Miami.- Acercándose la fecha del primero de julio, cuando hará un año que entraran en vigor las prohibiciones de viaje a Cuba de la Administración Bush a los cubanos residentes en Estados Unidos, merita un recuento la campaña en contra de esas crueles medidas desarrollada por las organizaciones en Miami que componen la Alianza Martiana.
No sólo los miembros de esas organizaciones se han movilizado durante los últimos doce meses para denunciar y exigir el fin de las prohibiciones de viaje a Cuba, sino que también se han movilizado por otras razones igualmente importantes.
Por ejemplo, durante este último año no hemos cejado en reclamar que se haga justicia en los casos de nuestros cinco compatriotas injustamente presos en cárceles norteamericanas por atreverse a combatir el terrorismo, infiltrándose en organizaciones terroristas de la extrema derecha cubanoamericana radicadas en Miami, para así lograr saber de sus planes y frustrarlos: Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René. Ese reclamo es constante en todas nuestras actividades, tanto las públicas, como las que son propias sólo para los miembros de nuestras organizaciones.
Las organizaciones que componen la Alianza Martiana son: la Alianza de Trabajadores de la Comunidad Cubana (ATC), la Alianza Martiana, la Brigada Antonio Maceo, la Asociación José Martí, la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia Cubana y el Círculo Bolivariano de Miami. Algunas de esas organizaciones laboran en este tipo de trabajo político hace más de veinte años, las otras tienen menos tiempo en esa función. La de más reciente incorporación es la Asociación de Mujeres Cristianas que surge precisamente por las necesidades movilizativas que se imponen como consecuencia de las prohibiciones de viaje a Cuba. Todas, menos el Círculo Bolivariano, están compuestas preponderantemente por emigrados cubanos. El Círculo Bolivariano tiene una membresía mayoritariamente compuesta de venezolanos y otros latinoamericanos y antillanos no cubanos.
Cada una de esas organizaciones tiene su propio entendimiento político-ideológico, los cuales las otras respetan. Nos une a todos el rechazo a la política de agresión permanente de Estados Unidos contra el pueblo cubano y contra el resto de nuestros pueblos: exigimos el fin de la política genocida de Bloqueo; el fin de la inmunidad brindada por los Estados Unidos a los terroristas de la extrema derecha cubanoamericana; y el fin de las prohibiciones de viaje a Cuba. Reclamamos que se restablezcan las relaciones --todas las relaciones normales que existen entre Estados-- entre los Estados Unidos y Cuba basada en la soberanía absoluta de ambos pueblos y sus derechos a la autodeterminación. Para que entonces el pueblo cubano -y todas nuestras familias en la Isla como parte integral de ese pueblo- pueda, como es su derecho y merece, vivir y desarrollarse en paz.
El sábado pasado, el día antes del domingo Día de los Padres, esas organizaciones efectuaron una caravana contra el terrorismo -exigiendo, además, la extradición del terrorista Luis Posada Carriles a Venezuela-- de más de cincuenta automóviles, transitando veinte kilómetros de avenidas importantes del área metropolitana. Precisamente hace doce meses, igual que esta, el sábado, día antes del domingo Día de los Padres, otra caravana de automóviles, aún más numerosa, recorrió otras principales avenidas de nuestra área metropolitana denunciando las prohibiciones de viaje a Cuba, las cuales entrarían en vigor la semana siguiente.
A partir del sábado, 10 de julio del 2004, comenzó una excepcional campaña en Miami contra las prohibiciones de viaje a Cuba, la cual se extendió durante todas las semanas restantes de los meses desde julio hasta octubre, justo hasta el sábado antes del día de las elecciones presidenciales, el primer martes de noviembre. Durante un total de 18 semanas se efectuaron 16 actividades públicas, cada una de ellas en una semana diferente; 15 en contra de las prohibiciones de viaje, y una, el 11 de septiembre del 2004, cuando se efectuó una conferencia en un hotel de la ciudad para conmemorar el 6to Aniversario del encarcelamiento de los 5, a quienes detuvieron, el 12 de septiembre de 1998, aquí en Miami.
Hubo manifestaciones: frente al edificio del ayuntamiento de la ciudad de Hialeah y el de la ciudad de Miami; frente a las oficinas de los archireaccionarios congresistas Lincoln Díaz Balart e Iliana Ros; en las inmediaciones del coliseo en el cual se efectuaba un mitin de campaña con la asistencia del presidente Bush; frente a las oficinas de campaña del presidente Bush en Hialeah y en Miami; frente a las oficinas de campaña del ahora senador Mel Martínez; frente al edificio en el que se encuentran las oficinas del Departamento del Tesoro; en las cercanías del auditórium en la Universidad de Miami donde esa noche se celebrara el primer debate de la campaña presidencial. Algunas de esas manifestaciones llegaron a reunir más de 400 personas; ninguna dejó de reunir menos de 100. Además, se efectuaron en esas 18 semanas dos almuerzos y otras dos caravanas de automóviles, además de la inicial, una de ellas se compuso de 227 carros. Los motivos que no se realizaron actividades públicas en dos de esas 18 semanas fueron que, en una de ellas, nos pasó un ciclón por la ciudad, a final de agosto; y la otra fue que utilizamos un sábado, a mediados de septiembre, para organizar nuestra campaña humanitaria a favor de los damnificados en Cuba a consecuencia de los daños ocasionados en la Isla, en agosto, por el Huracán Charley.
Nunca antes se había visto en Miami --y en tiempos recientes en ninguna otra ciudad en Estados Unidos-- semejante capacidad movilizativa ni organizativa por un periodo continuo tan largo de tiempo. Y todas esas actividades se realizaron dentro del marco de ley, y sin ningún incidente desafortunado que lamentar.
Esos logros motivan a las membresías de las organizaciones que componen la Alianza Martiana a cumplir siempre mejor con nuestros deberes como individuos conscientes de sus responsabilidades, especialmente, porque, precisamente, vivimos en Miami y no en cualquier otra ciudad.
Ahora estamos enfrascados -sin desestimar las otras tareas-- en una nueva etapa de la lucha contra el terrorismo, obra deleznable de las organizaciones de la extrema derecha cubanoamericana radicadas también en Miami.
Nos fortalece y, nos sirve de ejemplo, sabernos herederos y continuadores de los clubes patrióticos de aquella gloriosa emigración cubana en Estados Unidos que durante las últimas décadas del siglo XIX tanto contribuyeron en hacer posible las libertades patrias.