El recién estrenado Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA), Michael Parmly (el bandidito), parece ansioso por desplazar a su antecesor James Cason en cuanto a payasadas y provocaciones contra Cuba. Esta vez, sin embargo, le salió el tiro por la culata.
Queriendo protagonizar una nueva provocación, colocó un letrero luminoso gigante en la parte superior del edificio diplomático ubicado en el Malecón habanero, en el que aparecen varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Su intención fue, desde luego, mantener la manida y risible acusación contra Cuba de violar los derechos humanos. Sin embargo, cuando uno lee las letras rojas que muestran los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no piensa en Cuba. Por el contrario, el pensamiento y los ojos se vuelven hacia el Norte, hacia Estados Unidos, país del provocador y nación acusada por todo el mundo de violar los derechos de todos los pueblos del mundo mediante el terror y la agresión.
Uno a uno van apareciendo artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948.
''Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona ", reza el Artículo 3. Y el cubano común que pasa frente a la SINA, sagaz y ocurrente, exclama ante la provocación: ¡Coñó! ¿Se habrán vuelto locos los americanos? Mira que poner esas cosas en su propia embajada cuando de ellas se les acusa por todos lados. Luego sigue su curso hacia el trabajo, hacia la escuela, en fin, hacia la vida, pensando en los miles de iraquíes y afganos, palestinos y vietnamitas, coreanos y gente de todo el mundo a los que Estados Unidos ha privado de la vida con sus agresiones y crímenes.
''Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes" reza a continuación el artículo 5 de la Declaración de la ONU que aparece en el provocador artificio electrónico. ¿Qué pensarán, me pregunto, los miles de torturados en cárceles secretas establecidas por la CIA en varias regiones del mundo? ¿Qué pensarán los detenidos torturados y humillados en Abu Graib?
El colmo del descaro, sin embargo, es colocar el Artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando Estados Unidos ha sometido a tratos crueles e inhumanos a los 5 Héroes cubanos, secuestrados injustamente en cárceles de ese país, desoyendo a los propios artículos que esgrime falsamente para agredir a Cuba. ¿Qué castigo más cruel e inmerecido, que el que recibe este grupo de jóvenes al privárseles de la libertad, al impedírseles el encuentro con sus familiares más queridos, al encerrárseles de forma vejaminosa y degradante por el único delito de defender a su Patria del terror promovido por sus propios carceleros?
El señor Michael Parmly parece desconocer, o prefiere hacerse de la vista gorda, que su país ha sido acusado de torturar y secuestrar a miles de personas, encerrándolas en cárceles y campos de concentración como el de la ilegal Base de Guantánamo. Si tuviera un ápice de pudor y vergüenza tampoco colocaría en la pizarra electrónica el Artículo 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que expresa: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado".
También aparece el artículo 14 de dicha Declaración, referente al derecho de asilo político y de su disfrute en cualquier país. ¿Se habrá olvidado Parmly que la CIA y los gobiernos norteamericanos apoyaron la persecución por todo el mundo de los exiliados políticos que huyeron de las dictaduras militares en América Latina? ¿No fue, acaso, Estados Unidos, quien entrenó a los sicarios y torturadores de la Operación Cóndor, que costó la vida a miles de latinoamericanos en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay?
La desvergüenza de los provocadores de la SINA carece de límites cuando son capaces de ofender la memoria del extinto líder negro Martin Luther King, al colocar al final de la provocación un fragmento de su famoso discurso I Have A Dream, en el que expresó en 1963: "Libres al fin, libres al fin. Gracias, Dios Todopoderoso''. De enterarse de la penosa suerte de los habitantes negros y pobres de Nueva Orleáns, tras el paso de los recientes huracanes, Luther King se hubiera percatado de que Estados Unidos traicionó a su bello sueño.
Esta provocación está condenada al fracaso pues el bello mensaje contenido en la misma no daña a Cuba y acusa, sin embargo, de manera desnuda y directa, a quien mañosamente la montó. Esa es la única verdad.
* Escritor guatemalteco