Max Lesnick
Durante varias semanas se estuvo promoviendo en Miami lo que sus organizadores calificaban de "La Mega Marcha de la calle ocho". Será la más grande manifestación "que ojos humanos vieron", decían, parodiando la histórica frase del Almirante Cristóbal Colón al tocar tierra cubana. "Si no llegamos al millón muy cerquita que vamos a estar", proclamaban por la radio los lidercillos del evento, haciendo cálculos mas que optimistas sobre la supuesta participación masiva de cubanos y venezolanos en la marchita de la calle ocho.
Y la "Mega marcha" se convirtió en una marchita. Marchita por la poca concurrencia y marchita- como una vieja flor de cementerio- por lo de falta de vida y de calor popular. Tamaño fracaso tuvo sus repercusiones mas allá de la calle ocho de la saguecera cubana de Miami. En Caracas la dirigencia de la oposición al Presidente Chávez quedó decepcionada, triste y descangayada ante los informes que llegaron a la capital venezolana a través de la prensa del sur de La Florida.
Esperaban una concurrencia multitudinaria dado los gastos y propaganda difundida en los medios de comunicación de Miami y lo que ocurrió fue mas que decepcionante. Como consignó el diario The Miami Herald en inglés, a la marcha de la calle ocho del pasado sábado en la tarde- y cito textual a El Herald, "apenas concurrieron unos pocos cientos de manifestantes". Por su parte el diario en español "El Nuevo Herald", quiso ser más generoso al calificar el desfile de "Marcha multitudinaria", pero sin ofrecer las cifras ridículas de concurrencia como hizo el Miami Herald en inglés ". Por su parte el periódico The Sun Sentinel cita la cifra de asistentes a la marcha ofrecida por la Policía de la ciudad de Miami. Según la oficial Jane Walker, que formaba parte de los agentes que cuidaban del orden público, los manifestantes no pasaron de 1500. Así fue. Apenas 1500 personas estuvieron allí presente.
Apunta el diario The Sun Sentinel que la demostración del pasado sábado marca un contraste con la que se produjera el año anterior que sí tuvo una gran participación de venezolanos del sur de La Florida. ¿ Que pasó? Hay que averiguarlo. En eso andan los que pagaron la fiesta y se quedaron sin bailar.
Ya a estas alturas el grupo de ricos empresarios venezolanos que costearon los gastos de la marcha- según nos dicen donaron cerca de 200 mil dólares- deben estar pidiendo las cuentas de los gastos, porque tanto dinero invertido para tan pobres resultados, solo se explica si los organizadores se "comieron la soga" como se dice en el argot popular. "Que me traigan al cubano que me ha estafado- dicen que decía "El Cisne" venezolano refiriéndose al que le habían presentado como el intrépido capitán organizador de la marcha de la calle ocho.
Los cálculos matemáticos tenían un fundamento optimista. Si en Miami viven cerca de un millón de cubanos y los venezolanos ya pasan de los 200 mil en el sur de La Florida, bien que pueden asistir unos diez mil y con eso es mas que suficiente para decir después en la propaganda, que había medio millón de personas en la Mega Marcha. Solo que como dice el refranero popular, una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín. Es que el que vive de ilusiones muere de desengaño.
En fin, que la Mega Marcha del pasado sábado resultó ser un rotundo fracaso. El epitafio lo puso un ocurrente habitual de la esquina del Parque del Dominó al ver pasar la "marchita" por la calle ocho abajo cuando dijo: "Esto se me parece a los entierros de mi pueblo, que cuando llegaba el muerto al cementerio el que despedía el duelo se encaramaba en una tumba para repetir la manida frase: "No somos nada. No somos Nada". Al momento que el jocoso irreverente del pueblo, escondido de los dolientes compungidos, lanzaba al aire una sonora trompetilla.
Habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.