sus particulares interpretaciones sobre determinados conceptos o términos, según sus voraces y particulares intereses.
Ellos inventaron y defendieron el "voto en plancha" para las elecciones pluripersonales y la consigna era: "vota todo equis".
Recuerden que para las elecciones ecuatorianas de la Asamblea del 98, en Guayas sacaron 18 electos de 18 cupos.
Ahora, cuando hasta los más enconados adversarios y enemigos de Correa reconocen y proclaman que la lista 35 va a barrer, el voto en plancha ya no les gusta, lo combaten, lo satanizan, les atemoriza.
Quieren los oligarcas atomizar y pulverizar la próxima Asamblea, bajo la ancestral consigna de que hay que dividir para reinar y para corromper.
El vocero del anticorreismo, Carlos Vera, hasta último momento reúne a Pinargote, Jorge Vivanco, etc. (haciendo excepción de Xavier Lasso) para dar un manotón y convencer a los electores que es la hora de la pulverización y no de la identidad ideológica, ante el temor de que se vengan los cambios de verdad y no sólo aquellos que les convenga a los dueños del dinero, banqueros, monopolistas, dueños de medios: jefes de los voceros.
No tienen ningún pudor de identificarse con los enemigos del cambio, que estuvieron, están y seguirán estando para torpedear la Constituyente.
Utilizan todos los artificios para convencer a los electores que no voten en plancha para hacer una fanesca y hasta se consiguen unos matemáticos para decir que el voto fraccionado tiene más valor que el voto unitario como que si a la hora de los escrutinios van a decir "fulanito sacó 58 votos y 3/24avos".
Por otro lado, cuando les convino establecieron que deben regir varios tipos de mayorías para que no valga la de la mitad más uno de los votantes y enredar un organismo colegiado, como la Constituyente de Bolivia: a eso quieren llevar al Ecuador, para ahogar y frustrar la esperanza de cambio y retomar la oligarquía el control de todos los poderes.
Los cambios necesiten un sustento jurídico coincidente con las propuestas del ejecutivo, proveniente de la nueva Constitución, o no hay cambios.
Ese y no otro es el trasfondo ideológico que perversamente se manipula con los decires de Heinz Dieterich, como si fuera un catecismo, o las pedestres comparaciones con Chávez y con lo que pasa en Venezuela, desestimando lo que propone y hace el propio Correa.
Ahora la oligarquía se está ahogando, pese a todos sus manotones, en sus propias aguas lodosas y reglas de juego tramposo, implementadas a lo largo del tiempo: destruyeron y manipularon la política y a los políticos para que prime la politiquería corrupta; se introdujeron y minaron desde adentro a los partidos políticos para convertirlos en componentes de una partidocracia; gestaron el independentismo y la improvisación y ahora están ahogados por la cantidad de grupúsculos (constituidos por un pseudo líder, sus familias, compadres y gallada, sin idea alguna); se opusieron brutalmente a la Constituyente y ahora quieren introducirse para sabotearla.
Todos los candidatos, estén o no con Correa, proponen el voto en plancha. Yo apoyo esa tesis: sólo pido que haya consecuencia y coherencia para votar, con el anhelo de cambio revolucionario, por la plancha que pueda hacerlos realidad.- arq1vera@uio.satnet.net