Derecho de veto: ¿coraza o cadalso para la comunidad de naciones? (I)
Cuando el 24 de octubre de 1945 fue finalmente ratificada la Carta de las Naciones Unidas, una considerable parte de la humanidad que había sufrido o sido testigo de los horrores de la más devastadora contienda bélica desde que el hombre habitara la tierra, que costó la vida a decenas de millones de seres humanos, cifró fervientes esperanzas en que la voluntad manifiesta de las naciones sería cumplida y que ciertamente el luminoso porvenir de paz y prosperidad deseado para sus descendientes estaría garantizado.
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