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Mark Crispin Miller, autor de 'Bush Dyslexicon': «EEUU está más cerca del fascismo que nunca»

MARK CRISPIN MILLER Autor de 'Bush Dyslexicon' y 'Fooled Again'
 

El Mundo, España
NUEVA YORK.- Fue el autor del glosario más popular de gazapos presidenciales (Bush Dyslexicon), criticó los asaltos contra el Estado de Derecho de la Administración Bush (Cruel and Unusual) y ha buceado como nadie en el fraude electoral de 2004 (Fooled Again). Con una seriedad irrebatible y con la impronta de profesor de Estudio de Medios de la Universidad de Nueva York, Mark Crispin Miller advierte que los norteamericanos pueden volver a ser «engañados» hoy, con la complacencia del Partido Demócrata...

Pregunta.- Sostiene que los republicanos «robaron» las dos últimas elecciones. ¿Puede volverse a repetir esta experiencia?

Respuesta.- Logísticamente, están en una posición excelente para volver a robarlas. Tienen muchas más herramientas de fraude a su alcance: muchos más votantes van a usar urnas electrónicas sin un resguardo en papel, más del 80% de los votos van a ser escrutados por sistemas computerizados nada fiables, manufacturados por compañías con una relación estrecha con el Partido Republicano, como Diebold, con antecedentes apabullantes de «mal funcionamiento» que favorecen a un partido antes que al otro. La Ley de Reforma Electoral no fue más que un parche y sigue sin haber unos criterios federales: el sistema sigue siendo un completo caos, una receta para el fraude... Técnica y legalmente, los republicanos están, pues, en una posición aún mejor que hace dos o cuatro años. Lo que pasa ahora es que la diferencia a favor de los demócratas en las encuestas es tan abrumadora que los republicanos lo van a tener mucho más difícil a la hora de explicar los resultados.

P.- En el año 2000 fue Florida y en 2004 fue Ohio. ¿Dónde sonarán esta vez las campanas del fraude?

R.- Florida ha sido siempre un carnaval de supresión de voto, sobre todo en el sur, donde se concentra la población judía y negra, y son demócratas. Tennessee es interesante esta vez porque llevan sucediendo cosas raras desde el año 2000, cuando se supone que era el estado de Al Gore, y hubo casos de gente que no pudo votar porque las urnas electrónicas se negaban a aceptar el voto.

P.- ¿Por qué el fraude electoral, tan palpitante hace dos años, ha sido un tema tabú en esta campaña?

R.- Eso mismo quisiera saber yo. El establishment de los dos partidos y los grandes medios han preferido silenciar el tema. La claudicación de los demócratas fue penosa. Hace unos meses, le entregué personalmente a John Kerry mi último libro (Fooled Again; Engañados otra vez) y le dije: «Senador, le han robado las elecciones». Y él me contestó: «Lo sé». Y entonces se quejó de la actitud de sus colegas en Washington, y de cómo habían decidido no plantar batalla. Yo conté esa conversación en la radio, en Democracy Now, y la oficina de Kerry emitió un comunicado tres horas después negándolo todo.

P.- Pero la diferencia de votos entre Bush y Kerry parece que fue inapelable...

R.- La diferencia la marcó el estado de Ohio, y créame: lo que ocurrió allí fue de juzgado de guardia. Hay una larga colección de libros y artículos en la prensa independiente sobre las irregularidades que hubo no sólo en Ohio, sino también en Oregón, Pensilvania, Nuevo México y Arizona. La supresión estratégica del voto, los colegios que cerraron con colas interminables, la intimidación a las minorías, las irregularidades durante el escrutinio...

P.- ¿Beneficia siempre el fraude a los republicanos? ¿No ha habido acaso episodios similares a manos de los demócratas?

R.- La diferencia está en que los republicanos se benefician siempre más de la supresión del voto. Está demostrado que a mayor participación electoral, mejores resultados para los demócratas. El tópico de la sociedad americana consumista y apática es parcialmente cierto, pero hay muchos americanos que quieren votar y no les dejan. El sistema está diseñado de tal manera que favorece la abstención.

P.- Usted, que fue de los primeros en glosar los gazapos del presidente (Bush Dyslexicon), acusa a la oposición de vivir en «estado de negación». Díganos, ¿qué les pasa a los demócratas?

R.- Les pasa lo que les ocurría a los socialdemócratas alemanes en los años 30. Siempre tenían una razón para pensar: «Bueno, las cosas no van del todo mal». Y la verdad es que EEUU está más cerca del fascismo de lo que nunca ha estado en la historia. Y el último ejemplo es la Ley de Interrogatorios. La democracia y el Estado de Derecho han sido saboteados por la Administración Bush. Los demócratas tienen graves problemas para afrontar la realidad. Están acobardados