Randy Alonso Falcón
Estados Unidos está ya en plena campaña electoral. Todos los discursos, acciones y decisiones del Presidente y los políticos de oposición están subordinados a los índices de popularidad y a la intención de voto que pronostican las encuestas.
La danza de los millones está en marcha. Lobbys y magnates donan generosamente su dinero a los favoritos para después cobrar intereses a partir del 2004. Asesores políticos y de imagen se adueñan del escenario y montan la obra de teatro titulada "Democracia made in USA".
El presidente Bush pone aires triunfales a su intento de reelección, vanagloriándose de su nefasta "guerra contra el terrorismo", inflando sus "éxitos" económicos y adoptando poses de "compasión social".
Pero detrás de la gran parodia electoral que hoy se vive en Estados Unidos, está la realidad de 2 millones y medio de ciudadanos que han perdido su empleo desde el 2001, los 44 millones que no tienen seguridad social y los 33 millones considerados como hambrientos, el pesado fardo de los 500 mil millones de déficit y los más de 600 soldados norteamericanos que han muerto en Irak y Afganistán.
Ni muertos ni hambrientos eligen. El presidente Bush duerme tranquilo pues aún la economía crece y su bolsa electoral ya tiene casi 100 millones de dólares. El mundo mira azorado a la "democracia" que puede reelegir a un "tirano" que sueña con elevarse al trono de emperador mundial.