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La obra de la Revolución en los más oscuros rincones

Rusmeri. Por el nombre cualquiera puede suponer que se trata de una ballerina o tal vez una cantante. Ni lo uno ni lo otro. Es una esbelta e inquieta campesina, nacida en un oscuro bohío a orillas del río Cauto, que desde hace año y medio es la principal figura política del municipio Cauto Cristo, en la provincia de Granma, en el oriente de Cuba.

Rusmeri Santiesteban es la primera secretaria del Partido Comunista de Cuba  en ese territorio eminentemente agropecuario que tiene más de 550 kilómetros cuadrados y una población cercana a los 20 000 habitantes.

No es sólo su condición de mujer al frente del Partido lo que motiva esta crónica. Lo es, fundamentalmente, el estilo de trabajo que desarrolla con los pobladores de ese municipio. Para ella su preocupación central es la atención al hombre y la mujer, al niño y al anciano. Vive atenta a cada problema, a cada preocupación, e intenta siempre que sea posible hallarle soluciones. Cuando pasamos por el parque me señala un grupo de ancianos jubilados allí reunidos, y me cuenta: "Todas las tardes tienen una peña de lecturas. Les suministramos unos jugos, y allí leen y comentan distintos libros que consiguen ellos o se los conseguimos nosotros".Y acciones como esa, evidentemente, son las que determinan la estela de cariño y respeto que deja a su paso Rusmeri.

La historia de esta mujer no es excepcional en la Cuba revolucionaria. Por centenares y hasta por miles, en cualquier oscuro rincón del país, es posible encontrar casos similares. Es hija de un campesino de monte adentro que pudo cursar las enseñanzas primaria, secundaria y universitaria. Rusmeri se hizo maestra. Se convirtió, de tal manera, en una guajira (campesina) culta. "Mi padre es un campesino destacado de la zona. Y yo me siento orgullosa de ello", comenta. 

En el territorio por donde se produjo el 2 de diciembre de 1957 el desembarco de los expedicionarios del yate Granma, uno de los motores que reencendió la chispa revolucionaria del Moncada, sigue respirándose un espíritu de combate y de resistencia a las dificultades y obstáculos ocasionados por el cerco económico y hostilidad imperialistas. "Con pocos recursos, pero sí con mucha voluntad y mucho trabajo es posible resistir y vencer", dice Rusmeri.

Me habla de la obra educacional. "En nuestro municipio tenemos 223 alumnos de preescolar, 1 762 en enseñanza primaria, 81 en enseñanza especial, 1 036 en enseñanza media, 85 en aulas técnicas, 142 en enseñanza de adultos, 277 jóvenes en cursos de superación integral. Contamos para todo ello con 42 escuelas. Tenemos 218 televisores, 92 videos y 101 computadoras para el desarrollo del trabajo educacional."

Y me cuenta que hay una escuela que tiene un solo niño. "¿Sabes quién es la maestra de ese niño? Su mamá. Las clases no se las da en su casa. Cada mañana ella y el niño van al local que es su escuela. Y allí, antes de comenzar las clases, los dos cantan el himno nacional."

En el recorrido por el municipio Cauto-Cristo acompañaba a un viejo amigo ecuatoriano, Edmundo Bastidas, hermano de Carlos Bastidas, el periodista que fue asesinado por la dictadura de Batista en La Habana en 1958. Y Edmundo, hombre de campo también y muy sensible, no podía ocultar su emoción ante lo que escuchaba y veía.

Allí, precisamente, en Cauto-Cristo hay una cooperativa de producción y servicios que lleva el nombre de Carlos Bastidas, que tiene 81 caballerías (poco más de mil hectáreas) y 187 cooperativistas, de ellos 40 mujeres. Un grupo de esos cooperativistas, y en presencia de Rusmeri,  estableció un ameno e instructivo diálogo con el visitante ecuatoriano. Del cultivo del plátano, del uso de los plátanos que no clasifican para la exportación como alimento para el ganado, del cultivo de las flores, de la planta del noni, cuyo fruto es considerado un importante elemento para contrarrestar diferentes enfermedades, del maracuyá y otros cultivos se habló en ese encuentro.

Y también se habló de la situación de la salud pública en el municipio Cauto-Cristo. Rusmeri informó a Bastidas de que hay 45 médicos y 89 enfermeras en el territorio. Que cuentan con un hospital con 39 camas. Hay una ambulancia. Existen 4 salones de estomatología, 5 farmacias y 34 consultorios médicos que aseguran la prestación de servicios de salud que necesita toda la población. Y en estos días vamos a recibir un somatón que se instalará en el hospital. Ya no habrá necesidad de trasladarse a una capital de provincia o ir a La Habana para recibir ese importante y moderno servicio médico.

Es una obra que se realiza en "oscuros rincones" de Cuba.  Los que engañan a la opinión pública mundial con el cuento de que el libre mercado, la privatización, la filosofía del neoliberalismo, el multipartidismo, la llamada democracia representativa y concepciones de igual corte son las únicas vías capaces de llevar al progreso y a la felicidad de los seres humanos, ocultan esas realidades que pasan en Cuba, país que demuestra, día tras días, con un sistema diferente, donde no tienen cabida ni la explotación del hombre por el hombre, ni el egoísmo, ni las abismales desigualdades económicas y sociales, y a pesar del bloqueo económico y la permanente hostilidad, y con pocos recursos materiales, es posible hacer lo imposible en beneficio de la mayoría de su población.

Cauto-Cristo es sólo un pedacito que puede mostrarse como ejemplo de que las libertades y logros conquistados  jamás nadie podrá arrebatárselo al pueblo de Cuba.