Los pacientes cubanos del doctor Zigmund Freud
Desde el pasado mes de enero, dicen y repiten que “por voluntad propia”, sospechosa reiteración que no sé por qué rezuma un aire de involuntaria confesión freudiana, representantes de un puñado de organizaciones del exilio cubano han negociado la creación de una especie de Entente Cordial para propiciar en la isla “los cambios necesarios por métodos no violentos”, que al parecer, queramos o no, millones de cubanos estamos obligados a acometer por mandato ineludible y divino, o lo que es lo mismo, porque lo dicen ellos y punto.
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