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Desfachatez y sórdidas maniobras políticas de la FNCA.

Como era de suponer, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) siempre trata de no perder una espacio dentro de la política anticubana cocinada en los Estados Unidos, no sólo para mantener un forzado protagonismo en el diseño de la misma, sino también para ejercer presiones de todo tipo sobre políticos y ciudadanos, usando a veces el chantaje y la amenaza de vendettas al estilo de la vieja mafia siciliana.

Bastaría hojear las últimas noticias sobre el diferendo entre ambas naciones, para encontrar corroboración precisa sobre cómo, hoy por hoy, la FNCA trata de convertirse en capitalizadora de todo lo que tiene que ver con la Isla. No bien el gobierno de Bush anunció el pasado primero de mayo un conjunto de medidas para reforzar el bloqueo, y la FNCA cantó loas al emperador, aplaudiendo a manos sueltas al nuevo engendro injerencista de la comparsa anticubana del Departamento de Estado, capitaneada por Powell e integrada por Roger Noriega, Otto Reich y otros no menos importantes miembros de la administración norteamericana, integrados a la Comisión para acelerar la transición democrática en Cuba.

Con su tácita aceptación de las medidas anticubanas contenidas en el programa para acelerar la transición en Cuba, la FNCA daba la espalda al consenso imperante entre los emigrados de la Florida, quienes no quieren, ni aceptan, la sucia política yanqui de pretender vencer por hambre a los cubanos. La FNCA, por tanto, demostró una vez más su intolerancia, su falta de sensibilidad y el real desprecio que siente hacia el pueblo cubano.

Allí, desde luego, no pararon las cosas. Cuando el 20 de mayo pasado, en ocasión de celebrarse el 102 aniversario de la fundación de la república neocolonial, los viejos camajanes de la Florida quisieron explotar los sentimientos y añoranzas de los cubanos radicados en Miami, para "recordar tiempos pasados", la FNCA se incorporó con inusitado entusiasmo a las festividades, bajo el lema de "Cuba Nostalgia".

Esta fiesta del recuerdo, cuya repetición alcanza la sexta ocasión, está dirigida a rescatar una época basada en la cruel explotación de la gran mayoría de los cubanos; época de vicios y exclusiones, de atraso económico y dependencia a los Estados Unidos, de pobreza para los muchos y bonanza para los menos.

Usando la figura de la desaparecida Celia Cruz, edulcorando el ambiente con comida cubana y música tradicional, los organizadores buscan no sólo pingües beneficios (como es costumbre allá), sino también usar la añoranza en función de la política. Para ellos, Castro es el culpable de todo lo perdido y contra él hay que dirigir todo el odio posible.

La desfachatez de los organizadores, dentro de los cuales está la omnipresente FNCA, llegó al extremo de levantar réplicas del famoso cabaret Tropicana. ¿Se habrá olvidado, acaso, Pepe Hernández, ex presidente de la Fundación, que tanto él como otros directivos de la misma promovieron en tres ocasiones la voladura con explosivos de esta famosa instalación turística?

Sin lugar a dudas, los escrúpulos de la FNCA y de los organizadores de "Cuba Nostalgia" dejan mucho que desear. ¿Por qué recordar con añoranza a la antigua tienda El Encanto, cuando fueron precisamente terroristas radicados en Miami los que la quemaron criminalmente, ocasionando la muerte de la trabajadora Fe del Valle? ¿Será acaso que quieren hacernos creer que hay arrepentimiento por sus pasadas fechorías? Nadie lo creería, por supuesto.

Dentro del marco de las festividades, la FNCA aprovechó la oportunidad para buscar protagonismo político. En un discurso ante 800 comensales en el Hotel Marriott, de Brickell Avenue, en Miami, Jorge Mas Santos expuso los puntos de vista políticos de su organización:

Hay que emplear el voto para lograr que los candidatos en disputa en las próximas elecciones en los Estados Unidos ejerzan una mayor presión sobre Cuba. En tal sentido, Mas Santos proclamó: "Hay que utilizar el voto del exilio cubano para asegurar que cuando se hable de Cuba en la plataforma del Partido Demócrata o del Partido Republicano, se escuchen las voces de los opositores internos por encima de los políticos norteamericanos".

No había dudas al respecto, la FNCA ha llamado nuevamente a condicionar la política norteamericana hacia Cuba con la amenaza del voto, tratando de repetir nuevamente el escándalo electoral de las pasadas elecciones.

Desenfocar el tema del embargo y priorizar el apoyo a la oposición interna como estrategia para un "futuro democrático" en Cuba. Al respecto, Mas Santos significó que una de las medidas de mayor trascendencia es la ayuda de 36 millones de dólares a la "disidencia". La preferencia de este señor por esta medida, incluyendo el cuestionado tema del bloqueo que recibe cada vez mayores críticas dentro de Estados Unidos, tiene, desde luego, una indudable fundamentación económica. ¿No le tocará, acaso, a la FNCA parte de la tajada?

Para la FNCA, el apoyo incondicional de los sectores más recalcitrantes de Estados Unidos al tema del bloqueo, es asunto incapaz de cuestionarse en realidad. Como los más fervientes opositores de la Revolución, el asunto de matar al pueblo cubano con armas o con hambre es cuestión bendecida y puesta sobre la mesa. Cuestionar a Bush al respecto sería, a fin de cuentas, un asunto innecesario.

En un claro y oportunista rejuego, empleado durante mucho tiempo para ganar adeptos dentro los cubanos radicados en Estados Unidos, la FNCA ha mantenido su posición con respecto a la política norteamericana de "pies secos, pies mojados". Mas Santos declaró al respecto: "Tomamos la decisión de enfrentar a esta administración por la política injusta de pies secos, pies mojados, que desde 1995 devuelve a la Isla a los inmigrantes cubanos interceptados en el mar". Sería bueno preguntarle al señor Mas Santos si no le preocupa de la misma forma la situación que padecen los inmigrantes en la frontera mexicano norteamericana y si ¿no aprecia, acaso, que es esa misma política la causante de la muerte de miles de cubanos en el Estrecho de la Florida y del estímulo a actos violentos, tales como secuestros de naves y aviones perpetrados decenas de veces?

Por último, el presidente de la FNCA abogó hipócritamente por "una actitud de reconciliación hacia los compatriotas de la Isla". Con palabras engañosas y falsas, expresó: "Soñamos con una patria donde los cubanos podamos poner a un lado las venganzas y los odios". ¿A quién pretende engañar este señor? ¿Cree incautos, acaso, a los cubanos, al extremo de pensar que recibirán a los agresores con flores y banderas, esperando de ellos concordia y buena fe?

Debería preocuparse por ver las trágicas escenas ocurridas en Iraq, en las que los invasores torturan despiadamente a sus prisioneros y los opositores al régimen anterior, movidos por vendettas y odios exacerbados, han cometido todo tipo de crímenes. Cuba, por supuesto, no esperará jamás tal suerte. Los que nos han atacado durante décadas y han cometido execrables hechos de sangre contra nuestro pueblo, no tendrán piedad con nosotros. Lo sabemos.

Como puede apreciarse, en el desempeño de la FNCA durante los últimos días hay mucho de desfachatez y de malas intenciones. Saben sus dirigentes que el voto cubano americano es crucial para los próximos contendientes en las elecciones norteamericanas y están dispuesto a usarlo en su beneficio. Los 27 votos electorales puestos en juego en la Florida, que representan el 10 % de los 270 votos necesarios para ganar las elecciones presidenciales, son la carta de triunfo de la FNCA y sus socios en la actual coyuntura. Bush o Kerry, lo saben, sin lugar a dudas, y están dispuestos a ganarlos. Cuba será la víctima de estos turbios rejuegos y malas intenciones, pues detrás de ellos siempre habrá amenazas, más bloqueo y más injusta beligerancia hacia su pueblo.

Como era de suponer, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) siempre trata de no perder una espacio dentro de la política anticubana cocinada en los Estados Unidos, no sólo para mantener un forzado protagonismo en el diseño de la misma, sino también para ejercer presiones de todo tipo sobre políticos y ciudadanos, usando a veces el chantaje y la amenaza de vendettas al estilo de la vieja mafia siciliana.

Bastaría hojear las últimas noticias sobre el diferendo entre ambas naciones, para encontrar corroboración precisa sobre cómo, hoy por hoy, la FNCA trata de convertirse en capitalizadora de todo lo que tiene que ver con la Isla. No bien el gobierno de Bush anunció el pasado primero de mayo un conjunto de medidas para reforzar el bloqueo, y la FNCA cantó loas al emperador, aplaudiendo a manos sueltas al nuevo engendro injerencista de la comparsa anticubana del Departamento de Estado, capitaneada por Powell e integrada por Roger Noriega, Otto Reich y otros no menos importantes miembros de la administración norteamericana, integrados a la Comisión para acelerar la transición democrática en Cuba.

Con su tácita aceptación de las medidas anticubanas contenidas en el programa para acelerar la transición en Cuba, la FNCA daba la espalda al consenso imperante entre los emigrados de la Florida, quienes no quieren, ni aceptan, la sucia política yanqui de pretender vencer por hambre a los cubanos. La FNCA, por tanto, demostró una vez más su intolerancia, su falta de sensibilidad y el real desprecio que siente hacia el pueblo cubano.

Allí, desde luego, no pararon las cosas. Cuando el 20 de mayo pasado, en ocasión de celebrarse el 102 aniversario de la fundación de la república neocolonial, los viejos camajanes de la Florida quisieron explotar los sentimientos y añoranzas de los cubanos radicados en Miami, para "recordar tiempos pasados", la FNCA se incorporó con inusitado entusiasmo a las festividades, bajo el lema de "Cuba Nostalgia".

Esta fiesta del recuerdo, cuya repetición alcanza la sexta ocasión, está dirigida a rescatar una época basada en la cruel explotación de la gran mayoría de los cubanos; época de vicios y exclusiones, de atraso económico y dependencia a los Estados Unidos, de pobreza para los muchos y bonanza para los menos.

Usando la figura de la desaparecida Celia Cruz, edulcorando el ambiente con comida cubana y música tradicional, los organizadores buscan no sólo pingües beneficios (como es costumbre allá), sino también usar la añoranza en función de la política. Para ellos, Castro es el culpable de todo lo perdido y contra él hay que dirigir todo el odio posible.

La desfachatez de los organizadores, dentro de los cuales está la omnipresente FNCA, llegó al extremo de levantar réplicas del famoso cabaret Tropicana. ¿Se habrá olvidado, acaso, Pepe Hernández, ex presidente de la Fundación, que tanto él como otros directivos de la misma promovieron en tres ocasiones la voladura con explosivos de esta famosa instalación turística?

Sin lugar a dudas, los escrúpulos de la FNCA y de los organizadores de "Cuba Nostalgia" dejan mucho que desear. ¿Por qué recordar con añoranza a la antigua tienda El Encanto, cuando fueron precisamente terroristas radicados en Miami los que la quemaron criminalmente, ocasionando la muerte de la trabajadora Fe del Valle? ¿Será acaso que quieren hacernos creer que hay arrepentimiento por sus pasadas fechorías? Nadie lo creería, por supuesto.

Dentro del marco de las festividades, la FNCA aprovechó la oportunidad para buscar protagonismo político. En un discurso ante 800 comensales en el Hotel Marriott, de Brickell Avenue, en Miami, Jorge Mas Santos expuso los puntos de vista políticos de su organización:

Hay que emplear el voto para lograr que los candidatos en disputa en las próximas elecciones en los Estados Unidos ejerzan una mayor presión sobre Cuba. En tal sentido, Mas Santos proclamó: "Hay que utilizar el voto del exilio cubano para asegurar que cuando se hable de Cuba en la plataforma del Partido Demócrata o del Partido Republicano, se escuchen las voces de los opositores internos por encima de los políticos norteamericanos".

No había dudas al respecto, la FNCA ha llamado nuevamente a condicionar la política norteamericana hacia Cuba con la amenaza del voto, tratando de repetir nuevamente el escándalo electoral de las pasadas elecciones.

Desenfocar el tema del embargo y priorizar el apoyo a la oposición interna como estrategia para un "futuro democrático" en Cuba. Al respecto, Mas Santos significó que una de las medidas de mayor trascendencia es la ayuda de 36 millones de dólares a la "disidencia". La preferencia de este señor por esta medida, incluyendo el cuestionado tema del bloqueo que recibe cada vez mayores críticas dentro de Estados Unidos, tiene, desde luego, una indudable fundamentación económica. ¿No le tocará, acaso, a la FNCA parte de la tajada?

Para la FNCA, el apoyo incondicional de los sectores más recalcitrantes de Estados Unidos al tema del bloqueo, es asunto incapaz de cuestionarse en realidad. Como los más fervientes opositores de la Revolución, el asunto de matar al pueblo cubano con armas o con hambre es cuestión bendecida y puesta sobre la mesa. Cuestionar a Bush al respecto sería, a fin de cuentas, un asunto innecesario.

En un claro y oportunista rejuego, empleado durante mucho tiempo para ganar adeptos dentro los cubanos radicados en Estados Unidos, la FNCA ha mantenido su posición con respecto a la política norteamericana de "pies secos, pies mojados". Mas Santos declaró al respecto: "Tomamos la decisión de enfrentar a esta administración por la política injusta de pies secos, pies mojados, que desde 1995 devuelve a la Isla a los inmigrantes cubanos interceptados en el mar". Sería bueno preguntarle al señor Mas Santos si no le preocupa de la misma forma la situación que padecen los inmigrantes en la frontera mexicano norteamericana y si ¿no aprecia, acaso, que es esa misma política la causante de la muerte de miles de cubanos en el Estrecho de la Florida y del estímulo a actos violentos, tales como secuestros de naves y aviones perpetrados decenas de veces?

Por último, el presidente de la FNCA abogó hipócritamente por "una actitud de reconciliación hacia los compatriotas de la Isla". Con palabras engañosas y falsas, expresó: "Soñamos con una patria donde los cubanos podamos poner a un lado las venganzas y los odios". ¿A quién pretende engañar este señor? ¿Cree incautos, acaso, a los cubanos, al extremo de pensar que recibirán a los agresores con flores y banderas, esperando de ellos concordia y buena fe?

Debería preocuparse por ver las trágicas escenas ocurridas en Iraq, en las que los invasores torturan despiadamente a sus prisioneros y los opositores al régimen anterior, movidos por vendettas y odios exacerbados, han cometido todo tipo de crímenes. Cuba, por supuesto, no esperará jamás tal suerte. Los que nos han atacado durante décadas y han cometido execrables hechos de sangre contra nuestro pueblo, no tendrán piedad con nosotros. Lo sabemos.

Como puede apreciarse, en el desempeño de la FNCA durante los últimos días hay mucho de desfachatez y de malas intenciones. Saben sus dirigentes que el voto cubano americano es crucial para los próximos contendientes en las elecciones norteamericanas y están dispuesto a usarlo en su beneficio. Los 27 votos electorales puestos en juego en la Florida, que representan el 10 % de los 270 votos necesarios para ganar las elecciones presidenciales, son la carta de triunfo de la FNCA y sus socios en la actual coyuntura. Bush o Kerry, lo saben, sin lugar a dudas, y están dispuestos a ganarlos. Cuba será la víctima de estos turbios rejuegos y malas intenciones, pues detrás de ellos siempre habrá amenazas, más bloqueo y más injusta beligerancia hacia su pueblo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

Escritor guatemalteco