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Philip Agee, ex agente de la CIA: EE.UU. nunca renunció a subvertir la Revolución Cubana

Ingresó a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) en 1957. Más de una década después renunció. Hoy se divide entre Hamburgo y La Habana. Imparte conferencias en diferentes partes del mundo y escribe. Tiene dos hijos y acaba de cumplir 71 años en la capital de la Isla, 49 años después de su primera visita a Cuba, donde, en aquel momento, había decidido festejar su aniversario.

Por ser considerado un ciudadano que está ocasionando graves daños a la política exterior y a la seguridad nacional estadounidense, le anularon el pasaporte como norteamericano desde 1979. A partir de entonces ha tenido que agenciárselas para "constar legalmente", pero Philip Agee sostiene que esa decisión del gobierno de su país carece de toda lógica y es anticonstitucional. 

 "La ola de gobiernos de izquierda que han ascendido al poder en América Latina últimamente no la hubiese creído posible unos años atrás: Evo Morales ya es una pesadilla hecha realidad para Bush, otra más. Cuba, Venezuela, Uruguay…están fuera del control de Washington y aunque hace mucho dejé de ser parte de la CIA, no puedo sustraerme de imaginar los planes que se estarán concibiendo", confiesa este ex oficial de operaciones clandestinas al iniciar esta conversación de más de tres horas.

 -¿Cómo es esa parte de la historia que tiene que ver con su ingreso a la CIA?

-Soy de Tampa. Tuve una niñez y juventud privilegiada, pero quise hacer algo distinto a la vida que me esperaba si decidía trabajar al lado de mi padre, un hombre de negocios bastante exitoso.  Cuando estaba terminando mis estudios en Filosofía la CIA hizo contacto conmigo, recuerdo que era el año 1956.

"La Agencia envió un reclutador a la universidad para proponerme entrar a sus filas. ¿Cómo me eligieron?, bueno, ellos tienen muchos contactos universitarios entre los profesores y los estudiantes, de alguna manera supieron de mí, porque fui un dirigente estudiantil con muy buenas marcas académicas; además, se sumaba como detalle de interés que había recibido la enseñanza secundaria con los Jesuitas, como Fidel.

"Inicialmente me negué a la oferta, pero reconsideré la propuesta después de mi regreso de una breve estancia en La Habana en enero de 1957. Me pareció que Cuba era una plaza interesante, pero mi visión de la CIA era bastante romántica entonces, además tampoco tenía una educación política.

"El caso es que reconsideré la oferta, escribí una carta para que me volvieran a valorar, y enseguida recibí respuesta. Pasé las entrevistas y pruebas de rigor, y a los seis meses, en julio de 1957, ya era miembro de la CIA.

"Tras los tres años en el servicio militar me asignaron a la dirección de operaciones de América Latina".

-¿Por qué?

-Debido a la Revolución cubana hubo una gran expansión de la CIA en Latinoamérica, por la influencia y el apoyo que generó este proceso. Estados Unidos se opuso desde un inicio al ejemplo de Cuba y el gran papel para la CIA era contrarrestar el influjo de lo que estaba sucediendo aquí después del Primero de Enero de 1959.

"La política norteamericana consistió en el aislamiento total de la Revolución. Yo fui asignado al buró de Venezuela. Pensé que estaría mucho más tiempo allí, porque nos habían dicho que nadie salía al exterior antes de los doce meses; sin embargo, no había transcurrido un mes y ya tenía la propuesta para ir a Quito, Ecuador, bajo cobertura diplomática. Fui el primero de mi clase en ir fuera del país a cumplir misión de la CIA y mi grupo lo integrábamos 55 personas. Antes de que finalizara 1960 ya me encontraba en Quito junto a esposa como un ‘agregado político'.

"Permanecí tres años en esa nación, otros tres en Montevideo, Uruguay; retorné a Washington y finalmente, me enviaron a México, esta vez para trabajar en las Olimpiadas que se realizarían en ese país en 1968. Trabajé cerca de año y medio antes del inicio de los juegos".

-¿Con qué objetivos?

-Establecer contactos con gente de interés para luego ir reclutando. Mi fachada también era la misma: un ‘agregado político', asistente especial del embajador.

-¿Por qué renuncia a su trabajo dentro de la CIA?    

-Desde 1957 hasta 1969, que renuncio, sufrí un proceso personal, fue como un despertar. Recuerdo que yo recibí mi educación política sobre la marcha, viviendo en América Latina, viendo las enormes injusticias y la represión, eso contribuyó mucho a la toma de mi decisión.

"Intenté renunciar en 1966 a mi regreso de Uruguay, pero por motivos personales no lo hice, por eso acepté irme a México. Incluso, en esa etapa, poco antes de comenzar las Olimpiadas, la CIA me comunicó mi promoción ya que estaban muy contentos con mi trabajo. Les contesté que no se preocuparan por ningún ascenso porque dimitiría cuando terminaran los juegos, y así lo hice.

-¿Qué sucedió luego?

-Me mantuve firme con la renuncia, que se ratificó en enero de 1969. Me quedé en México y no volví a verlos, tampoco sostuve ningún contacto con nadie en la estación CIA.

"Empecé a estudiar y a leer, matriculé en un programa de maestría y doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México sobre la historia de América Latina. Me percaté de que lo que mis colegas y yo hacíamos en la CIA era una continuidad de 500 años de injusticias.

"Comprobé que la represión política en América Latina fue necesaria para poder mantener el sistema, acorde a los mandatos de Estados Unidos y lo sé, porque yo estuve en eso con policías y militares en Ecuador y Uruguay, así fue como perdí la visión romántica de la CIA. Había algo malo en todo eso y no quería seguir siendo partícipe.

"Recuerdo que cuando fui a entrar me explicaron que sería en su programa de entrenamiento más importante, a través del cual conseguían los oficiales de operaciones secretas y los futuros ejecutivos de la agencia, ese era su programa estelar. Lo cursé entero. Al renunciar lo que quise fue olvidar esos casi doce años dentro de la CIA y comenzar una vida nueva. Pensé retornar a mi país y ser profesor, pero la realidad fue muy distinta.

"Entre otras cosas participé en una campaña para identificar y publicar los nombres de más de mil agentes CIA que estaban trabajando en el exterior. 

"Hacia 1970 decidí escribir un libro sobre todo lo que hicimos en América Latina. Empecé a buscar en centros de documentación mexicanos para reconstruir eventos de cuándo yo estaba en la CIA. Al final llegué hasta el Museo Británico y la hemeroteca de esa institución, fue allí donde conseguí los diarios de las ciudades donde había trabajado.

"En 1971 fui a Londres, me pasé un año leyendo en microfilm, tomé notas, reviví aquello y comprobé a través de los periódicos que todos los días ocurrieron hechos en esos países, pero nunca se dijo que la mano de la CIA estaba detrás. Acumulé casi 2000 hojas de trabajo manuscrito. También en ese propio año visité a Cuba.

"El asunto es que de ese período de investigación resultó el libro: Diario de la CIA, publicado en 1975, que se convirtió en un best seller y ha sido llevado a 30 idiomas".

-¿Qué valor le concede a ese texto a la luz de más de tres décadas transcurridas?

-Fue el primer libro sobre detalles objetivos de la CIA. En el propio 1975 salió otro de un ex oficial que no tuvo la experiencia del trabajo en el exterior, de manera que ambas obras permitieron una visión bastante amplia: él desde el punto de vista interno, de la jefatura, y yo hablando de las cosas sucias de la CIA en otras naciones. A él le censuraron grandes secciones, pero el mío salió íntegro, primero en Gran Bretaña y seis meses después en Estados Unidos, donde este año se va a reeditar.

"Yo manejé muchos documentos de la CIA, al salir mi libro, por le nivel de detalle que había logrado, en Langley me acusaron de haberme quedado con copias de información clasificada y no es cierto. Lo que yo hice fue reconstruir eventos a partir de mi memoria y a través de los diarios de la época".

-¿Cómo se insertó el trabajo de la CIA en el contexto latinoamericano?

-Durante la II Guerra Mundial, en el período de expansión de la Guerra Fría, la política era de que lo que no estuvo bajo control de Estados Unidos corría el peligro de pasar bajo el de la Unión Soviética.

"En la década del 40 cayeron las dictaduras de Latinoamérica, se produjeron las elecciones libres en Guatemala, fue elegido Juan José Arévalo(1945-1951), quien hizo una reforma en el sistema educacional del país. En 1951 asciende Jacobo Árbenz a la presidencia quien dio continuidad a las reformas, él fue un poco más lejos al aplicar la reforma agraria. Para Washington esa era una situación que se iba escapando de su control.

"La CIA enseguida hizo su trabajo sucio. En el verano de 1954 fue derribado Arbenz y a partir de ahí se sucedió una gran represión política en Guatemala que concluyó en los años '80. Fueron asesinados y desparecidos en ese período más de 200 000 guatemaltecos.

"En 1959, cinco años después de los acontecimientos en Guatemala, la CIA intentó aplicar el mismo método en Cuba durante la administración de Eisenhower, porque, además, los  intentos por lograr el control sobre este pedazo de territorio no son de ahora, es un sueño viejo.

"Ya sobre el 11 de marzo de 1959 se reúne el Consejo de Seguridad Nacional, dirigido por el presidente y tiene como miembros al secretario de Estado, de Defensa y varios jefes de esos niveles más altos, para discutir sobre esa situación, está recogido en el memorando de ese encuentro. De hecho ese fue el primer evento que yo conozco en que se habló de impedir el desarrollo de la revolución social en Cuba, apenas a tres meses del triunfo del Primero de Enero en la Isla.

"Antes de finalizar 1959 la CIA estaba ya fomentando la contrarrevolución, abasteciendo a los grupos que se iban alzando en El Escambray, a través de vuelos negros (ilegales) suministraban armamentos.

"Después siguió historia conocida. En 1960 Einsenhower aprobó una operación de la CIA para derrocar a Fidel y a la Revolución. Comenzaron a reclutar cubanos tanto aquí como en Miami para formar las brigadas mercenarias, y los entrenaron en Guatemala.

"Planificaron la invasión, pero se dieron cuenta que para el éxito de la misma era necesario un levantamiento popular, que nunca se produjo. Ignoro lo que sabía Cuba hacia 1961, pero evidentemente La Habana estaba informada sobre los preparativos de lo de Bahía de Cochinos, ya que unos días antes de la expedición mercenaria fueron arrestados en la Isla los integrantes de grupos contrarrevolucionarios, gente que hubiese podido apoyar a la invasión. Ya se sabe lo que pasó: Estados Unidos fracasó al ser derrotado en Playa Girón y eso nunca ha podido perdonárselo a Cuba.

"Le siguió la historia del terrorismo y de los miles de muertos relacionados con estos actos. Lo que no está claro con exactitud cuándo esa política de terrorismo del gobierno estadounidense cambió, porque durante la década del 60 a través de la CIA y con el apoyo del Pentágono se afianzaron las operaciones paramilitares, o sea, terroristas, contra Cuba. Por aquella época el director de la CIA testimonió ante el Congreso lo que estaban haciendo contra este país.

"Lo que no resulta claro cuándo fue que el gobierno decidió parar ese método, por un ‘cambio' de política, pero habían entrenado a tantos cubanos en esas ‘técnicas y métodos' que ellos pudieron continuar por su propia cuenta, y eso fue lo que pasó con Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y otros. Ellos fueron entrenados por la CIA".

-¿Durante el tiempo que permaneció en la Agencia tuvo posibilidades de conocer directamente de algunas de las actividades en las cuales entrenaron a Luis Posada Carriles o a Orlando Bosch?

-No, nunca tuve que ver con eso. Son cosas que supe después, incluso a través de mis investigaciones. Lo que sí sé es que hubo cantidades de cubanos que fueron entrenados. Ellos soltaron el genio de la botella y después no supieron cómo guardarlo.

"Lo que llama la atención en todo esto es que aunque la política oficial del gobierno era no continuar con las operaciones paramilitares o terroristas contra Cuba, parece que dieron mano libre, aceptaron que los cubanos mismos se encargaran de eso. Fue así como nacieron Alpha 66 y las otras organizaciones criminales que radican en su mayoría en Miami.

"En el gobierno de Ronald Reagan se produjo un gran aumento de las actividades contra Cuba, una de las primeras cosas que hizo el presidente fue apoyar el nacimiento de la Fundación Nacional Cubano Americana(FNCA), una manera de financiar a la contrarrevolución, también incrementaron la propaganda y comenzaron con el plan de formar organizaciones ‘disidentes' dentro de la sociedad civil aquí, lo que no han dejado de hacer".

-¿Por qué le han dado tanta importancia al tema de la sociedad civil?

-Eso es, quizá, el aspecto más importante de la política exterior de Estados Unidos en la actualidad. Esas ‘revoluciones naranja' y de diferentes colores que han pasado en los países que eran parte de la Unión Soviética fueron financiadas por Estados Unidos a través de organizaciones de la sociedad civil.

"Desde el comienzo de acciones encubiertas, la CIA tuvo un problema constante. Era la dificultad perenne que tuvieron sus beneficiarios en justificar o encubrir los fondos  que la CIA les entregaba. Para resolver este problema en parte, la CIA estableció relaciones con fundaciones norteamericanas para canalizar fondos a través de ellas hacia el exterior. También creó una red de fundaciones suyas que a veces no eran nada más que entidades de papel manejadas por abogados contratados por la Agencia.

"En febrero de 1967 una gran parte de la red de financiamiento encubierto de la CIA colapsó ante revelaciones en la prensa norteamericana de los nombres de las fundaciones utilizadas y de muchas organizaciones extranjeras subvencionadas. Dos meses después de este escándalo el Representante Dante Fascell de Miami, bien conocido por sus nexos con la CIA y con la comunidad cubana del exilio, propuso en el Congreso el establecimiento de una fundación privada para financiar abiertamente a las organizaciones extranjeras que hasta entonces fueron financiadas secretamente por la CIA.

"En aquel momento el propósito de Fascell no cuajó, y la CIA siguió como el brazo del gobierno encargado de acciones encubiertas como las que provocaron el golpe militar en Chile en 1973.

"Desde 1975, con la derrota de los EE.UU. en Vietnam y las investigaciones de la CIA que se dieron ese año en ambas cámaras del Congreso, dando lugar a constantes escándalos  como Watergate, surgió un nuevo pensamiento en las altas esferas de la política exterior norteamericana. Era el reconocimiento durante la administración de Jimmy Carter, de 1977 a 1981 que las dictaduras represivas apoyadas por los EE.UU. alrededor del mundo: Filipinas, Irán, Cono Sur, Centroamérica… no eran la solución mejor para sostener a largo plazo los intereses del país, fundamentalmente el acceso libre a las materias primas, la mano de obra y los mercados del resto del mundo, sobre todo en el llamado Tercer Mundo.

"Este nuevo pensamiento llegó a conocerse como el Proyecto para la Democracia (Democracy Project). En 1979 fue establecida la Fundación Política Americana (American Political Foundation, APF) con financiamiento tanto gubernamental como privado y con la participación de ambos partidos políticos y de los sectores sindicales y empresariales.

"Su propósito era determinar cómo EE.UU. podría proteger mejor sus intereses a través de gobiernos extranjeros civiles libremente elegidos y de corte estadounidense o parlamentaria. La APF comenzó estudios e investigaciones bajo la dirección de un oficial de la CIA de alto rango asignado al Consejo de Seguridad Nacional.

"En noviembre de 1983 el Congreso aprobó una ley que estableció el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED) y le otorgó 14 000 000 de dólares de presupuesto anual para 1984. En este instante los fondos de esa misma ONG ha superado casi los 70 000 000 de dólares anuales.

"Esta nueva fundación fue puesta bajo el control del Departamento de Estado, y sus fondos aprobados anualmente por el Congreso serían canalizados a través de cuatro otras fundaciones asociadas: una del Partido Republicano, el Instituto Republicano Internacional(IRI); una del Partido Demócrata, el Instituto Nacional Democrático(NDI); una de la Cámara Norteamericana de Comercio, el Centro para la Empresa Privada Internacional(CIPE); y una de la central sindical AFL-CIO, el Centro Americano para la Solidaridad Internacional Laboral (ACILS).

"Dante Fascell, el Representante de Miami en el Congreso, quien desde 1967 nunca dejó de promover este programa, fue nombrado miembro de la primera junta de dirección del NED".

-¿Con qué misión?

-El NED y sus fundaciones asociadas fueron concebidas como un mecanismo para canalizar fondos hacia partidos políticos y otras instituciones de la sociedad civil de otros países que favorecerían intereses norteamericanos, sobre todo la agenda neo-liberal de privatización, desregulación, supresión de sindicatos, reducción de servicios sociales, eliminación de aranceles, y libre acceso a mercados. Este mecanismo era, y es, nada más que un instrumento de la política exterior del gobierno estadounidense. 

"Algo que intenta aplicarse en Venezuela. El pasado año hice un análisis de cinco contratos de la AID para ONGs que trabajan en Venezuela contra la Revolución Bolivariana. Eso devela que están financiando para crear una oposición en la sociedad civil.

"Por ejemplo, el presupuesto para ese programa, iniciado por la administración de Bill Clinton e intensificado bajo George W. Bush, ha subido de unos 2 000 000 de dólares en el 2001 a 9 000 000 en el 2005, y las actividades se disfrazan como "la promoción de la democracia," "la resolución de conflictos," y "el fortalecimiento de la vida cívica".

"La forma de actuar consiste en proveer dinero, capacitación, consejo y dirección a una amplia red de partidos políticos, ONG, medios de comunicaciones, sindicatos y empresarios, todos obsesionados con acabar con el proceso revolucionario bolivariano a corto, mediano o largo plazo.

"La intervención política en Venezuela es una más de varios en el mundo dirigidos principalmente por el Departamento de Estado, la Agencia para el Desarrollo Internacional (Agency for International Development,AID), la CIA y el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED).

"Los socios venezolanos del programa de intervención norteamericana han participado en el golpe fracasado de abril de 2002, en el paro petrolero de diciembre de 2002 a febrero de 2003, y en el referéndum revocatorio de agosto 2004. Al malograrse en sus tres primeros intentos,  las agencias norteamericanas apuntan hacia las elecciones nacionales de 2006.

"La intervención norteamericana en el proceso electoral venezolano no es nada más que la continuación de una práctica que comenzó con el establecimiento de la CIA en 1947. En octubre de ese año, un mes después que el Presidente Truman firmó la ley que estableció la Agencia, éste ordenó a la CIA a comenzar operaciones en Italia para evitar una victoria del Partido Comunista Italiano en las elecciones planificadas para abril de 1948. Estas serían las primeras elecciones nacionales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y los comunistas, que tuvieron gran prestigio por su papel en la resistencia al fascismo, fueron percibidos en Washington como una amenaza real para el control del país.

"En alianza con el Vaticano la CIA organizó múltiples actividades clandestinas para desacreditar al PCI y para apoyar al Partido Demócrata Cristiano. Se ha publicado que Truman transfirió 10 000 000 de dólares a la CIA para esta intervención, una suma bastante grande en aquel tiempo. El resultado fue lo deseado: los democristianos ganaron fácilmente.

"La práctica de operaciones electorales clandestinas de la CIA continuó, y se convirtió en una categoría de operaciones encubiertas rutinarias. El alcance de estas operaciones era mundial, y todas las organizaciones de la sociedad civil eran blancos en dependencia de la situación política del momento. En el informe de 1976 de la investigación de la Cámara de  Representantes sobre las operaciones de la CIA, consta que intervenciones electorales eran la categoría de acciones encubiertas de mayor frecuencia hasta entonces. Sin duda existe en Washington un comité de alto nivel que dirige la intervención en Venezuela con un nombre como Venezuela Inter-Agency Working Group.

"Desde la adopción del Proyecto para la Democracia en el año 1983, los EE.UU. han intentado en países alrededor del mundo establecer y fortalecer "democracias" de su corte, es decir de élites que se identifican con la clase política norteamericana. Así tratan de eliminar el peligro que representa para sus intereses cualquier gobierno democrático de clases populares.

"Esta política fue subrayada el 18 de enero de 2005 por Condolezza Rice, secretaria de Estado, en sus comentarios hostiles hacia Venezuela y Cuba ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Dos días después el Presidente Bush, en el discurso inaugural de su segundo mandato, reafirmó la gran prioridad que seguirán dando a estos programas de intervención política en otros países. Ambos continuaron enfatizando posteriormente la necesidad de la "promoción de la democracia" como el programa principal de la administración Bush". 

-Volviendo al caso Cuba.

-Yo recibí la programación para Cuba en el año 2005 de la Fundación Nacional para la Democracia(NED), incluía 17 operaciones que totalizan fondos millonarios -unos dos millones 365 mil dólares para esos programas- destinados, por ejemplo, a las Bibliotecas Libres o Independientes, los Sindicalistas Independientes, también crearon para trabajar en una organización de mujeres independientes…

"Muchas de las ONGs que inciden a través de la Fundación Nacional para la Democracia se establecieron en Miami, o mayormente ahí, que tienen sus grupos correspondientes en Cuba".

-¿Por qué Miami?

-Una respuesta obvia: es allí donde pueden encontrar ‘patrocinadores' para cada uno de esos proyectos. En Miami está la parte más conservadora del exilio cubano americano, son los que históricamente han apoyado todo lo que tenga que ver con remover las bases del sistema social en Cuba y derrotar la Revolución.

 "Me llamó la atención cuando revisé cada una de las 17 operaciones la cantidad de dinero que habían recibido. Y esos son fondos especiales de Cuba del Departamento de Estado, así que no han dejando nunca de intentar subvertir la Revolución en Cuba y para ello utilizan el fomento de una ‘disidencia' política.

"Ese dinero no es parte del presupuesto aprobado directamente por el Congreso. Tienen que existir grupos de trabajo que decidan esas cosas entre la CIA, el Pentágono o el Departamento de Estado. Lo que sí es cierto es que están financiando sobre todo sus ONG en Miami, que a su vez están dirigiendo y suministrando a los grupos aquí en Cuba.

"Mientras estuve estudiando en la universidad de México comencé a leer más sobre la Revolución cubana y los programas sociales que se aplicaban aquí como la alfabetización y salud, confieso que sentí curiosidad por este proceso, desde aquel tiempo en que mi mente había comenzado a transformarse. Hasta hoy es un verdadero contraste entre lo que está pasando en Cuba y el resto de América Latina en términos de justicia social.

"Desde hace años he dicho que Cuba no es un país normal. Cuba es una nación en guerra y ha sido así desde 1959 o antes si se cuenta la lucha contra Batista. Es una obra en progreso, cambiando constantemente y eso es lo que resulta fascinante.

"Así que todo este esfuerzo por minar la sociedad civil en países que no están bajo el su control es para eliminar los gobiernos progresistas. En el caso de Cuba, paralelamente a todo este trabajo que tratan de hacer en la sociedad civil, los cubanos que fueron entrenados y capacitados en el terrorismo han podido continuar su oficio y el gobierno de Estados Unidos se ha hecho el de la vista gorda con los terroristas radicados en Miami, lo que justifica la decisión de La Habana de enviar a sus propios hombres  para hacer lo que el FBI no hacía, o sea, vigilar a esos grupos, infiltrase en ellos, para alertar y proteger al pueblo de la Isla.

"A lo largo de la Revolución Cuba ha tenido a su propia gente en mi país, yo leí los informes cuando estaba en la CIA acerca de los servicios cubanos. El hecho de enviar a hombres en los años 90 no es nuevo y hasta resulta normal ante la actitud asumida por Estados Unidos respecto al terrorismo contra Cuba, fue una decisión absolutamente necesaria, es un acto de legítima defensa.

"Para mí la presencia de hombres en misiones de prevención y alerta es parte de una historia continua desde antes del triunfo revolucionario, sobre todo en los años 90. Si el gobierno en Washington hubiese actuado con energía contra esas actividades financiadas y fomentadas desde Miami, no habría necesidad de esas misiones. Posada Carriles afirmó al New York Times que él había sido entrenado por la CIA, por eso Cuba tiene todo el derecho de enviar su propia gente para saber de fuente segura lo que hacen".

-¿Qué opinión le merecen las maniobras del caso de los Cinco y la inminente libertad condicional para Posada Carriles?

-Eso es otra cosa. El sistema de justicia en estados Unidos es bastante digamos ‘elástico' y el gobierno encontró una forma de postergar o demorar la libertad de los Cinco.

"Imaginen cuánto tiempo puede demorar el nuevo fallo de los jueces después que se produzca la vista oral ante el pleno de la Corte de Atlanta en la semana del 13 de febrero, si tardaron tanto tres para decidir lo que conocimos el 9 de agosto.

"Ahora que se deberán pronunciar doce jueces, ¿cuánto puede demorar todo?, mientras tanto los cinco están encarcelados injustamente en condiciones infrahumanas. Eso me da mucha vergüenza como norteamericano.

"Con Posada se pone de manifiesto esa ‘elasticidad' de la justicia norteamericana. A Posada, evidentemente, se le está facilitando el camino a la impunidad.