La guerra del tomate

En Estados Unidos la campaña electoral arrecia en intensidad y virulencia. Los contendientes partidos demócrata y republicano acuden a todas las armas para convencer al electorado de sus virtudes y persuadirlos a marcar con una cruz en la boleta que se le induzca por la presión de los medios masivos de comunicación. Los gastos en publicidad son imponentes y las campañas de recaudación de fondos acuden a todas las formas posibles de depredación. Los millonarios amigos de Bush han aportado sumas monumentales y el demente de la guerra en Irak parece tener ventaja en la marea publicista.