Progresosemanal
El mundo y el país necesitan una atención seria. Pero si ustedes oyeron la semana pasada a los aspirantes presidenciales demócratas y republicanos, puede que hayan perdido las esperanzas. Los candidatos evitaron el calentamiento global, por ejemplo. Es más, evitaron el discurso que pudiera describir la realidad presente. Varios sistemas norteamericanos se han vuelto gradualmente disfuncionales: las estructuras de salud y educacional, por ejemplo, no satisfacen las necesidad públicas. Y los políticos atrapados en el sistema de "acopiar fondos o morir" no han enfrentado estas fallas monumentales. En vez de hablar de las ansiedades del público, diecinueve personas --diez republicanos y nueve demócratas-- pidieron en la televisión nacional: "Voten por Mí, Porque Yo Gobierno Mejor."
Los contendientes actuaron como si sus carreras, no el futuro del planeta, exigieran la atención total. El programa de TV en vivo se transmitió un día después de que se diera a conocer un informe acerca de que el calentamiento global se está acelerando tres veces más rápido de lo previsto por los peores pronósticos. "El enorme informe de este año por parte del Panel Intergubernamental acerca del Cambio Climático (PICC)" incluye lo siguiente: "Las emisiones de dióxido de carbono han estado aumentando a una tasa que es el triple de la de la década de 1990. La capa de hielo del Ártico se está derritiendo al triple de la velocidad --y los mares están subiendo al doble del ritmo-- de lo que se había predicho."
El Panel de Cambio Climático también pronosticó cosechas muy reducidas, el agotamiento del suministro de agua y significativas pérdidas de especies. Incluso estos ominosos cálculos, decía el informe, "probablemente se queden por debajo de la amenaza a que se enfrenta el mundo". (Geoffrey Lean, The Independent, 3 de junio de 2007.)
En medio de tales noticias --opacadas por la entrada, salida prematura y nueva entrada a la cárcel de Paris Milton-- los aspirantes presidenciales actuaron en un espectáculo colectivo: "La Tragicomedia de la Disfunción Política".
Hubo dos excepciones, el ex senador por Alaska Mike Gravel y el Representante por Ohio Dennis Kucinich. Los medios han agregado un silencioso final a sus nombres: "peronopuedenganar." Gravel, conjuntamente con Wayne Morse de Oregon, se opuso en solitario a la guerra de Vietnam en la década de 1960..
Los demócratas no se atrevieron a presentar un discurso acerca del mundo real. El ex senador por Carolina del Norte John Edwards criticó a los senadores Hillary Clinton y Barack Obama por no revelar sus intenciones de voto hasta que aparecieron en el pleno del Senado y votaron --en contra del financiamiento de la guerra.
Edwards "los felicito por eso". Pero hay una diferencia entre dejar en claro, hablar a los seguidores de uno y hablar al pueblo norteamericano acerca de lo que uno cree que hay que hacer."
Edwards se opuso "a la guerra desde el principio. Así que ustedes tienen como cuatro y medio años de retraso en cuanto a liderazgo en este tema". ¡Los atrapé!
Luego Edwards sugirió que el comprendía de qué manera los candidatos tenían que evitar el tema esencial del imperialismo: "No es fácil votar a favor de eliminar el financiamiento, porque existe el hecho de que hay tropas en el campo de batalla". Así que uno preguntaría: ¿Y por qué no se les saca inmediatamente del campo de batalla?
"El asunto es que", continuó Edwards, "todos nosotros realizamos nuestro mejor juicio, de la misma manera que hemos realizado nuestro mejor juicio para autorizar o no esta guerra". Los demócratas y republicanos autorizaron --porque Irak tiene petróleo y dio a Estados Unidos una base estratégica para garantizar el petróleo de la región. Ninguno de ellos mencionó eso cuando discutieron las dificultades de abandonar Irak. Hasta Kucinich y Gravel no dijeron lo obvio: "La intervención de EEUU ha causado una serie de tragedias desde la 2da. Guerra Mundial: la CIA derrocando o tratando de desestabilizar gobiernos en Irán, Guatemala, Brasil, Chile; interviniendo en otras naciones del Tercer Mundo --como Cuba cuando Bahía de Cochinos y posteriormente en República Dominicana-- mientras los militares desplegaban la muerte y la destrucción en Corea, Vietnam e Irak.
Yo esperaba que Hillary y Barack sintieran la fe que dicen haber encontrado y gritaran: "Saquemos a las tropas de Irak ahora mismo, tráiganlas a casa el mes que viene. Es hora de atender a la república y liderar la reconstrucción de la ONU, la única institución capaz de enfrentar los asuntos mundiales". No lo dijeron; ni tampoco, me imagino, se les ocurrió. En su lugar, discutieron por sutilezas como para diferenciarse en cuanto a la oposición a la guerra de Irak.
Los republicanos, retóricamente más idiotas que los demócratas, excepto Ron Paul, el honesto congresista libertario de Houston, pontificaron acerca de cautivantes asuntos: en contra del aborto y el matrimonio gay, a favor de derechos entregados por Dios para tener armas de fuego, y la oración en las escuelas.
Tres candidatos --Mike Huckabee, Sam Brownback y Tom Tancredo-- negaron la evolución. Estos malos actores --Fred Thompson ni siquiera estaba entre ellos-- esperaban convencer a millones de norteamericanos de que los dinosaurios y la gente estuvieron juntos en la Tierra. El Presidente Bush asegura que "el jurado aún no ha decidido acerca de la evolución". Como comentó Louis Black, cuando Bush está mirando "Los Picapiedras" cree que está viendo un documental. Rudy Giuliani ha tratado de presentar sus excusas a los firmes anti-evolucionistas de que sus antiguas ideas progresistas acerca del aborto, los derechos de los gay y la propiedad de armas de fuego ha evolucionado.
El ex gobernador de Massachussets Mitt Romney disimuló en el tema de Irak, al justificar la invasión de Bush sobre la base de que Saddam Hussein se negó a readmitir a los inspectores de armas de la ONU. Saddam invitó a los inspectores a que regresaran en septiembre de 2002, seis meses antes de la guerra de Bush. Giuliani preguntó retóricamente cómo se podía hacer una guerra contra el terrorismo con Saddam Hussein. Respuesta: fácilmente, ya que Saddam había rechazado totalmente a Al Qaeda. ¡Ah, la memoria!
Los demócratas reconocieron la crisis del sistema de salud, no solo porque 45 millones de ciudadanos --y unos 12 millones de "ilegales"-- no tienen acceso a un cuidado médico viable. La burocracia de la salud privada ha confundido al público y ha hecho que su mayoría se sienta muy ansiosa e insegura. Todos los que han experimentado una crisis de salud pueden imaginar a alguna figura invisible sentada a un buró, posiblemente con un título de enfermería, decidiendo quien debe recibir o no la cobertura para una operación. Un sistema de cuidados médicos inspirado exclusivamente en las ganancias, no por cualquier otra preocupación por la salud del paciente.
Sin embargo, Hillary recordó cómo las compañías de seguros y de medicamentos la derrotaron totalmente a ella y a Bill en 1993 cuando su proyecto de ley de cuidados de salud amenazó a una mínima parte de sus intereses. Surgieron Harry y Louise como personajes folclóricos de TV en anuncios que se repetían interminablemente burlándose de cualquier intervención pública en el cuidado de salud y haciendo nefastas predicciones de lo que sufriría el pueblo norteamericano por la interferencia gubernamental en sus enfermedades y dolores individuales. ¡Funcionó! En la actualidad Hillary acepta grandes contribuciones para su campaña de manos de las compañías farmacéuticas.
Cientos de millones de dólares gastados en publicidad --y los millones entregados a los fondos de campaña de los políticos-- ayudaron a los cabilderos de las compañías de seguros y farmacéuticas a derrotar el plan de Clinton para extender la cobertura y, por supuesto, provocó miles de millones en ganancias para las compañías. Así que ella y Obama, que aprende rápidamente, no se acercaron a esa zona peligrosa. Hasta Edwards, quien quizás tenga el plan más sólido de los candidatos viables, siguió incluyendo a las compañías de seguros como instrumentos clave. Además, la gente les compraría su cobertura. Con excepción de Kucinich, el temor de los demás al cabildo de los seguros era palpable.
De esa manera, los candidatos omitieron lo evidente: extender y expandir Medicare para todos. ¡Que mueran las compañías de seguros! Ya han ganado miles de millones con el dolor y el sufrimiento.
Los cabildos de los medicamentos y de la salud continuarán distorsionando los hechos en su intento por convencer al público de que solo la "atención privada" --como si estos conglomerados gigantescos fueran "privados" --puede suministrar una "cobertura de salud" apropiada. Los hechos dicen que el sistema norteamericano de salud cuesta a todos mucho más que en cualquier otro lugar para brindar menos cuidados a las clases pobre y media. Y provoca ansiedad a decenas de millones: perderán la cobertura si pierden el empleo; las HMO no las cubrirán en el caso de operaciones costosas; los pacientes que requieran de cuidados a largo plazo no recibirán cobertura, etc.
De manera similar, los candidatos viables han ofrecido antídotos al sistema educacional en franca declinación. A medida que Ningún Niño Abandonado se convirtió en una broma cruel para los abandonados e incluso algunos fueron empujados hacia delante, las normas de lectura y matemáticas no mejoraron significativamente. Peor aún, las pruebas normalizadas no reflejan el pensamiento crítico ni garantizan que los estudiantes de secundaria puedan escribir en inglés. Como pueden atestiguar los profesores de cualquier universidad estatal, un porcentaje alarmante de estudiantes que se gradúan no pueden hacer una composición coherente. Las habilidades en matemáticas y ciencia se quedan atrás de manera similar. Algunos graduados que apenas están alfabetizados se convertirán en maestros y ganarán menos de lo que gana un guardia de prisión en California.
Los republicanos no se enfrentan a estos temas. En ninguno de los dos partidos se habló de Estados Unidos como un imperio. Ninguno se refirió a la advertencia de Eisenhower de que si no los detenían, los complejos militar-industrial y militar-científico determinarían el curso de los presupuestos futuros. Tenía razón. Así lo han hecho. Casi todos los distritos electorales tienen una instalación militar o una fábrica vinculada a la "defensa". Estas y casi 800 bases más que supuestamente "protegen" la seguridad de la nación forman la base material del imperio.
Con excepción de Ralph Nader y Pat Buchanan, ¿cuándo se atreverá un político a decir "Somos un imperio", una manera obsoleta de existir en el mundo? ¿Quién se atreverá a decir que nuestra "forma de vida" --modas de producción y de consumo-- antagoniza al futuro de la vida? La Naturaleza grita metafóricamente que ya no encuentra aceptable la avaricia y el egoísmo; su lógica dicta la cooperación y compartirlo todo. ¿Cómo al menos pensar en reducir la producción de deseos --la publicidad en todas sus formas?
¿Cuál de los candidatos arriesgará su carrera --su ambición-- y dirá la verdad? ¿Estamos esperando por Godot --Gore?