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Bush iría las urnas con unos mil estadounidenses muertos en Iraq

   

La estadística hasta el 2 de febrero, cuando habían transcurrido 49 días desde la captura de Saddam Hussein, consignaba que habían muerto en Irak 72 soldados estadounidenses, lo cual hace un promedio diario de 1.5 bajas en este último período.

Desde el primero de mayo de 2003, día en que W. Bush proclamó el fin de la guerra, hasta el 20 de diciembre, fecha en que se anunció la captura de Saddam, el promedio de bajas por día era de 1,3 , por lo que en las últimas siete semanas la dinámica de la muerte que persigue a las tropas del Pentágono se ha incrementado en 14 por ciento.

Si esa misma dinámica se mantuviera estable, el número de soldados muertos en Irak alcanzaría la cifra de 1000 precisamente en Noviembre, el mes en que se llevan a cabo las elecciones presidenciales.

En los días en que se preparaba el ataque norteamericano a Iraq, las encuestas revelaban que una gran parte de los ciudadanos no apoyarían a Bush si la guerra podía costar un millar de víctimas estadounidenses.

El equipo gobernante se mostró absolutamente optimista cuando se produjo la muy publicitada captura de Saddam, presentando el hecho como un golpe mortal a la resistencia iraquí.

Sin embargo, desde ese momento los atentados y los ataques guerrilleros se han incrementado no solo contra las tropas norteamericanas, sino también contra las llamadas fuerzas de la coalición y contra los elementos iraquíes que colaboran con las tropas ocupantes.

En realidad, los observadores del conflicto preven una progresión de las bajas nortemaericanas puesto que no han podido apreciar en las últimas semanas ninguna acción efectiva de las tropas invasoras para disminuir el nivel de inseguridad que padecen, como no sea el incremento de la represión contra civiles inocentes, lo cual, por el contrario, tiende a fortalecer el sentimiento nacionalista y patriótico.

Se afirma que, sólo en Bagdad, mueren casi mil personas cada mes como consecuencia del clima de violencia que las tropas norteamericanas desataron.

Según los estimados de la ONU, cuando se acerca el primer aniversario del inicio de la guerra casi el 80 por ciento de los ciudadanos iraquíes tiene problemas de acceso a una alimentación suficiente, y la mayoría de la población está sumergida en una pobreza extrema que la ocupación militar no ha hecho sino agravar.

Pero al mismo tiempo, los gastos de la ocupación también van en aumento y, según las cifras ofrecidas por medios gubernamentales, alcanza ya los 210 millones de dólares diarios

Mientras las cifras de bajas y de gastos amenazan con seguir creciendo, siguen incrementándose también las posibilidades de que el oponente electoral de George Bush sea John Kerry, un hombre que en ese caso no va desperdiciar oportunidades para recordar los gastos humanos y económicos de una guerra sin alternativas de triunfo.

Es difícil que los estrategas de la campaña demócrata no aprovechen hasta las migas el indecoroso pasado militar de W. Bush , quien sospechosamente no fue a combatir a Viet Nam mientras era piloto de la Guardia Nacional.

En cambio, John Kerry fue condecorado copiosamente por su participación en esa misma guerra, y podrá utilizar las malas noticias de Iraq desde la posición del héroe que recrimina al desertor.